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El Servicio Internacional de Búsquedas se pone al día

30-12-2008 Entrevista

El archivo del Servicio Internacional de Búsquedas (SIB), en Bad Arolsen (Alemania), contiene 50 millones de documentos relacionados con la persecución nazi; presta servicios a las víctimas y sus familiares, y facilita el acceso a la documentación con fines de investigación. El jefe saliente del SIB, Reto Meister, reflexiona acerca de los progresos del Servicio durante los dos últimos años y sobre su futuro.

     

©ICRC 
   
Reto Meister 
         

¿Cuáles fueron sus primeras impresiones sobre el SIB y qué prioridades fijó con respecto a la gestión del Servicio?

En mi opinión, la institución estaba funcionando por debajo de sus posibilidades; indudablemente, tenía muchos más servicios para ofrecer que los que prestaba en ese momento. Sentí, vi y escuché lo que la gente esperaba del SIB y lo que podía hacerse con esta enorme colección de documentos, teniendo en cuenta lo que éstos representaban para las personas y la memoria, así como las posibilidades que ofrecían para la investigación. Éstos fueron, básicamente, los criterios en los que centramos nuestras prioridades.

Las personas interesadas, principalmente los miembros de la comunidad de los sobrevivientes, estaban decepcionadas, enojadas y frustradas por la lentitud de las respuestas a sus preguntas, por el contenido de esas respuestas y por el tono de las comunicaciones. Para mí, una prioridad absoluta, un aspecto clave de nuestra misión, era terminar con el trabajo atrasado, cambiar el contenido de los mensajes que se enviaban y enviar las respuestas con mayor rapidez.

Otro objetivo era dar mayor visibilidad al SIB. Existíamos, pero trabajá bamos aislados, fuera de contacto, sin relación ni diálogo alguno con los miembros de la comunidad de investigadores dedicados a cuestiones humanitarias y al legado del siglo XX.

     
© ITS/R. Ehrlich 
   
Algunos de los 50 millones de documentos en los archivos del SIB 
         

¿Cómo evolucionó el SIB durante su gestión?

Se reformó la estructura de la institución, en particular los sectores que no funcionaban bien. Se sensibilizó más al personal acerca de la índole y la función del SIB. Lejos de ser un trabajo rutinario, existimos para prestar servicios a las personas. Inicialmente, nos faltaba confianza en nosotros mismos, pero gradualmente nos dimos cuenta de que la gente estaba interesada en lo que hacíamos y de que estábamos prestando un servicio valioso mediante la puesta a disposición de los conocimientos, las colecciones y la información histórica del SIB.

En pocas palabras, comenzamos a transformar una institución que estaba en vías de perder toda relevancia en un organismo con importantes posibilidades de integrarse en un contexto mayor.

Nuestro órgano rector, la Comisión Internacional, apoyó plenamente la propuesta de abr ir los archivos a la investigación histórica y proporcionar copias digitales de los documentos a los archivos de los Estados Miembros de la Comisión. Por fin, el SIB estaba evolucionando conforme a los deseos de la Comisión. 

Los familiares de las víctimas del Holocausto también percibían al SIB con renovado optimismo. Sentían que serían tratados atentamente y con delicadeza, humanidad y profesionalismo por el personal del SIB, y que encontrarían la ayuda necesaria para obtener información y acceso a los documentos relacionados con sus vidas o con las vidas de sus familiares.

Para otros interesados, como las organizaciones de la memoria en Alemania, las facultades de derecho y las facultades especializadas en la historia del nacionalsocialismo en Alemania y en otros lugares, el acceso a los archivos del SIB abrió interesantes posibilidades de investigación, ya que se comprendió que las colecciones del SIB abarcaban más que la sola cuestión de la tragedia del Holocausto. De esta manera, por intermedio del SIB, los interesados pudieron acceder a archivos relacionados con los trabajadores forzados y la migración de posguerra en Europa.

     
© ITS/R. Ehrlich 
   
Fotografías de algunas víctimas, de entre los millones de personas que no sobrevivieron a las masacres del Tercer Reich. 
         

¿Cuáles fueron los logros más importantes del SIB durante su gestión?

Cuando llegué, en 2006, había 400.000 consultas sin responder. A principios de 2007, esa cifra había disminuido a unos 110.000 trámites; en algunos casos, los interesados esperaban la respuesta hacía siete años. Actualmente, el trabajo está al día.

No hay duda alguna de que la calidad de nuestras respuestas ha mejorado. El nuevo sitio Web del SIB es una gran ayuda en este sentido, ya que permite presentar las consultas en línea y ofrece servicios tales como el boletín de noticias del SIB, información para visitantes individuales y grupos, publicaciones actuales del SIB, solicitudes de búsqueda, y enlaces y direcciones de otros servicios de búsqueda y organizaciones de la memoria.

