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Georgia / Osetia del Sur: consecuencias de largo plazo en el plano humanitario

06-08-2009 Entrevista

Un año después del conflicto entre las fuerzas armadas de Georgia y de Rusia, la mayoría de las decenas de miles de personas que se vieron obligadas a huir ha podido regresar a su hogar. Sin embargo, los enfrentamientos que tuvieron lugar en agosto de 2008 siguen teniendo graves consecuencias para los habitantes de la región. En particular, el conflicto ha tenido consecuencias prolongadas en el acceso a la salud, los medios de subsistencia y los contactos entre familiares, como explica Pascale Meige Wagner, jefa de operaciones del CICR para Europa oriental y Asia Central.

     

     
   
Pascale Meige Wagner.      
         

  Después de un año, ¿qué puede decirnos acerca de las consecuencias que ha tenido el conflicto en el plano humanitario?  

     
 
             

El conflicto ha causado consecuencias prolongadas en la vida de los habitantes de la región. Por empezar, numerosas personas resultaron desplazadas. Afortunadamente, la mayoría ha podido regresar a su hogar. Otras han sido reasentadas en viviendas nuevas, sea porque su casa fue destruida, o porque no querían regresar a sus lugares de origen o no podían hacerlo por ser miembros de una minoría.

Las autoridades locales respondieron rápida y masivamente a esta nueva realidad. Sin embargo, persisten algunos problemas técnicos, particularmente en lo que respecta al saneamiento. Los hábitos sociales y económicos se han visto fuertemente afectados. Numerosas personas han dejado de tener acceso a sus mercados tradicionales -sea para comprar lo que necesitan o vender lo que producen-, a las escuelas, o a los servicios de salud que tenían hasta el verano pasado. Los que no han podido regresar a su lugar de origen deben ahora reconstruir su vida.

  Finalizada la emergencia, ¿cuál es la prioridad del CICR?  

     

Cuando las tensiones y los desplazamientos de población alcanzaron su máxima intensidad, el CICR se ocupó de aliviar el sufrimiento de las personas más vulnerables mediante una importante asistencia directa, consistente en la distribución de alimentos y de artículos d e primera necesidad, la mejora del acceso a la atención de la salud y al saneamiento, y el restablecimiento del contacto entre familiares que habían quedado separados por el conflicto.

Actualmente, el CICR se concentra en la forma de " normalizar " la vida cotidiana de estas personas. Esta actividad consiste en mejorar las condiciones de vida, especialmente el saneamiento, en los centros de personas desplazadas y en los nuevos distritos residenciales. Asimismo, la Institución realiza distribuciones de materiales agrícolas para las huertas, que siguen siendo la principal fuente de ingresos para la mayoría de las personas y, por otra parte, facilita el acceso a iniciativas microeconómicas.

La Institución también participa en la renovación de los centros de salud rurales y en la mejora del acceso al agua potable, en particular mediante la perforación de pozos. Por razones humanitarias, facilita las evacuaciones médicas, las reunificaciones familiares y los traslados de restos humanos de un lado al otro de la frontera administrativa que separa de facto a Osetia del Sur de Georgia. 

  ¿Cuál es la respuesta del CICR a estas considerables necesidades?  

     

Lo que actualmente determina nuestras actividades es la necesidad de responder a las necesidades más urgentes y de ayudar a los más vulnerables. Sin embargo, muchos problemas exigen soluciones de largo plazo, a menudo estructurales y a veces políticas, que no corresponden al cometido del CICR. Uno de esos problemas es, por ejemplo, cómo compartir la energía y los recursos hidráulicos a ambos lados de la frontera administrativa. El sistema de salud en Osetia del Sur también requiere una intervención de largo plazo.

  ¿Cómo ve usted el futuro del CICR en una región en la que numerosos países están libres de conflictos?  

     

La situación sigue siendo frágil y tensa, tanto en Georgia / Osetia del Sur como en el Cáucaso en general. Las hostilidades que tuvieron lugar en el verano de 2008 lamentablemente confirmaron la necesidad de una presencia de largo plazo en la región. A raíz de su presencia en el lugar y de su proximidad a la población, el CICR está en condiciones de aportar una respuesta rápida si la situación se deteriorase. Por otra parte, el fin de las hostilidades no implica el fin de las necesidades humanitarias.

Las minas y los artefactos sin estallar son un problema cuyas consecuencias se harán sentir durante largo tiempo. Hay familias cuyos miembros ya no pueden comunicarse a causa de la frontera administrativa, para las cuales el CICR transmite mensajes de Cruz Roja o paquetes. Otras están esperando recuperar los restos mortales de sus seres queridos.

Por otro lado, no todas las repercusiones que han tenido en el plano humanitario los conflictos de principios de la década de 1990 han sido superadas. Unas 200.000 personas desplazadas siguen sin poder regresar a su hogar y los familiares de más de 2.000 personas todavía no saben qué pasó con sus seres queridos, con todo el dolor y la angustia que causa esta situación de incertidumbre.

  Los Convenios de Ginebra fueron firmados hace 60 años. ¿Qué enseñanzas podemos extraer de los acontecimientos del verano de 2008 en lo tocante al respeto del derecho internacional humanitario?  

     

El CICR entabló un diálogo confidencial con las partes en cuanto comenzaron las hostilidades. Ese di álogo continúa hasta el día de hoy. El 60º aniversario es una oportunidad para recordar que el derecho internacional humanitario es imprescindible. Es también una ocasión para recordar que, más allá de los conflictos armados " tradicionales " , el CICR se preocupa por las consecuencias en el plano humanitario de todas las situaciones de violencia, incluidas las suscitadas por tensiones políticas y sociales. La Institución está haciendo grandes esfuerzos por sensibilizar acerca de la necesidad de utilizar la fuerza de una manera que sea respetuosa de las normas internacionales.

  ¿Qué enseñanzas podemos extraer de este conflicto?  

     

El hecho de que un tratado internacional haya sido ratificado no es suficiente para que sea respetado. Es necesario incorporar sus disposiciones en la legislación nacional y adoptar las medidas necesarias para garantizar su aplicación tanto por las autoridades civiles como por las fuerzas armadas. Cuando estalla un conflicto, es demasiado tarde para introducir los procedimientos adecuados. En este caso, por ejemplo, los mecanismos relacionados con los prisioneros de guerra, en particular la notificación de éstos a la parte adversa, no funcionaron adecuadamente. También es indispensable mantener y fortalecer el diálogo sobre las armas con consecuencias no controladas, que tienen consecuencias prolongadas para las poblaciones civiles.