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El CICR está preocupado por el estado de salud de los detenidos palestinos en huelga de hambre

10-05-2012 Entrevista

Un grupo de palestinos recluidos en lugares de detención israelíes, que comenzaron una huelga de hambre en marzo y a principios de abril, se encuentran en peligro de muerte inminente. Juan-Pedro Schaerer, jefe de la delegación del CICR en Tel Aviv, comparte sus opiniones.

¿Cuál es la situación actual de los detenidos en huelga de hambre?

En el caso de seis palestinos sometidos a detención administrativa, que se rehúsan a alimentarse desde hace siete semanas o más, la situación es desesperante. En estos momentos, siguen detenidos en el hospital de la cárcel de Marash. Su estado es crítico. Estamos muy preocupados, ya que algunos de ellos se encuentran en peligro de muerte inminente. Estas seis personas deberían ser  trasladadas sin dilación a un hospital adecuado, donde se pueda controlar de manera permanente su estado de salud y donde puedan recibir cuidados médicos y de enfermería especializados.

Los detenidos en huelga de hambre protestan, entre otras cosas, contra el hecho de estar sometidos a detención sin acusación ni juicio. Si bien no está prohibida en el marco del derecho internacional humanitario, la detención administrativa es una medida excepcional que sólo puede adoptarse cuando median razones imperiosas de seguridad. Según el derecho internacional humanitario, las autoridades deben respetar el derecho de los detenidos a recibir información sobre los motivos de su detención, su derecho a impugnar la legalidad de la detención y su derecho a recibir asistencia jurídica.

¿Cuál es la situación en otros lugares donde los detenidos han iniciado una huelga de hambre?

Desde el 17 de abril, más de 1.600 detenidos han seguido una huelga de hambre. Lo que reivindican principalmente es que se reanuden las visitas familiares desde Gaza y se ponga fin al régimen de aislamiento.

El CICR ha asignado personal adicional para seguir de cerca la situación de los numerosos detenidos en huelga de hambre. Nuestro objetivo es asegurar que los detenidos tengan acceso a la atención médica y que se respeten las normas de la ética médica. En particular, debe brindarse a los pacientes la oportunidad de dar o denegar libremente su consentimiento a recibir el tratamiento que se les proponga. La función de los médicos del CICR no es influir en la decisión de un detenido de seguir adelante o poner fin a la huelga de hambre. Sin embargo, nuestro personal médico informa sistemáticamente a los detenidos acerca de las consecuencias que una huelga de hambre prolongada puede tener en su salud.

¿Cuál es su posición con respecto a las huelgas de hambre? ¿Las autoridades israelíes tienen derecho a imponer la alimentación forzada a los detenidos?

Las huelgas de hambre se han utilizado en varias oportunidades en el contexto israelí-palestino. El CICR, en su carácter de organización humanitaria neutral, nunca ha tomado posición acerca de la legitimidad de las huelgas de hambre. No obstante, nos preocupa mucho lo que sucede en los lugares de detención. Nuestros delegados tratan de velar por que los detenidos reciban un trato adecuado y la atención médica apropiada, y por que se respete la decisión que ellos tomen por su propia voluntad, sea la de proseguir la huelga de hambre o abandonarla. Los delegados comparten sus observaciones en forma confidencial con las autoridades israelíes.

Naturalmente, estamos a favor de todo tratamiento médico que pueda beneficiar a los detenidos. Sin embargo, es importante señalar que, de conformidad con las directrices adoptadas por la Asociación Médica Mundial en la Declaración de Tokio, en 1975, y en la Declaración de Malta, revisada en 2006, los detenidos tienen derecho a elegir libremente si consienten en ser alimentados o recibir tratamiento médico. El CICR se opone a todo tipo de alimentación forzada o tratamiento forzado; es fundamental que se respeten las decisiones de los detenidos y se preserve su dignidad humana.

¿Qué ha hecho el CICR para facilitar los contactos entre los detenidos y sus familiares?

Desde que las autoridades israelíes suspendieron las visitas familiares para los detenidos en huelga de hambre, el CICR ha solicitado en reiteradas ocasiones que se permita la reanudación de esas visitas, en particular para los detenidos en huelga de hambre prolongada. De conformidad con el derecho internacional humanitario, Israel tiene la obligación de permitir que los familiares visiten a los palestinos detenidos, con sujeción a restricciones de seguridad razonables. En circunstancias extremas como éstas, permitir el contacto con los miembros de la familia es un acto de humanidad imperativo. En ausencia de las visitas familiares y para tratar de salvar la brecha, después de nuestras visitas compartimos mensajes orales con los familiares de los detenidos.  

¿Por qué el CICR no solicita la liberación de los detenidos cuya salud se deteriora con rapidez y que corren riesgo de muerte?

El CICR no tiene el cometido de procurar la liberación de personas detenidas. En su calidad de organización humanitaria neutral e imparcial, su tarea es hacer todo lo posible para asegurar que el trato que reciben los detenidos, así como sus condiciones de detención, sean humanos y conformes a todas las salvaguardias y protección previstas en el derecho internacional humanitario. Lo que también podemos hacer, como ya he señalado, es prestar ciertos servicios, como transmitir mensajes entre los detenidos y sus familiares.