También diría que el ambiente de trabajo en el SIB mejoró notablemente. Ahora tenemos una identidad institucional clara y reconocible. Ha mejorado el nivel de confianza y, en líneas generales, el personal se siente mejor con respecto a su trabajo.

Un aspecto fundamental de la evolución del SIB es que el actual proceso de cambio es llevado a cabo por grandes sectores de la organización.

¿Cuál será el futuro papel del CICR en Arolsen?

Por el momento, el CICR está plenamente comprometido con el proceso de cambio y sigue esforzándose por transformar al SIB en una organización bien estructurada, con un funcionamiento adecuado y dotada de personal calificado y motivado.

El CICR también se ha comprometido a hacer copias digitales de las colecciones que forman los archivos y a entregarlas a las organizaciones afines en otros países, entre las que se cuentan Yad Vashem, en Jerusalén (que posee la principal base de datos con los nombres y datos de millones de víctimas judías del Holocausto), el Museo Memorial del Holocausto, en Washington, y el Instituto Nacional de la Memoria, en Varsovia.

Gradualmente, el CICR se retirará de la gestión del SIB, porque la índole de sus operaciones y servicios se alejan cada vez más de la identidad y del cometido del CICR. Con tal fin, se ha creado un grupo de estudio estratégico destinado a analizar diferentes posibilidades en lo que respecta a las actividades y los productos futuros del SIB y examinar su estructura, su personalidad jurídica y su financiación.    
Hitos del SIB 
   
   
   
  • Octubre de 2007: se entregan copias digitales de los documentos relativos al encarcelamiento de víctimas a los archivos de los Estados Miembros de la Comisión Internacional. Se inaugura el sitio Web del SIB.
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  • Noviembre de 2007: se ratifican las modificaciones del Acuerdo de Bonn de 1955. Se abre el archivo a la investigación. Relanzamiento del archivo del SIB.
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  • Marzo de 2008: Reunión Técnica de la Comisión Internacional en Bad Arolsen. Se entregan a los archivos de los Estados Miembros copias de las fichas relacionadas con Personas Desplazadas.
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  • 30 de abril de 2008: se realiza la ceremonia de apertura del archivo del SIB en Bad Arolsen.
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  • Mayo de 2008: Cuarenta genealogistas judíos visitan el SIB. En su reunión anual, celebrada en Varsovia, la Comisión Internacional inicia un debate acerca del futuro de la institución.
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  • Junio de 2008: Taller mixto, organizado juntamente con el Museo de la Memoria del Holocausto de Washington, en el que participaron 15 historiadores de distintos países.
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  • Agosto de 2008: se entregan a diferentes archivos copias digitales de documentos relacionados con los trabajos forzados.
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  • Noviembre de 2008: 1.300 visitantes, procedentes de 24 países, han visitado el SIB desde su apertura al público; entre ellos se cuentan 330 investigadores, 100 periodistas y 290 víctimas de la persecución nazi y sus familiares. El SIB recibió un total de 11.300 consultas, procedentes de 77 países; aproximadamente 2.920 consultas (el 25%) fueron remitidas por académicos y periodistas.
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  • Diciembre de 2008: un nuevo jefe del archivo pone en marcha un proyecto destinado a mejorar la clasificación de los documentos del SIB.
 
             

Antecedentes

La Segunda Guerra Mundial parece haber terminado hace mucho tiempo, pero los sufrimientos infligidos a millones de personas civiles y prisioneros de guerra no deben olvidarse jamás. Más de sesenta años después del final de la guerra, el Servicio Internacional de Búsquedas (SIB), cuyas oficinas se encuentran en Arolsen, Alemania, preserva la memoria de las víctimas documentando el paradero de las víctimas civiles de la persecución nazi. Sus archivos sobre el encarcelamiento, el trabajo forzado y la migración de personas civiles durante el período nacionalsocialista de la historia de Alemania se han transformado en una importante fuente de datos para la investigación histórica.

Los archivos originales fueron confiados al SIB por los Estados Miembros del Tratado de Bonn de 1955, entre los que se cuentan principalmente Estados Unidos, Gran Bretaña y Francia. Con los años, el SIB adquirió nuevos datos proc edentes de diferentes fuentes, que enriquecieron el acervo original. Hoy, los archivos del SIB contienen más de 50 millones de documentos con información sobre 17,5 millones de personas. Estos documentos son un testimonio único, en el que se narra la historia de las víctimas en forma individual y colectiva.

Para más información, sírvase visitar el sitio Web del SIB:

http://www.its-arolsen.org/en/homepage/index.html

* El SIB es administrado por la Comisión Nacional del Servicio Internacional de Búsquedas, integrada por 11 países, de conformidad con los Acuerdos de Bonn de 1955 y sus Protocolos de 2006. Los países Miembros de la Comisión son los siguientes: Alemania, Bélgica, Estados Unidos, Francia, Grecia, Israel, Italia, Luxemburgo, Países Bajos, Polonia y Reino Unido. El CICR administra el SIB en representación de la Comisión Nacional del SIB.