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La violencia sexual como método de guerra

30-06-2008 Entrevista

El Consejo de Seguridad de la ONU adoptó una nueva resolución en junio de 2008, en la que insta a todos los que participan en conflictos armados a que tomen las medidas necesarias para que no se cometan violaciones y otras formas de abuso sexual contra los civiles. El asesor jurídico del CICR en materia de mujeres y guerra, Jean-Marie Henckaerts, se refiere en esta entrevista a la importancia de este paso y a sus posibles efectos.

 
©ICRC/W. Lembryk/cd-e-00569 
   
República Democrática del Congo, Hospital de Shubanda. 
           
   

 
   
   
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Jean-Marie Henckaerts 
         

  ¿Cuál es la importancia de la adopción de esta resolución por el Consejo de Seguridad de la ONU?  

     

La resolución señala que la violación y otras formas de violencia sexual son inaceptables en los conflictos armados, así como en tiempo de paz. Por otro lado, la resolución reconoce que esa violencia contra los civiles no es solo un producto derivado de la guerra, sino, con frecuencia, un método bélico utilizado sistemáticamente para desestabilizar, desmoralizar y humillar a las comunidades y obligarlas a huir de su lugar de residencia. Durante mucho tiempo, la violación y otras formas de violencia sexual fueron tratadas como tabúes, y las autoridades no se decidían a actuar. Ahora, el Consejo de Seguri dad deja en claro que ese tipo de violencia es una infracción grave de los principios fundamentales del derecho internacional humanitario que protege a las personas en situaciones de conflicto armado. Obliga a los Estados a actuar.

A nivel internacional, la resolución es muy significativa porque el Consejo de Seguridad ahora reconoce que la violencia sexual sistemática y generalizada contra los civiles es una amenaza contra la paz y la seguridad internacionales y, por lo tanto, es de su incumbencia. Esto significa que el Consejo de Seguridad podrá imponer sanciones a los Estados que no tomen las medidas necesarias para abordar este problema. La resolución también significa que el Consejo de Seguridad reconoce su propia responsabilidad en asegurarse de que ello realmente se cumpla.

En la práctica, la resolución exige varias acciones a las partes en un conflicto. Por ejemplo, las obliga a hacer todo lo necesario para que los combatientes reciban la formación adecuada de tal modo que sepan que todas las formas de violencia sexual están estrictamente prohibidas. Además, subraya la necesidad de revisar los procedimientos para identificar a quienes han cometido delitos sexuales. Esas medidas concretas podrían ayudar a evitar actos de violencia sexual.

Por último, esta medida reconoce el sufrimiento de las víctimas de la violencia sexual y subraya que no deberían ser culpabilizadas, estigmatizadas o rechazadas por sus familiares y comunidades.

  ¿Cuál es la posición del CICR acerca de la resolución?  

     

El CICR se congratula de la aprobación de esta resolución y de la respuesta a un problema al que por mucho tiempo no se ha prestado la debida atención. Cada violación cometida durante un conflicto es un crimen de guerra. El CICR insta a las partes en conflicto a tomar todas las medidas posibles para evitar la violencia sexual contra los civiles y para ayudar a los afectados por esos crímenes. Todos los actos de violencia sexual deben ser enjuiciados.

El CICR también aprueba el pedido del Consejo de Seguridad de que los Estados tomen medidas inmediatas para prevenir los crímenes de violencia sexual en los conflictos y enjuicien a los sospechosos de haberlos cometido. El éxito de la resolución dependerá de las acciones que emprendan los Estados.

  ¿Cuáles son los efectos de la violencia sexual en las víctimas?  

     

La violación puede tener consecuencias severas, tanto físicas como psicológicas, en la salud de la mujer. Existen riesgos de contraer enfermedades de transmisión sexual o de infertilidad, por ejemplo. La violencia sexual también puede causar traumas psicológicos de largo plazo y depresión severa.

Más allá de la tragedia individual, la violación tiene un impacto social más amplio, cuando, por ejemplo, la mujer ya no puede mantenerse a sí misma o a su familia. Esto puede suceder debido no sólo al trauma o la herida provocados por la agresión, sino también al rechazo de su marido, sus familiares o su comunidad. Los combatientes saben que, violando a las mujeres de una comunidad, pueden quebrar los cimientos de la sociedad, ya que ese crimen es culturalmente humillante y desmoralizante para los hombres también.

     

  ¿Qué actividades realiza el CICR para ayudar a las víctimas de la violencia sexual?  

     

En primer lugar, el CICR se esfue rza por que las autoridades y los grupos armados conozcan las obligaciones que tienen en virtud del derecho internacional humanitario. Cuando se cometen violaciones del DIH, incluidos los delitos sexuales, el CICR informa debidamente a las autoridades.

En la práctica, si tomamos por ejemplo el caso de la República Democrática del Congo como ilustración de las actividades del CICR en favor de las víctimas de violación y de otros crímenes graves de violencia sexual, en Kivu Norte y Sur, el CICR ayuda a las víctimas a recibir tratamiento profiláctico después de una exposición a un riesgo sexual, que les ayuda a prevenir infecciones, como el tétanos, la hepatitis B y las enfermedades de transmisión sexual, incluido el VIH. La Institución proporciona material para tratamiento post violación a los hospitales y los centros de salud, y organiza cursos de capacitación para que el personal pueda utilizar correctamente los medicamentos. Cuando es necesario, el CICR hace lo necesario para trasladar a las víctimas de violación a los hospitales que cuentan con unidades de cirugía especializadas o, en el caso de traumas psicológicos severos, a los hospitales especializados en salud mental.

En 2007, seis hospitales y cuatro centros de salud en Kivu Norte y Sur recibieron asistencia del CICR en forma regular. Otros seis hospitales y ocho centros de salud recibieron apoyo de emergencia, cuando fue necesario, incluido material para tratamiento profiláctico post-exposición. Además, 176 profesionales asistieron a sesiones de capacitación organizadas por el CICR, sobre cómo responder a las necesidades de las víctimas de violencia sexual, donde se enseñó cómo efectuar un tratamiento profiláctico post-exposición.

El CICR también apoya a una red de centros de apoyo psicológico, capacitando a los voluntarios en orientación de las víctimas y métodos adecuados de derivación. Proporciona material básico a esos centros y realiza las reparaciones neces arias. Además, ayuda a asociaciones comunitarias a realizar proyectos microeconómicos mediante los cuales las víctimas pueden generar ingresos.

En 2007, 29 centros de apoyo psicológico en Kivu Norte y Sur recibieron apoyo del CICR, incluidos dos ubicados en el campamento para desplazados de Goma. Más de 950 víctimas de violación se atendieron en esos centros. El CICR también entregó medicamentos esenciales a un centro de salud mental en Bukavu que atiende a personas traumatizadas por el conflicto, incluidas víctimas de violencia sexual.

Por último, el CICR alienta a las comunidades a aceptar y apoyar a las víctimas de la violencia sexual, para lo que organiza charlas con los dirigentes comunitarios, las autoridades locales, los ancianos y las parteras tradicionales.