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Cirugía con pocos recursos, lecciones para aplicar en Colombia

18-05-2011 Entrevista

El CICR y el Ministerio de la Protección Social presentaron en Bogotá una guía para la atención de heridos en el marco del conflicto armado. Este texto académico, de más de 700 páginas y realizado tras casi dos años de trabajo, compila el intercambio de experiencias entre médicos colombianos y expertos del CICR. Julio Guibert, cirujano de guerra del CICR, y Ricardo Uribe, cirujano colombiano especialista en trauma, hablaron del contenido de esta guía así como de las particularidades de la atención de heridos en el contexto colombiano.

¿En qué consiste esta guía y cómo va a ayudar a los médicos colombianos a prestar una mejor atención a los heridos en el marco del conflicto armado?  

 El Gobierno colombiano, a través del Ministerio de la Protección Social, nos manifestó el interés de realizar un manual para heridos de guerra que fuera de amplio espectro para todos los niveles de atención que existen en Colombia. Durante más de un año trabajamos con médicos colombianos y como CICR incorporamos los principios estándares quirúrgicos que hemos obtenido a lo largo de estos 30 años de experiencia en conflictos armados. Creemos que esta es una guía de fácil uso con consejos muy puntuales y prácticos que esperamos contribuya a fortalecer la atención integral a los heridos en el m arco del conflicto armado en Colombia.

 ¿Cuáles son esos principios estándares en cirugía de guerra que están contenidos en la guía?  

 Los principios estándares para el CICR implican una limpieza adecuada de la herida, extraer los tejidos muertos, los cuerpos extraños, los pedazos de hueso y dejar la herida abierta entre 5 y 7 días. Después, si la herida está limpia, procedemos a la sutura primaria tardía que ha dado muy buenos resultados y es aceptada por la mayoría de ejércitos del mundo como tratamiento estándar. Tenemos un manejo antibiótico propio del CICR pero también partiendo del principio de que el mejor antibiótico es la cirugía.

 El CICR tiene una guía de cirugía de guerra a nivel internacional, ¿cuál es la diferencia entre esta guía y la que se presenta ahora en Colombia?  

 Esta guía reúne, además del conocimiento del CICR, la experiencia de médicos colombianos que incluyen capítulos como exámenes radiológicos o hematológicos, procedimientos con mayores recursos, que son los que se aplican a pacientes en las ciudades. La guía del CICR no incluye este tipo de procedimientos porque trabajamos con recursos limitados. Sin embargo, los principios básicos, sean los recursos limitados o no, deben ser aplicados para garantizar el éxito de una cirugía.

 ¿Cuáles son las heridas más comunes que se presentan en el contexto colombiano?  

 En el contexto colombiano se utilizan, por ejemplo, artefactos explosivos improvisados, que son usados como minas, y que están contaminados con residuos orgánicos creando infecciones graves para las víctimas. En otros contextos no se da esta especificidad pues se utilizan principalmente minas industriales.

 Uno de los puntos más importantes que aborda la guía es cómo brindar una atención integral y oportuna a heridos aun con limitaciones técnicas y en condiciones austeras, ¿cuáles son los principales consejos para la atención de heridos en estas condiciones?  

El primer consejo que les damos a los médicos es resucitar al paciente. Segundo, si es necesario, aplicar los principios de control de daños colaterales. Tercero, no guiarse por el aspecto exterior de la lesión pues una herida muy pequeña de entrada de un proyectil puede tener una catástrofe por dentro. Por supuesto, la solución para las heridas de armas de fuego es quirúrgica, si no se tienen estas habilidades quirúrgicas es mejor compensar al paciente y referirlo. Nosotros decimos que nunca la cirugía heroica va a reemplazar a una buena cirugía.

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Ricardo Uribe, cirujano colombiano especialista en trauma 

         

  ¿Cómo fue el trabajo conjunto entre el CICR y el equipo médico colombiano para la elaboración de la guía?  

Esta guía representa un gran esfuerzo liderado por el Comité Internacional de la Cruz Roja y los diferentes especialistas en Colombia con el fin de crear un texto práctico, sencillo, que se pudiera reproducir en cualquier escenario con el fin de mejorar la calidad en la atención a las víctimas de trauma. Cuando hablamos de calidad no solo hablamos del procedimiento quirúrgico como tal sino que hablamos de una aproximación también desde el derecho internacional humanitario y de una aproximación psicoterapéutica a las víctimas para garantizar su rehabilitación social, laboral y familiar.

  ¿Cuál es para usted la principal lección de esta guía?  

 Creo que una de las grandes ganancias de este texto es que permite a cirujanos que no necesariamente están entrenados en este tipo de situaciones, resolver rápidamente los problemas utilizando este texto como una guía de rápida referencia y consulta. Es además un primer paso para que este tipo de terapias en guerra sean implementadas como parte de un programa universitario de posgrado para residentes de cirugía y ortopedia. Es importante que se entienda que la lesión de guerra es diferente a la que manejamos en la vida civil.

 ¿Y cuál es la principal diferencia entre estas lesiones?  

 Principalmente el tipo de armas utilizadas. Las armas usadas en los conflictos armados siempre son de alta velocidad, causan gran destrucción de tejido. Además, las víctimas de los conflictos armados tienen periodos prehospitalarios muy prolongados, antes de llegar a las instituciones de salud. Esta espera, unida a la gravedad de las lesiones y al largo tiempo de evacuación, lleva a que los pacientes heridos en el marco del conflicto sean especiales y únicos: tienen choque hemorrágico, hipotermia y lesiones que llevan muchas horas en evolución, lo que aumenta el riesgo de infección.

  El CICR tiene una guía a nivel mundial sobre cirugía de guerra y ahora se hace una complementaria para Colombia, ¿por qué se afirma que Colombia es distinta en el tratamiento de este tipo de heridas?  

El conflicto colombiano tiene características muy especiales: zonas en las que la misión médica no es respetada, de tal manera que los médicos y paramédicos no pueden acceder a las víctimas; los hospitales generalmente están situados lejos de los sitios donde se desarrollan las acciones armadas, y la atención prehospitalaria, aunque hay que reconocer que el sistema ha mejorado, muchas veces se dificulta por cuestiones topográficas y climatológicas.




Fotos

Dr. Julio Guibert 

Dr. Julio Guibert
© CICR