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Irak: ayudar a los detenidos y a sus familiares

28-06-2010 Entrevista

Laurent Saugy trabajó dos años en Irak como coordinador de las actividades que realiza el CICR en favor de los detenidos y de otras categorías de personas protegidas por el derecho internacional humanitario. En esta entrevista, explica los desafíos que afronta el CICR en este sector de sus actividades humanitarias.

     

 
   
Laurent Saugy 
         

  ¿En qué lugares de Irak visita el CICR a las personas detenidas?  

En primer lugar, quisiera destacar que las visitas a personas detenidas constituyen una de las prioridades del CICR en Irak. Garantizar que los detenidos y los prisioneros de guerra reciban un trato humano y gocen de condiciones aceptables es una preocupación constante del CICR desde 1980, año en que comenzó sus actividades en el país.

Actualmente, los colaboradores expatriados del CICR visitan con regularidad a más de 30.000 detenidos en todo el país, que se hallan bajo la custodia de tres autoridades diferentes -el Gobierno federal, el Gobierno Regional de Kurdistán y las fuerzas de Estados Unidos - Irak (USF-I, la sucesora de la Fuerza Multinacional - Irak o MNF-I).

     
 
             

Nuestra primera visita tuvo lugar en octubre de 2007, en un centro de detención denominado Fort Suse, cerca de Sulaymaniya, administrado por el actual Gobierno iraquí. Poco a poco, pudimos extender nuestras visitas a otros lugares. Desde 2008, el CICR ha visitado a 25.000 personas detenidas en 35 lugares de detención bajo la autoridad de los ministerios de Justicia, de Defensa, del Interior, y de Trabajo y Asuntos Sociales de Irak.

En la región de Kurdistán, donde las visitas se iniciaron en 1992, todos los años el CICR visita a 3.000 detenidos, en más de 30 lugares de detención.

Nuestra Institución también sigue visitando a unas 3.000 personas que actualmente están bajo la custodia de Estados Unidos en Camp Cropper, cerca del aeropuerto de Bagdad.

  ¿Cuáles son los principales desafíos que afronta el CICR? ¿Tiene acceso a todos los lugares de detención en Irak?  

Aunque las autoridades iraquíes generalmente acogen con beneplácito las visitas del CICR a los lugares de detención, aún no hemos podido visitar a los detenidos en todos los centros de detención del país.

Uno de los motivos se relaciona con las condiciones de seguridad. Los delegados del CICR no pueden desplazarse por todos lados. No hay que olvidar que Irak sigue afrontando un legado de tres décadas de conflicto y que las hostilidades no han cesado. Algunas zonas siguen siendo peligrosas. Por ejemplo, los delegados del CICR aún no han podido visitar a personas detenidas en Mosul, Salahidin y Diyala.

Otro motivo radica en el hecho de que, a pesar de las declaraciones que se formulan, en realidad, el CICR no siempre puede visitar a todos los detenidos en todos los lugares de detención. En este preciso momento, el CICR sigue esperando recibir una respuesta a sus solicitudes de visitar otros centros de detención. Al igual que en otros contextos, los detenidos que más necesitan protección son, a menudo, los más difíciles de alcanzar. La situación es igualmente frustrante, si no más, para los centenares de familiares que buscan información acerca de sus seres queridos.

La Institución aguarda la aprobación final de un acuerdo general por el que se otorgue formalmente acceso al CICR a todos los lugares de detención del país. Confiamos en que esto se concrete en el futuro próximo, puesto que la cuestión ya ha alcanzado el nivel del Consejo de Ministros.

  ¿Cuáles son los efectos de la labor del CICR en la vida de los detenidos en Irak? ¿Qué ha logrado el CICR mediante las visitas a personas detenidas?  

     
 
   
Visitas a detenidos en Irak: hechos y cifras

   
  • Durante la década de 1980 y principios de la década de 1990, el CICR visitó a miles de prisioneros de guerra detenidos en relación con la guerra Irán-Irak y la primera Guerra del Golfo.

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  • Desde 2003, el CICR ha visitado a 69.500 detenidos en Irak. Sólo entre enero y junio de 2010, realizó 18.000 visitas, a saber:
  •       - 5.853 personas detenidas por las fuerzas estadounidenses
          - 10.165 personas detenidas por las autoridades federales iraquíes
          - 2.199 personas detenidas por el Gobierno Regional de Kurdistán
 
         

Los detenidos suelen percibir al CICR como una puerta al mundo exterior. Somos los que pueden traer noticias tranquilizadoras de sus seres queridos, y los que pueden llevar un mensaje a las familias. Esta actividad se realiza con total transparencia: las autoridades detenedoras controlan los mensajes, que sólo pueden contener noticias familiares. Desde 2003, los detenidos y sus familiares han intercambiado más de 400.000 de estos " mensajes de Cruz Roja " .

Para las personas detenidas, una visita de los colaboradores del CICR también representa la ocasión de hablar en privado con una persona que realmente escucha lo que tienen para decir. El CICR celebra entrevistas confidenciales con los detenidos a fin de obtener información sobre el trato que reciben y las condiciones de detención. Basándose en esta información, que procura obtener del mayor número de detenidos que sea posible, y en las observaciones de su propio personal, elabora conclusiones y recomendaciones que comparte con las autoridades.

