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Conflicto de las islas Falkland/Malvinas: la acción del CICR en favor de los prisioneros de guerra

29-03-2007 Entrevista

En 1982, cuando se inicia el conflicto que la República Argentina y el Reino Unido mantuvieron a raíz de la disputa que tienen por las islas Falkland/Malvinas, Edmond Corthésy era el jefe de la delegación del CICR en Buenos Aires. En esta entrevista, rememora las actividades de la Institución durante el conflicto, en especial, las acciones en favor de los prisioneros de guerra.

 

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Edmond Corthésy fue el Delegado Regional del Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR) en Buenos Aires durante el Conflicto del Atlántico Sur y dirigió las acciones humanitarias desde el continente. 
         

  ¿Cuál fue la principal actividad del CICR durante el Conflicto del Atlántico Sur?  

Las visitas a los prisioneros de guerra; realizadas tanto en tierra como en el mar.

 
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        Recuerdo que tuvimos acceso a todos los prisioneros de guerra reagrupados en Port Stanley / Puerto Argentino, incluidos los oficiales de alto rango, como el Comandante de las Fuerzas Armadas Argentinas en las islas Falkland / Malvinas1; y también visitamos y registramos los datos de unos 500 oficiales prisioneros en un ferry, el St. Edmund, donde uno de nuestros delegados permaneció hasta que los últimos combatientes capturados fueron liberados, en julio.     Con respecto a la otra parte, el CICR también se entrevistó varias veces con un prisionero británico, un aviador que había sido capturado en combate, trasladado al continente y detenido en una base de la Fuerza Aérea en el noroeste argentino, cerca de La Rioja; luego fue conducido a Montevideo, Uruguay, bajo los auspicios del CICR y entregado a las autoridades de su país2.  

En las visitas registrábamos los datos de los prisioneros y, por supuesto, también velábamos por su estado de salud y por las condiciones en que se encontraban, desde un punto de vista humanitario.

En total, de mayo a julio registramos a más de 11.000 combatientes argentinos capturados por las tropas británicas; se completaron unos formularios con sus datos, según lo que señala el III Convenio de Ginebra, y una copia de ellos se entregó a las autoridades argentinas.

El CICR también facilitó varias operaciones de liberación. Algunas se desarrollaron durante las hostilidades y otras, cuando éstas ya habían finalizado.

 
Durante el conflicto del Atlántico Sur: 
   
   
  • El CICR visitó y registró 11.692 prisioneros de guerra;
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  • transmitió 800 mensajes Cruz Roja;
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  • desarrolló actividades de prevención en el continente y en las islas;
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  • desplegó un equipo de trabajo integrado por 11 delegados expatriados, entre ellos 3 médicos, apoyados por los empleados locales en Buenos Aires y delegados en Ginebra.
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  • El 18 de marzo de 1991, a casi diez años de terminado el conflicto, 358 familiares de ex combatientes argentinos visitaron las tumbas de sus parientes caídos en las islas por primera vez, bajo los auspicios del CICR.
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  • Actualmente, el CICR continúa entregando certificados de prisioneros de guerra a aquellos ex combatientes que tienen dificultades para tramitar su pensión.
 
     

  ¿Participó usted personalmente en alguna de estas operaciones?  

Participé en una de las operaciones de liberación al final del conflicto, cuando más de 4000 prisioneros de guerra llegaron en un buque inglés a Puerto Madryn. Viajé desde Buenos Aires a Madryn, en la Patagonia argentina, a fines de junio; me trasladó un helicóptero que habían facilitado las fuerzas armadas argentinas. Entonces abordé el buque inglés. Una vez a bordo, hablé con los oficiales ingleses y luego bajé y hablé con los argentinos. Así comenzaron a desembarcar los soldados; tuvimos que completar el registro con los datos de muchos de ellos porque, por diferentes motivos, no habíamos podido hacerlo en las islas… muchos iban llegando sobre la hora de partida.

Ésa es la función del CICR en estas situaciones, ser un actor neutral. En aquella oportunidad, lo que hicimos fue facilitar el contacto entre las partes y organizamos la entrega de los prisioneros de guerra al gobierno argentino. La liberación es una acción que las Partes, en aquel caso Argentina y Gran Bretaña, deben realizar sin demora una vez que terminan las hostilidades activas; así lo señalan los Convenios de Ginebra de 1949.

  ¿Qué otras acciones desarrolló el CICR?  

El día que estallaron las hostilidades, el CICR envió una nota a las Partes para recordarles sus obligaciones en el marco de un conflicto armado internacional, de acuerdo a los cu atro Convenios de Ginebra de 1949.

La delegación en Buenos Aires mantuvo contacto permanente con el Ministerio de Relaciones Exteriores y el Estado Mayor Conjunto de las Fuerzas Armadas argentino, a fin de tratar todos los problemas de índole humanitaria directamente relacionados con el conflicto, como el acceso a las zonas de las hostilidades, la notificación sobre los buques hospitales y su señalización y el intercambio de heridos y prisioneros de guerra. Por su parte, la Sede en Ginebra mantuvo un contacto estrecho con la Misión Permanente británica en Ginebra y con los Ministerios concernidos en Londres.

Desde el inicio de las hostilidades, los dos países manifestaron su compromiso y voluntad de respetar las disposiciones del derecho internacional humanitario.

Por ejemplo, las Partes contactaron al CICR para que visitara los seis buques hospitales que actuaron en el conflicto. Así, verificamos particularmente, que la señalización de cada uno cumpliera con lo dispuesto por el II Convenio de Ginebra de 1949.

El Conflicto del Atlántico Sur fue el primer caso en que se aplicó el II Convenio, referido a los conflictos en el mar. Personalmente, y por pedido directo de las autoridades argentinas, visité el buque Bahía Paraíso cuando este barco se encontraba en el puerto de Buenos Aires, antes de partir a la zona de conflicto.

Los delegados del CICR pudieron llegar a las islas Falkland / Malvinas a bordo de uno de los barcos hospitales británicos. Habíamos intentado viajar con anterioridad desde la Patagonia, pero lamentablemente, por diversos problemas vinculados a la situación de conflicto, no fue posible. Finalmente, los primeros delegados llegaron el 10 de junio.

Uno de los propósitos por los que deseábamos estar en las Islas era facilitar la designación de una zona neutral, en el sentido de los Convenios de Ginebra. A sí, se delimitó un perímetro alrededor de la Iglesia de Port Stanley / Puerto Argentino para acoger a los civiles en caso de que hubiera combates en la capital de las islas, aunque, finalmente, no hubo enfrentamientos en la ciudad. El conflicto ya estaba llegando a su fin.

Aquí, nuestros delegados sirvieron de intermediarios neutrales entre argentinos y británicos, quienes acordaron la creación de esta zona neutral. Me parece importante remarcar que ambas Partes se comprometieron por escrito y de conformidad con los Convenios, algo poco frecuente en el marco del derecho internacional humanitario.

 

   
Notas:
    1 - La denominación "Islas Falkland / Malvinas" se corresponde con la doctrina del CICR: en el caso de un territorio reivindicado por varias Partes que atribuyen varias denominaciones a este territorio, no es de la incumbencia del CICR tomar una decisión sobre la denominación. Utilizará entonces conjuntamente las denominaciones efectivamente empleadas por las Partes y las pondrá en orden alfabético francés.


    2 - En el inicio del conflicto del Atlántico Sur hubo soldados británicos y civiles capturados por las fuerzas armadas argentinas que fueron entregados a las autoridades de su país en Montevideo; en este caso, si bien el CICR desde abril se preocupó por la suerte de ellos, no participó de las operaciones de repatriación.