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Cuando la seguridad de los periodistas está en juego, la línea directa del CICR puede ser de ayuda

02-05-2012 Entrevista

Desde comienzos de 2011, más de 60 profesionales de los medios de comunicación que trabajaban en zonas afectadas por la violencia pidieron asistencia al CICR. Dorothea Krimitsas, jefa adjunta de Relaciones Públicas del CICR, dirige la línea telefónica directa para periodistas en misiones peligrosas. En esta entrevista explica cómo el CICR puede ayudar.

¿Cuáles son los principales peligros que corren los periodistas que informan desde zonas en conflicto o afectadas por otras formas de violencia? ¿Hoy en día gozan de más seguridad que en el pasado?

Hoy en día no es más seguro informar desde zonas de guerra que en el pasado. A pesar de todas las medidas de seguridad y las precauciones que se tomen, la tarea sigue siendo muy peligrosa.

El ejemplo de Libia es muy elocuente. “Conocido reportero gráfico asesinado en Libia”; “Libia libera a periodistas detenidos”; “Reportero independiente herido de bala en Trípoli”: estos son sólo unos pocos ejemplos de titulares que narran la misma historia. Las zonas de guerra son lugares peligrosos para trabajar. Los profesionales de los medios de comunicación que trabajan en Libia, así sean periodistas, camarógrafos, reporteros gráficos, así sean independientes o no, no han quedado al margen de las heridas, los secuestros o incluso la muerte.

Los actos deliberados de violencia contra los profesionales de los medios de comunicación, que constituyen violaciones del derecho internacional humanitario, son muy frecuentes en las situaciones de conflicto armado. Pero la labor de los profesionales de los medios también puede verse obstruida de muchas otras maneras, como asedio, censura, amenazas, secuestros u otras formas de detención arbitraria. No parece haber habido muchos avances al respecto.

Los periodistas que cubren la situación en Oriente Medio y África del Norte desde 2011 no son la excepción. De hecho, se considera que los profesionales de los medios corren cada vez más peligros. Lo cual nos preocupa mucho.

¿El CICR lleva un registro de los incidentes que han sufrido periodistas en misiones peligrosas? ¿Cuál es la magnitud del problema?

El CICR no compila estadísticas sobre ataques contra periodistas o sobre muertes de periodistas, pero sí lo hacen varias organizaciones encargadas de la seguridad de los medios de comunicación. En una encuesta titulada "Ataques contra la prensa en 2011", el Comité para la Protección de los Periodistas Comité para la Protección de Periodistas (CPJ, por las siglas en inglés) quedaron evidenciadas varias tendencias preocupantes.

No sorprende que el CPJ concluyera que las pérdidas más numerosas en 2011 ocurrieron en Oriente Medio y África del Norte. “Las muertes acaecidas durante misiones peligrosas, como la cobertura de manifestaciones callejeras, alcanzaron su más alto nivel”, señala el informe. Además, subraya que los fotógrafos y los camarógrafos resultaron particularmente afectados, que hubo “una alta proporción de profesionales independientes entre las víctimas de 2011” y que “el número de víctimas que trabajaban en línea ha aumentado en forma constante”.

¿De qué protección gozan los periodistas en el marco del derecho internacional humanitario?

Como establece el artículo 79(1) del Protocolo adicional I, los periodistas gozan de la misma protección que los civiles. Por lo tanto, deben ser respetados y protegidos mientras no participen directamente en las hostilidades. En virtud del derecho internacional consuetudinario, los periodistas civiles que realicen misiones profesionales en zonas de conflicto armado deben ser respetados y protegidos mientras no participen directamente en las hostilidades. Esta norma es aplicable en conflictos armados tanto internacionales como no internacionales.

Por otro lado, “los corresponsales de guerra” que estén formalmente autorizados a acompañar a las fuerzas armadas tienen derecho a recibir el estatuto de prisioneros de guerra si son capturados, aunque sean civiles (artículo 4ª(4) del III Convenio de Ginebra).

¿Qué puede hacer el CICR para ayudar a los profesionales de medios de comunicación que trabajan en situaciones de conflicto armado?

