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Filipinas: el CICR responde a las necesidades urgentes causadas por el tifón Washi

21-12-2011 Entrevista

Una de los problemas más graves provocados por la tormenta tropical Washi, también conocida como Sendong, es la falta de acceso al agua potable. Andrés Casal, coordinador de agua y hábitat del CICR en Filipinas, habla sobre la situación actual y describe la respuesta humanitaria al desastre.

¿Cuál fue la reacción del CICR ante la aparición de la tormenta?

Mientras el tifón Washi asolaba la región meridional de Filipinas, el CICR movilizó inmediatamente el apoyo de emergencia para las operaciones de socorro encabezadas por su socio local, la Cruz Roja de Filipinas. Las consecuencias fueron particularmente devastadoras, porque la tormenta azotó partes de país que normalmente no experimentan tifones. Se distribuyeron paquetes de alimentos, artículos domésticos esenciales y productos de higiene en Cagayan de Oro, Illigan y Bukidnon (tres de las zonas más afectadas) durante las primeras 48 horas después de la catástrofe, que es el período crítico para salvar vidas en estas situaciones de emergencia.

El CICR adaptó sus actividades con miras a responder a una serie de necesidades humanitarias que se plantearon en los días que siguieron a la tormenta. En colaboración con la Federación Internacional de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja y otros socios del Movimiento, el CICR fortaleció sus actividades de respuesta.

¿Puede describir la situación sobre el terreno?

Actualmente, trabajo en Cagayan de Oro, uno de los lugares más afectados por la tormenta.
Las zonas aledañas al río Cagayan, cuya crecida causó la inundación, están cubiertas de lodo y detritos. El fenómeno devastó ambas márgenes del río.  

Algunas personas están empezando a dejar los centros de evacuados para reconstruir sus viviendas o alojarse con familiares o familias de acogida. Pero, muchos centros siguen atestados de familias que lo perdieron todo en el desastre.

Ahora, la principal preocupación es que más de 270.000 personas -algunas alojadas en los centros para evacuados, otras en comunidades cercanas- carecen de acceso al agua potable.

Cagayan de Oro es una ciudad grande y no todos sus barrios fueron afectados por el tifón. Sin embargo, incluso en algunas zonas que quedaron relativamente indemnes, es evidente que hay problemas porque en las calles se ven muchas personas con bidones que esperan la llegada de los camiones cisterna con agua.

¿Qué ocasionó la falta de acceso al agua potable?

A lo largo del río, la inundación dañó no sólo las tuberías y la red de agua sino también muchos de los pozos que suministran agua.

Si bien las comunidades siguen utilizando los pozos que sobrevivieron a la tormenta, los daños a la infraestructura limitan la capacidad de distribución y almacenamiento de la empresa local de abastecimiento de agua.

¿Qué hace el CICR para responder a la necesidad de agua potable?

A principios de esta semana, enviamos de inmediato a esta zona a nuestros ingenieros especializados en agua y hábitat para que prestaran apoyo al equipo de gestión de desastres de la Cruz Roja de Filipinas. Estamos analizando diferentes formas de traer agua desde las fuentes que no han sufrido daños y almacenarla para uso de las personas que sobrevivieron a la inundación y las comunidades vecinas.

El CICR está fortaleciendo la capacidad de almacenamiento de agua mediante la instalación de tanques flexibles y sistemas de grifos públicos diseñados para estos casos de emergencia. En los distritos donde no hay acceso al agua, instalamos los equipos en lugares estratégicos, por ejemplo cerca de los ayuntamientos. Además, conectamos  los sistemas de grifos directamente a estaciones de bombeo que siguen en servicio, para hacer llegar el agua a más gente.

El CICR trabaja en estrecha cooperación con  la Cruz Roja de Filipinas y con las autoridades locales encargadas del abastecimiento de agua, a fin de garantizar el rellenado constante de todos los tanques de agua. En poco tiempo, hemos logrado que 13.000 personas tengan acceso al agua y seguimos trabajando en este sentido.  

En las próximas semanas, las autoridades locales encargadas del abastecimiento de agua se ocuparán de restablecer cuanto antes su capacidad de suministrar agua a las zonas afectadas por las inundaciones. El CICR apoyará estas actividades. Nuestros colaboradores están muy motivados y seguiremos respondiendo a las necesidades que se presenten.


Fotos

Andres Casal, coordinador del proyecto de agua y hábitat del CICR en Filipinas. 

Andres Casal, coordinador del proyecto de agua y hábitat del CICR en Filipinas.
© CICR

Tras devastar aldeas enteras en varias zonas de Filipinas, la tormenta tropical Washi dejó un saldo de casi 1.000 muertos y causó importantes daños en la infraestructura, en particular los sistemas de agua. Para los sobrevivientes, el acceso al agua potable es una necesidad prioritaria. 

Tras devastar aldeas enteras en varias zonas de Filipinas, la tormenta tropical Washi dejó un saldo de casi 1.000 muertos y causó importantes daños en la infraestructura, en particular los sistemas de agua. Para los sobrevivientes, el acceso al agua potable es una necesidad prioritaria.
© Reuters