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Sudán: la sanidad animal es cuestión de vida o muerte en Darfur

20-01-2012 Entrevista

En África subsahariana, los nómades dependen del ganado para su supervivencia. Tratan a los animales como a miembros de la familia. Si los animales se enferman y mueren, disminuyen sus posibilidades de satisfacer sus necesidades básicas, como la alimentación, la atención de salud y la educación.

Para las comunidades pastoriles en Darfur, el ganado es esencial para su subsistencia y constituye la base de la economía local. Los animales se intercambian por otros bienes que satisfacen las necesidades de la familia, como alimentos básicos, ropa, medicamentos o contribuciones a acontecimientos sociales. A cambio de un carnero, los pastores consiguen aproximadamente dos bolsas grandes de sorgo, suficientes para alimentar a una familia por tres meses. Los vacunos machos se cambian por hasta diez bolsas de sorgo, que pueden alimentar a una familia durante 15 meses. Normalmente, los pastores poseen entre 100 y 200 animales, y algunos hasta 2.000. Sin embargo, las familias que se dedican al pastoreo suelen ser numerosas y los animales pertenecen a muchas personas. Quienes poseen varios centenares de animales se consideran muy ricos, pero son los menos.

Desde que el CICR extendió su apoyo a la sanidad animal en las comunidades, impartiendo formación a los trabajadores de sanidad animal y realizando campañas de vacunación en gran escala en zonas distantes de Darfur, los pastores informan que el número de animales que pierden a causa de enfermedades ha disminuido notablemente. Las campañas de formación y vacunación se organizan en estrecha colaboración con el Ministerio de Recursos Animales y Pesca.

Ursula Kayali, experta en ganadería del CICR en Sudán, explica las actividades que el CICR despliega en apoyo de las comunidades nómades locales en Darfur, una zona afectada por conflictos armados y enfrentamientos tribales desde 2003.

¿Cuál es el papel del CICR en el ámbito de la salud animal en las comunidades en Sudán?

En estrecha colaboración con el Ministerio de Recursos Animales y Pesca, el CICR apoya la prestación de servicios veterinarios a las comunidades nómades en todo Darfur. Desde 2005, se ha impartido formación en servicios veterinarios básicos, por ejemplo en vacunación, a casi 300 trabajadores en sanidad animal que se desempeñan en zonas de Darfur distantes y afectadas por el conflicto. Además, estas personas han recibido los medicamentos e instrumentos necesarios para tratar animales enfermos. El CICR sigue capacitando a trabajadores en sanidad animal en zonas que aún no reciben este servicio y organiza cursos anuales de repaso para las personas ya formadas.

Mediante este apoyo, el CICR se propone solucionar los problemas relacionados con la prestación de servicios veterinarios a comunidades de alta movilidad que se desplazan por zonas montañosas, con escasa infraestructura y afectadas por una situación inestable en materia de seguridad. Al mismo tiempo, la Institución procura garantizar la sostenibilidad de esta actividad en el largo plazo.  La prestación de servicios veterinarios en Darfur se ha visto gravemente afectada por el conflicto en curso. Las clínicas veterinarias en zonas rurales fueron destruidas o saqueadas, y los veterinarios al servicio del Estado perdieron el acceso a algunas comunidades. La principal ventaja que ofrece la presencia de trabajadores en sanidad animal en la comunidad es que siguen a los animales en su migración y están disponibles en todo momento. Actualmente, se está fortaleciendo la relación de trabajo entre los trabajadores veterinarios de las comunidades y los servicios veterinarios del Estado a medida que éstos recuperan su capacidad.

¿Quiénes son los trabajadores de sanidad animal de las comunidades, y qué servicios prestan?

El CICR ayuda a la comunidad a garantizar la sostenibilidad de la atención veterinaria. Los trabajadores de sanidad animal son seleccionados por la comunidad y el CICR, en cooperación con el Ministerio de Recursos Animales y Pesca, les imparte una formación basada en el plan nacional de estudios de veterinaria.

Aprenden a detectar las enfermedades y prestan servicios veterinarios básicos en zonas distantes, donde los pastores no pueden acceder a esos servicios ni a las campañas de vacunación. Gracias a su formación y al material que reciben del CICR, pueden tratar las enfermedades más comunes, como las parasitosis y las infecciones, y curar heridas. Cada trabajador capacitado recibe medicamentos como antiparasitarios, antibióticos y desinfectantes, además de jeringas, agujas, material odontológico y para el cuidado de las pezuñas, e instrumentos para cirugías menores. Además, asesoran a sus comunidades sobre la forma de prevenir las enfermedades de los animales y desempeñan un papel importante en la salud pública, por ejemplo inspeccionando la carne. Sus servicios no sólo mejoran en gran medida la salud de los animales, sino que también protegen la salud humana.

Los trabajadores de sanidad animal de las comunidades también apoyaron las recientes campañas de vacunación que, sólo en Darfur, beneficiaron a casi un millón de animales en 2011.  Tras la vacunación, algunas comunidades registraron una tasa de mortalidad de ganado diez veces menor.

¿Cuáles son las consecuencias de la sequía en la vida de los pastores y sus comunidades?

A causa de la falta de lluvias, la desertificación y la inseguridad que prevalece en Darfur, los pastores tienen dificultades a la hora de acceder al agua y a las zonas de pastoreo donde solían llevar sus animales, por lo cual empiezan a trasladar sus rebaños más temprano en el año en busca de nuevas pasturas. El exceso de ganado aumenta el riesgo de que se propaguen enfermedades entre animales ya debilitados. En esta situación, la prevención de las enfermedades más letales, como la septicemia hemorrágica,  el ántrax sintomático o la peste de los pequeños rumiantes y la provisión de tratamientos básicos cobran una importancia aún mayor. Por ejemplo, la septicemia hemorrágica es una infección bacteriana que afecta a todos los tipos de ganado y causa un alto grado de morbilidad y mortalidad en los rebaños. Los animales enfermos presentan fiebres altas e hinchazón del cuello o del pecho, y transmiten la enfermedad a otros animales fácilmente a través de sus secreciones nasales. Sólo la vacunación periódica puede prevenir la alta tasa de mortalidad de animales causada por esta enfermedad.

El CICR también apoya a las comunidades pastoriles reparando los puntos de suministro de agua a lo largo de las rutas migratorias del ganado. Este año, en colaboración con las comunidades locales y las autoridades encargadas del abastecimiento de agua, el CICR posibilitó el acceso al agua potable de 213.000 personas y su ganado, en Darfur.


Fotos

Ursula Kayali (arriba, a la derecha), experta en ganado del CICR en Sudán, durante una visita al terreno, en Darfur. 

Ursula Kayali (arriba, a la derecha), experta en ganado del CICR en Sudán, durante una visita al terreno, en Darfur.
© CICR