El CICR es muy conocido por sus actividades en favor de los civiles afectados por guerras, pero lo es menos por la ayuda que puede ofrecer a periodistas que cumplen misiones peligrosas. Sin embargo, la Institución tiene experiencia en ayudar a profesionales de los medios de comunicación en situaciones de conflicto armado.

En 1985, por pedido de dieciséis importantes organizaciones relativas a los medios de comunicación, abrimos una línea telefónica directa para periodistas en misiones peligrosas.

¿Puede explicarnos para qué sirve la línea directa?

La finalidad principal de la línea directa del CICR es que nuestra organización pueda actuar de forma rápida y efectiva, de ser posible, cuando un periodista o algún otro profesional de los medios de comunicación sea arrestado, capturado, detenido, dado por desaparecido, herido o asesinado en zonas donde el CICR esté realizando actividades humanitarias.

El CICR puede hacer varias cosas. Por ejemplo, cuando se denuncia un arresto o una captura, podemos intentar confirmarlos y obtener acceso al periodista detenido. También podemos dar información a los familiares o los empleadores, o a asociaciones de profesionales, sobre el paradero de un periodista buscado, siempre y cuando hayamos podido obtener esa información. En algunos casos, el CICR puede ayudar a los familiares a restablecer o a mantener el contacto con un periodista detenido, o puede ayudar a evacuar a los periodistas heridos. En los peores casos, podemos recuperar o trasladar los restos mortales.

¿El CICR puede exigir la liberación de un periodista detenido?

El CICR no puede exigir la liberación de un periodista detenido ni reclamar libertad de expresión o el derecho a la información, porque ello excede su mandato. La finalidad de las visitas del CICR a los detenidos es estrictamente humanitaria. El CICR verifica las condiciones en que se encuentran los detenidos y solicita a las autoridades que las mejoren, cuando corresponde. Puede entablar el diálogo con las autoridades para asegurarse de que se respeten las garantías judiciales y procesales aplicables. Además, cuando es necesario, brinda asistencia a las personas detenidas.

Muchas veces, el CICR puede ingresar en lugares a los que ninguna otra organización tiene acceso. Sin embargo, es importante observar que los servicios ofrecidos a través de la línea directa son estrictamente humanitarios y que el CICR sólo podrá hacer por los periodistas lo mismo que puede hacer por otros civiles en situaciones similares. Por supuesto, el CICR puede actuar sólo en aquellos lugares donde ya tiene personal desplegado sobre el terreno.

¿Qué tienen que hacer los periodistas, sus familiares o sus empleadores para informar de un caso a través de la línea directa?

Pueden ponerse en contacto con la oficina del CICR más cercana, o llamar a la línea directa disponible las 24 horas, al número +41 79 217 32 85, o enviar un mensaje de correo electrónico a press@icrc.org, a fin de pedir ayuda y asesoramiento.

En esa comunicación, deberán brindar información básica, como nombre, fecha de nacimiento y nacionalidad de la persona buscada, información sobre las circunstancias que rodearon al incidente, si estuviera disponible, y las razones por la cual se solicita asistencia. Esa información luego se transmitirá al personal especializado del CICR en el terreno.

¿Cuántas solicitudes han recibido de personal de los medios de comunicación a lo largo del año pasado? ¿Todas esas solicitudes llegan a través de la línea directa?

Desde comienzos de 2011, más de 60 profesionales de medios de comunicación que trabajaban en zonas de conflicto o afectadas por otras formas de violencia (50 de ellos estaban en Libia trabajando en forma independiente o para algún medio de comunicación), han pedido y recibido algún tipo de asistencia del CICR.

La mayoría de ellos se comunicaron con las delegaciones del CICR en el terreno, sea mediante una llamada o una visita a las oficinas. Los pedidos de evacuación de los periodistas atrapados en el Hotel Rixos en Trípoli en agosto de 2011 nos llegaron por teléfono, correo electrónico e incluso Twitter. En Siria, en una ocasión un periodista también utilizó Twitter, ya que no tenía otra opción.

