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Zimbabue: de la respuesta de emergencia a los proyectos de largo plazo

18-02-2011 Entrevista

A finales de 2008, por una combinación de cosechas de bajo rendimiento, un brote de cólera y graves dificultades económicas, en las cárceles de Zimbabue se registraron casos de desnutrición severa y problemas de salud generalizados. El CICR, en cooperación con las autoridades carcelarias, lanzó una operación de emergencia para mejorar la dieta de miles de detenidos. Fillipa Neto Marques, coordinadora de Protección del CICR en Harare, explica los resultados de esas actividades.

     
©CICR 
   
Fillipa Neto Marques 
               
©CICR 
   
En el transcurso de febrero de 2011, el CICR y la Cruz Roja de Filipinas distribuyeron víveres suficientes para dos semanas en beneficio de 48.000 personas en el norte de Samar. 
           

¿Cuáles fueron las prioridades del CICR en las cárceles de Zimbabue en los dos últimos años?  

Cuando comenzamos en abril de 2009, la prioridad inmediata era asegurarnos de que los reclusos no murieran de hambre. Las autoridades de Zimbabue nos dieron acceso a todas las cárceles, para que pudiéramos ayudarles a mejorar las condiciones de detención, tal como estábamos haciendo en muchos otros países.

Además de proporcionar alimentos y artículos de primera necesidad, el CICR ha elaborado programas a más largo plazo que fortalecerán las capacidades de las autoridades penitenciarias en las áreas de nutrición, producción de alimentos, atención médica, saneamiento y tratamiento. En varias cárceles, el CICR también ha renovado las instalaciones de agua, saneamiento y cocina.

El CICR ahora está traspasando la responsabilidad del abastecimiento de alimentos a las autoridades penitenciarias. ¿Qué cambios conllevará ese traspaso?  

Las entregas directas de alimentos por parte del CICR fueron una respuesta de emergencia a una situación en la que la desnutrición había llegado a un nivel crítico. La operación incluyó alimentación terapéutica para detenidos con desnutrición severa y distribuciones generales de alimentos para evitar que se produjeran más casos de desnutrición. Por ejemplo, el año pasado distribuimos guisantes, cacahuetes y aceite para más de 8.000 personas en las 17 cárceles más grandes de Zimbabue.

La situación humanitaria ha mejorado, gracias, en parte, al apoyo que el CICR prestó a las autoridades penitenciarias. Tras una evaluación conjunta del CICR y el Ministerio de Justicia, el Servicio Penitenciario de Zimbabue ahora está en mejores condiciones para alimentar a los detenidos en forma autónoma.

El proceso de traspaso del programa de apoyo alimentario a las autoridades carcelarias tendrá lugar paulatinamente, de aquí a 2012. Hará su seguimiento un comité conjunto integrado por el Ministerio de Justicia de Zimbabue, el Servicio Penitenciario de Zimbabue y el CICR.

El CICR continuará prestando apoyo a las autoridades carcelarias ayudando a reforzar la producción en las granjas de las cárceles, renovando la infraestructura de agua y saneamiento y haciendo lo necesario para tener un mejor acceso a los servicios de salud y el sistema judicial.

Además, continuaremos verificando las condiciones de detención y el trato que se brinda a los detenidos, al tiempo que mantendremos un diálogo confidencial y constructivo con las autoridades sobre cómo mejorar la situación.

 El apoyo a las granjas de las cárceles es una de sus principales actividades. ¿De qué manera esa actividad ayuda a mejorar la dieta de los reclusos?  

Actualmente, prestamos apoyo a varias granjas que están produciendo cacahuetes, maíz y hortalizas para unos 8.000 detenidos.

Las principales dificultades son la mala calidad del suelo y la falta de agua, sobre todo en invierno. Para aumentar la producción, el CICR ha instalado sistemas de riego y proporcionado capacitación, semillas y fertilizantes.

Por ejemplo, en la cárcel Mutimure fu, en Masvingo, el CICR ha prestado apoyo para plantar 1,8 hectáreas de tomates, repollos, espinacas y hortalizas de hojas verdes. Como resultado, cada uno de los 390 internos ahora recibe 200 g de hortalizas frescas por día.

El principal objetivo de ese proyecto es mejorar la producción de alimentos para los reclusos y de ese modo ayudar a las autoridades a administrar el suministro de alimentos de forma más autónoma. Lo que nos proponemos son objetivos de largo plazo.

  En 2010, el CICR:  

  • visitó a 11.400 internos en 26 cárceles, a los que abasteció de mantas, jabón y otros artículos de primera necesidad;   
  • suministró medicamentos y otros insumos médicos para los dispensarios de las cárceles;   
  • distribuyó cacahuetes, guisantes y aceite para más de 8.000 reclusos en 17 de las cárceles más grandes de Zimbabue;   
  • ayudó a 18 cárceles a cultivar remolachas, cacahuetes y hortalizas;   
  • renovó los sistemas de riego de cinco granjas;   
  • renovó las cocinas de ochos cárceles y el sistema de abastecimiento de agua en cuatro cárceles;   
  • entregó máquinas de tejer y ofreció capacitación en varias cárceles para que los reclusos puedan confeccionar ropa de abrigo;   
  • ayudó a más de 4.000 internos a mantener el contacto con sus familiares utilizando material de escritura del CICR.