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Somalia: la lluvia trae algo de esperanza para la próxima cosecha

24-11-2011 Entrevista

En Somalia, la situación sigue siendo tensa. El comienzo de las lluvias en las regiones centro y sur ha traído algo de esperanza para la próxima cosecha. Mientras tanto, la población sigue luchando por tener acceso a los alimentos. Hilary Floate, nutricionista del CICR en Somalia, se refiere en esta entrevista a los desafíos que implica tratar de mejorar el estado nutricional de miles de niños.

¿Podría describir la situación actual en Somalia?

Luego de una larga sequía que comenzó a finales del año pasado, por fin se están registrando lluvias en el sur y el centro de Somalia. Los campesinos sembraron cereales y hortalizas, y ahora esperan poder cosechar en enero. Sin embargo, hasta entonces, el acceso a los alimentos sigue siendo sumamente difícil. Los precios todavía son altos, y muchas familias no pueden comprar lo que los mercados locales tienen para ofrecer.

Ahora hay más pastura para el ganado, pero los animales están muy flacos, en su mayoría,  y muchos ya han muerto a causa de la falta de pastura. Con la lluvia, se espera que el futuro sea un poco mejor. Aunque, por buenos que sean los resultados de la cosecha, la agricultura somalí no puede producir alimentos suficientes para satisfacer las necesidades internas. En el mejor de los casos, puede responder sólo a la mitad de esas necesidades. Y tomaría años reemplazar el ganado perdido. La población seguirá dependiendo de la ayuda por algún tiempo.

¿Qué ayuda puede aportar un nutricionista?

Un nutricionista analiza el acceso a los alimentos que tiene una población dada. Verifica si hay interrupciones en la cadena de abastecimiento de alimentos, como una mala cosecha, y el impacto que ello podría tener en el estado nutricional de una población. Por ejemplo, podría traducirse en un alto índice de desnutrición aguda en menores de cinco años, que es lo que sucede en Somalia.

Cuando se produce una interrupción de la cadena de abastecimiento de alimentos, el nutricionista ayuda a determinar cuál sería la acción más apropiada para aumentar la producción de alimentos y crear medios de sustento. Por ejemplo, podría tratarse de una distribución de semillas y herramientas, servicios agrícolas, como el de arado, o un programa de ganadería. El tratamiento de la desnutrición aguda, por ejemplo, a través de alimentación suplementaria, también forma parte de las responsabilidades del nutricionista.

¿Qué actividades realiza el cicr para responder a la inseguridad alimentaria en Somalia?

El CICR presta apoyo a 27 centros fijos de alimentación terapéutica de pacientes ambulatorios y a 13 equipos de salud móviles que dirige la Media Luna Roja Somalí en el sur y el centro de Somalia, donde los menores de cinco años que padecen desnutrición aguda están recibiendo tratamiento. En general, más de 13.000 niños están recibiendo tratamiento en los centros de alimentación terapéutica para pacientes ambulatorios. Seis mil mujeres embarazadas y madres lactantes también reciben alimentación terapéutica, lo que ayuda a aumentar el peso de sus bebés.

Junto con la Media Luna Roja Somalí, también iniciamos 11 programas de alimentación en el lugar para niños con desnutrición moderada más la persona encargada de cuidarlos. Se les dan raciones suplementarias de cereales cocidos dos veces por día. Además, en esos centros se realizan actividades de atención médica y promoción de hábitos de higiene. Más de 25.000 niños se han beneficiado de ese programa de alimentación en octubre.

Los familiares de los niños que reciben tratamiento en los centros de alimentación también se benefician de las distribuciones generales de alimentos que actualmente se realizan en el sur de Somalia. Las distribuciones de alimentos evitan que las familias se repartan los alimentos terapéuticos entre ellas, es decir que se los reserva para los niños que padecen desnutrición aguda severa.

¿Qué significa exactamente “desnutrición aguda”?

