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Georgia/Osetia del Sur: dos años después del conflicto, la vida diaria sigue siendo una lucha

06-08-2010 Entrevista

Veinticuatro meses después de que estallaran las hostilidades entre Georgia y Rusia, el CICR sigue prestando asistencia a las personas afectadas por el conflicto. Ariane Tombet, jefa de la delegación del CICR en Georgia, explica cómo la Institución ha adaptado sus actividades a las necesidades actuales.

     
©CICR/J. Powell/ge-e-00573 
   
Osetia del Sur, Tbet. Zoia muestra fotografías de su hijo desaparecido a una empleada del CICR."Vea el vídeo: Vivir en el limbo
           
©CICR/N. Berikashvili 
   
Zemo Kikozi. Fuente de agua provista por el CICR; en el fondo, un cartel que advierte sobre le peligro de las minas. 
               
©CICR/H. Elmazi  
   
Zemo Nikozi. El CICR distribuye alimentos en localidades situadas a lo largo de la línea divisoria. 
               
©CICR/A. Tombet 
   
Shida Kartli. Microproyecto de vivero. 
               
©CICR/J. Powell/ge-e-00591 
   
Ergneti. Sirana en la puerta de su casa destruida. Ella y su esposo han regresado, tras huir a Tiflis durante los enfrentamientos registrados en agosto de 2008. 
           
     
©CICR 
   
Ariane Tombet 
         

  ¿Cómo ha cambiado la vida de las personas afectadas por el conflicto durante los dos últimos años?  

 

A pesar de que las hostilidades de agosto de 2008 sólo duraron unos días, han tenido profundas repercusiones. La línea fronteriza administrativa entre la región de Osetia del Sur y Georgia misma dificulta la circulación de las personas, lo que tiene un sinfín de consecuencias. Familiares separados y sin posibilidad de visitarse como lo hacían antes del conflicto. No pueden acudir a las tumbas de sus seres queridos, ni a los entierros; no pueden penetrar en sus tierras ni cortar leña por razones de seguridad. Es más, la gente tiene dificultades económicas, porque su sustento depende del comercio. La situación empeora en invierno debido a la escasez de leña.

 

También para los desplazados internos, la situación es difícil. Unas 30.000 personas seguían desplazadas a causa del conflicto de 2008, y otras 220.000 desplazadas por conflictos que tuvieron lugar en la década de 1990 todavía no han podido regresar a sus hogares. Las autoridades georgianas han aprobado un plan de acción consistente en convertir a los desplazados en propietarios de su alojamiento, pero queda mucho por hacer para rehabilitar los centros colectivos que ocupan actualmente. La situación actual ya no se considera una emergencia, por eso, poco a poco, las organizaciones internacionales se van marchando. Sin embargo, las consecuencias del conflicto siguen siendo muy arduas y es menester paliarlas.

 

  ¿Qué hace el CICR para ayudar a las víctimas del conflicto de 2008?  

 

Durante el conflicto e inmediatamente después, el CICR hizo frente a las apremiantes necesidades distribuyendo víveres, agua y medicamentos. Ahora nuestro objetivo es contribuir a que las personas recobren su fuente de ingresos o a que la mejoren brindándoles, a menudo, la oportunidad de obtener unos ingresos suplementarios susceptibles de mejorar la calidad de la vida cotidiana. Los proyectos piloto emprendidos en pueblos situados a lo largo de la línea fronteriza administrativa no sólo han permitido a la gente obtener unos ingresos adicionales sino que han tenido importantes repercusiones a nivel social. Los habitantes de estos pueblos se mantienen ocupados trabajando juntos por un bien común. Una vez que esos proyectos prosperan, generan oportunidades de trabajo para otras personas.

 

El CICR sigue prestando servicios relacionados con el agua y el saneamiento, especialmente en pueblos afectados por el conflicto situados a lo largo de la línea fronteriza administrativa y en algunos asentamientos para personas desplazadas.

 

Asimism o, seguimos facilitando la reunión de familiares separados a ambos lados de la línea fronteriza administrativa y llevamos a cabo evacuaciones de emergencia. Visitamos a personas detenidas durante o después del conflicto para cerciorarnos de que sus condiciones de detención son aceptables y de que pueden mantener el contacto con sus familiares.

 

Trabajamos en estrecha colaboración con la Sociedad de la Cruz Roja de Georgia a fin de mejorar los servicios que ésta presta. Nuestra cooperación con esa Sociedad Nacional comprende principalmente la evaluación de necesidades y la distribución de socorros, lo que requiere una red de voluntarios.

 

  ¿Qué otros programas lleva a cabo el CICR en favor de las víctimas del conflicto de 2008?  

 

Una de las múltiples consecuencias del conflicto fue que la gente dejó de poder visitar a sus familiares detenidos. En su calidad de intermediario neutral, el CICR acordó con las partes implicadas los procedimientos oportunos, y este año ha empezado a organizar las visitas. Se necesita un despliegue logístico considerable, ya que hay que llevar a las familias de vuelta a sus casas el mismo día de la visita.  Hasta el momento no hemos tenido dificultades, por lo que estamos muy satisfechos. ¡Imagínese lo conmovedor que resulta ver a una madre abrazar a su hijo tras dos años de separación!

