• Enviar
  • Imprimir

Yemen: Aliviar el sufrimiento de los detenidos

31-07-2013 Entrevista

Las actividades que el CICR despliega en Yemen en favor de los detenidos y otras personas protegidas por el derecho internacional humanitario plantean numerosas dificultades. Entrevista a Daniel Mac Sweeney, quien coordinó estas actividades en el país durante dos años.

¿Dónde visita el CICR a personas detenidas en Yemen, y por qué?

Visitamos a las personas detenidas por diferentes autoridades. En lo que va del año, realizamos 32 visitas en las que nos entrevistamos con más de 5.800 detenidos en 14 lugares de detención, en Abyan, Aden, Sadá, Saná y Taiz. La finalidad de estas visitas es supervisar las condiciones de detención y el trato que reciben los detenidos y velar por que tengan acceso a una asistencia de salud adecuada. Cuando se necesitan mejoras, presentamos nuestras conclusiones y recomendaciones en forma confidencial a las autoridades detenedoras. Efectuamos visitas de seguimiento para asegurar que las recomendaciones se hayan concretado en los hechos. En Yemen, también prestamos apoyo para la renovación de las instalaciones carcelarias, la reparación de los sistemas de abastecimiento de agua y otras mejoras, según proceda, en situaciones en las que las autoridades detenedoras no pueden realizar estos trabajos por sí solas.  

Es mucho lo que queda por hacer. Hay numerosas entidades distintas que practican diferentes tipos de detención. Las personas pueden ser detenidas por razones de seguridad, por delitos comunes o por otros motivos. Existe la detención tribal y también la detención efectuada por quienes se oponen a las autoridades.

Actualmente, nos concentramos en las visitas a personas detenidas por las autoridades estatales, en las que procuramos asegurar que los detenidos reciban un trato humano, que las condiciones de vida sean aceptables y que las personas detenidas puedan estar en contacto con sus familiares. Durante los últimos años, incluso logramos visitar a personas detenidas por Al Qaeda.

¿Qué hace el CICR para ayudar a los familiares de las personas detenidas en Guantánamo, entre las cuales hay muchos yemeníes?

El CICR visita a los detenidos en Guantánamo desde enero de 2002, prestando su servicio de mensajes de Cruz Roja para facilitar el intercambio de noticias familiares entre los detenidos y sus seres queridos. En 2007, pusimos en marcha un servicio de llamadas telefónicas, que otorgaba a casi todas las familias o detenidos el derecho de disfrutar de  una llamada telefónica de una hora, cada dos meses. Más recientemente, también se realizaron llamadas por Skype. Este contacto con los familiares es de vital importancia para las personas detenidas en Guantánamo. Hace poco, un detenido que había rechazado las llamadas durante años finalmente aceptó comunicarse; después, los familiares fueron a visitarlo por primera vez y el encuentro fue muy emocionante.

Durante la huelga de hambre en Guantánamo, los familiares lógicamente estaban muy preocupados por la situación que atravesaban sus parientes detenidos. Gracias a las llamadas efectuadas con Skype, pudieron comprobar cómo estaban sus seres queridos sin tener que depender de la información publicada por los medios, que muchas veces es incorrecta o incompleta.

¿Qué actividades realiza el CICR para fortalecer la protección de los civiles en Yemen?

De las múltiples cuestiones vinculadas con la protección en Yemen, el CICR se concentra en cuatro: los peligros que afrontan los servicios de asistencia de salud y los pacientes durante los conflictos armados; la necesidad de distinguir entre civiles y combatientes en los conflictos armados; el uso de la fuerza durante las manifestaciones; y el uso de minas terrestres.

Es sumamente importante que dialoguemos con todas las partes interesadas y podamos convencerlas de la necesidad de que respeten la ley y cumplan sus obligaciones.

Esto es precisamente lo que hicimos, por ejemplo, en 2011, tras los sucesos de Jumat al-Karama (el "Viernes de la dignidad"), en Saná, cuando hombres armados empezaron a disparar contra manifestantes pacíficos, con un saldo de casi cincuenta muertos y centenares de heridos. En esta ocasión, el CICR señaló a las partes la obligación de proteger a las personas civiles de conformidad con el derecho internacional humanitario y con el derecho internacional de los derechos humanos.

Poco a poco, conseguimos establecer un diálogo con las personas y grupos que participaban en las manifestaciones, en los choques armados y en los enfrentamientos acerca de la necesidad de proteger a los manifestantes y otros civiles. Actualmente, participamos en diálogos cuya finalidad es mejorar el acceso a las personas que necesitan nuestra ayuda, sobre todo en las zonas distantes afectadas por bombardeos aéreos.

¿Puede describir las principales dificultades que el CICR afrontó en Yemen? ¿Cuáles son las perspectivas actuales?

Nuestro trabajo atravesó diferentes fases y a veces era difícil acceder a los detenidos. Cuando los yemeníes piensan en la detención, a menudo lo hacen en términos de un marco tribal y resulta difícil explicar a las autoridades lo que hacemos para ayudar a los detenidos y por qué deberían permitir que una "organización externa" realice estas actividades.

De cara al futuro, sería muy alentador poder firmar con el Estado yemení un acuerdo marco que funcione en forma efectiva y que proporcione acceso a todos los detenidos y a todos los lugares de detención, y mejorar el diálogo sobre cuestiones humanitarias con todas las autoridades. El CICR ha entablado un diálogo con el presidente de Yemen, Abd Rabbuh Mansur Hadi, con objeto de establecer un acuerdo escrito en el que se otorgue al CICR un acceso más sistemático a las personas detenidas por las autoridades estatales yemeníes. Hemos recibido una respuesta alentadora y estamos avanzando en esta cuestión.

Además, estamos examinando la forma de redefinir nuestro papel en relación con la migración. Yemen se encuentra en una ruta migratoria que se extiende desde el Cuerno de África hasta Arabia Saudita y los países del Golfo, y el CICR asiste a los migrantes que están en detención a la espera de ser deportados.


Fotos

 

Daniel MacSweeney
© CICR

 

© CICR