Existen dos tipos principales de desnutrición aguda, marasmo y kwashiorkor (edema). Los niños que padecen marasmo sufren una pérdida de peso severa (en general, tiene el abdomen distendido e hinchado), y los niños que padecen kwashiorkor en general están inflamados (debido al exceso de líquidos) y tienen el abdomen distendido. El marasmo puede ser moderado o severo, en función de las medidas antropométricas del niño (estatura y proporción), mientras que el kwashiorkor siempre es severo. Los niños con desnutrición aguda severa necesitan rehabilitación médica y nutricional para recuperarse.

¿Qué probabilidades de sobrevivir tienen esos niños?

Un niño que se beneficia de alguno de nuestros programas de alimentación terapéutica tiene más del 90 por ciento de probabilidades de recuperarse de la desnutrición aguda. En promedio, se necesitan entre 40 y 50 días para curar a un niño con desnutrición aguda.

El riesgo más grave para los niños con desnutrición aguda severa son las infecciones, porque pueden demorar la recuperación y provocar complicaciones médicas. Es fundamental identificar esos casos y derivarlos a un centro de internación, donde se les hará un seguimiento estricto durante una semana como mínimo. Nos hemos asegurado de que nuestros centros de alimentación estén estratégicamente cerca de esas unidades especializadas y, además, facilitamos el transporte. Actualmente, derivamos el ocho por ciento de los casos nuevos a esas unidades. Esa cifra por lo general disminuye dos o tres meses después de que abrimos un nuevo centro, porque en general logramos tratar a los niños con desnutrición severa antes de que se presenten complicaciones.

¿Piensa que hay probabilidades de que la situación mejore en los próximos meses?

Lamentablemente, es poco probable que la cosecha ayude a disminuir los altos índices de desnutrición que hoy prevalecen. Y hay otros factores, como la atención médica insuficiente, las condiciones deficientes de agua y saneamiento, escasas prácticas de cuidados materno infantiles, que también causan desnutrición y siguen estando presentes. No se puede resolver el problema sólo con una buena cosecha.

Sin embargo, lo que me da cierto optimismo es la dedicación del personal de salud y los nutricionistas de todas las regiones en las que aplicamos los programas de nutrición, con quienes me he reunido para realizar unas sesiones de formación en Mogadiscio. Trabajan muchísimo y contra reloj. Muchos sacrifican su vida personal para aliviar el sufrimiento de la población. Muchos de ellos podrían tener una vida mejor en el exterior, pero han decidido quedarse. La actitud y la motivación de esas personas para mejorar la situación sin duda nos ayudan a tener esperanza a pesar de las dificultades que sufre la población.


Fotos

Hilary Floate, nutricionista del CICR en Somalia (a la derecha). Programa de alimentación terapéutica en un centro para pacientes ambulatorios en Abudwaq, región de Galgaduud, agosto de August 2011. 

Hilary Floate, nutricionista del CICR en Somalia (a la derecha). Programa de alimentación terapéutica en un centro para pacientes ambulatorios en Abudwaq, región de Galgaduud, agosto de August 2011.
© CICR / Halani

Jilib, Juba Medio, Somalia, noviembre de 2011. Asistente de enfermería pesa a un niño para decidir si se lo debe admitir en el programa de alimentación en el lugar. 

Jilib, Juba Medio, Somalia, noviembre de 2011. Asistente de enfermería pesa a un niño para decidir si se lo debe admitir en el programa de alimentación en el lugar.
© CICR / A. Hersi / SO-E-00611

Abudwaq, región de Galgaduud, Somalia, agosto de 2011. Hilary Floate, nutricionista del CICR en Somalia, presiona en la zona de hinchazón para verificar si un niño padece edema. 

Abudwaq, región de Galgaduud, Somalia, agosto de 2011. Hilary Floate, nutricionista del CICR en Somalia, presiona en la zona de hinchazón para verificar si un niño padece edema.
© CICR / Halani / SO-E-00612