 

Actualmente, la Sociedad de la Cruz Roja de Georgia está estudiando los casos de las víctimas de las minas para que podamos incluir a las más necesitadas y a sus familiares en nuestros programas de asistencia.

 

También hemos puesto en marcha un proyecto piloto dirigido a los familiares de los desaparecidos en relación con los conflictos de los años 90 (en un futuro próximo se incluirá a los familiares de los desaparecidos en 2008). El objetivo es colmar las necesidades de es tas familias en materia de asistencia social, financiera y jurídica. Los familiares de los desaparecidos se encuentran entre las víctimas más vulnerables de los conflictos, no sólo porque han perdido a quienes aportaban el sustento, sino porque han de hacer frente a la dolorosa incertidumbre de no saber qué ha sido de ellos. Incluso años después, siguen sin poder pasar página, ni lo podrán hacer mientras no se les den respuestas concretas. Nuestro psicólogo está trabajando con las organizaciones locales para atender las necesidades tan específicas de estas familias.

 

  ¿Qué otras novedades se han producido en torno a la cuestión de los desaparecidos?  

 

Ante todo, lo que los familiares de los desaparecidos necesitan es información sobre la suerte que han corrido sus seres queridos. Las familias tienen derecho a saber, por eso, el CICR está trabajando activamente con todas las partes implicadas para que se les dé una respuesta. A finales de 2009, se estableció un mecanismo de coordinación tripartito con participantes de Georgia, Rusia y Osetia del Sur, presidido por el CICR. Su objetivo es esclarecer la suerte que corrieron las personas que desaparecieron durante las hostilidades de agosto de 2008 y posteriormente. Hasta ahora se han celebrado tres reuniones. Cuando una de las personas objeto de búsqueda está muerta, se entregan sus restos a los familiares para que puedan darle sepultura y llorar su muerte.

 

Solucionar la cuestión de los desaparecidos forma parte de cualquier proceso de reconciliación, ya que una persona no puede reconciliarse con otra ni con su comunidad mientras no sepa qué ha sido de sus familiares desaparecidos. El resentimiento por el daño ocasionado a la vida de la comunidad se puede transmitir de generación en generación.

 

El CICR también está intentando volver a poner en marcha un mecanismo para determinar la suerte que corrieron las personas desaparecidas en relación con los conflictos de los 90. De hecho, el mecanismo ya existe, pero lleva estancado desde 2007.

 

  Usted viaja a menudo a Georgia, en particular a la región de Shida Kartli que, en el pasado, estuvo en el centro de las hostilidades y que, aún hoy, es una zona muy sensible. ¿Qué impresión se ha llevado de la situación en esa zona?  

 

Resulta conmovedor visitar la línea fronteriza administrativa y ver pueblos tan cercanos entre sí y a la vez tan distantes. Es evidente que el conflicto ha provocado un alejamiento entre los miembros de la población. Es preciso restablecer la confianza, pero esa tarea llevará tiempo. La situación sigue siendo delicada y la gente aún no está en condiciones de empezar una nueva vida. Perdieron mucho durante la guerra, y la mayoría aún teme que estalle un nuevo conflicto en cualquier momento. Lo que quieren es, sobre todo, paz y la libertad de vivir sin que nadie los atemorice. Quieren vivir tranquilamente, trabajar sus tierras y vender sus productos, igual que hacían antes de la guerra.

 

   
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    Nuestras prioridades en Osetia del Sur

    Ha finalizado la fase de emergencia en Osetia del Sur. Pero transcurridos dos años, la población sigue sufriendo las consecuencias del conflicto. En particular, el cierre de la línea fronteriza administrativa repercute en la vida económica y personal de la población.

    El CICR despliega una amplia gama de actividades en Osetia del Sur:

    La Institución facilita la reunión de familias separadas por la línea fronteriza administrativa; organiza el traslado hasta las instalaciones médicas de personas que precisan tratamiento médico de emergencia o que no pueden ser trasladadas a Vladikavkaz.

    Asimismo, el CICR visita a las personas civiles detenidas en conexión con el conflicto, en particular a las que han cruzado la línea fronteriza administrativa de forma ilegal. La Institución les permite mantenerse en contacto con sus familiares gracias a los mensajes de Cruz Roja y recibir paquetes; y posibilita la visita a los familiares.

    Las actividades de apoyo económico del CICR se concentran en las zonas rurales. Los más de los habitantes de estás zonas son ancianos. El CICR les proporciona semillas y fertilizantes, lo que les permite cubrir las necesidades más acuciantes. La Institución ha creado unos cincuenta micro proyectos para personas desplazadas que viven en alojamientos colectivos. Ahora, el CICR realiza micro proyectos en zonas rurales distribuyendo a los participantes tractores, ganado, o medios para producir miel.

    Asimismo, el CICR se ocupa de facilitar a la población el acceso al agua. Se ha finalizado una serie de proyectos de redes de abastecimiento de agua y otros siguen en marcha. Actualmente, el CICR está trabajando con los servicios urbanos del agua para mejorar el abastecimiento y el tratamiento de aguas residuales cercanos a los alojamientos colectivos donde se alojan las personas desplazadas por los dos primeros conflictos.