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La Convención sobre Municiones en Racimo entrará en vigor el 1 de agosto de 2010 

17-02-2010 Entrevista

El 16 de febrero, Burkina Faso fue el 30º Estado en depositar su instrumento de ratificación de la Convención sobre Municiones en Racimo. Ese ha sido un hecho histórico, ya que se ha alcanzado así el número de Estados requerido para que la Convención entre en vigor. A continuación, entrevista a Peter Herby, jefe de la Unidad de Armas, del CICR.

     

 
   
Peter Herby, jefe de la Unidad Armas del CICR 
         

  ¿Por qué es tan importante esta ratificación?  
 
El depósito del 30º instrumento de ratificación de la Convención sobre Municiones en Racimo es un acontecimiento muy importante en el camino hacia la estigmatización y la eventual eliminación de un tipo de arma que ha causado enormes sufrimientos en todo el mundo. Significa que se inicia la cuenta regresiva para la entrada en vigor de la Convención y los plazos para la aplicación de sus obligaciones. Estas obligaciones serán jurídicamente vinculantes para los 30 Estados que han ratificado el tratado a partir del 1 de agosto de 2010 y, luego, para los demás Estados que la ratifiquen. Permite a los Estados Partes confirmar los planes para la primera Reunión de Estados Partes que tendrá lugar en Laos este año. Además, los Estados ahora c omenzarán a poner en práctica la Convención. Es decir que comenzará a aplicar plenamente sus disposiciones a nivel nacional y trabajarán juntos a nivel internacional para evitar que las municiones en racimo sigan causando sufrimiento a la población civil, ayudar a los países afectados actualmente por esas armas y dar a las víctimas la atención y la rehabilitación que necesitan.
 
La 30º ratificación tuvo lugar sólo 15 meses después de que la Convención fuese abierta a la firma en Oslo. Esta es una muy buena noticia. Demuestra la importancia de la Convención, y es probable que acelere las iniciativas de ratificación de otros Estados. Demuestra también la magnitud del apoyo político, sobre todo en los parlamentos nacionales, respecto de esta Convención y de las normas del derecho internacional humanitario en las que se basa. Esperamos muchas más ratificaciones en  2010 y 2011.
 
¿Cuál es el objetivo de la Convención sobre Municiones en Racimo?
 
 
La Convención pondrá término al empleo de un arma que ha causado la muerte y discapacidades a miles de civiles durante décadas, y permitirá también abordar sus consecuencias. El empleo de esa arma en los últimos 50 años ha demostrado que las municiones en racimo son armas que carecen de precisión y fiabilidad, y que continúan causando muertes y amputaciones mucho tiempo después de haber sido usadas. La Convención responde de manera general a ese problema humanitario al prohibir el empleo, la producción, el almacenamiento y la transferencia de municiones en racimo. A su vez, compromete a los Estados a limpiar las zonas contaminadas, destruir las reservas existentes y asistir a las víctimas en forma individual y a la comunidad en general. La Convención también establece una norma de derecho internacional humanitario que deben tomar en consideración los Estados que aún no se han adherido al instrumento. Su existencia ya ha comenzado a afecta r sus políticas y sus prácticas.
 
¿Cómo se evaluarán los avances una vez que el tratado entre en vigor?
 
 
El primer avance serán las vidas que no se perderán, ya que se impedirá la proliferación y el empleo continuos de las municiones en racimo. Se verá que la vida de las víctimas y las comunidades donde se han sembrado esas armas mejorará en los meses y los años venideros. Otro avance estará dado por la eliminación de las reservas. Los Estados, además, informarán anualmente cómo están aplicando la Convención y los beneficios que están obteniendo de ello.
 
¿Cuál es la posición del CICR con respecto a la ratificación y la aplicación del tratado?  
 

 
El CICR sinceramente acoge con beneplácito la 30a ratificación y la próxima entrada en vigor de la Convención. Nuestro personal ha sido testigo, durante décadas, del terrible impacto de las municiones en racimo en la población civil de países afectados por guerras. Por ello, el CICR planteó públicamente la cuestión de las municiones en racimo hace diez años, después del conflicto en Kosovo, abogó por la adopción de este tratado y cumplió un papel clave en su negociación. Apoyamos con toda firmeza esta Convención y trabajaremos a nivel global en los próximos años para promover su aplicación. El CICR ha instado a los Estados a que firmen y ratifiquen la Convención.
 
¿Cuáles son las próximas medidas que deberán tomar los Estados que han ratificado la Convención?
 
 
Los Estados que han ratificado la Convención deberán tomar una serie de medidas concretas para cumplir sus obligaciones. Esas medidas son la adopción de leyes y reglamentos internos para garantizar la implementació n de la Convención a nivel nacional; la identificación de recursos para la remoción, la destrucción de las reservas, la asistencia a las víctimas y la cooperación internacional para cumplir plenamente los objetivos del tratado. Los Estados que tengan reservas de municiones en racimo deberán fijar plazos para su destrucción dentro de un período de ocho años y comenzar el proceso de destrucción. Los Estados afectados por municiones sin estallar deberán aplicar planes específicos para cumplir las obligaciones de remoción establecidas, con un límite de tiempo, en la Convención y sus compromisos más generales respecto de las víctimas y sus comunidades.

 

Colectivamente, los Estados Partes en la Convención sobre Municiones en Racimo ahora deben comenzar a trabajar juntos para promover, formal e informalmente, la adhesión de los Estados que aún no son Partes, desarrollar herramientas de información y acordar un programa de reuniones para promover y controlar la aplicación. También deberán movilizar recursos para asistir a las víctimas y los países afectados en forma oportuna. Aunque con menor espectacularidad que la negociación y la ratificación de la Convención, estas medidas son las que permitirán poner término a décadas de sufrimientos causados por las municiones en racimo y evitar que las generaciones venideras sean afectadas.