• Enviar
  • Imprimir

Haití: los detenidos, víctimas ocultas de la crisis humanitaria

01-07-2010 Entrevista

Cinco meses después del terremoto de enero, cientos de miles de haitianos viven en condiciones precarias y siguen sufriendo las consecuencias humanitarias de la catástrofe. Entre los más vulnerables, figuran las personas privadas de libertad, que permanecen aisladas en un mundo poco visible. Sandra Dessimoz, jefa adjunta de la delegación del CICR en Puerto Príncipe, explica las dificultades cotidianas que encuentran los detenidos y la acción del CICR para ayudarlos.

     
©CICR/O. Miltcheva 
   
Las consecuencias del terremoto volvieron más difíciles las condiciones de vida de los detenidos en Haití. 
               
©CICR/O. Miltcheva 
   
Una persona detenida en la cárcel civil de Puerto Príncipe. El CICR rehabilitó de urgencia el sistema de agua dañado por el sismo. 
               
©CICR/O. Miltcheva 
   
Una delegada del CICR conversa con un detenido. Desde enero de 2010, el CICR realizó 58 visitas a 29 lugares de detención en Haití para asegurarse de que las casi 5.000 personas detenidas recibieran un trato humano. 
           
     
 
   
Sandra Dessimoz 
         

  ¿Cómo ha afectado el terremoto a las personas detenidas en Haití?  

La situación humanitaria en los lugares de detención ya era extremadamente difícil antes del terremoto, debido al hacinamiento, que podía superar hasta seis veces la capacidad oficial de algunos establecimientos. Asimismo, el contacto de los detenidos con sus familiares no era sistemático, todo lo contrario. Ahora bien, en Haití, como en otros contextos similares, el papel de las familias es esencial, no sólo porque suelen brindar un apoyo material a los detenidos, como comida y artículos para la higiene personal, sino también porque representan un apoyo moral importante. La situación se veía agravada por el difícil acceso a los cuidados médicos, así como por una detención preventiva prolongada para un gran número de detenidos.

En la confusión que siguió al terremoto, más de la mitad de los detenidos se escapó de varias cárceles del país, muchas de las cuales resultaron dañadas, saqueadas o incendiadas y, por lo tanto, quedaron inutilizables. Se perdieron muchos expedientes judiciales entre los escombros, lo cual contribuye a agravar la prolongación de la detención preventiva y el hacinamiento. Tampoco hay que olvidar que las autoridades penitenciarias y judiciales se han visto afectadas al igual que el resto de la población y que algunos de sus representantes tuvieron seres queridos que resultaron muertos o heridos en la catástrofe.

  ¿Cuál es la situación en la cárcel civil de Puerto Príncipe?  

La cárcel civil de Puerto Príncipe es la más importante de Haití. El día anterior al terremoto, albergaba a cerca de la mitad de la población carcelaria del país, es decir más de 4.000 detenidos. Todos ellos se fugaron en medio de la catástrofe, y el establecimiento sufrió importantes daños materiales. En febrero, sólo se había podido rehabilitar una parte de la cárcel para recibir a los detenidos de la zona metropolitana de Puerto Príncipe. En mayo, la población de ese establecimiento ya se elevaba a unos mil detenidos.

Es urgente que las autoridades terminen la rehabilitación de nuevos espacios para permitir que los detenidos salgan al aire libre, lo que permitirá reducir las tensiones entre ellos. En la actualidad, los detenidos viven en condiciones indignas y la mayoría de ellos se ven forzados a dormir sentados, o incluso de pie, en espacios extremadamente reducidos, lo cual, a largo plazo, provoca graves efectos en su salud. El hacinamiento y la gestión de la seguridad dentro de los establecimientos limitan de manera drástica las posibilidades que tienen los detenidos de acceder al aire libre y de compensar, de ese modo, los efectos de las duras condiciones de vida en las celdas.

  ¿Cómo abordan las autoridades penitenciarias estos problemas?  

En un país que ha sufrido varias crisis y catástrofes sucesivas, las autoridades enfrentan desafíos casi permanentemente. Son conscientes de las dificultades y de la inadecuación de la infraestructura y los servicios básicos que están a disposición de los detenidos. Con el apoyo internacional, intentan hallar soluciones concretas y trabajan para desarrollar las competencias del personal de la administración penitenciaria.

Desde 1994, el CICR presta apoyo en forma regular a las autoridades para que puedan tomar medidas a fin de mejorar las condiciones de detención. Por otra parte, los delegados del CICR en todo momento han tenido acceso directo a todas las personas privadas de libertad, en su celda. La ayuda proporcionada por el CICR reviste distintas formas, en función de las necesidades observadas. Por ejemplo, después del terremoto, aportamos una asistencia de urgencia de 40 toneladas de comida, medicamentos y artículos de higiene para los detenidos. También rehabilitamos el único cuartel de detención funcional de la cárcel civil de Puerto Príncipe a fin de garantizar el acceso al agua potable y condiciones de higiene básicas. También apoyamos la gestión administrativa de los servicios de salud. De este modo, el CICR espera contribuir a que las condiciones de las personas detenidas en Haití, hoy muy difíciles, sean más dignas.

  Hay otras organizaciones internacionales y haitianas trabajando en el medio carcelario. ¿Cuál es el valor agregado del CICR?  

Hay muchos actores presentes en el medio carcelario o en el ámbito de la justicia. Habida cuenta de las necesidades humanitarias existentes, hay que coordinar todos esos esfuerzos para poder mejorar realmente la situación. Además de su experiencia y sus competencias, así co mo su proximidad a la población carcelaria, el CICR tiene un claro valor agregado y un importante papel que desempeñar. Durante sus visitas frecuentes a los principales lugares de detención, los delegados del CICR tienen la posibilidad de conversar cara a cara y de manera confidencial con los detenidos. Esto les da un conocimiento más profundo de los problemas y credibilidad no sólo ante las autoridades, sino también ante los detenidos.

Los problemas en las cárceles son interdependientes. Por ejemplo, la higiene y el acceso al aire libre tienen una relación directa con la salud. Para evaluar las necesidades de manera más acertada y responder mejor a ellas, los delegados del CICR trabajan con sus colegas especializados en las áreas de la salud, el agua y el saneamiento. Este enfoque multidisciplinario permite identificar mejor los problemas, asesorar a las autoridades y emprender diversos proyectos, siempre con el mismo objetivo: mejorar las condiciones de vida de los detenidos.

  ¿Cuáles son, actualmente, las prioridades del CICR en el ámbito de la detención en Haití?  

Hemos retomado los proyectos definidos antes del terremoto. Estamos trabajando, en particular, en la cárcel civil de Puerto Príncipe a fin de mejorar los servicios sociales, jurídicos y médicos que se brindan a los detenidos. Además, realizamos actividades en los ámbitos de abastecimiento de agua, saneamiento e infraestructura. Estamos elaborando otros proyectos para otras cárceles del país. Seguimos apoyando a los servicios médicos a fin de contribuir a mejorar el acceso a la atención médica de los detenidos fuera de Puerto Príncipe. Nuestros equipos también están preparados para actuar si los detenidos y la administración penitenciaria deben enfrentar una nueva situación de urgencia.