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Discapacitados de guerra: es preciso reforzar las medidas para brindar un apoyo sostenible

30-11-2012 Entrevista

En 1997, 123 Estados firmaron el primer tratado que prohíbe el desarrollo, la producción, el almacenamiento, la transferencia y el empleo de un arma a la que ya por entonces se recurría en forma generalizada: las minas antipersonal. Quince años después, el empleo y la producción de esas armas ha disminuido considerablemente, y los datos relativos a la remoción, el almacenamiento y la destrucción de minas antipersonal, así como los número de víctimas, señalan un avance innegable hacia la erradicación del problema. Sin embargo, aún queda mucho por hacer, tal como explica Claude Tardif, jefe del Programa de Rehabilitación Física del CICR.

En el día de la fecha se destacan dos hechos que están muy ligados: 15 años de la Convención sobre la prohibición de las minas antipersonal y el Día Internacional de las Personas con Discapacidad. ¿Qué significa esto para el CICR?

Durante los últimos 150 años, el CICR ha estado cerca de personas que han sido víctimas directas o indirectas de conflictos armados y de emergencias. Hemos sido testigos de las consecuencias de la violencia y, en muchos lugares del mundo, hemos prestado asistencia, y seguimos haciéndolo, a miles de personas discapacitadas a raíz de conflictos armados. Nuestra firme participación en el establecimiento de la Convención sobre la prohibición de las minas antipersonal se basó en nuestra experiencia sobre el terreno. La asistencia era importante, pero también era necesario impedir que las víctimas siguieran sufriendo.

Muchas personas con discapacidad tienen el potencial de ser miembros activos de sus comunidades, en la medida en que puedan superar los obstáculos que se les interponen. El Día Internacional de las Personas con Discapacidad brinda una importante ocasión para sensibilizar sobre esa cuestión.

¿Qué lectura hace el CICR tras quince años de la firma de la Convención sobre la prohibición de las minas antipersonal?

Ha habido numerosos e importantes logros. El empleo y la producción de esas armas han disminuido. También se observan avances en cuanto a la remoción de minas y la destrucción de las reservas. Los números de personas heridas por esas armas han disminuido, y son más las víctimas que tienen acceso a los servicios de rehabilitación. Pero aún quedan mejoras por hacer en muchos ámbitos.

¿Por ejemplo?

Muchas personas, sobrevivientes a las minas antipersonal, sus familiares, las comunidades afectadas por minas, siguen teniendo dificultades para acceder a los servicios que necesitan. Es preciso tomar medidas para mejorar y aumentar el acceso. El bajo índice de remoción es un problema de peso para las poblaciones que viven en zonas contaminadas con minas: los pobladores no pueden hacer uso de sus tierras, caminos, pozos… Las consecuencias son nefastas, no sólo en cuanto al sufrimiento físico y psicológico, sino también por los costos económicos y sociales que la presencia de esas armas acarrea.

¿Cuántas personas mueren o resultan heridas a causa de las minas antipersonal hoy en día?

Es imposible determinar el número exacto, pero según el “Landmine Monitor” en los últimos tres años ha habido, por año, unas 4.000 personas afectadas por minas antipersonal, municiones en racimo y restos explosivos de guerra. El número verdadero sin duda es más alto, dado que numerosos países no informan de los accidentes registrados. Lo que sí sabemos es que entre enero y septiembre de 2012, los centros que reciben asistencia del CICR suministraron 6.220 prótesis para sobrevivientes a las minas y unas 8.000 víctimas tuvieron acceso a servicios de fisioterapia adecuados.

¿El CICR presta algún otro tipo de asistencia?

Sí, Además de los servicios de rehabilitación física, facilitamos el acceso a la capacitación vocacional y a iniciativas socioeconómicas para ayudar a los sobrevivientes y a otras personas con discapacidad a tener el mayor grado de autonomía posible. Los otros dos pilares de nuestra labor en la “acción contra las minas” son el desarrollo y la promoción de normas jurídicas, así como la reducción de los efectos de la contaminación por armas. Esto significa que promovemos la remoción de minas cuando existe la necesidad urgente de hacerlo o en lugares donde las personas sufren problemas de acceso. Además, apoyamos a las autoridades nacionales a dotarse de la capacidad necesaria para proceder al desminado humanitario.

¿Cuáles son las perspectivas, según el CICR?

Estamos firmemente convencidos de que es posible cumplir las promesas establecidas en la Convención sobre la prohibición de las minas antipersonal, pero ello requerirá un sólido compromiso y una labor denodada y continua. El CICR mantiene la esperanza de que quienes siguen empleando y produciendo minas antipersonal (un grupo en retroceso, pero aún importante) abandonen esas armas horrendas. Quince años después, sigue siendo necesario que los Estados Partes en la Convención den nuevo impulso a la respuesta a esta problemática y asuman sus compromisos al respecto. Los países afectados por las minas y los países que están en condiciones de apoyarlos deben mantener el dinamismo, tomar medidas tangibles a nivel político y asignar los recursos humanos y financieros necesarios para alcanzar los objetivos de la Convención. Por ejemplo, algunos Estados deben hacer más esfuerzos de remoción. A su vez, deben tomar medidas concretas para garantizar la perdurabilidad a largo plazo de la asistencia a las víctimas, para que éstas se beneficien de los servicios que necesitan por el resto de sus vidas.

Asistencia del CICR a las víctimas

El CICR ha elaborado y aplicado proyectos para mejorar los servicios de rehabilitación física en determinados países. La finalidad es ayudar a las personas directamente afectadas por conflictos armados (heridos por minas, bombas y otros explosivos) que necesiten servicios de rehabilitación física, así como a las personas indirectamente afectadas, que sufren discapacidades físicas a causa de la interrupción de los servicios médicos normales. En 2013, el CICR continuará prestando apoyo a 12 países que son Partes en la Convención sobre la prohibición de las minas antipersonal (Afganistán, Burundi, Camboya, Chad, Colombia, República Democrática del Congo, Etiopía, Guinea-Bissau, Irak, Sudán del Sur, Sudán y Yemen). Por otro lado, el CICR apoya la prestación de servicios a sobrevivientes de minas antipersonal en cinco Estados que no son Partes en la Convención: China, India, Pakistán, Myanmar y Nepal.

 

Fondo Especial del CICR para los Discapacitados

El Fondo tiene la finalidad de apoyar los servicios de rehabilitación física de países con escasos recursos, dando prioridad a proyectos previos del CICR. El restablecimiento y el mantenimiento de la movilidad física constituyen el principal objetivo de los proyectos que reciben asistencia del Fondo. Se procura fortalecer las instituciones y garantizar la sostenibilidad de los servicios de rehabilitación física, a través del fortalecimiento de capacidad y el trabajo con asociados locales de confianza. Esta iniciativa forma parte de la estrategia del CICR en materia de rehabilitación física. En 2013, el Fondo seguirá prestando apoyo a seis países (El Salvador, Nicaragua, Perú, Senegal, Somalia y Tayikistán).


Fotos

Claude Tardif, jefe del Programa de Rehabilitación Física del CICR. 

Claude Tardif, jefe del Programa de Rehabilitación Física del CICR.

Centro de rehabilitación física co-dirigido por el CICR, Juba, Sudán del Sur. Este niño de seis años perdió una pierna cuando un camión en el que viajaba pasó por encima de una mina. 

Centro de rehabilitación física co-dirigido por el CICR, Juba, Sudán del Sur. Este niño de seis años perdió una pierna cuando un camión en el que viajaba pasó por encima de una mina.
© CICR/Getty / T. Stoddardt / ss-e-00010