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Colombia: los retos de un conflicto armado vigente

29-09-2011 Entrevista

Tras tres años y medio de desempeñarse como jefe de la delegación del CICR en Colombia, Christophe Beney termina su misión en este país a finales del mes de septiembre del 2011. En esta entrevista hace un balance de las necesidades humanitarias actuales en el país.

¿Cómo ve usted la situación actual en Colombia?

Es importante decir que Colombia continúa aún en una situación de conflicto armado no internacional. Vemos con preocupación que hay un aumento de consecuencias humanitarias de las acciones armadas en territorios de departamentos de la Costa Pacífica, Cauca y de zonas limítrofes como Arauca y la región del Catatumbo. En otras zonas como el bajo Cauca antioqueño, el sur de Córdoba y el departamento de Nariño, vemos también que la consolidación de grupos armados emergentes, conocidos como bandas criminales, ha tenido una incidencia directa en el aumento de los niveles de violencia y la afectación de la población.

Sin embargo, debemos reconocer que hay un avance en otros sentidos: hoy las víctimas están mucho más presentes en la agenda pública y existe la voluntad política del gobierno para responder a sus necesidades y de reparar las violaciones de las que fueron víctimas. Esta voluntad se materializó en la Ley de Víctimas y Restitución de Tierras que fue expedida por el Congreso de la República en junio del año 2011. Esperamos que las personas en las zonas alejadas donde se sigue desarrollando este conflicto puedan beneficiarse de una manera concreta de la implementación de esta ley.

¿Cuáles son las problemáticas humanitarias más graves hoy en día?

Los fenómenos que más nos preocupan son los homicidios, las desapariciones de personas, las infracciones contra las normas del derecho internacional humanitario que protegen a la misión médica, la contaminación por artefactos explosivos improvisados y restos explosivos de guerra, y el desplazamiento forzado de comunidades enteras. También continuamos registrando casos de amenazas, ocupaciones de bienes civiles y actos de violencia sexual, entre otros. Las víctimas que viven en zonas alejadas donde no hay, en muchos casos, presencia del Estado siguen sufriendo por la falta de una infraestructura básica de salud, vivienda y educación.

¿El CICR mantiene contacto con todas las partes en el conflicto en Colombia?

Podemos decir que estamos en una posición privilegiada, en la que gracias a nuestra neutralidad, imparcialidad e independencia podemos tener un diálogo confidencial y continuo con todos los grupos armados. Dicho diálogo es muy importante para garantizar que nuestra presencia sea efectiva y que haya seguridad para nuestros equipos en el terreno. Es además el mayor valor que podemos ofrecer: tratar directamente con los presuntos responsables las principales consecuencias humanitarias y recordarles de respetar el derecho internacional humanitario. Persiste el reto de aumentar el nivel de diálogo con los grupos armados en el terreno, con el fin de utilizar mejor la jerarquía para incidir sobre sus obligaciones frente al DIH.

¿Este contacto también se extiende a los nuevos grupos armados emergentes conocidos como bandas criminales?

Con estos grupos también tenemos un diálogo con el fin de garantizar la seguridad de nuestras operaciones. Estamos convencidos de que sus acciones están afectando a la población en las zonas donde hacen presencia. Por lo tanto, sostenemos este contacto con el fin de tratar de incidir en su comportamiento y de que respeten a la población.

¿Está también el CICR brindando asistencia a las víctimas de estos grupos aunque éstos no sean considerados por el Gobierno como partes del conflicto armado?

Más allá del marco legal aplicable, lo que nos preocupa es atender de manera oportuna a todas las víctimas, incluyendo las de estos grupos armados. Estamos convencidos de que no puede haber discriminación de las víctimas según el victimario, sino que se debe asistir de manera imparcial a todas las víctimas de graves violaciones. En este marco, tenemos un diálogo con las autoridades concernidas.

Durante su misión en Colombia se llevaron a cabo tres eventos de liberaciones de las FARC-EP, ¿seguirá el CICR apoyando este tipo de operaciones?

El balance que hacemos de estos eventos es muy positivo porque contribuimos al reencuentro de decenas de personas con sus respectivas familias, de las que estaban separadas por causa del conflicto. El CICR está dispuesto en todo momento para facilitar, como intermediario neutral, futuras liberaciones de personas en poder de grupos armados, siempre y cuando las partes lo soliciten y los familiares lo acepten.


Fotos

 

Christophe Beney termina su misión como jefe de la delegación del CICR en Colombia, luego de tres años y medio de labores.
© CICR / C. Favero

 

El CICR atendió a la población afectada por la ola invernal que vivió Colombia en 2010. En la imagen, distribución de alimentos y artículos de primera necesidad en el Chocó.
© CICR / J. Gay-Crosier

 

En el Guaviare, el CICR donó plantas y semillas a la comunidad indígena Jiw, afectada por el conflicto, como parte de un proyecto económico para el beneficio de los habitantes.
© CICR / M. Izard