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Kirguistán: el CICR reorienta sus actividades

07-04-2011 Entrevista

En Kirguistán, el CICR está reorientando sus actividades de la ayuda de emergencia a los proyectos relacionados con la recuperación. Cuando estalló la violencia, en junio de 2010, el CICR fue una de las primeras organizaciones humanitarias en responder. Casi 10 meses después, Christoph Harmann, jefe de la delegación del CICR en Bishkek, describe la actual situación.

     
 
   
Christoph Hartmann 
               
© CICR 
   
Furkat y Cheremushki, Osh. Los habitantes de la zona participan en las obras de construcción, al iniciarse el programa "Alojamiento", en septiembre y octubre de 2010. 
           

  ¿Puede describir la situación actual?  

Aunque todo se ha calmado y la vida ha recuperado algo de normalidad, la situación sigue siendo inestable y el legado de los enfrentamientos se hace sentir. Es lógico que así sea, puesto que la violencia interétnica deja marcas profundas. El temor a que se reanude la violencia y la desconfianza entre las comunidades se palpan en el ambiente. La persistente declinación económica, las desigualdades sociales y económicas y el deterioro cada vez mayor de la infraestructura exacerban la inestabilidad de la situación.

Debido a la violencia, cientos de personas perdieron sus bienes, sus negocios y otras fuentes de ingresos, y muchas siguen teniendo dificultades para subsistir. Algunas familias quedaron sin sostén. Sigue sin conocerse el paradero de numerosas personas y sus familiares padecen aún la enorme tensión psicológica de no saber qué les pasó. Además, muchas personas fueron arrestadas en relación con los enfrentamientos, y algunas de ellas siguen detenidas hasta hoy.

  ¿Cómo responde el CICR a las necesidades?  

Estamos poniendo en práctica iniciativas microeconómicas para ayudar a las personas que perdieron sus ingresos a causa de la violencia a reconstruir sus medios de subsistencia. Estos proyectos de generación de ingresos permiten a las familias afectadas por la violencia abrir pequeñas empresas en el sector de su elección. Este año, proyectamos prestar apoyo a 500 proyectos de este tipo. Quisiera destacar que la selección de los beneficiarios se basa exclusivamente en sus necesida des y no en razones políticas, étnicas o de otra índole.

También hemos ofrecido ayudar a las autoridades en sus esfuerzos por esclarecer lo que sucedió con las personas desaparecidas y ofrecer respuestas a los familiares. La recolección de datos ante mortem a fin de compararlos con datos post mortem podría, en nuestra opinión, representar un complemento útil a las pruebas de ADN que las autoridades utilizan actualmente para identificar restos humanos. Mientras tanto, hemos proporcionado artículos de primera necesidad a las familias que quedaron sin sostén a consecuencia de los acontecimientos que tuvieron lugar en junio de 2010 y hemos obtenido información detallada sobre sus necesidades socioeconómicas, jurídicas, psicológicas y de otra índole. Compartimos la información con las autoridades a fin de ayudarles a responder de manera adecuada.

Nuestros delegados siguen visitando a las personas detenidas, en particular las que fueron arrestadas en relación con los acontecimientos de junio de 2010, a fin de evaluar sus condiciones de detención y el trato que reciben. Entre junio de 2010 y marzo de 2011, visitamos a las personas detenidas en 25 lugares de detención, en las provincias de Osh, Jalalabad y Batken. Ofrecemos a los detenidos la oportunidad de escribir mensajes de Cruz Roja, que contienen breves noticias familiares, para sus seres queridos. Cuando es necesario, proporcionamos insumos y mejoramos las instalaciones sanitarias y los sistemas de ventilación, a fin de mejorar las condiciones de vida de los detenidos. Además, mantenemos un diálogo permanente con las autoridades encargadas de la aplicación de la ley acerca de los arrestos, las detenciones y el uso de la fuerza.

Junto con otros socios en el Movimiento Internacional de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja, seguimos ayudando a la Media Luna Roja de Kirguistán a fortale cer su preparación para situaciones de emergencia. También ofrecemos al personal médico kirguiso oportunidades para mejorar sus capacidades mediante intercambios con experimentados cirujanos de guerra del CICR.

  ¿Qué beneficios han aportado las actividades del CICR hasta ahora?  

Mencionaré tan sólo un ejemplo. Durante los episodios de violencia, muchas viviendas fueron quemadas o sufrieron otros daños y miles de personas quedaron sin alojamiento. Muchas se vieron obligadas a vivir en carpas. El invierno es muy duro en esta región, y era absolutamente vital que estas personas se trasladaran a lugares menos fríos antes de las primeras heladas. El desafío era gigantesco: teníamos que finalizar la reconstrucción parcial de más de 360 viviendas, que habíamos iniciado a mediados de septiembre, para diciembre a más tardar. Y lo logramos. Fue un gran alivio ver que unas 3.000 personas se trasladaban a casas de dos o tres habitaciones, bien protegidas del frío del invierno.

Quisiera poner de relieve que muchas de las actividades que he mencionado se realizan en estrecha cooperación con las autoridades locales y otras organizaciones, particularmente con nuestro socio principal, la Media Luna Roja de Kirguistán.