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Responder a los desafíos financieros del CICR

26-04-2011 Entrevista

El CICR afronta diversos desafíos. Yves Daccord, director general de la Institución, describe la forma en que el CICR responde tanto a las crecientes necesidades humanitarias como a las actuales restricciones presupuestarias de los donantes.

     
 
   
Yves Daccord 

         

  ¿Cómo encara el CICR las crecientes necesidades humanitarias de la actualidad y la disminución generalizada de las contribuciones financieras a las organizaciones humanitarias?  

 Atravesamos tiempos muy difíciles. En los últimos meses, se han multiplicado los lugares del mundo afectados por situaciones de violencia interna o conflictos armados. Libia y Côte d'Ivoire son los ejemplos más recientes de países en los que el CICR es una de las pocas organizaciones que despliegan actividades sobre el terreno en medio de intensos enfrentamientos. Actualmente, el CICR proporciona asistencia vital, en particular insumos médicos, alimentos y agua, a las poblaciones de Misrata y Abiyán. Hoy, somos testigos de un im presionante deterioro de la situación humanitaria en varias regiones del mundo, sobre todo en Oriente Próximo. Desde 2010, el CICR ha debido fortalecer sus actividades humanitarias y ampliar su ámbito de acción para responder a las necesidades más acuciantes de los hombres, mujeres y niños vulnerables atrapados en situaciones de violencia nuevas -sean o no conflictos armados - o de larga data, desde Libia, Túnez y Siria hasta Yemen, Afganistán y la República Democrática del Congo, para mencionar tan sólo algunos de los países afectados por esas situaciones. Actualmente, el CICR realiza actividades en más de 80 países.

En paralelo, la crisis económica mundial ha puesto a prueba los presupuestos de algunos de los principales donantes del CICR. Dicho de otro modo, es posible que haya menos fondos a disposición para la labor humanitaria en general, que en años anteriores. Más del 90% del presupuesto del CICR es solventado por Estados partes en los Convenios de Ginebra.

 ¿El CICR fue excesivamente optimista al proponer su presupuesto para 2011?  

Nuestro presupuesto para 2011 alcanzó las cifras sin precedentes de 1.046 millones de francos suizos para las operaciones sobre el terreno y 183,5 millones para las actividades en la sede, y refleja fielmente las necesidades humanitarias identificadas por nuestras delegaciones sobre el terreno y nuestra capacidad de responder a ellas con eficacia. Lógicamente, sabíamos que este año, obtener los fondos para solventar nuestro presupuesto sería más difícil que en años anteriores. Pero, la presión financiera en algunos Estados donantes y la imprevisible violencia y los disturbios en Oriente Medio han agravado la situación.

Sin embargo, confiamos en que nuestros donantes principales nos brinden el apoyo necesario, aunque tengamo s que introducir algunos ajustes en vista de la actual situación económica.

 ¿Es ésta la primera vez que el CICR afronta una situación así?  

No, no es la primera vez. A finales de 1990, el CICR tuvo algunas dificultades para financiar sus actividades. Sin embargo, durante los últimos 10 años, el CICR ha podido contar con el sólido apoyo de sus donantes y ha recibido importantes contribuciones para sus actividades sobre el terreno y en la sede. Nuestro acceso a las personas necesitadas, nuestra modalidad basada en principios y nuestra respuesta humanitaria oportuna y pertinente nos han permitido satisfacer las expectativas de asistencia y protección de las personas afectadas por conflictos. Éste es el factor clave que ha permitido al CICR ganarse el apoyo de los donantes y que garantiza la continuidad de ese apoyo en el futuro. 

¿Qué medidas prevé adoptar el CICR?  

 Pese a las dificultades que plantea el entorno actual, reflejadas en las crecientes necesidades humanitarias y en la disminución de los aportes de los donantes, el CICR está decidido a mantener los objetivos operacionales inicialmente fijados para 2011 y responder a las necesidades humanitarias derivadas de los conflictos armados y de otras situaciones de violencia en el mundo. Para poder lograrlo, estamos adoptando las siguientes medidas:

En primer lugar, estamos trabajando activamente para incrementar y diversificar las fuentes de financiación del CICR.

En segundo lugar, aplicaremos de inmediato medidas sostenibles para priorizar algunas de nuestras actividades sobre el terreno y en la sede y/o suspender otras, a fin de hacer el mejor uso posible de nuestros recursos actuales. En otras palabras, el CICR está evaluando distintas posibilidades, que incluyen la determinación de objetivos de reducción presupuestaria que podrían ascender a 80 millones de francos suizos en el caso de las operaciones sobre el terreno (frente a un presupuesto inicial de 1.046 millones) y de 3,5 millones de francos suizos en el caso de la sede (frente a un presupuesto inicial de 183,5 millones). Incluso si estas reducciones se concretan, nuestro presupuesto general revisado seguirá siendo más elevado que en 2010.

 ¿Tiene previsto el CICR modificar su estrategia de financiación?  

Sí. Habida cuenta de la rápida evolución del entorno, ya habíamos previsto modificar nuestra estrategia de financiación, y los recientes acontecimientos han reafirmado nuestro interés en hacerlo. Estamos examinando nuevas formas de reforzar el apoyo que recibimos de los Estados donantes tradicionales y diversificar nuestras fuentes de financiación. Para hacerlo, entablaremos un diálogo proactivo con los Estados emergentes y con algunos ámbitos clave del sector privado.

 ¿Cuándo podrá brindar más información acerca de la magnitud de las reducciones presupuestarias?  

La decisión definitiva acerca de la índole y el alcance de nuestras reducciones presupuestarias para las operaciones sobre el terreno y las actividades en la sede se adoptará a finales de mayo, cuando dispongamos de un panorama más claro de nuestra situación financiera general y contemos con una cifra consolidada en relación con las promesas formuladas por nuestros principales donantes.

Los futuros recortes presupuestarios se harán de modo de garantizar que el CICR siga siendo capaz de responder con la mayor eficacia posible a las necesidades de las personas vulnerables en las regiones afectadas por conflictos.