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Libia: el CICR mantiene su decisión de responder a las necesidades de la población

15-08-2012 Entrevista

Tras los repetidos ataques contra sus instalaciones en Bengasi y Misrata, el CICR ha suspendido temporariamente sus actividades en las zonas este y centro del país. El nuevo jefe de la delegación en Libia, Ishfaq Muhamad Khan, explica cómo la Institución responde a la situación.

¿Por qué el CICR ha suspendido sus actividades en Bengasi y Misrata?

Tras cinco incidentes de seguridad en los que fueron atacados nuestro personal y nuestras instalaciones en ambas ciudades en menos de tres meses, no tuvimos más opción que suspender temporariamente las actividades en las zonas este y centro de Libia. El ataque más reciente, perpetrado el 5 de agosto, temprano, en Misrata, fue particularmente grave: nuestra residencia fue atacada en forma directa y repetida con armas pesadas por un grupo desconocido. La seguridad de nuestro personal es una prioridad para nosotros.

Lamentamos haber tenido que tomar esa decisión, sobre todo porque ello implica que no podremos responder a las necesidades de ayuda humanitaria de la población libia en esas zonas durante cierto período de tiempo.

¿Saben quiénes han sido los responsables de los ataques?

Un grupo se declaró responsable de los dos ataques en Bengasi, el primero de los cuales ocurrió el 22 de mayo, cuando una granada lanzada desde un misil impactó en el edificio de nuestra oficina. Pero no tenemos información sobre los otros tres incidentes.

No queremos especular ni sacar conclusiones apresuradas. Las autoridades están al corriente de la situación, y les preocupa; están realizando sus investigaciones. Además, el CICR no es la única entidad afectada por el deterioro reciente de las condiciones de seguridad en Libia. En una situación de tanta complejidad, es posible que diversos factores combinados hayan dado lugar a los incidentes.

Para nosotros, es importante entender por qué se han perpetrado estos ataques para poder tomar las medidas necesarias a fin de que todas las partes nos acepten.

¿Por qué el CICR se habría convertido en objeto de ataques?

En los últimos meses parecen haber aumentado los malos entendidos y la desconfianza. Las “organizaciones extranjeras” son vistas con cierto grado de sospecha. Sabemos que, en Libia, algunas personas no ven ninguna diferencia entre el CICR y lo que perciben como los “organismos occidentales”; por ello, podríamos resultarles sospechosos. La presencia del CICR es nueva y, pese a que hemos dado una respuesta humanitaria amplia y muy visible durante el conflicto, han pasado varios meses y tal vez algunas personas hayan olvidado lo que hemos hecho o se pregunten por qué seguimos estando presentes en el país.

Por otro lado, tiende a haber una percepción errónea acerca de lo que representa el logo del CICR. Como el emblema tiene una cruz, el CICR a veces es percibido erróneamente como una organización cristiana. Debemos explicar que los emblemas del Movimiento Internacional de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja no tienen significado religioso. Por ejemplo, en Indonesia, el país con mayor población musulmana del mundo, hay una Sociedad de la Cruz Roja y no de la Media Luna Roja. Uno de los principales propósitos de los emblemas es identificar claramente al personal, los edificios y los vehículos de ayuda humanitaria para protegerlos. En Afganistán, en Palestina y en muchas otras zonas de conflicto donde hemos tenido larga presencia, nuestro emblema de la cruz roja es reconocido por la población y por los diversos grupos armados, lo que nos ayuda a desplazarnos y a ingresar en zonas peligrosas o sensibles. En Libia, por el momento, eso no ocurre.

A finales de mayo, las “Brigadas del cautivo Omar Abdulrahman en Libia" acusaron al CICR de llevar adelante actividades proselitistas en el país y, más concretamente, de distribuir Biblias a la población tawargha desplazada en Bengasi. ¿Cuál es su respuesta a esas acusaciones?

Las negamos categóricamente. El CICR no participa en ninguna actividad política ni religiosa en Libia ni en ningún otro país. El CICR es una organización neutral e imparcial con un papel estrictamente humanitario. Hacemos todo lo que está a nuestro alcance para proteger la vida y la dignidad de las víctimas de conflictos armados y de otras situaciones de violencia, y para prestarles asistencia, sean quienes sean. ¿Cómo podríamos cumplir esa tarea si tomáramos partido por alguna posición?

El CICR es una institución separada e independiente de las Naciones Unidas, de los Estados y de toda organización religiosa. Emplea a personas de muchas nacionalidades y religiones, y realiza actividades en más de 80 países en todo el mundo. La mayoría de nuestras actividades hoy en día tienen lugar en países predominantemente musulmanes, muchos de ellos en el mundo árabe, porque es allí donde hoy más se necesita nuestra ayuda humanitaria. En Libia, ahora contamos con 130 colaboradores nacionales y con 50 expatriados.

El único objetivo de las actividades que realizamos en los campamentos donde se aloja la población tawargha desplazada en Bengasi, actividades que llevamos adelante junto con la Media Luna Roja Libia, es que esas personas reciban la asistencia humanitaria básica que necesitan.

No caben dudas de que, durante el conflicto, las necesidades eran muchas, pero ¿por qué el CICR sigue presente en Libia?

Las consecuencias de los conflictos armados persisten mucho tiempo después de terminadas las hostilidades. En Libia, miles de personas desaparecieron, numerosas otras personas tuvieron que desplazarse, otras tantas son migrantes o forman parte de minorías vulnerables, y miles de personas fueron detenidas en relación con el conflicto. Por otro lado, todavía siguen produciéndose enfrentamientos violentos en el país, y a veces causan numerosas víctimas.

El CICR está presente y activo en Libia, con el pleno consentimiento de las autoridades del país. La Institución firmó un memorando de entendimiento con las autoridades a finales de marzo de 2012.

