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Sudán: las comunidades del sur sufren la violencia y los desplazamientos, mientras la población de Darfur sigue necesitando ayuda

22-09-2009 Entrevista

Los enfrentamientos que se han producido en el sur de Sudán han provocado la muerte de centenares de personas y el desplazamiento de otras miles a lo largo de este año. Por otro lado, en Darfur, las operaciones militares han disminuido considerablemente, pero el vandalismo está en aumento. Jordi Raich Curco, quien dirige las operaciones del CICR en Sudán, describe la situación y la respuesta de la Institución.

     

© ICRC  
   
Jordi Raich Curco, jefe de delegación del CICR en Sudán 
         

  ¿Qué situación se vive actualmente en el sur de Sudán?  

 

Hace ya un tiempo que se producen enfrentamientos entre comunidades en el sur del país, sobre todo en zonas alejadas, en los estados de Jonglei y Alto Nilo, en lugares como Akobo, Nasir y Pibor. La violencia se ha cobrado la vida de por lo menos 1.200 personas y ha forzado a desplazarse a más de 20.000 desde principios de año. Cada vez más, los civiles, en particular las mujeres y los niños, son objeto de los ataques.

 

Este año las lluvias han llegado tarde y han sido escasas, por lo que se ha vuelto más difícil la vida de las personas obligadas a desplazarse y la de las comunidades residentes que las han alojado . Muchas personas que ya estaban en una situación de vulnerabilidad ahora afrontan nuevas dificultades, ya que perdieron sus medios de vida al abandonar sus tierras. Para el gobierno y los organismos humanitarios, es difícil llegar hasta esas personas, ya que las condiciones de seguridad suelen ser muy precarias en esas zonas alejadas, al igual que el transporte. Además, en la temporada de lluvias, es más complicado transitar por los caminos.  

 

  ¿Qué está haciendo el CICR para ayudar a las personas afectadas por la violencia en el sur de Sudán?  

 

Hasta ahora, el CICR ha ayudado a unas 17.000 personas en Akobo y Nasir, y enviaremos un equipo de evaluación a Pibor. Aparentemente, son tres las zonas más necesitadas.

 

En la primera semana de septiembre, el CICR distribuyó semillas, herramientas y artículos para la pesca donados por la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO, por la sigla en inglés) para unas 15.000 personas desplazadas en Akobo, a fin de que puedan recuperar la autosuficiencia y alimentar a sus familias.

 

Unos pocos días después, una barcaza del CICR transportó 22 toneladas de artículos de primera necesidad, como planchas de plástico para construir refugios temporarios, ropa, jabón y otros artículos domésticos. A su vez, un equipo del CICR reparó varias fuentes de agua y una bomba que distribuye agua potable a diez fuentes de agua ubicadas en la periferia de esa localidad.

 

En Nasir, el CICR entregó semillas, artículos para la pesca y artículos domésticos esenciales para unas 1.500 personas cuyas viviendas quedaron destruidas tras un ataque perpetrado en junio.

 

Los enfrentamientos en Pibor también han provocado el desplazamiento de comunidades, y un equipo del CICR se encuentra actualmente en Pibor para evaluar la situación. El CICR decidirá a qué necesidades responderá sobre la base de esa evaluación.

 

  ¿Qué puede decirnos sobre los nuevos ataques del Ejército de Resistencia del Señor  (ERS) que, según la información que ha circulado, se están produciendo cerca de la frontera con la República Democrática del Congo?  

     

Los nuevos enfrentamientos y ataques comenzaron en diciembre de 2008, después de que  no se lograra firmar un acuerdo de cese de las hostilidades entre Uganda y el ERS. El objeto de los ataques atribuidos al ERS han sido personas civiles en cuatro países: Sudán, Uganda, República Democrática del Congo y República Centroafricana. Después de un período de calma relativa, los enfrentamientos se reanudaron a finales de julio; se produjeron ataques contra aldeas en la Provincia Oriental de la República Democrática del Congo y a lo largo de la frontera entre la República Centroafricana y el sur de Sudán. En Sudán, los ataques en las aldeas de Ezo, Source Yubo y Tambura en el estado de Equatoria del Oeste provocaron desplazamientos de población, muertes y destrucción de bienes. Según las cifras de la ONU, los enfrentamientos han obligado a desplazarse a más de 66.000 sudaneses y han forzado a unos 17.000 congoleños a buscar refugio en campamentos del sur de Sudán desde principios de este año.

