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Los niños y los estragos de la guerra

17-11-2009 Entrevista

Para conmemorar el 20º aniversario de la Convención sobre los Derechos del Niño, el 50º aniversario de la Declaración de los Derechos del Niño y el 60º aniversario de los Convenios de Ginebra, el CICR publica un nuevo folleto sobre los niños y la guerra. Kristin Barstad, asesora del CICR en materia de protección de los niños, se refiere a la difícil situación de los niños en la guerra y a las actividades de la Institución para prestarles protección y asistencia.

 ¿Por qué motivos los niños se vuelven particularmente vulnerables y corren graves peligros en las situaciones de guerra?  

 

La guerra vuelve más vulnerables a todos. Si bien los niños demuestran una fuerza y una capacidad de resistencia increíbles, su joven edad los hace más vulnerables que los adultos. La guerra también expone a los niños a diversos riesgos, algunos de ellos inimaginables. Los más obvios son el riesgo de quedar huérfanos, de resultar muertos o heridos, o de tener que desplazarse o separarse de sus familiares. El hecho de perder el acceso a los servicios médicos también significa un grave riesgo, ya que pueden morir o sufrir los efectos a largo plazo de una herida o una enfermedad simples que no han sido debidamente atendidas.

 

Cuando no están al cuidado de un adulto, los niños quedan expuestos al abandono  y a todo tipo de abusos. Por ejemplo, los niños pueden ser un blanco fácil para los grupos armados y las fuerzas armadas que buscan nuevos reclutas. Pueden ser traficados. Además, los conflictos armados provocan carencias de todo tipo, y muchos niños no tienen más opción que salir a las calles, mendigar o hacer pequeños trabajos, en general muy duros y mal pagos, simplemente para sobrevivir. Por supuesto, los riesgos varían en función de la edad y el sexo del niño. Los de mayor edad tienen más posibilidades de subsistir por su cuenta, pero en general corren más riesgos de sufrir abusos.

 

  ¿Qué necesidades específicas tienen los niños en la guerra, en comparación con las mujeres, los hombres o los ancianos?  

 

Las necesidades específicas de los niños dependen de la edad. Sin embargo, los niños son individuos en desarrollo que necesitan alimentos, agua y servicios médicos adecuados. La vacunación es particularmente importante. Es importante también para los adultos, por supuesto, pero la falta de alimentos adecuados o suficientes, por ejemplo, puede ser perjudicial para el desarrollo físico y mental de una persona joven.

Los niños necesitan la protección y el apoyo de sus familiares, en tiempo de paz y en tiempo de guerra. También tienen derecho a recibir educación y, en muchas situaciones, el acceso a la educación ofrece a los niños un grado de protección y las capacidades que necesitan para sobrevivir en situaciones de conflicto y pobreza. Pero asistir a la escuela también puede exponer a los niños a otros riesgos. A veces las escuelas son objeto de ataques directos, y las fuerzas o los grupos armados pueden acudir a ellas para buscar nuevos reclutas.

 

Los niños que han sido separados de sus familiares durante un conflicto necesitan volver a estar con sus padres. Por lo tanto, se les debe dar la oportunidad de buscarlos y de reunirse con ellos. Mientras se realiza la búsqueda de los familiares, los niños están en situación de suma vulnerabilidad, necesitan tener vivienda, alimentos, agua y otros servicios básicos, además, por supuesto, del apoyo y la protección de un adulto.

 

 

  ¿Cómo responde el CICR a estas necesidades específicas?  

 

Los niños atrapados en la guerra son una prioridad para el CICR y, por supuesto, son beneficiarios  de casi todos nuestros programas. Numerosos programas del CICR están adaptados a las necesidades de los niños.

 

No se me ocurre un hecho más traumatizante que ser separado de los padres a una edad muy temprana, no saber dónde están y quedar sin su protección en el contexto hostil de la guerra. En situaciones donde las familias quedan separadas, el CICR da prioridad a la búsqueda y la reunión de familiares. Prestamos este servicio a todos los familiares separados, pero damos prioridad a los niños no acompañados o separados de sus parientes.

 

En 2008, el CICR siguió los casos de unos 2.000 niños separados de sus familiares en todo el mundo. Lo hicimos en estrecha colaboración con las Sociedades Nacionales de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja.

Como guardián del derecho internacional humanitario (DIH), el CICR se preocupa por el reclutamiento de niños por las fuerzas o los grupos armados. Tratamos de luchar contra esa cuestión de diferentes maneras. En primer lugar, hacemos especial hincapié en evitar que se reclute a niños. Lo hacemos trabajando directamente no sólo con quienes reclutan niños, sino también con los niños y sus comunidades.

 

En segundo lugar, el CICR ayuda a elaborar las normas jurídicas que regulan esa cuestión y las difunde entre las fuerzas armadas, los grupos armados y la población civil.

 

En tercer lugar, cuando redunda en interés de los niños que han sido reclutados, el CICR interviene ante las fuerzas o los grupos armados y les pide que los liberen y los devuelvan a sus familiares.

 

En cuarto lugar, el CICR realiza muchas actividades para reunir a los niños desmovilizados con sus familiares. Por ejemplo, en Chad, República Democrática del Congo y Sudán.

 

Lamentablemente, los niños también son víctimas de atrocidades como la violencia sexual. El CICR ha adoptado una respuesta multidisciplinaria a los efectos devastadores de la violencia sexual. Da a las víctimas apoyo médico y psicosocial en for ma oportuna y, si es necesario, les ayuda a satisfacer sus necesidades económicas. Al mismo tiempo, el CICR sensibiliza sobre esa violencia, ayuda a prevenirla y a proteger a los niños.

 

Durante sus visitas a personas detenidas, el CICR suele encontrarse con niños. Siempre prestamos particular atención a su situación, recordamos a las autoridades los derechos de los niños y, si es necesario, hacemos lo necesario para que los niños tengan contacto con sus familiares. Al igual que con los adultos, el CICR ofrece asistencia específica a los menores si las autoridades detenedoras no pueden hacerlo.

  ¿Qué establece el DIH acerca de la protección de los niños en la guerra?  

 

La protección de los niños en tiempo de guerra está consagrada en el derecho internacional humanitario, que es vinculante tanto para los Estados como para los grupos armados no gubernamentales. En su calidad de civiles, los niños están protegidos por el DIH en dos situaciones diferentes. En primer lugar, si caen en poder de las fuerzas enemigas, deben ser protegidos contra toda forma de abuso. En segundo lugar, los civiles que no participan en las hostilidades en ningún caso pueden ser objeto de los ataques. Dada la vulnerabilidad particular de los niños, los Convenios de Ginebra de 1949 y sus Protocolos adicionales de 1977 establecen una serie de normas que les confieren protección. No menos de 25 artículos de los Convenios de Ginebra y sus Protocolos adicionales mencionan específicamente a los niños.

 

El derecho de los derechos humanos también contiene disposiciones específicas sobre la protección de los niños contra los efectos de los conflictos armados, por ejemplo en la Convención sobre los Derechos del Niño y su Protocolo facultativo relativo a la participación de niños en conflictos armados.

 

Las partes en un confl icto deben respetar el DIH y los derechos de los niños. Los enfrentamientos no deben librarse en medio de la población civil. La guerra puede conducirse sin violar los derechos fundamentales de la población civil. Quienes no respeten el DIH deben ser responsabilizados para que sepan que violar el derecho tiene sus consecuencias

 

Los organismos humanitarios deben tener acceso irrestricto a la población civil, incluidos los niños, a fin de prestarle la asistencia humanitaria que necesitan.