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Convención sobre la prohibición de las minas: pese a los avances, la asistencia a las víctimas sigue siendo deficiente

26-11-2009 Entrevista

Diez años después de la adopción de la Convención sobre la prohibición de las minas, el número de víctimas de esas armas ha disminuido considerablemente. Sin embargo, la mayoría de las víctimas aún carecen de un acceso inadecuado a muchos servicios básicos, explica Peter Herby, jefe de la Unidad "Armas", del CICR.

     

 
   
Peter Herby, jefe de la Unidad "Armas" del CICR. 
         

  Han pasado más de diez años desde que se lanzó la campaña para prohibir las minas antipersonal y se adoptó la Convención sobre la prohibición de esas armas. ¿Qué logros se han conseguido desde entonces?  

En un período de tiempo muy corto, la Convención ha dado resultados extraordinarios. Ciento cincuenta y seis Estados, más del 80% de los Estados del mundo, se han adherido a la Convención. Juntos, los Estados Partes han destruido más de 44 millones de minas y han concluido la remoción de millones de minas y restos explosivos de guerra, por lo que muchas zonas ahora son seguras para las comunidades locales. Además, el número de nuevas víctimas de minas antipersonal ha disminuido considerablemente, en algunas zonas la reducción ha sid o de dos tercios o más.

La Convención también ha tenido efectos en los Estados que no se han adherido a ella. Treinta y ocho Estados han dejado de producir minas antipersonal; cuatro de ellos no son Partes en la Convención. Por otro lado, prácticamente se ha dejado de comerciar legalmente esas armas.

Pese a todos estos logros, no debemos olvidar que miles de civiles inocentes por año mueren o sufren amputaciones a causa de incidentes causados por minas antipersonal. Las grandes cantidades de minas que todavía están sembradas en muchas zonas obstaculizan los esfuerzos de reconstrucción y desarrollo en numerosas comunidades donde la tierra se necesita desesperadamente para la agricultura y otros fines vitales.

Treinta y nueve países, incluidos algunos que tienen considerables reservas de minas antipersonal, aún no se han adherido a este instrumento. Si bien la mayoría de los Estados que tienen minas antipersonal no las han utilizado en los últimos años, un pequeño número de Estados y algunos grupos armados no estatales han continuado haciéndolo. Las minas antipersonal han sido estigmatizadas, sin duda, pero no se las erradicará por completo hasta que los Estados no reconozcan cabalmente la necesidad de prohibirlas.

  El número de víctimas de minas ha disminuido significativamente a nivel mundial desde la adopción de la Convención sobre la prohibición de las minas antipersonal en 1997. Sin embargo, al menos 5.000 personas por año mueren o sufren amputaciones a raíz de un incidente provocado por minas antipersonal, no siempre se cumplen los plazos establecidos para la remoción de minas y muchas víctimas no reciben la asistencia adecuada. ¿Con qué obstáculos ha tropezado la aplicación de la Convención?  

     
©CICR/O. Moekli / af-e-00541 
   
Hérat. Centro ortopédico del CICR. 
         

Ahora tenemos un panorama mucho más claro que hace cinco años acerca de los desafíos a los que tenemos que responder para lograr la plena aplicación de la Convención.

En primer lugar, el primer plazo de diez años para la remoción de minas se cumple este año. Sin embargo, dieciséis de los 24 Estados Partes que tenían plazo en 2009 pidieron una prórroga de diez años más, y se les concedió. Si bien algunos países necesitan esas prórrogas debido a la magnitud del problema de las minas y a las dificultades que tienen para limpiar algunas zonas contaminadas, está claro que, en muchos casos, la planificación y la implementación comenzó demasiado tarde.

Otro desafío es la destrucción de las reservas de minas antipersonal. Por primera vez, tres Estados Partes no han cumplido el requisito de destruir sus reservas de minas antipersonal dentro del plazo de cuatro años que se les había fijado, y se prevé que, el año próximo, habrá otro Estado que no podrá cumplir ese plazo. Juntos, estos Estados tienen varios millones de minas.

Por último, el ámbito donde hasta ahora ha sido más difícil ava nzar es el de la asistencia a las víctimas. Si bien la situación ha mejorado en algunos lugares, la mayoría de las víctimas de las minas antipersonal aún no han visto mejorías en cuanto al acceso a la atención médica, la rehabilitación física, el apoyo psicológico, los servicios sociales, la educación y el empleo. La mayoría de los países afectados por minas antipersonal siguen desarrollándose económicamente, después de haber atravesado años de conflicto armado. Por otro lado, muchas víctimas de minas viven en zonas rurales. El acceso a los servicios médicos y sociales suele ser limitado, y la prestación de esos servicios debe competir con otras necesidades urgentes, en contextos donde los recursos por lo general son escasos.

