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Los Estados deben insistir en la adopción de medidas urgentes e inmediatas contra las municiones en racimo

10-11-2011 Entrevista

La semana próxima, los Estados partes en la Convención sobre Ciertas Armas Convencionales se reunirán en Ginebra para examinar la adopción de un nuevo tratado sobre municiones en racimo. Peter Herby, jefe de la Unidad de Armas del CICR, explica las preocupaciones de la Institución con respecto a las consecuencias humanitarias del tratado propuesto.

¿Por qué motivo el CICR no favorecería la adopción de normas que prohibirían algunos tipos de municiones en racimo?

Es importante destacar que, durante cinco años, el CICR abogó por la prohibición de todas las municiones en racimo imprecisas y no fiables porque causan daños inaceptables a las poblaciones civiles. Desde 2008, la Convención sobre Municiones en Racimo ha prohibido el uso, producción, adquisición, almacenamiento, conservación y transferencia de todas las municiones en racimo. Hasta ahora, 111 Estados han firmado el Convenio sobre Municiones en Racimo de 2008, y 66 han pasado a ser Estados partes en el mismo mediante la ratificación o adhesión.

En contraste, el proyecto de protocolo propuesto dentro del marco de la Convención sobre Ciertas Armas Convencionales (o CCAC) permitiría el uso de todas las municiones en racimo durante por lo menos 12 años contados a partir de la entrada en vigor del protocolo. Después de ese período, permitiría en forma permanente el uso de cualesquiera municiones en racimo dotadas de un mecanismo de seguridad -aunque esos dispositivos no necesariamente las hacen seguras- y esas armas seguirían representando una amenaza para los civiles.

¿Cómo puede el CICR no acoger con beneplácito un tratado que conduciría a la eliminación de millones de municiones en racimo por parte de los países que almacenan las mayores cantidades de esas armas, como Estados Unidos, Rusia, China y otros?

El CICR aprecia el hecho de que varios países que almacenan las mayores cantidades de municiones de racimo hayan reconocido las graves consecuencias humanitarias de estas armas y estén dispuestos a adoptar algunas medidas al respecto. El CICR viene apoyando en forma sistemática la labor realizada en el marco de la CCAC, en la creencia de que podrían acordarse algunas normas para los Estados que no están dispuestos a adherirse a la Convención sobre Municiones en Racimo, y que esas normas constituirían una respuesta urgente que complemente, en vez de contradecir, la Convención sobre Municiones en Racimo.  

El CICR reconoce plenamente que el uso de algunas municiones en racimo, concretamente las producidas antes de 1980, quedarían prohibidas por el proyecto de protocolo y que esto debería resultar en la destrucción de estos tipos de armas en el futuro. Tras haber instado a eliminar las municiones en racimo no precisas ni fiables durante años, no podemos sino celebrar tales medidas. También apreciamos la inclusión de importantes compromisos en materia de limpieza y de asistencia a las víctimas. Sin embargo, estos aspectos positivos deben sopesarse con el costo humano de las mayores cantidades de municiones en racimo cuya utilización se permitiría durante 12 años o de manera indefinida.

¿No piensa usted que el proyecto de protocolo de la CCAC constituye una respuesta urgente a los problemas humanitarios que plantean estas armas?

Al leer el proyecto de protocolo que se está examinando para su adopción, se observa que prohibiría de inmediato únicamente el uso de las municiones en racimo producidas antes de 1980. Y, por un período de 12 años contados a partir de la entrada en vigor del protocolo, permitiría el uso de municiones en racimo fabricadas a partir de 1980 que no cuentan con mecanismos de seguridad. En nuestra opinión, ésta no es una respuesta urgente al problema humanitario que el CICR viene señalando hace ya una década.

El protocolo también permitiría el uso, producción, almacenamiento y transferencia por tiempo indefinido de municiones de racimo que emplean un solo mecanismo de seguridad, aunque los expertos en limpieza y otros especialistas técnicos han advertido de que esos mecanismos a veces no funcionan y a pesar de que se sabe desde hace tiempo que las municiones en racimo de este tipo causan graves problemas humanitarios.

Las normas del protocolo tampoco se aplicarían a las municiones en racimo cuya tasa de falla informada es del 1 por ciento o menos, pese a que, en los hechos, estas armas han exhibido tasas de falla de casi el 10 por ciento en los conflictos pasados.

¿Qué significaría la adopción del protocolo en términos del derecho internacional humanitario?

Lamentablemente, significaría un retroceso para el derecho internacional humanitario. Por primera vez, los Estados adoptarían un tratado de derecho humanitario que ofrece a los civiles un nivel de protección inferior al previsto por un tratado que ya se encuentra en vigor. Esta cuestión debería ser motivo de profunda preocupación para cualquiera que apoye la coherencia, la eficacia y la integridad de esta rama del derecho.

¿Qué ha comunicado el CICR a los Estados con respecto al protocolo?

A lo largo del presente año, hemos informado a los Estados partes en la CCAC que, desde nuestro punto de vista, la adopción del proyecto de protocolo sobre municiones en racimo en su forma actual perpetuará el problema humanitario que plantean las municiones en racimo, estaría en contradicción con la Convención sobre Municiones en Racimo y sentaría un lamentable precedente de retroceso para el derecho internacional humanitario.  

Muy recientemente, nuestro presidente también envió una carta a los gobiernos de los Estados, alentándolos a examinar detenidamente nuestras preocupaciones al preparar su posición para la Conferencia de Examen de la Convención sobre Ciertas Armas Convencionales, que se iniciará el 14 de noviembre, en Ginebra. Estamos decididos a asegurar una respuesta amplia y eficaz al problema de las municiones en racimo. Si los Estados no pueden adoptar el enfoque amplio previsto en la Convención sobre Municiones en Racimo, deberían avanzar en esta dirección paso a paso, en lugar de consagrar, en un tratado de derecho internacional humanitario, una "solución" por la cual una serie de municiones en racimo seguirá infligiendo daños inaceptables a las poblaciones civiles.

Hace décadas que las municiones en racimo vienen contaminando extensas superficies. Las municiones en racimo utilizadas en el decenio de 1970 siguen causando daños inaceptables a las personas civiles en forma cotidiana. Reconocer estos hechos implica que hay que poner fin a este estado de cosas.


Fotos

Peter Herby, jefe de la Unidad de Armas del CICR. 

Peter Herby, jefe de la Unidad de Armas del CICR.
© CICR