 

Muchas familias quedaron separadas a causa de los enfrentamientos, y el CICR está buscando a los familiares de más de 100 niños congoleños refugiados, algunos de los cuales han podido reencontrarse con sus familiares en la República Democrática del Congo. Los equipos del CICR han reparado bombas de agua y otras fuentes de agua para los refugiados congoleños en Sakure, Sangua y Gangura, y otra infraestructura similar para las personas desplazadas sudanesas en Ezo y Naandi. En Makpandu, e l CICR donó una bomba sumergible al ACNUR y cavó tres nuevos pozos en Maridi. El CICR también entregó artículos domésticos esenciales a las familias desplazadas en esas zonas.

 

  ¿Cómo interpreta el CICR la actual situación en Darfur? ¿Es verdad que el conflicto ha terminado, como han dicho algunas organizaciones?  

     

Aún no se ha alcanzado un acuerdo de paz o de cese de las hostilidades entre las partes beligerantes. Lo cual significa que todavía hay un conflicto armado no internacional. Sin embargo, el nivel de violencia armada y el número de operaciones militares importantes han disminuido considerablemente, en comparación con 2003 y 2004. Ha habido signos alentadores, como la participación del CICR en la entrega al gobierno sudanés de 60 prisioneros que estaban en manos del Movimiento Justicia y Equidad. Se están llevando adelante negociaciones en varios países, y esperamos que Darfur recupere la paz.

 

De todos modos, ha habido varios enfrentamientos armados en Darfur este año, que han provocado nuevos desplazamientos de población. El aumento del vandalismo y el delito es causa de preocupación. La población de la región es la que más sufre, pero los organismos de ayuda también se ven afectados. Este año se produjeron cuatro secuestros de personal humanitario, y algunas de las víctimas todavía están en cautiverio. Debemos recordar que todas esas personas han venido a Darfur a ayudar a las personas afectadas por el conflicto.

 

  ¿El CICR puede seguir trabajando en Darfur, a pesar de todos esos peligros?  

 

Sudán sigue siendo la operación más grande del CICR en todo el mundo. Hemos logrado mucho, a pesar de los problemas de acceso y de seguridad. Además de prestar asistencia de emergencia después de los enfrentamientos armados, el CICR ayuda a las comunidades de las zonas alejadas a mantener sus medios de vida tradicionales. Este año, 400.000 personas recibieron semillas y herramientas antes de la temporada de lluvias para que pudieran cultivar sus tierras. Además, iniciamos un proyecto de multiplicación de semillas en cooperación con institutos de investigación agrícola en tres ciudades. En zonas alejadas de Darfur, por donde circulan comunidades nómadas, continuamos organizando la vacunación contra cinco enfermedades de unas 850.000 cabezas de ganado.

 

Otra prioridad es dar acceso al agua potable a la población de zonas remotas de la región de Darfur, donde nuestros equipos de Agua y Saneamiento están refaccionando y manteniendo fuentes de agua rurales y urbanas que abastecen a más de 250.000 personas, y ofreciendo capacitación al personal local. Además, prestamos atención médica a más de 90.000 personas a través de diez centros de atención primaria de la salud que reciben apoyo del CICR en zonas alejadas donde esos servicios no están disponibles a causa de la inseguridad y otros problemas. Con el apoyo de los voluntarios de la Media Luna Roja Sudanesa, estamos suministrando agua y atendiendo un centro de salud en favor de más de 131.000 personas desplazadas en el campamento de Gereida. Con el apoyo de la Cruz Roja Británica y la Cruz Roja Australiana, estamos cuidando de niños desnutridos a través de un programa de alimentación terapéutica en el centro de nutrición.

 

El CICR también está recogiendo y distribuyendo cientos de mensajes de Cruz Roja que contienen noticias familiares, en todo Darfur.

 

Es importante mencionar que el CICR también investiga las presuntas violaciones del derecho internacional humanitario y da a conocer sus conclusiones en forma confidencial a todas las partes en el conflicto. A su vez, recordamos a las partes su obligación de preservar a la població n civil durante los enfrentamientos armados.