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Desplazamientos internos en conflictos armados: responder a los desafíos

12-11-2009 Entrevista

Los desplazamientos causados por conflictos armados obligan a las personas a abandonar su vida normal, lo que suele provocarles enormes sufrimientos. Un nuevo informe del CICR titulado "Desplazamientos internos en conflictos armados: desafíos" describe ese fenómeno en forma tan vívida como alarmante. En la entrevista a continuación, Angela Gussing, directora adjunta de Operaciones del CICR, analiza los retos que se plantean a las personas internamente desplazadas (PID).

 
©CICR 
   
Angela Gussing, directora adjunta de Operaciones del CICR 
     

  ¿Cuáles son las causas de los desplazamientos internos? ¿Es posible evitarlos?  

Basándome en nuestras actividades, puedo decir que hay dos causas principales de los desplazamientos internos, derivadas de la falta de seguridad.

En primer lugar, las personas abandonan su hogar debido a amenazas directas contra su vida, como por ejemplo las que representan los conflictos armados, la violencia, la discriminación o las intimidaciones. Es muy difícil tomar la decisión de abandonar el propio hogar, a lo que se suma la incertidumbre de saber lo que vendrá después. Nunca se toma una decisión de ese tipo a la ligera. Las personas desplazadas se exponen a sufrir daños físicos, indigencia, pérdida de su estilo de vida habitual y separación de sus seres queridos.

En segundo lugar, las personas abandonan su hogar debido a que sus medios de subsistencia están amenazados. Los enfrentamientos y la inseguridad pueden impedirles ganarse la vida o tener acceso a los servicios esenciales, porque ya no pueden cultivar sus tierras, vender sus productos o llegar hasta los mercados. Pueden ver interrumpido el acceso a la atención médica, el abastecimiento de agua, la educación y otros servicios básicos.

En cuanto a su pregunta de si es posible evitar que ocurran los desplazamientos, mi respuesta es sí y no. Los desplazamientos son el resultado, en gran medida, de violaciones del derecho internacional humanitario (DIH). Creemos que las violaciones del DIH pueden evitarse, y gran parte de nuestra labor apu nta justamente a ello, lo que es coherente con nuestro cometido.

Sin embargo, en algunas ocasiones, las personas y las comunidades no tienen más opción que huir. Cuando la presión para huir es insoportable y la única manera de preservar la vida y la dignidad es irse, no tendría sentido esforzarse por evitar el desplazamiento. Una vez que una familia o una comunidad ha decidido irse, la única decisión posible para el CICR es aliviar su sufrimiento y prestarles asistencia de la mejor manera posible. El caso reciente de Pakistán es un buen ejemplo donde el CICR, junto con la Media Luna Roja de Pakistán, prestaron asistencia a cientos de miles de personas que huyeron de los enfrentamientos en varias provincias.

El CICR trata de tener una visión integral. Nuestra respuesta toma en consideración las diversas etapas y la dinámica del fenómeno del desplazamiento en una situación dada. Realizamos diversas actividades antes, durante y después de los desplazamientos, en función de las circunstancias específicas de las comunidades afectadas. Las personas y sus necesidades guían nuestras decisiones operacionales.

  ¿Podría explicar el papel de las comunidades anfitrionas y por qué ellas también necesitan asistencia?  

La mayoría de las personas huyen de su hogar pensando que se trata de una medida temporaria y con la esperanza de poder regresar lo más pronto posible. Tal vez busquen refugio en casa de familiares o amigos en comunidades cercanas, de tal modo de evitar un quiebre total con su vida normal. Las familias y las comunidades anfitrionas reciben a los desplazados, comparten sus por lo general magros recursos, incluso antes de que las organizaciones internacionales y no gubernamentales sepan dónde hay u n problema o lleguen a prestar ayuda.

Las familias y las comunidades anfitrionas por lo general resultan muy afectadas por los desplazamientos internos. Por ejemplo, en los últimos años, la República Democrática del Congo ha vivido varias olas de desplazamientos de las mismas poblaciones en las mismas regiones. Dos terceras partes de las personas desplazadas se han quedado en casa de familias anfitrionas, lo que implica que los recursos de las comunidades locales se ven exigidos al máximo. Por eso es muy importante que reciban asistencia.