  ¿Qué sucederá en la Cumbre de Cartagena y cómo se abordarán los desafíos actuales?  

La Cumbre de Cartagena revisará la aplicación de la Convención en los últimos cinco años y establecerá prioridades para la aplicación futura, mediante la adopción del Plan de Acción de Cartagena para el período 2010-2014. Al término de la Conferencia, los representantes de alto nivel de los Estados Partes adoptarán una declaración política donde reafirmarán su compromiso de lograr los objetivos de la Convención y de superar los desafíos pendientes.

El CICR espera que los Estados Partes acuerden un Plan de Acción de Cartagena ambicioso que responda a las importantes cuestiones que se han presentado en los últimos años, en los ámbitos de asistencia a las víctimas, remoción de minas y destrucción de reservas de minas. Los compromisos contraídos en la Cumbre serán cruciales para asegurarse de que se cumplan los objetivos humanitarios de la Convención en los años venideros.

  ¿Cuáles son las prioridades de los próximos años que el CICR desearía ver reflejadas al término de la Cumbre de Cartagena?  

     

El CICR celebra que la asistencia a las víctimas haya sido identificada como una prioridad clave para la Cumbre. Si bien ha habido avances en los últimos cinco años en cuanto al establecimiento de planes y objetivos, ahora ha llegado el momento de aplicarlos en la práctica. Creemos que todos los Estados Partes deberían comprometerse a dar mayor prioridad a la asistencia a las víctimas y a hacer todo lo necesario para que las víctimas tengan acceso a los servicios que necesitan para participar en la sociedad de manera plena y equitativa.

La Cumbre también debería volver a destacar la obligación que establece la Convención de limpiar las zonas contaminadas " lo más pronto posible " . Ese debe ser el objetivo de todos los Estados Partes afectados por minas, incluidos los Estados que han obtenido prórrogas de los plazos de remoción. Si las prórrogas se convierten en la norma, en lugar de la excepción, la credibilidad del tratado se verá gravemente cercenada.

Con respecto a la destrucción de las reservas, los Estados que no han cumplido el plazo de cuatro años deben comprometerse a destruir las reservas existentes sin demora y anunciar un plazo para concluir el proceso de destrucción.

Por último, resulta cada vez más evidente que, para abordar los desafíos que la Convención sigue afrontando hoy, en particular en lo relativo a la remoción de minas y a la asistencia a las víctimas, los Estados Partes deberán reunir recursos adicionales en los años por venir. Creemos que los Estados Partes deberían considerar nuevas estrategias para movilizar recursos y asegurarse de que los recursos disponibles se utilicen de la manera más efectiva posible.

  El Movimiento Internacional de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja está promoviendo una nueva estrategia contra las minas antipersonal, los restos explosivos de guerra y las municiones en racimo. ¿En qué consiste la estrategia, qué innovaciones aporta?  

La nueva estrategia reconoce que las graves consecuencias que las minas antipersonal, las municiones en racimo y otros restos explosivos de guerra tienen en la población civil, a veces durante años o décadas después de terminado un conflicto armado, exigen una respuesta humanitaria acorde. Desde que se adoptó, en 1999, la primera Estrategia del Movimiento sobre las minas antipersonal, hemos aprendido mucho acerca del costo humano de esas armas y de cómo mitigar sus efectos en los civiles. Además, se adoptó en 2003 el Protocolo sobre Restos Explosivos de Guerra, y la Convención sobre Municiones en Racimo, en 2008.

La nueva Estrategia del Movimiento compromete al CICR, a las Sociedades Nacionales de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja y a su Federación Internacional a proseguir sus esfuerzos tendientes a reducir los efectos de esas armas en los civiles. A fin de lograr ese objetivo, el Movimiento promueve los tratados pertinentes de derecho internacional humanitario, realiza actividades para la reducción de los riesgos en las comunidades afectadas y presta asistencia a las víctimas.

  ¿Qué mensaje desea transmitir el CICR a los dirigentes políticos en la Cumbre de Cartagena?  

Para el CICR, la Cumbre de Cartagena es una oportunidad clave para recordar a la comunidad internacional, no sólo a los dirigentes políticos sino también al público en general, que las minas antipersonal siguen representando una grave amenaza contra los civiles en miles de comunidades en todo el mundo. Se necesitará un sólido compromiso político del más alto nivel y recursos financieros en los próximos años para alcanzar todos los objetivos de la Convención, en particular para conclui r las tareas de remoción de minas y para prestar la asistencia adecuada a las víctimas. El principal objetivo de la Convención sobre la prohibición de las minas antipersonal es poner fin al sufrimiento causado por las minas antipersonal. Es importante que los Estados Partes mantengan su compromiso de proseguir sus esfuerzos hasta tanto se haya alcanzado ese objetivo.