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Medalla Florence Nightingale: los profesionales de la enfermería reciben el reconocimiento que merecen

11-08-2010 Entrevista

En situaciones de crisis, el personal de enfermería con frecuencia debe trabajar en condiciones no muy distintas de las que prevalecían en la época de Florence Nightingale. Sabine Helbig, enfermera jefe del CICR, describe los desafíos que enfrentan los enfermeros y enfermeras en los países afectados por conflictos armados y desastres naturales, y nos habla del legado de Florence Nightingale y de la medalla que se ha instituido en memoria de su obra.

  Comunicado de prensa:

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Reportajes:

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    Vídeos:

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    Publicaciones:

    Folleto de la Medalla Florence Nightingale

    Afiche de la Medalla Florence Nightingale


   
©Cruz Roja Americana/Talia Frenkel 
   
 
               
©CICR/P. Yazdi/so-e-00360 
   
Región de Bakool, Garanswayn, Somalia. Una enfermera examina a un niño enfermo mientras suc madre observa, en una clínica administrada por la Media Luna Roja Somalí. 

               
©CICR/M. Kokic 
   
Kandahar, Afganistán. Una enfermera docente del CICR revisa a un niño en la guardia pediátrica del hospital Mirwais. 

               
©Cruz Roja Japonesa 
   
Japón. Ceremonia de presentación de la medalla Florence Nightingale. 

           
     
 
   
Sabine Helbig, enfermera jefe del CICR 
         

  ¿En qué consiste la Medalla Florence Nightingale?  

La Medalla Florence Nightingale es la más alta distinción internacional que puede otorgarse a un enfermero o a una enfermera. Constituye el reconocimiento a la valentía y la entrega excepcionales que se necesitan para atender a las víctimas de un conflicto o de un desastre natural, a los servicios ejemplares, o a un espíritu pionero y creativo en los ámbitos de la enseñanza de la enfermería o de la salud pública.

Desde que se instituyera este reconocimiento en 1920, 1.340 enfermeros y enfermeras excepcionales de todo el mundo han recibido esta medalla, que lleva el nombre de Florence Nightingale, la pionera y principal reformadora de la enfermería moderna. En ocasiones a nteriores, la medalla se ha otorgado a personas provenientes de países tan diversos como Botswana, Rusia, Afganistán, Ecuador, Azerbaiyán y Mongolia. A todas ellas las ha unido el espíritu y la determinación de continuar con el legado de Florence Nightingale, que ha sido motivo de inspiración para un sinnúmero de enfermeras y enfermeros en todo el mundo.

Pueden participar enfermeras y enfermeros diplomados y auxiliares voluntarios (hombres y mujeres) que sean miembros activos o colaboradores regulares de una Sociedad Nacional de la Cruz Roja o de la Media Luna Roja, o de una institución de asistencia médica o de enfermería afiliada a la Sociedad Nacional de que se trate. Las candidaturas deben ser presentadas a través de la Sociedad Nacional de la Cruz Roja o de la Media Luna Roja pertinente. La elección final recae en el CICR, que otorga la medalla cada dos años.

En el CICR, queremos asegurarnos de que las enfermeras y enfermeros reciban el reconocimiento que merecen. Invitamos a todos los que conocen a una enfermera o enfermero que merezca ser considerado para la medalla a ponerse en contacto con la Sociedad Nacional de la Cruz Roja o de la Media Luna Roja pertinente.

  ¿Cuáles son los mayores desafíos que enfrentan las enfermeras y enfermeros y auxiliares de enfermería que trabajan en países afectados por conflictos armados o desastres naturales?  

Los desafíos son muchos. Entre los más importantes se encuentran en primer lugar las cuestiones de seguridad, que constituyen un reto importante. Es evidente que los problemas no son los mismos en el caso de un conflicto armado que en un desastre natural. En este último caso, la preocupación típica de los enfermeros y de los trabajadores de la salud suele ser la estabilidad de las estructuras que utilizan. Tienen que asegurarse de que éstas sean robustas y que puedan albergar a un número crec iente de enfermos y heridos.

En un conflicto armado, los enfermeros y auxiliares de enfermería con frecuencia tienen que llevar a cabo su tarea entre las bombas y las balas, o en lugares donde hay explosiones. Naturalmente, les preocupa su seguridad y la de sus pacientes, pero aun cuando sientan miedo, tienen que concentrarse en hacer su trabajo. Los enfrentamientos pueden hacer que sea peligroso ir y venir al lugar de trabajo, y por su propia protección y seguridad pueden encontrarse confinados a una zona específica.

Otro desafío que suelen enfrentar las enfermeras y enfermeros en estas clases de crisis consiste en tratar heridas que no han visto en el pasado. Cuando esto sucede, tienen que poder improvisar para poder responder con rapidez y en forma apropiada. Además, cuando el número de víctimas es elevado, es frecuente que tanto los enfermeros como los auxiliares de enfermería no puedan dedicar a cada paciente el mismo tiempo que en circunstancias normales. A eso se suma tener que trabajar largas horas y superar el cansancio. Si sus colaboradores deben dejar la zona –por ejemplo a causa de la intensidad de los enfrentamientos– el personal de enfermería debe salir adelante sin el apoyo necesario.

