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Myanmar: el CICR está preparado para reanudar las visitas a detenidos

11-12-2012 Entrevista

Tras el anuncio del gobierno de Myanmar de que el CICR reanudará sus visitas a lugares de detención, Alain Aeschlimann, jefe de actividades operacionales del CICR para Asia Oriental. Asia Sudoriental y el Pacífico explica los alcances de esta decisión.

En noviembre, el gobierno de Myanmar anunció en un comunicado de prensa que el CICR reanudaría sus visitas a los detenidos. ¿Es correcta esta información?

Sí. Las autoridades de Myanmar anunciaron su decisión en una reunión bilateral celebrada en Nay Pyi Taw. Naturalmente, esta novedad nos complace mucho y esperamos con interés visitar las cárceles y otros lugares de detención en Myanmar. Durante esas visitas, el CICR evaluará el bienestar y las condiciones de vida de los reclusos y encarará diversas cuestiones relativas a la gestión penitenciaria, en particular el sistema de salud.

¿Cómo pondrán en práctica esta decisión?

Tenemos previsto comenzar las visitas a detenidos lo antes posible, en lugar de quedarnos en las oficinas deliberando sobre el tema. Hemos acordado con las autoridades que empezaremos nuestra actividad con una visita piloto, durante la cual aplicaremos los métodos y procedimientos habituales que el CICR utiliza en todo el mundo. Nuestra intención es que esta visita inicial fortalezca el entendimiento entre el gobierno de Myanmar y el CICR acerca de los beneficios que dimanan de las visitas del CICR a los lugares de detención. Tras la visita piloto, planificaremos el modo de extender nuestras visitas al resto del país. En esta operación de planificación se determinará, en particular, los recursos humanos y económicos que necesitaremos para esta importante tarea.

¿Significa esto que el CICR adaptará sus procedimientos a la situación en Myanmar?

No. Los procedimientos del CICR para las visitas a detenidos son las mismas en todos lados. Sin embargo, siempre adaptamos nuestra respuesta y nuestros servicios a las necesidades objetivas de cada contexto; de este modo, colaboramos con las autoridades y les ayudamos a mejorar el trato que reciben los detenidos y las condiciones de detención.

¿Han trabajado en las cárceles en Myanmar durante los últimos meses?

En 2011 y 2012, llevamos a cabo algunos proyectos de infraestructura. Esto no es lo mismo que realizar nuestras visitas normales, durante las cuales hablamos con los reclusos en privado y evaluamos el funcionamiento general de un lugar de detención. Durante este período, el CICR reemplazó los sistemas de abastecimiento de agua y de saneamiento en siete lugares de detención, mejorando considerablemente las condiciones de vida de los detenidos.

Además, aunque el CICR no realizaba las visitas habituales a los detenidos, siguió facilitando las visitas de familiares a personas que se hallan detenidas lejos de su lugar de origen.

¿Cuáles son las actividades del CICR en el resto del país, especialmente en el estado de Rakhine?

El CICR estableció una presencia permanente en Sittwe en junio de 2012, inmediatamente después del brote de violencia en esa zona. Junto con la Cruz Roja de Myanmar, proporcionamos una asistencia básica pero vital a los enfermos, los heridos y los desplazados de cualquier origen. Ambas instituciones evacuan a pacientes que no pueden llegar hasta los centros de salud por su propia cuenta y prestan servicios de primeros auxilios a los heridos. Además, renovamos las instalaciones de saneamiento y suministramos agua en los campamentos para personas desplazadas. Tras el último estallido de violencia, que tuvo lugar en octubre, estamos examinando la posibilidad de fortalecer nuestra intervención.

En otras partes del país, prestamos apoyo a cuatro talleres de rehabilitación para personas amputadas, que dirigen la Cruz Roja de Myanmar o el Ministerio de Salud. Además, estamos aguardando la autorización para llevar a cabo misiones de evaluación en las zonas fronterizas de Kahin y Kayin, y estaríamos dispuestos a realizar actividades médicas en estas regiones afectadas por el conflicto.


Fotos

 

Alain Aeschlimann
© CICR