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Myanmar: asistencia imparcial para las víctimas de la violencia en el estado de Rakhine

27-07-2012 Entrevista

A principios de junio, la violencia que se desató entre la comunidad de Rakhine y la comunidad musulmana afectó a miles de personas en el estado de Rakhine, en la zona occidental de Myanmar. En colaboración con la Cruz Roja de Myanmar, el CICR viene prestando asistencia básica, pero vital, a los heridos, los enfermos y los desplazados. Anne Ryniker, jefa adjunta de Actividades Operacionales para Asia y el Pacífico, describe la situación.

¿Cuál es la situación en el estado de Rakhine?

La violencia estalló a principios de junio y se propagó con rapidez, principalmente hacia el norte del estado de Rakhine. Las ciudades de Maungdaw y Sittwe, en particular, fueron las localidades que sufrieron los peores efectos de la situación, en términos del número de personas afectadas. Según las cifras oficiales iniciales dadas a conocer el 24 de junio, la violencia dejó un saldo de 78 muertos y 87 heridos, y 3.000 edificios residenciales quedaron dañados. En la zona del gran Sittwe se han desplazado al menos 60.000 personas desplazadas; muchas otras fueron acogidas por familiares. Un mes después, sigue siendo difícil ofrecer una estimación fiable del número de personas afectadas.

¿La situación sigue siendo tensa?

Más allá de los daños a las personas y los bienes, la violencia entre comunidades, por su propia naturaleza, genera consecuencias graves. Las sospechas mutuas y el miedo siguen obstaculizando los movimientos de las personas civiles, incluidos los funcionarios públicos y los colaboradores humanitarios. Esta situación dificulta el acceso de la población a los servicios básicos, como la atención de salud, y obstaculiza la prestación de ayuda por los organismos humanitarios.

¿Cómo trabaja el CICR en esta situación?

En este clima tan tenso, no es fácil mantener la aceptación de las comunidades. Y la aceptación es un factor fundamental, que incide directamente en la capacidad de prestar asistencia de las organizaciones humanitarias. Para el Movimiento de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja, es esencial aplicar un enfoque rigurosamente neutral e imparcial. Las comunidades deben comprender que nuestra ayuda se proporciona exclusivamente en función de las necesidades de todas las personas afectadas por la violencia, sin distinciones de raza, religión u origen étnico. Y, si queremos que las personas nos crean cuando decimos que no tomamos partido, nuestras acciones deben ser el fiel reflejo de nuestras palabras. La única forma en que podemos trabajar es sobre la base de la confianza. Por este motivo, el CICR no puede utilizar escoltas militares ni de otro tipo.

¿Cuáles son las causas profundas de la disputa?

La situación es muy compleja y está profundamente enraizada en la historia del país y de la región. Las cuestiones que motivan la disputa son, entre otras, la prevención de la violencia, las necesidades humanitarias, el desarrollo económico, la ciudadanía y el acceso a la tierra y a otros recursos. Estos problemas exigen soluciones políticas, respecto de las cuales el CICR no toma posición alguna. Como ya he dicho, la prioridad del CICR es obtener acceso a la zona para poder realizar su labor humanitaria. Nuestro papel no es entrar en controversias de índole política ni ofrecer públicamente un análisis de la situación. Dicho esto, el CICR espera que todas las comunidades puedan vivir en armonía y en un entorno seguro, y exhorta a todas las partes interesadas a adoptar las medidas necesarias para ello.

¿Puede describir la respuesta de la cruz roja de Myanmar y del CICR?

Los voluntarios de la Cruz Roja de Myanmar entraron en acción poco después del estallido de violencia y proporcionaron ayuda para las personas desplazadas en 17 centros principales. La asistencia tomó la forma de servicios de primeros auxilios para unas 2.000 personas heridas (incluida la evacuación en ambulancia en los casos necesarios), apoyo psicológico para más de 1.500 personas y servicios de abastecimiento de agua y saneamiento. Por ejemplo, se instalaron dos plantas de purificación de agua para la población civil de las dos comunidades: una en Sittwe y la otra en la aldea de Thee Chaung. Además, se distribuyó agua potable en forma directa a más de 8.000 personas en 16 lugares distintos.

Los voluntarios de la Cruz Roja de Myanmar distribuyeron artículos básicos a los desplazados, como utensilios de cocina, lonas impermeables y jabón. Además, asistieron a las personas que quedaron separadas de sus familiares a restablecer el contacto con éstos,  facilitándoles el acceso a teléfonos y ayudándolas a escribir mensajes breves.

Desde el 16 de junio, un equipo de emergencia del CICR destacado en Sittwe y formado por personal local e internacional provee apoyo técnico, logístico y económico a la Cruz Roja de Myanmar. Trabajando en forma conjunta, el CICR y la Cruz Roja de Myanmar han podido, hasta ahora,  desplazarse sin obstáculos y sin escoltas armadas.


Fotos

Anne Ryniker, jefa adjunta de Actividades Operacionales del CICR para Asia y el Pacífico. 

Anne Ryniker, jefa adjunta de Actividades Operacionales del CICR para Asia y el Pacífico.
© CICR