República Democrática del Congo: aislamiento y vulnerabilidad en una región separada del mundo
14-02-2011 Entrevista
En el norte de la República Democrática del Congo (RDC), en una vasta región remota y desprovista de toda infraestructura, viven miles de personas. Víctimas de la violencia provocada por el conflicto que afecta el país, tienen dificultades para procurarse el sustento. El CICR ha iniciado una operación de asistencia consistente en la distribución de semillas y herramientas, que beneficiará a más de 90.000 personas. En una entrevista por teléfono satelital, el delegado Abdallah Togola describe la vida de estas familias y los problemas que afronta el CICR cuando despliega actividades de asistencia en zonas aisladas.
¿Cuál es la actual situación humanitaria en el Alto y Bajo Uélé?
Desde 2008, prácticamente todos los habitantes de los territorios de Ango, Banda, Doruma y Nyangara se vieron obligada a desplazarse, en algunos casos varias veces, para huir de la violencia relacionada con la presencia del Ejército de Resistencia del Señor. Algunas familias han regresado a sus aldeas de origen, pero viven con el temor de sufrir nuevos ataques. Muchas personas no tienen noticias de sus familiares.
La mayoría de las familias que residen en esta región tan aislada y desprovista de infraestructura sobrevive con menos de 50 francos congoleños (menos de US$ 0,1) por día. Recientemente, el CICR visitó una aldea en la que los habitantes sólo disponían de tubérculos salvajes por todo alimento. Tras haber perdido tres cosechas consecutivas de cultivos alimenticios, carecían de medios para comprar artículos esenciales y herramientas para las tareas agrícolas.
¿ Puede describir la vida de una de las familias de la región?
Recuerdo una familia originaria de Ango, formada por una pareja y sus cinco hijos. Anteriormente, poseían dos campos. En el primero, situado a más de tres horas de marcha en el bosque, plantaban mandioca y plátanos, y en el segundo, una parcela muy pequeña cercana a su vivienda, cultivaban hortalizas.
En septiembre de 2009, la familia tuvo que huir, abandonando sus cosechas y sus perte nencias. Al regresar a la aldea algunos meses después, sus campos estaban devastados y sus herramientas de trabajo habían sido robadas. Actualmente, se limitan a cultivar la parcela pequeña, porque tienen miedo de aventurarse en el bosque.
Además, las dos hermanas del padre y sus hijos, que huyeron de otra aldea de la región, fueron a refugiarse con la familia, con lo cual las bocas para alimentar suman ahora 17.!
He conocido muchas historias parecidas en esta región, donde las poblaciones desplazadas a veces viven en las mismas condiciones precarias que los residentes.
¿Cómo influye el aislamiento en la vida de las poblaciones de esta región?
El aislamiento tiene repercusiones negativas en la vida cotidiana de los habitantes, que se sienten librados a su propia suerte.
Los caminos transitables son muy pocos, y casi no hay medios de comunicación. El impacto sobre la economía local es devastador. Los agricultores deben ahora transportar sus productos en bicicleta o en canoa y no llegan a comercializar más del 10 ó 15% de su producción. Por tanto, carecen de dinero para comprar artículos esenciales como ropa o utensilios de cocina, o para afrontar los gastos de educación de sus hijos.
A fin de ayudar a ciertas localidades a salir de su aislamiento, el CICR, con el apoyo de la Cruz Roja de la RDC, ha financiado la rehabilitación de algunas carreteras y de las pistas de aterrizaje de Banda y de Ango. La población local participó en estos trabajos en el marco de los programas de creación de empleos de corto plazo ( " dinero por trabajo " ) que lleva adelante el CICR. Ésta es también una manera de paliar la pérdida de ingresos y de recursos ocasionada por la violencia y la inseguridad.
¿En qué consiste la operación de ayuda que el CICR emprendió esta semana junto con la Cruz Roja de la RDC?
Nuestro objetivo principal es ayudar a revitalizar la economía local. Con este fin, además de los proyectos de rehabilitación de las infraestructuras, distribuiremos semillas y herramientas de labranza para unos 90.000 residentes y personas desplazadas en el Alto y Bajo Uélé. Cada familia recibirá 20 kilos de semillas de cacahuete y 20 kilos de semillas de arroz de maduración rápida (90 días). Nuestro objetivo es que los hogares puedan autoabastecerse de productos alimenticios a partir de la primera cosecha, que tendrá lugar en mayo.
En paralelo, el CICR ha entablado un diálogo con el Programa Alimentario Mundial con respecto a posibles distribuciones de raciones alimentarias mientras los beneficiarios aguardan la reanudación del ciclo agrícola.
Por otra parte, estamos distribuyendo material de pesca a 500 familias del Bajo Uélé cuyo medio de vida tradicional es esta actividad y que perdieron todo lo que tenían tras huir de sus aldeas.
¿Cuáles son las principales dificultades que han experimentado durante la puesta en práctica de esta operación?
Uno de los desafíos más importantes, sin olvidar las limitaciones impuestas por las condiciones de seguridad, tiene que ver con los innumerables obstáculos de orden logístico.
Por ejemplo, en el Bajo Uélé, donde nos proponemos distribuir unas 375 toneladas de semillas y herramientas para 7.000 familias de la región de Ango y 1.700 de la región de Banda, los equipos del CICR y los voluntarios de la Cruz Roja de la RDC debían registrar los datos de los beneficiarios de la ayuda. Para hacerlo, durante tres semanas tuvieron que recorrer aldeas aisladas a las que sólo podían acceder en moto o en bicicleta.
Los socorros deberán trasladarse a Ango y a Banda por avión. Esta operación exigirá unos 60 viajes, a razón de 4 ó 5 por día. En Ango, después de cada descarga, tres camiones transportarán la carga hacia los puntos de distribución, atravesando ríos y zonas invadidas por la selva. Los camiones serán precedidos por equipos que realizarán reparaciones provisionales en puentes y caminos.
Es una operación difícil, pero esperamos que tenga efectos muy positivos para esta población que ha atravesado tantas situaciones de desamparo.




