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Asistencia de salud en peligro: los Solferinos de hoy

20-07-2012 Entrevista

Hace 153 años, Henry Dunant, fundador del CICR y del Movimiento de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja, se encontró por azar en un campo de batalla, en las afueras de la ciudad italiana de Solferino, donde yacían miles de soldados moribundos o muertos. Un siglo y medio después, demasiadas personas siguen enfrentando graves dificultades para acceder a la asistencia de salud en conflictos armados y otras situaciones de emergencia. Paul-Henri Arni, responsable del proyecto Asistencia de salud en peligro, una iniciativa del CICR, habla sobre los Solferinos de hoy y explica por qué es necesario poner fin a la violencia contra la asistencia sanitaria.

¿Estaría satisfecho Henry Dunant, el fundador del movimiento de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja, con la asistencia de salud en los conflictos armados contemporáneos?

Probablemente, le asombraría ver cómo los valientes voluntarios de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja prestan asistencia médica bajo fuego, evacuan heridos a través de las líneas de frente e incluso dirigen clínicas u hospitales en zonas de guerra. Pero, al mismo tiempo, se horrorizaría al saber que las estructuras de salud, el personal médico y las ambulancias están en la línea de fuego, que se impide a los pacientes llegar a las clínicas, y que se detiene y a veces se mata a los médicos simplemente por hacer su trabajo y por tener en cuenta únicamente las necesidades médicas de los pacientes.

¿De qué manera han cambiado los conflictos armados y qué implican esos cambios para la asistencia de salud?

Los conflictos y la violencia armada ocupan cada vez más espacio en los entornos urbanos y poblados. Cuando comienzan los enfrentamientos, el acceso a la asistencia de salud se transforma en una cuestión de vida o muerte para las personas heridas o enfermas. A menudo, el acceso a la atención médica se ve demorado o imposibilitado por prolongadas obstrucciones, como la detención de las ambulancias en los puestos de control.

En muchos conflictos, se han generado situaciones de discriminación contra personas que intentan acceder a la atención médica, a causa de su origen étnico o sus creencias religiosas. Estos tipos de episodios violan un principio elemental de la ética médica: a un herido que está perdiendo sangre no se le pregunta cuál es su bando, su origen étnico o su creencia religiosa. Simplemente, se lo atiende, nada más.

En las zonas rurales afectadas por la inseguridad y los enfrentamientos, hay otros obstáculos que se cobran muchas vidas, entre otros la falta de transporte y los saqueos de los centros de salud.

¿Cuáles son los principales obstáculos a la prestación de asistencia de salud en condiciones seguras?

En primer lugar, los ataques contra las instalaciones de salud, los pacientes, el personal médico y los vehículos sanitarios. Cuando muere un médico local en Libia o es asesinado el responsable del programa de salud del CICR, como sucedió recientemente en Pakistán, miles de pacientes quedan privados de tratamiento médico.

En segundo lugar, las obstrucciones que afrontan las ambulancias, los pacientes o el personal de salud en los puestos de control durante horas interminables e incluso días enteros, como sucedió en Gaza en 2009, terminan por causar la muerte de personas heridas que esperan ser trasladadas para recibir tratamiento.

En tercer lugar, a veces la discriminación mata. Hace poco, escuché a médicos de la Cruz Roja de Côte d'Ivoire y de Libia que narraban cómo su automóvil fue detenido para impedir que pacientes de otro grupo étnico llegaran hasta el hospital. En el caso de Libia, algunos pacientes gravemente heridos que pertenecían a la otra parte simplemente fueron muertos a tiros en sus camas, en el hospital.

Y, por último, el ingreso de personas armadas a las instalaciones sanitarias constituye una grave amenaza a la asistencia de salud. El centro médico que recibe estas "visitas" corre el riesgo de perder su inmunidad a los ojos de la otra parte en el conflicto. Esta situación a menudo ocasiona ataques militares contra estructuras que se perciben como objetivos militares, como ha sucedido en Afganistán. El ingreso de personas armadas no es ilegal, pero se debe reglamentar con mayor rigor. Las fuerzas armadas y los grupos armados no deben poner en peligro a los pacientes ni al personal por el mero hecho de su presencia.

¿Qué se puede hacer para remediar esta situación?

La violencia que impide la prestación de asistencia médica es, principalmente, un problema relacionado con la seguridad, no con el ámbito de la salud. Es fundamental establecer un diálogo con las fuerzas armadas, los grupos armados, los Estados, la comunidad médica y los asociados de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja, a fin de encontrar soluciones prácticas a esta importante problemática humanitaria.
En cooperación con los colegas de la Cruz Roja y la Media Luna Roja, hemos puesto en marcha una iniciativa mundial de cuatro años con el propósito de promover la elaboración y la implementación de medidas prácticas encaminadas a mejorar la seguridad y la prestación de asistencia de salud en los conflictos armados y otras situaciones de emergencia.

El CICR y las Sociedades Nacionales de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja han entablado consultas con los Estados y otros colectivos interesados, e invitarán a expertos de todo el mundo a participar en diez talleres especializados que se celebrarán en 2012 y 2013. En esos talleres, se formularán recomendaciones y medidas prácticas que puedan implementarse a nivel nacional a fin de encarar muchos de los problemas humanitarios en este ámbito. La finalidad de este proceso es formular decisiones y medidas que los países puedan adoptar con miras a solucionar estos problemas.

Las guerras son destructivas de por sí; al menos, procuremos adoptar todas las medidas posibles para reducir sus efectos negativos en las personas que necesitan asistencia médica.


Fotos

Paul-Henri Arni 

Paul-Henri Arni
© CICR

Irak. Un médico entre los escombros causados por un misil en el hospital Adnan Khairallah, Bagdad. 

Irak. Un médico entre los escombros causados por un misil en el hospital Adnan Khairallah, Bagdad.
© AFP PHOTO / Karim Sahib

7 de mayo de 2002. En el puesto de control del ejército en Kalandia, Cisjordania, soldados israelíes inspeccionan una ambulancia palestina que se dirige a Jerusalén. 

7 de mayo de 2002. En el puesto de control del ejército en Kalandia, Cisjordania, soldados israelíes inspeccionan una ambulancia palestina que se dirige a Jerusalén.
© AFP PHOTO / Leila Gorchev

Mizdah, Libia. En el hospital de Mizdah, varios pacientes que estaban en sus camas resultaron heridos por impactos de metralla. 

Mizdah, Libia. En el hospital de Mizdah, varios pacientes que estaban en sus camas resultaron heridos por impactos de metralla.
© Christopher Morris/VII

Yemen, 2011. Tanto las personas heridas como las fallecidas son trasladadas en ambulancia, coche o motocicleta a la mezquita de Change Square, que funciona como centro de primeros auxilios. 

Yemen, 2011. Tanto las personas heridas como las fallecidas son trasladadas en ambulancia, coche o motocicleta a la mezquita de Change Square, que funciona como centro de primeros auxilios.
© COSMOS / Catalina Martin-Chico

Después de sufrir un atentado, Mohammed Yusuf, director del hospital Medina, en Mogadiscio, Somalia, tiene custodia permanente. 

Después de sufrir un atentado, Mohammed Yusuf, director del hospital Medina, en Mogadiscio, Somalia, tiene custodia permanente.
© CICR / André Liohn
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