• Enviar
  • Imprimir

Siria: se acrecienta la distancia entre las necesidades y la respuesta

19-04-2013 Entrevista

Robert Mardini, jefe de Operaciones del CICR para Oriente Próximo y Oriente Medio, viene de pasar cuatro días en Siria, principalmente en Damasco y Homs. Comparte sus observaciones y explica las dificultades que afronta el CICR.

¿Cómo ve la situación humanitaria en Siria hoy?

Está empeorando. No pasa un día sin que haya civiles muertos o heridos. Hay miles de personas detenidas o desaparecidas. Ya hay cuatro millones de personas desplazadas, y muchas otras huyen de su hogar todos los días. Nuestros equipos en lugares como Homs, Deir Ezzor, Alepo e Idlib describen la desesperación de las personas que deben desplazarse cada vez que se mueven las líneas de frente.

En Homs, conocí a una mujer que vivía con su familia en una escuela. Habían huido de los enfrentamientos que tuvieron lugar en Baba Amr hace un año. Después, lograron regresar, reparar su apartamento y residir en él hasta que, tres semanas atrás, se reanudaron las hostilidades. Una granada de mortero cayó sobre la vivienda y la familia tuvo que irse otra vez. Me dijo: "Estamos exhaustos. No soportamos más esta situación. Mis niños sufren problemas psicológicos, mi esposo perdió el empleo y nos resulta muy difícil tener que depender por completo de la ayuda".

La situación económica está empeorando. Muchas personas ya no tienen ningún ingreso.

Persisten los ataques contra los centros y el personal de salud, pese a que exhortamos reiteradamente a las partes a respetar las normas básicas de la guerra. Hay numerosas denuncias que dan cuenta de pacientes detenidos en los hospitales, represalias contra médicos y enfermeros y ataques contra ambulancias, así como casos de uso ilícito de estos vehículos. Estos actos se cometen con gran frecuencia y son motivo de profunda preocupación.

¿Qué puede decirme acerca de la seguridad? ¿Cómo es visitar un lugar como Homs?

Los enfrentamientos se están intensificando. Muchos colegas sirios que viven en Damasco me han dicho que ya no hay lugares seguros en Siria. Damasco era una ciudad relativamente segura hasta hace poco, pero recientemente ha sufrido una ola de violencia.

El deterioro de la seguridad está afectando a nuestro equipo en Siria. La zona próxima a nuestras oficinas en Damasco ha sido blanco de intensos bombardeos. Muchos de nuestros colaboradores que residen en Damasco rural han tenido que huir de los enfrentamientos, dejando todo atrás. Hace tres semanas, fue bombardeado nuestro almacén en Adra, en las afueras de Damasco. Somos testigos constantes de los sufrimientos cotidianos del pueblo sirio y nuestros colaboradores comparten esos sufrimientos.

En Homs, vi la forma en que los enfrentamientos afectan zonas densamente pobladas, como Baba Amr, Khaldiyed y Hamidiyeh, en la ciudad antigua, y Qusair, donde la destrucción de los edificios y la infraestructura agudizan los padecimientos de la población.

Estalló un tiroteo en la carretera principal que une Homs con Damasco, mientras nos dirigíamos al centro de la ciudad. Y ésta es una carretera que nuestros equipos consideraban relativamente segura.

¿Cuáles son las dificultades que afronta el CICR?

Los pocos días que pasé en Siria me demostraron las increíbles dificultades que afrontan las operaciones humanitarias en el país. Las limitaciones más preocupantes son la falta de seguridad, los constantes desplazamientos de las líneas de frente y la presencia de múltiples actores armados, entre los que se cuentan las fuerzas de seguridad del Gobierno y diversos grupos armados de oposición. Los obstáculos administrativos y el exceso de controles añaden complejidad a la situación, y los socorros del CICR que llegan de Ammán y Beirut experimentan frecuentes demoras.

La imprevisibilidad de los enfrentamientos exige que la respuesta humanitaria sea más ágil. Debemos mantener a nuestros equipos sobre el terreno por más tiempo, establecer almacenes adicionales y encontrar rutas alternativas.