Las organizaciones internacionales o gubernamentales de ayuda a veces no saben de la cantidad de personas que optan por quedarse con familiares o amigos en comunidades cercanas. Es más difícil llegar hasta las PID en los lugares donde encuentran refugio que en los campamentos, a los que nos es más fácil acceder. Sin embargo, si realmente deseamos responder a las necesidades de las personas desplazadas, debemos darnos como prioridad llegar hasta ellas en las comunidades que les ofrecen refugio.

Somalia es un buen ejemplo de una operación de envergadura para ayudar a los civiles en sus comunidades, que a menudo incluyen enormes números de PID, y no en los campamentos. Hemos estado realizando esas actividades desde comienzos de los años 1990 junto con la Media Luna Roja Somalí. Prestamos servicios de salud, mejoramos el abastecimiento de agua y las condiciones de saneamiento y distribuimos semillas y herramientas para que las personas puedan volver a mantenerse por sí mismas. 

  Se ha debatido mucho sobre las ventajas y las desventajas de los campamentos. ¿Cuál es la opinión del CICR al respecto?  

     

Los campamentos no siempre son la mejor solución. Sin embargo, a veces son la única sol ución. En algunas circunstancias, cuando los recursos locales están sobreexigidos y debilitados, los campamentos pueden ser el único medio posible de restablecer la seguridad y el acceso a los alimentos, el agua, la vivienda y otros servicios básicos. Los campamentos son vitales, sobre todo en las etapas agudas de los desplazamientos, y mientras persista el peligro. Pero también plantean muchos dilemas que deben considerarse.

A veces, los campamentos prestan servicios esenciales que no están disponibles para los habitantes de las comunidades aledañas. Esa disparidad puede causar resentimiento, tensiones y violencia entre las PID y las comunidades residentes. También puede alentar a las personas a abandonar su hogar para lograr tener acceso a esos servicios.

Terminada la etapa de emergencia, los campamentos tienden a socavar la capacidad de sus habitantes de autoabastecerse. Rara vez se crean oportunidades para que las PID persigan la independencia económica o mantengan sus medios de sustento. Además, cuando se los instala cerca de poblados, los campamentos suelen convertirse en barrios marginales donde residen los más pobres de entre los pobres.

Los campamentos pueden tener un efecto profundo en las normas y la interacción social. La falta de recursos y de opciones puede promover la violencia (incluida la violencia sexual), la explotación y la discriminación. Además, en los campamentos pueden infiltrarse grupos armados, y es posible que también haya armas disponibles, por lo que aumentan los riesgos y la inseguridad para los habitantes. No es inusual que en los campamentos se recluten combatientes, en forma forzada o voluntaria.

Para terminar, la instalación de campamentos a veces es inevitable, pero es importante entender los riesgos que implican y no considerarlos como la única opción. Por nuestra parte, nuestra estrategia es prestar servicios a las personas afectadas por los desplazamientos lo más rápido posible, estén donde estén. Y suele ser fuera de los campamentos.

  ¿Hay una Sociedad de la Cruz Roja o de la Media Luna Roja en cada país? ¿Cómo trabajan con ellas?  

Sumar fuerzas con nuestros socios locales, las Sociedades de la Cruz Roja o de la Media Luna Roja, nos ayuda a optimizar los resultados de nuestras actividades. Nuestras ventajas y recursos combinados permiten que nuestra respuesta sea más rápida, pertinente y efectiva.

Las Sociedades Nacionales a menudo tienen una red de personas y una infraestructura establecida en todo el país. Suelen ser las primeras en responder dentro de la propia comunidad. Su conocimiento de las problemáticas locales, del contexto y de la cultura es crucial.

Como organización internacional, somos, en definitiva, extranjeros, y contar con socios que comprenden la cultura y son parte de ella, y que pueden saber rápidamente cuáles son las necesidades de la gente, nos ayuda a definir la respuesta adecuada de la forma más efectiva. Por nuestro lado, aportamos mucho a la asociación con las Sociedades Nacionales, como análisis y perspectivas globales, nuestra experiencia de otros contextos, recursos, capacidades y credibilidad a nivel internacional. Esa combinación es un verdadero valor agregado cuando planificamos y realizamos actividades que son cruciales para la vida y las necesidades de las personas a las que prestamos asistencia.