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Guatemala: la tragedia de los desaparecidos sigue viva

22-02-2010 Entrevista

En Guatemala, decenas de miles de familias siguen desconociendo la suerte que han corrido familiares desaparecidos durante el enfrentamiento armado que azotó el país en los años 60 hasta los 90. El jefe de la oficina del CICR en Guatemala, Carlos Batallas, explica las dificultades que enfrentan estas familias.

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    ©CICR/Carla Molina      
   
    Esposa de persona desaparecida en Alta Verapaz.      
               
    ©CICR/Carla Molina      
   
    Para muchas familias, emprender la búsqueda de sus seres queridos ha sido un proceso difícil y complejo.      
           

  ¿Cuál es la magnitud de la problemática y qué necesidades tienen hoy en día los familiares de las personas desaparecidas en Guatemala?  

El enfrentamiento armado que afectó a Guatemala durante más de tres décadas dejó graves secuelas. La Comisión para el Esclarecimiento Histórico y la Recuperación de la Memoria Histórica de la Iglesia Católica señala que hubo aproximadamente 45.000 personas desaparecidas.

Tres décadas después, las familias de las personas desaparecidas siguen queriendo conocer la verdad, porque no han perdido la esperanza, porque necesitan terminar con la incertidumbre y cerrar el duelo.

Conocer la suerte que corrió un familiar desaparecido es un derecho reconocido por el derecho internacional humanitario y el derecho internacional de los derechos humanos. El desafío consiste en que los Estados adopten y apliquen normas para brindar respuestas adecuadas a los familiares de personas desaparecidas.

La ausencia del familiar dificulta la realización de los procedimientos legales y administrativos. En algunos casos, el familiar de una persona desaparecida no puede contraer matrimonio legal con otra pareja. Tampoco puede tramitar el documento de identidad de su hijo, cobrar una herencia o legalizar una propiedad. Todos estos trámites serían más sencillos si existiera la figura legal de " ausencia por desaparición " .

Muchas veces, los familiares optan por declarar el fallecimiento del desaparecido para lograr realizar estos procedimientos. Sin embargo, esta opción solo provoca que el sufrimiento sea aún más grande para el familiar, pues a la incertidumbre se suma el sentimiento de culpa por negar la existencia de su ser querido.

  ¿Qué medidas se han tomado para resolver la problemática de las personas desaparecidas?  

El Estado creó en 2003 el Programa Nacional de Resarcimiento, cuyo fin es compensar a las familias que sufrieron a causa del enfrentamiento armado. Sin embargo, su ayuda es económica y no está realmente enfocada en las necesidades de los familiares de desaparecidos.

Hasta la fecha, Guatemala carece de un mecanismo nacional de búsqueda que concentre los esfuerzos que realizan las organizaciones humanitarias y de la sociedad civil en esta materia. Su existencia permitiría dar una respuesta más efectiva a las familias que viven en la angustia por desconocer la suerte corrida de su ser querido.

Algunas organizaciones de la sociedad civil han emprendido acciones para tratar de aliviar el dolor de los familiares de las personas desaparecidas. Por lo general, estas acciones se centran en la búsqueda de las personas, reencuentros familiares, exhumaciones, inhumaciones e identificación de los restos encontrados. Sin embargo, los recursos económicos de estas organizaciones son precarios.

De acuerdo con los resultados de un estudio realizado por el CICR en el área rural, solo una de cada dos familias con una persona desaparecida ha iniciado alguna investigación. La mayoría de quienes no lo han hecho no lo hacen por miedo, o porque están aislados, o desconocen las instancias a las que pueden recurrir, o carecen de los recursos económicos para trasladarse, realizar los trámites o hacer las búsquedas.

  ¿En qué se basa el CICR para identificar las necesidades de las familias de las personas desaparecidas?  

En los años 2008 y 2009, se hicieron encuestas a 292 familias de las zonas rurales en los departamentos del Quiché y de Alta Verapaz, así como del área urbana del departamento de Guatemala. Para llevar a cabo esta tarea, el CICR contó con la colaboración de organizaciones de la sociedad civil que trabajan el tema de la desaparición y que apoyan a los familiares de las personas desaparecidas en las comunidades.

Las personas entrevistadas tuvieron que revivir algunos pasajes dolorosos, narraron su experiencia sobre la violencia que sufrieron y relataron el drama que siguen viviendo décadas después. De estos testimonios surgió un informe en donde se da voz a los familiares de las personas desaparecidas para remarcar que esta tragedia no puede quedar en el olvido. El 22 de febrero del año en curso, la vicepresidenta del CICR, la señora Christine Beerli, entregó el informe al señor Rafael Espada, vicepresidente de la República de Guatemala.

  ¿De qué manera puede contribuir el nuevo informe del CICR a resolver la problemática de las familias de las personas desaparecidas?  

El CICR busca que este informe haga ver a la población y a las autoridades de Guatemala que la cuestión de los desaparecidos no se ha terminado, que aún miles de personas siguen sufriendo diariamente por la incertidumbre, el dolor y la tristeza. Revela las dificultades que deben enfrentar en su día a día, como sus necesidades económicas, psicológicas y legales.

El informe contiene una serie de recomendaciones generales cuya implementación podría ayudar al gobierno a cumplir con sus obligaciones y a responder a las necesidades específicas de las familias de las personas desaparecidas. El Estado tiene una responsabilidad con los familiares de los desaparecidos, pero sólo un compromiso de todos permitirá devolver la dignidad a las familias afectadas por esta traged ia.

Es importante remarcar que el informe es de carácter estrictamente humanitario y que no entra en temas de Justicia, sea penal u otra. Se trata de ver qué se puede mejorar para que las familias puedan encontrar a sus seres queridos y ayudarles a sobrellevar la tristeza y la angustia.

  ¿Cuáles son las recomendaciones del informe?  

     

El CICR considera que debe crearse una Comisión Nacional de Búsqueda de personas víctimas de desaparición, como se plantea en la iniciativa de Ley 3590, la cual está en trámite en el Congreso desde 2007. Esta Comisión se encargaría de coordinar los esfuerzos que lleve a cabo el Estado, en combinación con los que realiza la sociedad civil, a través de una política de atención integral en beneficio de las familias de los desaparecidos, y basado en estándares internacionales.

De igual forma, se deberían encontrar algunos mecanismos que faciliten la simplificación de la aplicación de la ley, principalmente en lo que se refiere a los procedimientos y trámites legales y administrativos, por ejemplo, a través de la creación de la figura legal de " ausencia por desaparición " .

Habría que asegurarse de que los beneficios del Programa Nacional de Resarcimiento lleguen a todas la familias afectadas por la desaparición de un ser querido. También se recomienda al Gobierno continuar y mejorar el apoyo que brinda a las diferentes organizaciones que trabajan el tema.

Por último, es importante que las familias puedan participar en todo el proceso de búsqueda, y asistir a eventos específicos de conmemoración.

La cuestión de los desaparecidos no es un capítulo cerrado, aún queda mucho por hacer.