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Brasil: el CICR ayuda a enfrentar las consecuencias de la violencia armada

01-09-2011 Entrevista

Desde 2008, el CICR está presente en Río de Janeiro, donde lleva adelante programas para reducir las consecuencias que la violencia armada en el medio urbano tiene para la población. El jefe del proyecto, Stephan Sakalian, explica cómo y por qué el CICR actúa en siete conjuntos de comunidades: Cantagalo/Pavão-Pavãozinho, Cidade de Deus, Complexo da Maré, Complexo do Alemão, Parada de Lucas, Vigário Geral y Vila Vintém.

¿Cómo describe el CICR la situación que viven las comunidades de Río de Janeiro, a la que muchas veces los medios llaman “guerra”?

Es una situación de violencia armada en medio urbano que no alcanza el umbral de un conflicto armado según la definición establecida por el derecho internacional humanitario. Hay situaciones de violencia armada entre narcotraficantes y milicias o entre policías y fuerzas armadas y esas facciones. Lamentablemente, ese tipo de violencia en medio urbano no se vive sólo en Río de Janeiro, sino que también prevalece en otros lugares donde se combinan factores como alta urbanización, fuertes desigualdades sociales y presencia de grupos criminales armados y muy organizados.

¿De qué forma esa violencia armada en medio urbano repercute en la población?

La población de algunas áreas de la ciudad sufre desde hace décadas una exposición continua a la violencia armada. En primer lugar, está el sentimiento de impotencia de las víctimas, así sean  personas que han sido heridas o que viven la violencia en su lugar de residencia. Otro aspecto son las heridas menos visibles: la pesadilla de la violencia, el hecho de tener que lidiar a diario con el estrés, la angustia, la ausencia de seres queridos y el miedo a perderlos.

Debido a la violencia a que están expuestos los habitantes, los funcionarios de salud y de educación trabajan en condiciones difíciles, a veces peligrosas, y es imposible ofrecer debidamente los servicios públicos. Por ese motivo, la población queda marginalizada, ya que pierde el acceso a una serie de servicios públicos o privados, así como la posibilidad de ejercer sus derechos.

¿Por qué el CICR realiza actividades en Río de Janeiro?  

Dado que presta ayuda a las víctimas de la guerra desde más de 150 años, el CICR tiene amplia experiencia en labor humanitaria en situaciones de violencia armada. Por ello, estamos convencidos de que podemos aprovechar esa experiencia para mejorar la respuesta a los problemas de la ciudad, incluso en Río de Janeiro, donde no hay una guerra.

¿Qué programas conduce el CICR en favor de la población más vulnerable?

Tratamos de concentrar nuestra labor en los grupos más vulnerables de la comunidad; vulnerabilidad en cuanto a la violencia o en cuanto a lo social. Entre otros programas, conducimos: primeros auxilios comunitarios, acceso a la salud, apoyo en salud mental, apoyo a madres adolescentes y a sus hijos y el que llamamos "Abriendo Espacios Humanitarios" en las escuelas. Además, mantenemos el diálogo con la policía, las fuerzas armadas y las bandas armadas organizadas para garantizar el acesso seguro a la población y para limitar las consecuencias de la violencia armada sobre las mismas.  También tenemos acceso a las personas detenidas en las cárceles (ver recuadro).

Es importante destacar que la mayor parte de estos programas la realizamos en colaboración con las autoridades gubernamentales, instituciones públicas, la Cruz Roja Brasileña y ONG locales.

¿Qué resultados han tenido las actividades iniciadas en 2008?

Hoy en día, el CICR está presente y realiza actividades a diario en siete comunidades cariocas; goza de buena aceptación de la población y de los actores armados en esas áreas. Además, los profesores de las escuelas del Estado de Río de Janeiro donde trabajamos se sienten más capacitados para enfrentar situaciones cotidianas difíciles, al igual que los agentes de salud que han participado en nuestros talleres.

Uno de los objetivos de nuestros programas es fortalecer a la comunidad. Por ello, un logro importante fue ampliar los espacios de reflexión sobre las consecuencias de la violencia armada en las comunidades, hacer más visible el problema de la violencia, intentar romper la “ley del silencio”, el miedo y la vergüenza. Vemos que, en muchos casos, la violencia dejó de ser un tabú y se ha convertido en algo de lo que se habla, lo que ha permitido reducir sus efectos. Además, el programa "Primeros auxilios comunitarios", por ejemplo, ha dado resultados concretos: más de 300 personas han recibido capacitación y ahora pueden ayudar a sus familiares y vecinos cuando los servicios públicos de atención de urgencias y evacuación no logran llegar a tiempo.

Otra de nuestras prioridades fue entablar vínculos entre instituciones que actúan en esas comunidades. Por ejemplo, iniciamos el diálogo entre autoridades médicas y policiales sobre la necesidad de respetar a la misión de salud. Además, promovemos el diálogo entre alumnos y profesores a fin de reflexionar sobre la violencia y proteger mejor a las escuelas.

¿El CICR tiene contactos con todos los actores armados?

El CICR está convencido de que para reducir los efectos de la violencia, además de asistencia humanitaria, se necesita entablar el diálogo con los portadores de armas, así sean estatales, como la policía o el ejército, o bandas armadas organizadas. Basándonos en los principios de neutralidad, imparcialidad e independencia, nos acercamos a los actores armados para sensibilizarlos sobre las consecuencias de la violencia armada y responsabilizarlos de ellas. Algunos de los temas que el CICR aborda en forma prioritaria son la necesidad de respetar a los trabajadores del área de salud y a la comunidad escolar, la necesidad de permitir que se atienda en forma urgente a los heridos y el principio humanitario de dar un trato digno a los cuerpos de los muertos.

