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Somalia: la sequía y el conflicto limitan el amplio potencial agrícola del país

11-09-2009 Entrevista

Hace casi veinte años que Somalia está afectada por las guerras. También es víctima de la sequía que hace estragos desde hace unos años en el Cuerno de África. Henri Maindiaux es un especialista en cuestiones agrícolas que acaba de finalizar una misión de dos años en el país. A continuación, explica los programas que lleva adelante el CICR para reiniciar la producción agrícola y aliviar el sufrimiento de la población.

     
©CICR/P. Yazdi/so-e-00082      
   
Región de Bakool, cerca de Hudur. Pozo de agua seco.      
               
©CICR/W. Gundolf/so-e-00057      
   
Región de Bas Shabelle. Refacción de un sistema de riego.      
           
     

     
   
Henri Maindiaux      
         

  ¿Qué consecuencias ha tenido la sequía en Somalia?  

 

Las zonas más afectadas han sido la región central y una ancha franja a lo largo de la frontera con Etiopía, que se extiende hasta Kenia. Ha llovido muy poco en los últimos dos años. De modo que las cosechas han rendido muy poco y el ganado está en condiciones muy malas, lo que tiene un impacto directo en la alimentación de la población.

 

La última temporada de lluvias larga, la que va de abril a finales de junio, fue muy pobre. Las precipitaciones fueron pocas, casi inexistente s, en la región central y en la zona que se extiende a lo largo de la frontera con Etiopía. Las precipitaciones han sido inferiores al promedio del resto del país, sobre todo en las regiones sureñas cercanas a la costa. Pero algo llovió, de todos modos, y la gente espera poder cosechar.

 

Además, las personas han tenido que desplazarse porque las condiciones de seguridad han empeorado. Algunos se han ido de las grandes ciudades para refugiarse en su clan en las zonas rurales, de tal modo que ha aumentado el número de habitantes en lugares que ya padecen los efectos de una producción agrícola escasa.

 

Los niveles de desnutrición son altos en relación con los estándares internacionales, y es un problema que afecta particularmente a los niños. El CICR, una de las pocas organizaciones humanitarias que trabaja en Somalia, acaba de iniciar un programa de alimentación en la región de Galgadud, en el centro del país. El programa se realiza en cooperación con la Media Luna Roja de Somalia.

 

Gran parte de la población somalí, es decir las personas que no reciben ayuda financiera de familiares que están viviendo en el exterior, ahora depende de la ayuda humanitaria.

 

  ¿Cuál ha sido la respuesta del CICR por lo que respecta a los proyectos agrícolas?  

 

En primer lugar, distribuimos semillas para producir alimentos, sorgo, maíz, niébé (un guisante pequeño) y sésamo. Para la última temporada de lluvias larga, 23.000 hogares recibieron 15 kg de semillas cada uno. También les dimos alimentos, para que no tuvieran que comer las semillas. En octubre, para la temporada de lluvias corta, que dura hasta mediados de diciembre, otras 20.000 familias recibirán una ayuda similar.

 

También distribuimos semillas de seis variedades de hort alizas en las regiones donde pueden sembrarse, en asociación con la Media Luna Roja de Somalia. Identificamos a los beneficiarios en consulta con las comunidades locales y sus representantes (ancianos, líderes tradicionales). La finalidad es reiniciar la producción agrícola.

 

El objetivo a largo plazo es ayudar a reconstruir la infraestructura agrícola, como los tanques, los canales de riego y los perímetros irrigados. Construimos pequeñas esclusas donde comienzan los canales para mejorar su funcionamiento. Construimos puentes por encima de los canales para que los carros puedan cruzar sin dañarse. Además, distribuimos bombas y ayudamos a construir coberturas para protegerlas. Unas 8.000 personas ya se han beneficiado de esos programas de riego este año, sobre todo en el sur del país.

 

  ¿Cuáles son los beneficios de contar con un especialista en temas agrícolas?  

 

Estos programas no pueden llevarse adelante sin los conocimientos agrícolas adecuados. Tenemos que responder como corresponde a las necesidades de la población y tomar en cuenta la amplia variedad de climas del país; el norte es muy seco, con oasis para la agricultura. En el sur, a lo largo de los cursos de agua, e incluso en las regiones de Bay, Bakool y el centro del país, hay muchas posibilidades para desarrollar la agricultura con sistemas de riesgo. Hace veinte años, había extensos sembradíos de arroz, bananos y caña de azúcar. Luego están las regiones centrales al lado de los ríos, que no necesitan riego y donde es posible cultivar y alimentar el ganado durante las dos temporadas de lluvias, si el nivel de precipitaciones es bueno.

 

  ¿Cuáles son los principales desafíos que enfrentan al llevar adelante estos proyectos? ¿Cómo los superan?  

 

El principal obst áculos son las precarias condiciones de seguridad que se viven en algunas regiones. Los colegas somalíes pueden ingresar en muchas zonas, mientras que los expatriados no podemos. Entonces intercambiamos los informes de evaluación y las fotografías por Internet y decidimos qué vamos a hacer a la distancia. Afortunadamente, Internet y el teléfono funcionan bien.

 

  ¿Cuál es su recuerdo más impresionante de esta misión de dos años en Somalia?  

 

Recuerdo un lugar impresionante al sur de Belet Weyn, a la vera del río Shabelle. Hay una pequeña plantación de árboles frutales, con bananas, guayabas, limones y uvas. Han crecido hortalizas entre los árboles. Es un auténtico oasis de paz en medio de un país asolado por veinte años de guerra. Sí, Somalia tiene un gran potencial.