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Empleo de sustancias químicas tóxicas como armas para el mantenimiento del orden

06-02-2013 Entrevista

En el marco de las actividades complementarias de la Conferencia de Examen de la Convención sobre Armas Químicas, el CICR insta a que las sustancias químicas tóxicas empleadas para mantener el orden público se limiten exclusivamente a los agentes de represión de disturbios (conocidos como "gases lacrimógenos"). Neil Davison, experto sobre armas químicas del CICR, explica la posición del CICR.

¿Por qué preocupa al CICR el posible empleo de otras sustancias químicas tóxicas como armas para el mantenimiento del orden?

Esta pregunta tiene su respuesta en la historia. Aunque el uso del veneno como arma fue considerado tabú durante siglos, el uso de gas venenoso en la Primera Guerra Mundial finalmente dio lugar a una acción internacional concertada en favor de la prohibición de las armas químicas. En 1918, el CICR expresó el horror público ante el empleo de estas armas, llamándolas "inventos bárbaros" que "sólo pueden describirse como criminales". Los países acordaron la prohibición internacional de las armas químicas (y biológicas) en 1925 (Protocolo de Ginebra). Estas disposiciones fueron reforzadas con la adopción de la Convención sobre Armas Químicas de 1993 (y la Convención sobre Armas Bacteriológicas y Toxínicas de 1972). El derecho internacional consuetudinario complementa estos tratados.

Pese a ello, entre las fuerzas militares y los organismos encargados de mantener el orden ha persistido el interés en el desarrollo y empleo de sustancias químicas tóxicas (consistentes principalmente en drogas anestésicas y sedantes) como armas para las operaciones de mantenimiento del orden. Estas sustancias se han descrito como "agentes químicos incapacitantes", "agentes incapacitantes" o "gas knock-out". El CICR teme que la persistencia del interés en estas armas debilite el consenso contra el uso del veneno como arma y, en definitiva, socave el derecho internacional que prohíbe las armas químicas.

¿Cuáles son estas armas?

El objetivo básico de estas armas sería causar un estado masivo de anestesia e inconsciencia entre las personas expuestas a ellas, mediante el empleo de sustancias químicas anestésicas y sedantes de alta potencia para dañar el funcionamiento del cerebro. Podría preverse el uso de estas armas en diferentes operaciones de mantenimiento del orden. A su vez, esta situación plantearía el desafío de proporcionar tratamiento médico para intentar revivir a las personas (incluidos los transeúntes) que fueron expuestas a estas sustancias químicas y resultaron envenenadas.

¿Cuáles son los peligros que corren las personas expuestas a estos tipos de sustancias químicas tóxicas?

Depende de las circunstancias. En un entorno médico, los anestesistas emplean estas sustancias químicas como medicamentos, pero con mucho cuidado, a fin de reducir el riesgo de muerte o de daño grave. Evalúan las características individuales del paciente, examinando su peso, edad, alergias, estado general y otros factores, antes de administrar una dosis muy específica de la sustancia. Se debe controlar constantemente a los pacientes para comprobar que siguen respirando bien y que sus vías aéreas no se encuentren obstruidas. El deterioro de la respiración es un efecto común de las sustancias anestésicas. Si estas mismas sustancias químicas tóxicas se usan como armas contra un grupo de personas, no es posible observar ninguna de estas precauciones. Es probable que se produzcan numerosas muertes y lesiones permanentes, incluso daños cerebrales, entre las personas expuestas.

¿Estas armas son similares al "gas lacrimógeno"?

No. Los "gases lacrimógenos", también conocidos como agentes de represión de disturbios, son sustancias químicas que causan efectos temporales de dolor e irritación en los ojos, la piel y el tracto respiratorio. Se han aceptado hace tiempo como medios legítimos para el mantenimiento del orden. Su uso no está totalmente libre de riesgos pero, en general, las víctimas se recuperan sin necesitar atención médica. Hay una gran diferencia entre la cantidad de un agente de represión de disturbios que causa estos efectos y la cantidad que causaría la muerte.

En contraste, en el caso de las sustancias químicas anestésicas poderosas, la diferencia entre la cantidad que causa la incapacitación y la cantidad que causa la muerte tiende a ser muy pequeña. Estos agentes tóxicos dañan severamente la función cerebral, causando efectos de sedación e inconsciencia y, en última instancia, la muerte. La persona expuesta a estas sustancias químicas requiere atención médica constante, lo cual es inviable en una situación táctica. Si se emplean como armas, estas sustancias químicas tóxicas tienen más en común con los agentes químicos tradicionales utilizados en la guerra.  De hecho, algunas sustancias químicas que se han examinado como posibles armas "incapacitantes" para el mantenimiento del orden pueden ser tan letales como los agentes neurotóxicos.

¿Por qué el CICR formula observaciones acerca del uso de sustancias químicas tóxicas como armas para el mantenimiento del orden?

Porque, además de la grave amenaza que estas sustancias químicas tóxicas representan para la vida y la salud, y el riesgo de debilitar el derecho internacional que prohíbe las armas químicas, su desarrollo como armas para el mantenimiento del orden podría, en definitiva, llevar al uso de armas químicas en los conflictos armados. Este "terreno resbaladizo" empeora en situaciones de conflicto armado que son confusas, cambiantes y disputadas. Por ejemplo, cuando las actividades de mantenimiento del orden se realizan en paralelo con la conducción de hostilidades, o cuando una situación de mantenimiento del orden crece en intensidad hasta transformarse en conducción de hostilidades.

¿Cuál es la exhortación del CICR a todos los Estados?

A fin de eliminar estos riesgos y evitar ambigüedades, el CICR exhorta a todos los Estados que no lo hayan hecho a limitar el empleo de sustancias químicas tóxicas como armas para el mantenimiento del orden exclusivamente a los agentes de represión de disturbios, y a adoptar leyes nacionales a tal efecto. El CICR también exhorta a los Estados a que promuevan esta posición a nivel internacional, con miras a fortalecer la prohibición de las armas químicas. Lea la posición pública completa del CICR.

¿Por qué el CICR formula su exhortación en este momento?

El CICR viene expresando su preocupación acerca de este tipo de armas desde hace muchos años. Sin embargo, para comprender plenamente las dimensiones jurídicas, científicas y técnicas, operacionales y normativas de esta cuestión, el CICR convocó dos reuniones de expertos gubernamentales e independientes, que se celebraron en 2010 y 2012. En estas reuniones, se analizaron los aspectos principales de la cuestión. En septiembre de 2012, el CICR publicó una síntesis de este tema, así como un resumen breve.

La posición del CICR se basa en su propia evaluación de la ley y los riesgos. Se fundamenta asimismo en el proceso constituido por las reuniones de expertos y otras reuniones, talleres y análisis. La exhortación del CICR a los Estados tiene por objeto prevenir los graves riesgos para la vida, la salud y el derecho internacional que plantea el desarrollo y empleo de otras sustancias químicas tóxicas como armas.


Fotos

Durante un simulacro, colaboradores del CICR se preparan para prestar atención médica de urgencia en un ambiente contaminado. 

Durante un simulacro, colaboradores del CICR se preparan para prestar atención médica de urgencia en un ambiente contaminado.
© CICR

Durante un simulacro del CICR, un  médico suministra oxígeno a una víctima afectada por sustancias químicas tóxicas. 

Durante un simulacro del CICR, un médico suministra oxígeno a una víctima afectada por sustancias químicas tóxicas.
© CICR