• Enviar
  • Imprimir

El CICR debe adaptarse a situaciones increíblemente diversas

01-07-2010 Entrevista

Yves Daccord es el nuevo director general del CICR. Explica por qué es importante que la Institución acreciente su pertinencia no sólo en las actividades que despliega en zonas de conflicto, sino también en sus relaciones con los gobiernos del G20.

     
©CICR/C. Von Toggenburg/co-e-01077 
   
Una cárcel en Cali, Colombia. 'Proteger la dignidad de las personas afectadas por un conflicto (...) en particular de las personas privadas de libertad'. 
               
©CICR/M. Kokic/kg-e-00126 
   
Camino a Bazarqurgan, Kirguistán. 'Nuestra Institución (...) debe ser capaz de responder con gran rapidez cuando una situación de emergencia así lo exige'." 
               
©CICR/M. Von Bergen/pk-e-00766 
   
Personas desplazadas en Pakistán. 'El CICR debe ser capaz de desplegar actividades en los períodos de recuperación temprana, es decir, inmediatamente después de una crisis, cuando se ayuda a la población a recuperar una vida relativamente normal'. 
           
     
 
   
Yves Daccord 
         

  ¿Cuáles son los principales desafíos que afronta actualmente el CICR?  

En la actualidad, el CICR realiza actividades en conflictos que duran años, e incluso décadas, y en situaciones increíblemente diversas. Desde Afganistán hasta Yemen, pasando por Somalia, la República Democrática del Congo, o incluso Brasil, Georgia e India, nuestros colaboradores deben responder a problemas humanitarios muy diferentes. A veces, tienen que encarar situaciones en las cuales está en juego la supervivencia inmediata de las personas. Me refiero, por ejemplo a las personas que corren el riesgo de desaparecer tras su detención, o a las personas heridas que necesitan atención médica vital y urgente. A veces, nuestros equipos intervienen a fin de proteger la dignidad de las personas afectadas por un conflicto y, e n este caso, me refiero en particular a las personas privadas de libertad y a los civiles desplazados.

 
"El CICR es perfectamente capaz de hacer lo que dice que va a hacer. Está plenamente compenetrado con el logro de sus objetivos sobre el terreno."
 
 

Tenemos que adaptar constantemente nuestras actividades para hacer que sean eficaces y para tener en cuenta no sólo la vulnerabilidad sino también la fortaleza y la capacidad de adaptación de las personas afectadas. Nuestra Institución, que a menudo colabora con las Sociedades Nacionales de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja, debe ser capaz de responder con gran rapidez cuando una situación de emergencia así lo exige, como sucedió recientemente en Kirguistán. Además, el CICR debe ser capaz de desplegar actividades en los períodos de " recuperación temprana " , es decir, inmediatamente después de una crisis, cuando se ayuda a la población a recuperar una vida relativamente normal. Es lo que estamos haciendo, por ejemplo, en algunas partes de Pakistán, en beneficio de las personas desplazadas por la violencia que han regresado recientemente a sus lugares de origen.

Otro desafío permanente es poder entablar un diálogo sistemático con todas las personas que pueden influir en una situación. La finalidad de ese diálogo no es sólo obtener acceso a las víctimas y mejorar la aceptación de nuestra presencia, sino también conseguir que modifiquen algunos comportamientos que no son compatibles con el derecho internacional humanitario o con ciertas normas del derecho de los derechos humanos.

  ¿Significa esto que habrá cambios importantes en la forma de dirigir las actividades del CICR y en su forma de desenvolverse sobre el terreno?  

El CICR es perfectamente capaz de hacer lo que dice que va a hacer. Está plenamente compenetrado con el logro de sus objetivos sobre el terreno. Esta fortaleza, sumada a nuestras energías y competencias, debe utilizarse como base para mejorar más aún la calidad de nuestras respuestas sobre el terreno. Para lograr este objetivo, es necesario que aprovechemos mejor las competencias locales, asignando más responsabilidades a algunos colaboradores nacionales. Este aspecto es fundamental para mejorar nuestra comprensión de la dinámica local y garantizar la continuidad de nuestro trabajo. Además, está previsto desarrollar actividades que exigen una logística o unos métodos de trabajo que varían mucho de un contexto a otro.

  Tradicionalmente, las actividades del CICR se centran en los "conflictos armados y otras situaciones de violencia". ¿Cree usted que el CICR debe ampliar sus actividades a fin de abarcar, por ejemplo, la violencia urbana?  

El CICR debe asumir sus responsabilidades en los conflictos armados y otras situaciones de violencia. Debe procurar responder a las preocupaciones humanitarias relacionadas con la violencia urbana, si se trata de una violencia armada organizada, si las necesidades de índole humanitaria son importantes, y si la intervención del CICR puede realmente mejorar la situación de las víctimas. Nuestros colaboradores se esforzarán por ofrecer una respuesta adecuada a la situación, se trate de proporcionar atención médica, prestar apoyo a los servicios de abastecimiento de agua y saneamiento, o realizar actividades en el ámbito de la detención o de la búsqueda.

  ¿Cuál es su visión del CICR?  

Veo al CICR como una institución pertinaz, valiente cuando hay que serlo, pragmática y eficiente, pero también generosa. El CICR debe estar en el lugar de los acontecimientos, concentrándose por entero en prestar ayuda a las personas que más lo necesitan y esforzándose incesantemente por fortalecer su protección. La acción del CICR debe ser pertinente tanto en Somalia, donde realiza actividades en favor de los prisioneros de guerra, como en Kandahar, Afganistán, donde mantiene contactos con los talibanes, como ante los gobiernos del G20.