¿Cómo logran que todos los actores armados acepten la presencia del CICR?

Explicamos con mucha transparencia a todos los habitantes, dirigentes e instituciones presentes en las comunidades qué es el CICR, de qué forma trabaja y cuáles son sus objetivos específicos. De ese modo, logramos más fácilmente que nos acepten los actores armados presentes en las comunidades donde prestamos ayuda. Paralelamente al diálogo con las fuerzas de seguridad sobre la situación humanitaria, tratamos de mantener un contacto con las bandas armadas organizadas a fin de abordar nuestras preocupaciones. Pero para tener un diálogo de calidad se necesita tiempo y confianza. En Río de Janeiro, al igual que en todos los contextos donde el CICR realiza su labor, tratamos de manera confidencial y no divulgamos públicamente los asuntos delicados que abordamos con el ejército, con la policía o con las facciones armadas ilegales. La confidencialidad es una herramienta fundamental que nos permite tener acceso en forma segura a las personas afectadas por la violencia.

 

El CICR en Río de Janeiro

El CICR realiza actividades en siete comunidades o conjuntos de comunidades de Río de Janeiro: Cantagalo/Pavão-Pavãozinho, Cidade de Deus, Complexo da Maré, Complexo do Alemão, Parada de Lucas, Vigário Geral y Vila Vintém.

Lleva adelante los siguientes programas:

Primeros Auxilios Comunitarios

En estrecha colaboración con la Cruz Roja Brasileña, el CICR capacita en primeros auxilios a voluntarios de esa Sociedad Nacional y a habitantes de las comunidades donde a veces es difícil acceder a los servicios de salud de emergencia a causa de la violencia armada. En esos cursos, se forman instructores que luego difunden lo aprendido entre los demás miembros de las comunidades. Además, los habitantes aprenden nociones básicas para actuar en caso de heridas causadas por armas de fuego y accidentes domésticos o de tránsito, entre otras situaciones de emergencia.

Abriendo Espacios Humanitarios (AEH)

El programa Abriendo Espacios Humanitarios (AEH) promueve el diálogo entre alumnos y profesores sobre los principios humanitarios, el respeto de la vida y la dignidad humanas, nociones de autoprotección en situaciones de riesgo, nociones básicas de primeros auxilios y prevención de la violencia. Esas temáticas van introduciéndose mediante talleres que forman parte del ciclo lectivo. El programa AEH fue elaborado por el CICR y por la Secretaría de Educación del Estado de Río de Janeiro (Seeduc) en 2009 y está dirigido a alumnos de las escuelas de nivel medio.

Acceso a la salud

En asociación con la Secretaría Municipal de Salud y Defensa Civil de Río de Janeiro, el CICR procura facilitar el acceso al sistema de salud de los habitantes de las comunidades afectadas por la violencia armada. En ese marco, la Institución brinda orientaciones sobre comportamiento seguro a los miembros de los equipos del Programa de Salud Familiar, entre otras iniciativas.

Apoyo en materia de Salud Mental

A fin de aliviar el sufrimiento emocional de las personas afectadas por la violencia armada en las comunidades, el CICR, en colaboración técnica con los equipos del Programa de Salud Familiar de la Secretaría Municipal de Salud y Defensa Civil de Río de Janeiro, brinda apoyo en salud mental a través de grupos de contención terapéutica y otras actividades. Esa cooperación técnica se basa en actividades de apoyo mutuo y ayuda a fortalecer la integración de las personas afectadas en la comunidad.  

Madres Adolescentes y sus Hijos

El CICR, en colaboración con la Secretaría Municipal de Salud y Defensa Civil de Río de Janeiro, organiza visitas domiciliarias y encuentros grupales para adolescentes embarazadas, madres adolescentes y los hijos de éstas a fin de promover su desarrollo saludable y de facilitarles el acceso a una atención de salud y psicosocial adecuada. La Institución también se esfuerza por mejorar la protección del entorno familiar en contextos de vulnerabilidad social y violencia armada. Además, capacita a profesionales de la red pública de salud para que puedan actuar adecuadamente en ese ámbito y dar perdurabilidad a la ayuda.

Diálogo con actores armados

El diálogo con las fuerzas policiales sobre la importancia de respetar la vida y la dignidad humanas también forma parte de la labor del CICR. Además de promover y fortalecer sus actividades y sus programas, la Institución apunta a integrar las normas internacionales de derechos humanos aplicables a la función policial en la enseñanza, la doctrina y el entrenamiento de la Policía Militar y la Policía Civil. De ese modo, promueve un mayor conocimiento y una mejor comprensión de los derechos humanos, así como un mayor respeto de las normas internacionales que rigen el uso de la fuerza y las armas de fuego, por parte de las fuerzas policiales. También es una manera de sensibilizar a estas fuerzas sobre los valores humanitarios. El CICR se esfuerza por entablar un contacto directo con facciones  armadas ilegales a fin de dialogar sobre temas humanitarios.

Acceso a personas detenidas

A fin  de que las personas detenidas sean tratadas con dignidad y humanidad, el CICR coopera con el Núcleo de Control de Presos de la Policía Civil del Estado de Río de Janeiro en tres cárceles de ese Estado: Grajaú, Neves, Pavuna y Duque de Caixas. Los delegados de la Institución realizan visitas frecuentes a esos establecimientos penitenciarios a fin de hacer un seguimiento y de dialogar en forma confidencial con las autoridades responsables, con la finalidad de que se halle una solución a los problemas humanitarios identificados.


Fotos

 

Stephan Sakalian
© CICR