• Enviar
  • Imprimir

Somalia: las fuertes lluvias complican la situación humanitaria, después de años de sequía

03-06-2010 Entrevista

Veinte años de guerra y las precarias condiciones de seguridad continúan exacerbando la crisis humanitaria en Somalia. Las condiciones climáticas agravan la inseguridad alimentaria de la población, y las enfermedades vinculadas al agua están en aumento. Alexandre Farine, coordinador de actividades de "Agua y Hábitat" del CICR en Somalia, acaba de regresar de una misión por la región central del país.

 
©CICR/A. Farine 
   
Una fuente de agua en Garazle, región de Galgaduud (Somalia central). 
           
©CICR/A. Farine 
   
Cuenca de recuperación de agua de lluvia construida por el CICR en Hananburo (Somalia central). 
           
©CICR/so-e-00434 
   
Distribución de agua a familias desplazadas en la región de Galgaduud, en 2009. 
           
©ICRC/so-e-00334 
   
En 2008, en la región de Muduq, Somalia central. 
           

  ¿Las lluvias que se están registrando en Somalia anuncian el fin de los problemas vinculados a la falta de agua en la región central, que sale de tres años de sequía?  

A decir verdad, no. Las lluvias actuales son muy fuertes. Después de tres años sin precipitaciones, la tierra no puede absorber el agua, que se evacua llevándose todo lo que está en la superficie, incluidos los cultivos. La lluvia literalmente lava el suelo.

Sin embargo, en todos lados van creándose lagos. Lamentablemente, esa agua no se filtra naturalmente y es de mala calidad. Es como una bendición para los pastores, porque pueden dar de beber a los animales. También pueden utilizarla para sus necesidades domésticas, sobre todo para cocinar, pero también pueden llegar a beberla, lo que va a generar enfermedades. El comienzo de la temporada de lluvias puede dar lugar a un recrudecimiento de enfermedades como el cólera. Es un fenómeno que conocemos bien en el CICR. Por ello, tenemos cloro cerca de las fuentes de agua, para sanearlas en caso de necesidad. 

  ¿Qué ayuda presta el CICR para que esa población pueda tener agua potable?  

La sequía de estos últimos años en la región central de Galgaduud ha creado una situación de urgencia para los habitantes. Por ello, el CICR ha lanzado una amplia operación de distribución de agua potable por camiones cisterna. Más de 100.000 somalíes que carecían de medios para contar con agua potable se beneficiaron durante seis semanas, desde mediados de marzo hasta finales de abril. 

Desde hace varios años, el CICR ayuda a las comunidades locales a través de la rehabilitación y el mantenimiento de los pozos existentes. En la región de Galgaduud, estamos finalizando las tareas en dos pozos, en las localidades de Xeraale y Garazle. Esas dos obras ayudarán a más de 17.000 personas a acceder al agua potable. Desde comienzos del año, ya hemos ayudado a unas 300.000 personas en Somalia gracias a estas actividades. En 2009, un total de 800.000 personas se beneficiaron de los proyectos de abastecimiento de agua del CICR.

También aproveché mi visita en la región para ver proyectos más antiguos. Los pozos de Balanbal, en la región de Galgaduud, y Matabaan, en la región de Hiran, realizados en 2001, siguen funcionando. Al igual que el pozo de Abudwaq, que data de 2003, y el más reciente, el de Ceel Abshir, realizado en 2006. La población beneficiaria ha visto claramente el interés de que esas fuentes de agua se mantengan en buen estado de funcionamiento. A lo largo de estos años tan difíciles, lo han logrado, a pesar de la falta de ayuda externa.

  ¿Cuáles son las principales dificultades que encontraron al realizar estos proyectos?  

El conflicto armado ha desgastado mucho la infraestructura. La primera tarea es identificar, entre el centenar de proyectos propuestos, los que son prioritarios, porque se dirigen a personas particularmente vulnerables, zonas con alta densidad de población. Las necesidades son enormes, y se hace muy difícil elegir.

La otra dificultad está vinculada a las condiciones de seguridad. El país sigue estando en conflicto. Con frecuencia tenemos que limitar nuestras salidas al terreno, y hay zonas que son inaccesibles durante una gran parte del año. Lo cual dificulta el seguimiento de nuestras actividades. Tenemos que encontrar el equilibrio entre los riesgos que corremos y los resultados que deseamos alcanzar. Sin la estrecha colaboración con la Media Luna Roja Somalí y las competencias de nuestros colegas somalíes, para el CICR sería imposible trabajar en el país.

  ¿Qué es lo que más admira hoy en día de los somalíes?  

Después de veinte años de conflicto, la población civil sigue construyéndose una vida. La gente se casa, tiene hijos, cultiva la tierra. No se dejan vencer y mantienen esperanza en el futuro. Por ejemplo, cuando se debe elegir un proyecto, las tensiones entre clanes suelen hacerse sentir. Pero una vez que se ha tomado la decisión, todos facilitan la realización del proyecto y se esfuerzan al máximo para concluirlo. Su voluntad de continuar a pesar de todo a veces es sorprendente y es una bella lección de vida.