Pese a los intensos enfrentamientos, en los últimos meses ha aumentado el número de equipos del CICR y de la Media Luna Roja Árabe Siria que trabajan en las zonas más problemáticas.

Desde noviembre de 2012, hemos realizado 11 operaciones en las que cruzamos las líneas de frente, a fin de prestar asistencia a los civiles de ambos lados. En tres ocasiones, logramos convencer a las partes de que observaran una "pausa humanitaria", lo que nos permitió distribuir socorros que la población necesitaba con urgencia. Además, estamos enviando convoyes por todo el país a diario, para ayudar a miles de personas desplazadas. Durante la última visita de nuestro equipo a Deir Ezzor, realizada hace diez días, comprobamos las acuciantes necesidades de la población que reside en zonas densamente pobladas, donde el conflicto ha afectado la prestación de los servicios básicos. Esta situación confirmó la necesidad de repetir nuestras visitas para distribuir insumos médicos y alimentos, tanto en las zonas controladas por el Gobierno como por la oposición. Nuestras visitas a las ciudades donde persisten las hostilidades revelan graves problemas con el abastecimiento de agua y el saneamiento. Por ejemplo, en algunas partes de Alepo, la acumulación de residuos puede provocar epidemias, sobre todo ahora que se acerca el verano. En Alepo, Deir Ezzor y Damasco, los ingenieros del CICR especializados en abastecimiento de agua y los voluntarios de la Media Luna Roja Árabe Siria están colaborando con los organismos públicos encargados del suministro de agua y con las comunidades para asegurar el suministro constante de agua potable y garantizar que los residuos se eliminen en condiciones seguras.

Estos resultados son alentadores, pero la distancia entre las necesidades humanitarias y la respuesta se está acrecentando. Regresé de Siria convencido de que podemos y debemos fortalecer nuestras operaciones en las semanas y meses por venir. Tanto el CICR como la Media Luna Roja Árabe Siria están decididos a superar las dificultades, que van desde los problemas de seguridad hasta las trabas burocráticas. Aprovecharemos nuestra creciente presencia en las regiones más afectadas, incluso las que se hallan bajo el control de la oposición, para dialogar con todas las partes.

¿Qué puede decirme acerca de las visitas a personas detenidas? ¿Abordó esta cuestión durante su visita?

Sí, desde luego. Esta cuestión sigue siendo una de nuestras máximas prioridades en Siria. Desde 2011, realizamos dos visitas a las cárceles centrales de Alepo y Damasco. Éste fue un primer paso pero, en vista de las necesidades actuales, no es suficiente. Nuestro acceso a los detenidos es limitado, y esto quiere decir que no se realiza un seguimiento independiente de su situación. Este estado de cosas sería inquietante en cualquier conflicto armado, pero en Siria constituye una grave preocupación. Durante mi reunión en el Ministerio de Relaciones Exteriores, reiteré la solicitud de que las autoridades implementen el plan de visitas en varias cárceles durante las próximas semanas, invocando el compromiso que habían asumido y reconfirmado. Debemos reanudar las visitas a las cárceles ahora, a fin de garantizar la supervisión eficaz de las condiciones de detención y del trato que reciben los detenidos.   


Fotos

Robert Mardini, jefe de Operaciones del CICR para Oriente Próximo y Oriente Medio.  

Robert Mardini, jefe de Operaciones del CICR para Oriente Próximo y Oriente Medio.
© CICR

Deir Al Zor, Siria. Edificios derruidos a ambos lados de una calle. 

Deir Al Zor, Siria.
Edificios derruidos a ambos lados de una calle.
© Reuters / K. Ashawi

Provincia de Raqqa, Siria oriental. La población huye de la violencia.  

Provincia de Raqqa, Siria oriental.
La población huye de la violencia.
© Reuters / N. Fourat

Al-Sukkari, Alepo, Siria. Un hombre lleva a un niño salvado de entre los escombros. 

Al-Sukkari, Alepo, Siria.
Un hombre lleva a un niño salvado de entre los escombros.
© Reuters / A. Hretani

Alepo, Siria. Niños que esperan su turno para recoger agua.   

Alepo, Siria.
Niños que esperan su turno para recoger agua.
© Reuters / G. Taha