Las enfermeras, enfermeros y auxiliares de enfermería que trabajan en sus países de origen en situaciones de crisis tienen la carga adicional de velar por la seguridad y bienestar de sus familias y comunidades, lo cual puede contribuir a su desgaste emocional. Quizás incluso tengan que tratar a personas conocidas, algunas de las cuales pueden tener lesiones o heridas graves. Cuando eso sucede, permanecer imparcial puede ser verdaderamente difícil.

Se necesita un sólido compromiso con los ideales de la enfermería para sobreponerse a desafíos como éstos.

  La enfermería es un componente fundamental del Movimiento Internacional de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja . ¿Cómo alivian los enfermeros y los auxiliares de enfermería el sufrimiento de las personas afectadas por la guerra y los desastres naturales?  

El aporte de los profesionales de la enfermería en situaciones de crisis no debe subestimarse. La enfermería ha sido una actividad fundamental del Movimiento Internacional de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja   desde sus comienzos, en 1859, cuando Henry Dunant y las mujeres de Castiglioni, Italia, trabajaron codo a codo para atender a los soldados heridos en la Batalla de Solferino. Esa experiencia enseñó a Henry Dunant la importancia de contar con voluntarios de enfermería comprometidos y calificados. A partir de entonces, trabajó incansablemente para constituir sociedades de socorro dotadas de enfermeros que cuidaran de los soldados heridos en tiempo de guerra.

Sin enfermeras, enfermeros y auxiliares de enfermería sería prácticamente imposible atender a los heridos y enfermos, y pocos de ellos sobrevivirían. A modo de ejemplo, la cirugía sólo puede llevarse a cabo si hay enfermeros disponibles para brindar atención en el período postoperatorio. En los hospitales, los profesionales y auxiliares de enfermería tienen a su cargo cambiar los vendajes, garantizar el cumplimiento de estrictas normas de higiene y, en algunos países, velar por que los pacientes reciban la alimentación apropiada, aspecto esencial para mantener un sistema inmune fuerte.

Las enfermeras y enfermeros no sólo tratan y consuelan a los pacientes; con frecuencia también tienen que asistir a sus familias, brindándoles información y asesorándolas sobre cómo cuidar de sus seres queridos. Representan el toque humano que es esencial para toda recuperación.

  En situaciones de crisis, el personal de enfermería se ve sometido a una presión extrema. ¿Qué necesitan para realizar su tarea en estos casos?  

En una crisis, todos están bajo presión. Se necesita coraje, compasión y compromiso –las cualidades que premia la Medalla Florence Nightingale– para hacer frente a situaciones para las que pocos están preparados. Además, para abordar la tarea y llevarla a cabo con eficiencia, el personal de enfermería debe ser maduro y flexible, y mantener la calma.

La enfermería es una vocación. Para este trabajo se necesita un fuerte sentido de responsabilidad y un auténtico deseo de ayudar a la gente. Para trabajar como enfermero o enfermera en situaciones de crisis también se necesita estar dispuesto a hacer todo lo necesario. Los enfermeros deben ser capaces de manejar la presión y encarar los problemas en forma espontánea.

  Florence Nightingale dedicó su vida a mejorar la atención de la salud y a promover la enfermería como profesión. ¿Cómo continúa hoy su legado?  

Florence Nightingale fue una adelantada para su época, y lo más sorprendente es que hoy, 150 años después, seguimos aplicando sus consejos. Algunas de sus ideas, que hoy nos pueden parecer de sentido común, en ese momento eran progresistas. En la actualidad, contamos con la ciencia para comprender el impacto que tienen los gérmenes y la importancia de la higiene adecuada, pero Florence Nightingale llegó a la misma conclusión exclusivamente mediante la observación minuciosa, y sus esfuerzos tuvieron un peso decisivo en la modificación de las actitudes y las conductas de higiene en los sistemas de atención de la salud en todo el mundo.

Su creatividad fue tan admirable como su legendaria capacidad de organización. Evaluaba cuidadosamente los problemas, los analizaba y los abordaba en formas novedosas para encontrar soluciones. En un conflicto armado o desastre natural, estas habilidades resultan esenciales. La evaluación y el análisis de las necesidades de los pacientes son fundamentales para el trabajo del personal de enfermería.

En los países desarrollados, las enfermeras y los enfermeros cuentan con las herramientas y los materiales necesarios para tratar a sus pacientes, pero en los países en desarrollo, en especial en aquellos cuyo sistema de atención de la salud ha colapsado a causa de una crisis, el personal de enfermería sigue trabajando en condiciones que quizás no difieran demasiado de las que prevalecían en los tiempos de Florence Nightingale.

Ella se dedicó a garantizar que quienes se dedican a la enfermería reciban capacitación profesional y sean reconocidos por su función. En muchos países del mundo, la enfermería no está suficientemente reconocida. Por ende, es necesario continuar la tarea de Florence Nightingale para asegurar que se les dote de las aptitudes necesarias y que se reconozca su contribución. El logro de este objetivo exige la presencia de una de las cualidades que la Medalla Florence Nightingale destaca: el compromiso.