¿Siempre han podido dar seguimiento a las solicitudes? ¿Puede darnos algún ejemplo?

Al recibir una solicitud, en general explicamos qué podemos hacer; si no estamos en condiciones de ayudar, explicamos por qué no. Para obtener resultados, en general se necesita la cooperación de varios miembros del personal que realizan diferentes actividades, como las visitas a las personas detenidas, la búsqueda de personas dadas por desaparecidas o la prestación de asistencia médica. El proceso puede ser largo y difícil; en general no se le da publicidad alguna. Nunca tenemos la garantía de que el esfuerzo será exitoso.

A lo largo del año pasado, el CICR logró visitar a varios periodistas en cárceles de Libia y, en ocasiones, pudo dar a los periodistas la oportunidad de enviar mensajes a sus familiares. En otros casos, el CICR ha intervenido ante las autoridades para obtener información. Todos los datos, incluso los que pueden parecer menores, son importantes. Por ejemplo, la confirmación de que una persona está cautiva, es decir de que está con vida, puede llevar mucho alivio a sus familiares y sus empleadores.

Desde la instalación de la línea directa en 1985, hemos ayudado a periodistas en varios países.

En junio de 2006, por ejemplo, cuando fue asesinado un periodista sueco que cubría una manifestación en Mogadiscio, el CICR ofreció sus servicios a la embajada sueca. Al día siguiente, el cuerpo fue trasladado a Nairobi, junto con otros cuatro periodistas que pidieron ser evacuados.

En noviembre de 2006, cuando un corresponsal colombiano de Telesur fue arrestado en el aeropuerto de Bogotá por los servicios de seguridad, delegados del CICR lo visitaron el día después de su llegada a la cárcel de Barranquilla. Fue liberado tres meses después.

En marzo de 2003, luego de una batalla cerca de Basora en la cual dos periodistas que cubrían la guerra iraquí para ITN fueron asesinados y un tercer periodista logró escapar, se informó de que un cuarto periodista estaba desaparecido. Se creía que estaba muerto, si bien no había ninguna prueba de su muerte. El CICR y la Media Luna Roja del Irak hicieron enormes esfuerzos para localizarlo, inmediatamente después del incidente y a lo largo de los años siguientes. Lamentablemente, hasta ahora no hemos tenido resultados.

¿Por qué el CICR no difunde más información sobre los casos que atiende a través de su línea directa?

Algunas de las actividades realizadas por el CICR, como la evacuación en agosto del año pasado de más de 30 periodistas del Hotel Rixos en Trípoli, Libia, han tenido amplia cobertura de los medios de comunicación, pero la mayoría de nuestros esfuerzos no se difunden públicamente.

Por ejemplo, cuando se le pidió al CICR que visitara a periodistas detenidos en Libia y les ayudara a ponerse en contacto con sus empleadores o sus familiares; o, en Siria, cuando se le solicitó al CICR que ayudara a evacuar a periodistas heridos.

El CICR trata en forma confidencial los casos que recibe a través de la línea directa y, a cambio, espera que quienes solicitan su asistencia traten con la misma discreción la información que se les brinda. Y procedemos así por dos motivos: en primer lugar, la confidencialidad es una herramienta clave de la labor del CICR, que ha demostrado su efectividad para ayudar a la Institución a ganarse y mantener la confianza de todas las personas con las que trata, así como obtener acceso a lugares adonde no puede acceder ninguna otra organización. En segundo lugar, el CICR insiste en la confidencialidad porque con frecuencia debe trabajar en situaciones muy delicadas, tan delicadas que, en realidad, son casos de vida o muerte.


Fotos

El CICR recibió pedidos de ayuda por Twitter en el mismo momento en que tenía lugar la crisis. 

El CICR recibió pedidos de ayuda por Twitter en el mismo momento en que tenía lugar la crisis.

Trípoli, Libia. Periodistas son evacuados del hotel Rixos en un vehículo del CICR, el 24 de agosto de 2011. 

Trípoli, Libia. Periodistas son evacuados del hotel Rixos en un vehículo del CICR, el 24 de agosto de 2011.
© Reuters / P. Hackett