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Colombia: policías y militares se capacitan sobre las normas que regulan el uso de la fuerza

16-05-2013 Entrevista

Con el apoyo técnico del CICR, la Policía colombiana dictó un curso a 46 efectivos de Brasil, Chile, Colombia y Paraguay sobre derechos humanos y principios humanitarios. La capacitación se realizó del 8 al 26 de abril de 2013 en Medellín (Colombia), una ciudad que ha sufrido, durante más de tres décadas, las consecuencias de la violencia armada. El propósito del curso fue ampliar, con ejercicios prácticos y teóricos, los conocimientos de los uniformados encargados de formar a otros policías sobre las normas que regulan el uso de la fuerza y de las armas de fuego.

"Nos interesa disminuir las consecuencias humanitarias de la violencia"

Sylvain Gainon, delegado del CICR para las fuerzas de Policía y Seguridad en América Latina y el Caribe, explica la importancia de la formación de instructores en las fuerzas policiales.  

¿Cuál es el interés del CICR de formar policías y militares involucrados en misiones policiales?

Nuestro trabajo en América Latina responde a las dificultades que existen en relación con el uso de la fuerza por parte del personal que cumple labores policiales. Gracias a la formación de instructores, a los espacios de diálogo entre policías, y a los ejercicios prácticos que incluye este curso, se puede fortalecer la aplicación de los derechos humanos y de los estándares sobre el uso de la fuerza. La meta del CICR es disminuir las consecuencias humanitarias entre la población que vive en medio de la violencia urbana.

¿Por qué hacer este curso en Medellín?

El CICR trabaja en Medellín desde hace casi dos años y medio con el proyecto Más Espacios Humanitarios, Más Alternativas, que busca mitigar las consecuencias de la violencia urbana en ocho barrios de la ciudad. Esta iniciativa consiste en un modelo de intervención integral que contempla tres ejes: prevención de la violencia en el entorno escolar, protección de la población y asistencia a las comunidades. El trabajo con la Policía Metropolitana forma parte del eje de protección: a través de difundir las normas internacionales de los derechos humanos aplicables a la función policial y las reglas sobre el uso de la fuerza, se busca una mejora en la situación de la población de estos barrios.

¿Nos puede explicar, en pocas palabras, qué entiende por “consecuencias humanitarias” de la violencia urbana?

Como consecuencias humanitarias nos referimos al impacto que causa la violencia entre la población y que afecta su vida diaria. Por ejemplo,”, el acceso restringido a servicios de salud debido a amenazas y ataques al personal médico, o la imposibilidad de asistir a la escuela que afecta a niños y niñas debido a las “fronteras invisibles” que restringen el movimiento de la población en sus propios barrios. También hay preocupación por casos de desplazamientos intraurbanos, desapariciones y amenazas. El CICR trabaja en distintos ejes para hacer frente a estas consecuencias. Por ejemplo, mediante capacitación en comportamientos seguros y primeros auxilios, las comunidades aprenden a auto protegerse y a reducir los riesgos de la violencia. En escuelas, el CICR implementa acciones de prevención mediante brigadas educativas con el fin de reducir la exposición a la violencia de niños, niñas y adolescentes.

Los policías que actúan en ciudades se enfrentan a problemas prácticos. ¿La teoría logra resultados en una mejor aplicación de las normas?

Difundir las normas está bien, pero no es suficiente. También buscamos transmitirlas y que estén integradas dentro de la rutina del entrenamiento de los policías en temas como derechos humanos, uso de la fuerza y detención de las personas.

¿Cómo se compara la situación de la Policía en Medellín con la de otras ciudades que sufren las consecuencias humanitarias de la violencia urbana?

Cada ciudad del mundo es particular y las autoridades locales manejan de manera distinta su respuesta a los problemas de violencia. Para el CICR, es importante ver que las consecuencias humanitarias de la violencia armada sean tratadas de manera adecuada y que el sufrimiento de las victimas sea reducido al máximo.


Fotos

Policías colombianos y brasileños llevan a cabo ejercicios durante una clase dictada por un instructor peruano.  

La Estrella, departamento de Antioquia, Colombia.
Policías colombianos y brasileños llevan a cabo ejercicios durante una clase dictada por un instructor peruano.
© CICR / F. González

Policías de Medellín, Colombia, y Rio de Janeiro, Brasil, asisten a una lección del Curso Internacional de Formación de Instructores. 

La Estrella, departamento de Antioquia, Colombia.
Policías de Medellín, Colombia, y Rio de Janeiro, Brasil, asisten a una lección del Curso Internacional de Formación de Instructores.
© CICR / F. González

Sylvain Gainon, delegado del CICR para las Fuerzas de Policía y Seguridad en América Latina y el Caribe. 

La Estrella, departamento de Antioquia, Colombia.
Sylvain Gainon, delegado del CICR para las Fuerzas de Policía y Seguridad en América Latina y el Caribe.
© CICR / F. González