El hecho de que el CICR no publique sus conclusiones no significa en modo alguno que esté satisfecho con las cond iciones en un lugar de detención ni que esté inactivo. El CICR utiliza la confidencialidad como una herramienta con la que pretende dejar absolutamente en claro la índole exclusivamente humanitaria y completamente neutral de su labor. Este aspecto es fundamental para la continuidad de su acceso a los detenidos. El CICR considera que la mejor manera de prevenir o poner fin a los malos tratos y garantizar unas condiciones de detención dignas es mantener el acceso irrestricto a los detenidos e instar a las autoridades detenedoras a hacer las mejoras que sean necesarias.

Las familias y las comunidades también sufren cuando uno de sus miembros se halla detenido, puesto que la detención quebranta los vínculos, separa a los padres de sus hijos y a menudo priva a las familias de la persona que provee su sustento.

El CICR proporcionó apoyo económico para que los familiares de casi 30.000 personas detenidas en Camp Bucca, un campamento de prisioneros en Irak administrado por las fuerzas armadas estadounidenses, pudiesen visitar a sus parientes detenidos hasta el cierre de ese centro de detención, que tuvo lugar en septiembre de 2009. 

Muchas personas acuden al CICR para intentar obtener información acerca de sus familiares detenidos. A fin de prestarles ayuda, organizamos, hace muchos años, un sistema de asistencia telefónica que les permite solicitar información acerca del paradero de familiares desaparecidos y posiblemente detenidos. Entre 2007 y abril de 2010, la línea de asistencia telefónica recibió 187.000 llamadas.

Los detenidos extranjeros están lejos de sus países y de sus familiares, y son particularmente vulnerables, no sólo mientras están detenidos sino también cuando son liberados. El CICR puede facilitar su repatriación. Durante los últimos siete años, el CICR ha ayudado a repatriar a más de 300 ex detenidos.

  ¿La labor del CICR ha dado lugar a mejoras? ¿Qué puede hacer el CICR para ayudar a mejorar las condiciones de detención?  

Nuestras visitas a menudo mejoran la forma de administrar las cárceles, particularmente cuando las autoridades locales comprenden lo que intentamos hacer. Las visitas del CICR sólo pueden tener efectos importantes cuando las autoridades detenedoras, tanto en los propios centros de detención como en los niveles superiores del gobierno, comprenden el espíritu de nuestra labor, nos perciben como socios y están dispuestas a considerar que nuestras recomendaciones favorecen sus propios intereses.

A veces, no parece posible conciliar las exigencias de la seguridad con las preocupaciones de índole humanitaria. Sin embargo, creo que no hay verdaderos obstáculos que lo impidan. No sólo los detenidos, sino también las autoridades detenedoras se benefician de los servicios humanitarios del CICR. Por ejemplo, en Irak, el CICR desempeña un papel constructivo en el sistema de coordinación interministerial. Aunque no puede integrar los comités interministeriales, asesora a sus miembros y comparte información acerca de lo que observa en las cárceles. El CICR expresa las preocupaciones de los detenidos y de sus familiares y da a conocer sus observaciones, a fin de promover las mejoras. Por ejemplo, la protección de la salud de la población carcelaria exige que varios ministerios (los de salud, de justicia y otros) coordinen sus actividades, y el asesoramiento y la información proporcionados por el CICR pueden mejorar la calidad de sus prestaciones. Las medidas que se adoptan para fomentar la salud penitenciaria son importantes no sólo para los propios detenidos sino para el sistema de salud de todo el país, que no puede truncarse en la puerta de las prisiones.

Tampoco pueden truncarse en la puerta de las prisiones las garantías procesales ni el estado de derecho: las personas privadas de libertad no deben verse pr ivadas de sus derechos, y las puertas deben abrirse con puntualidad para quienes han cumplido su condena.

Otra cosa importante que hacemos para mejorar las condiciones de vida de las personas detenidas es construir y reparar sistemas de abastecimiento de agua y otras instalaciones. Basándonos en evaluaciones realizadas desde principios de año junto con las autoridades iraquíes en 12 lugares de detención, pondremos en marcha nuevos proyectos en ciertos centros de detención situados en diversas gobernaciones.

  ¿Cuáles son las principales preocupaciones y consideraciones que motivan las visitas del CICR a los lugares de detención?  

Por nuestra experiencia, sabemos que los detenidos se cuentan entre las personas más vulnerables en situaciones de conflicto, sencillamente porque no se considera prioritario responder a sus necesidades.

El trato que reciben y las condiciones de detención son resultado de un complejo conjunto de factores, el más importante de los cuales es el derecho aplicable. Es fundamental que no sólo quienes ejercen el control directo sobre los detenidos, sino también el sistema entero, observen las leyes en todas las etapas de la detención.

Durante sus visitas, el CICR también aborda las cuestiones básicas relacionadas con las garantías procesales. Por ejemplo, si los detenidos carecen de acceso regular a un abogado defensor, el CICR plantea la situación en sus recomendaciones.

  ¿Cómo responden las autoridades a las recomendaciones del CICR?  

Las reacciones varían mucho entre una persona y otra, o de una región a otra. No todos comprenden la función del CICR. Algunos pueden considerar que las actividades del CICR constituyen una interferencia, pero otros perciben que se benefic ian de las visitas de la Institución, las cuales pueden, por ejemplo, aliviar las tensiones que se producen dentro de una cárcel.

Lleva tiempo aplicar algunas recomendaciones del CICR. Sin embargo, la Institución es paciente y tiene un firme compromiso con sus actividades humanitarias a largo plazo en Irak. Nos alienta el hecho de que algunos directores de cárceles ponen en práctica las recomendaciones del CICR siempre que es posible. Sin embargo, la rápida rotación de los funcionarios penitenciarios oficiales hace que sea más difícil crear condiciones de confianza y desarrollar una relación de trabajo duradera entre ellos y los delegados del CICR.