Por pedido de las autoridades, el CICR está ofreciendo entrenamiento y asesoramiento técnico sobre la cuestión de las personas desaparecidas. Los familiares de las personas desaparecidas tienen derecho a saber qué les sucedió a sus seres queridos, y el CICR procura garantizar que se responda a sus necesidades sin ningún tipo de discriminación. La situación de muchas personas desplazadas y migrantes sigue requiriendo de atención especial. Por ello, junto con la Media Luna Roja Libia, seguimos esforzándonos por prestarles ayuda. Al mismo tiempo, continuamos visitando a las personas detenidas a fin de verificar el trato que reciben y las condiciones en que se encuentran. El CICR formula sus observaciones tras esas visitas sólo a las personas correspondientes. Tras haber eliminado unos 11.000 restos explosivos de guerra de ciudades como Ajdabiya, Misrata, Bani Walid, Sirte, y de otras partes de Libia, ahora estamos trabajando junto con la Media Luna Roja de Libia para sensibilizar sobre los peligros de esos dispositivos y coordinando nuestros esfuerzos con las autoridades libias para que prosigan las tareas de remoción.

Lamentablemente, han recrudecido los enfrentamientos y se han producido otros hechos de violencia en lugares como Al Kufra, Sabha, Bani Walid y las montañas de Nefusa. En varias ocasiones, el Ministerio de Salud o el Ministerio de Defensa, o los grupos que participan en las hostilidades, nos han pedido ayuda para evacuar a los heridos. Por la violencia, muchas personas se ven obligadas a abandonar sus hogares, en búsqueda de seguridad; por ello, tenemos que mantener nuestra capacidad de prestar asistencia a los desplazados.

Y, por último, aunque no por ello menos importante, las autoridades libias han pedido asistencia técnica y apoyo al CICR para incorporar el derecho internacional humanitario en la legislación nacional, así como en los reglamentos y los manuales de entrenamiento militares. En junio, firmamos un memorando de entendimiento sobre este tema con las fuerzas armadas libias, y desde entonces hemos estado revisando los programas de enseñanza del ejército. En los próximos años, esperamos poder brindar formación en derecho internacional humanitario a los oficiales del ejército.

¿Qué medidas está tomando el CICR en respuesta a las amenazas contra su seguridad en Libia?

En primer lugar, hemos suspendido todos los movimientos en las zonas este y centro del país, mientras seguimos tratando de averiguar quién ha sido el responsable de los incidentes y por qué fuimos atacados. Sin embargo, no hemos cerrado formalmente nuestras oficinas de Bengasi y Misrata; esperamos reanudar las actividades en esas ciudades tan pronto como las condiciones lo permitan. Mientras tanto, seguimos adelante con nuestras actividades en las zonas oeste y sur.

En segundo lugar, la mejor protección para todos es ser aceptados y bien percibidos por la población, las autoridades y los dirigentes libios, así como por todos los grupos armados. Para ello, intensificaremos el diálogo y la comunicación con todas las partes, dando prioridad a aquellos integrantes de la sociedad que tienen o podrían tener una percepción equivocada acerca de nuestra Institución.

Es muy importante que continuemos nuestra labor en Libia. Nuestro único objetivo es aliviar el sufrimiento de las personas necesitadas. Mantenemos nuestro firme compromiso de alcanzar ese objetivo.


Fotos

Ishfaq Muhamad Khan 

Ishfaq Muhamad Khan
© CICR

Hospital Al Jalaa, Bengasi, Libia, 27 de febrero de 2011. Médicos y enfermeros libios atienden a un paciente en la guardia. En 2011, el CICR desplegó cuatro equipos de cirugía en el terreno para ayudar a los cirujanos libios a atender a los heridos de guerra. 

Hospital Al Jalaa, Bengasi, Libia, 27 de febrero de 2011. Médicos y enfermeros libios atienden a un paciente en la guardia. En 2011, el CICR desplegó cuatro equipos de cirugía en el terreno para ayudar a los cirujanos libios a atender a los heridos de guerra.
© Getty Images / CICR / G. de Moustier / v-p-ly-e-00011

Puerto de Bengasi, Libia, 24 de junio de 2011. Una joven recibe una llamada de un pariente poco después de desembarcar de un buque fletado por el CICR para trasladar a cientos de personas desde Trípoli. Muchas de esas personas quedaron separadas de sus familiares a causa del conflicto. 

Puerto de Bengasi, Libia, 24 de junio de 2011. Una joven recibe una llamada de un pariente poco después de desembarcar de un buque fletado por el CICR para trasladar a cientos de personas desde Trípoli. Muchas de esas personas quedaron separadas de sus familiares a causa del conflicto.
© CICR / R. Waudo / v-p-ly-e-00104

Washka, 100 kilómetros al oeste de Sirte, Libia, 27 de septiembre de 2011. Un niño recibe alimentos durante una distribución realizada conjuntamente por el CICR y la Media Luna Roja Libia. 

Washka, 100 kilómetros al oeste de Sirte, Libia, 27 de septiembre de 2011. Un niño recibe alimentos durante una distribución realizada conjuntamente por el CICR y la Media Luna Roja Libia.
© CICR / v-p-ly-e-00222

Aeropuerto Al Kufra, Libia, 21 de junio de 2012. Tras los enfrentamientos en Al Kufra, personal del CICR traslada a un herido de una ambulancia a uno de los dos aviones que puso a disposición el Ministerio de Salud. 

Aeropuerto Al Kufra, Libia, 21 de junio de 2012. Tras los enfrentamientos en Al Kufra, personal del CICR traslada a un herido de una ambulancia a uno de los dos aviones que puso a disposición el Ministerio de Salud.
© CICR / Y. Elshalwi