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Imposible prestar asistencia si se produjera una explosión nuclear

04-03-2013 Entrevista

El CICR advierte que, en las condiciones actuales, no existe una forma efectiva de prestar asistencia a las víctimas de una explosión nuclear. Este duro mensaje fue transmitido a los delegados en una conferencia internacional organizada por el Gobierno noruego en Oslo los días 4 y 5 de marzo, a fin de considerar los efectos de las armas nucleares en el plano humanitario. Gregor Malich, experto del CICR en materia de respuesta operacional a los desastres naturales y hechos similares, está asistiendo a la reunión. En esta entrevista, nos ofrece un contexto de las temáticas abordadas y explica los objetivos del CICR.

¿Qué efectos tienen las explosiones nucleares en los seres humanos?

En 1945, en Hiroshima, el CICR prestó asistencia a las personas afectadas por la explosión nuclear y un médico del CICR, Marcel Junod, más tarde hizo un informe exhaustivo de los efectos, que nunca antes habían alcanzado tal magnitud. Lo que hoy sabemos es que una explosión nuclear puede tener consecuencias inmediatas y a largo plazo en la salud, en función de varios factores, como el tipo de construcción del dispositivo, su poder de destrucción y el lugar de la explosión en relación con las personas afectadas. Como los dispositivos nucleares se producen para liberar fuerzas explosivas de gran magnitud, muchas víctimas sufren los efectos del calor, las olas explosivas y los vientos de alta velocidad que se producen. Por otro lado, la liberación de radiación ionizante y la lluvia radiactiva también pueden causar muertes y lesiones graves. Las posibilidades de sobrevivir dependerán, sobre todo, de la magnitud de la exposición a esos fenómenos; es probable que quienes estaban cerca del lugar cuando se produjo la explosión mueran inmediatamente o en el lapso de unos días o semanas. Los sobrevivientes tendrán síntomas agudos de lesiones, pero también podrán sufrir consecuencias en su salud menos evidentes y de largo plazo, como cáncer o malformaciones congénitas. Estos efectos se ven agravados por la devastación del entorno biológico y no biológico, sea por lo que respecta a la destrucción física, la pérdida de funciones del ecosistema o el desplazamiento de población, causado también por la contaminación radiactiva, ya que grandes superficies pueden volverse inseguras para la presencia humana por muchos años; es muy probable que ello tenga graves consecuencias para la población en el plano humanitario. Por supuesto, todos estos factores pueden perturbar gravemente la capacidad de funcionar de toda una sociedad, lo que completaría la catástrofe.

En una situación de esa naturaleza, ¿es posible prestar asistencia?

Hoy en día, las armas nucleares estratégicas son mucho más potentes que las que se lanzaron en Hiroshima y Nagasaki. Por lo tanto, el impacto potencial de su explosión es mucho mayor por lo que respecta a la cantidad de muertes y la magnitud de las heridas, la destrucción de infraestructura civil y la contaminación radiactiva del ambiente. Muchos miles de víctimas podrían necesitar asistencia humanitaria en zonas donde la infraestructura podría quedar destruida o gravemente dañada. Por otro lado, el riesgo de los socorristas de exponerse a la radiación ionizante limitaría severamente su capacidad de prestar asistencia. Como se señaló en un estudio realizado por el CICR en 2009, actualmente no existe una forma efectiva de prestar asistencia humanitaria a las víctimas del empleo de armas nucleares.

¿Algunos Gobiernos han adquirido esa capacidad a nivel interno?

Durante la Guerra Fría, muchos Gobiernos invirtieron dinero y esfuerzos en actividades de defensa civil en caso de que se emplearan armas nucleares en su contra. Si bien esos esfuerzos en general se redujeron tras el término de la Guerra Fría, algunos Estados han mejorado su preparación en respuesta a las preocupaciones que genera el posible empleo de "armas no convencionales", incluidas las armas nucleares, por parte de actores no estatales. Sin embargo, esa respuesta se ha centrado en el empleo de dispositivos improvisados (por ejemplo, bombas sucias) que tienen un impacto potencial mucho menor que el tendría el empleo de armas nucleares. Por otro lado, esos esfuerzos se han centrado en la respuesta a nivel nacional o, en otras palabras, dentro de las fronteras de los respectivos países. Poco se ha avanzado hasta ahora en mecanismos de asistencia internacional para las víctimas de armas nucleares en situaciones de conflicto.

¿Qué medidas ha tomado el CICR?

El CICR está analizando maneras posibles de prestar asistencia a las víctimas de casos donde se liberen agentes nucleares, radiológicos biológicos o químicos, en forma deliberada o accidental. Lo que incluye obviamente la consideración del caso de una explosión nuclear. Hemos comenzado a adquirir cierta capacidad de respuesta ante el empleo a menor escala de agentes nucleares, radiológicos biológicos o químicos, y esa capacidad ya ha demostrado su valor en varios contextos en los últimos años, pero de ningún modo podemos pensar que podríamos dar una respuesta eficaz si se emplearan armas nucleares. La complejidad de la respuesta y los limitados recursos disponibles para cualquier organización que se aboque a prepararse para esos casos obliga a tender redes entre potenciales socorristas. Y para que la capacidad disponible en esas redes sea eficaz, es necesario que se base en una comprensión similar de lo que se requiere en tales casos. El CICR promueve entonces el establecimiento de redes de ese tipo.  

Dada esta situación, ¿cuál es la posición del CICR respecto del empleo de armas nucleares?

Las preocupaciones del CICR en relación con las armas nucleares se refieren, sobre todo, a los efectos que pueden tener, lo que plantea graves cuestiones acerca de la compatibilidad de esas armas con el derecho internacional humanitario. A raíz de esas preocupaciones, el Consejo de Delegados del Movimiento Internacional de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja concluyó en 2011 que "es difícil imaginar cómo cualquier uso de armas nucleares podría ser compatible con las normas del derecho internacional humanitario, en particular con las disposiciones relativas a la distinción, la precaución y la proporcionalidad". Esta posición es similar a la que adoptó la Corte Internacional de Justicia en su opinión de 1996, en la que concluyó que el empleo de armas nucleares "sería contrario, en general, a las normas del derecho internacional aplicable en conflictos armados y, en particular, a los principios y las normas del derecho humanitario".