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Tailandia: casi cuatro décadas de presencia del CICR

14-05-2010 Entrevista

El CICR tiene presencia en Bangkok, sede de una de sus delegaciones regionales para Asia sudoriental, desde 1975. Christian Brunner, jefe de la delegación regional en Bangkok, que trabaja con el CICR en la región desde hace más de diez años, explica las actividades que llevan adelante sus colaboradores y la función que ha cumplido el CICR durante este período.

     

©CICR 
   
Christian Brunner 
         

  ¿Cuál es el papel del CICR en la turbulenta actualidad de Tailandia, especialmente durante las últimas semanas de demostraciones en Bangkok?  

     

Como organización humanitaria apolítica e independiente, el CICR se centra en las consecuencias de índole humanitaria que pueden ocasionar las crisis. Nuestra tarea principal consiste en responder a las necesidades de las personas adversamente afectadas por la violencia.

Venimos siguiendo de cerca la situación sobre el terreno y efectuando consultas con diferentes partes a fin de examinar las consecuencias humanitarias de la situación y las posibles necesidades de índole humanitaria que pueden presentarse. Tenemos frecuentes contactos con la Cruz Roja Tailandesa a fin de prestarle apoyo en sus tareas humanitarias, ayudán dole, en particular, a prepararse para situaciones de emergencia y, en caso necesario, responder a ellas.

En esas situaciones, todas las partes deben respetar la vida y la dignidad humanas. Asimismo, es preciso observar los principios humanitarios, cuyo objetivo es reducir al mínimo las lesiones y la pérdida de vidas. Es importante que las operaciones de aplicación de la ley se efectúen con moderación y de conformidad con las normas internacionales.

Nuestra tarea principal es responder a las necesidades de las personas afectadas por la violencia y prevenir los sufrimientos innecesarios. Por lo tanto, si todas las partes en la crisis están de acuerdo, el CICR puede ofrecer sus servicios a título de intermediario neutral para ayudar a facilitar los contactos y examinar el modo de solucionar los problemas de índole humanitaria.

Esto me lleva al tema del respeto por el personal médico y las instalaciones sanitarias. Como es sabido, es fundamental que se permita al personal médico, las ambulancias y las instalaciones sanitarias cumplir sus tareas y atender a las personas enfermas y heridas. El emblema de la cruz roja y todos los que trabajan a su amparo, incluido el personal médico de la Cruz Roja Tailandesa, deben ser respetados. Todo abuso del emblema de la cruz roja puede reducir su valor de protección y disminuir la eficacia de la asistencia humanitaria.

  Usted es jefe de la delegación regional en Bangkok, que abarca a Tailandia, Camboya, Laos y Vietnam. ¿Cuál es la razón de la presencia del CICR en Tailandia?  

 

   
©Reuters/Vivek Prakash 
   
Paramédicos transportan a la ambulancia a una víctima de los enfrentamientos entre soldados tailandeses y manifestantes antigobierno. 
         

Para responder a su pregunta, debo remontarme a la década de 1970, cuando la mayoría de los países vecinos de Tailandia se vieron afectados por conflictos en diferentes períodos. Como en esos momentos gozaba de estabilidad, Tailandia era un lugar donde miles de refugiados que huían de Camboya y de Vietnam encontraban refugio contra la violencia y la guerra. Abrimos nuestra primera oficina en Tailandia en 1975, a fin de prestar asistencia a esos refugiados. Más tarde, cuando llegaron las Naciones Unidas y otras organizaciones y se hicieron cargo de una parte de la labor de asistencia, nos concentramos en los programas de asistencia médica y en facilitar el reencuentro entre familiares que habían perdido el contacto. Recuerdo un ejemplo de esos programas: los hospitales quirúrgicos de campaña que dirigíamos en 1979, como el de Kaoi Dang, cerca de Aranyaprathet, donde atendíamos a refugiados jemer alojados en campamentos situados a lo largo de la frontera entre Tailandia y Camboya. El hospital se cerró en 1993, tras el regreso a Camboya del último grupo de refugiados.

Actualmente, la labor humanitaria del CICR en los cuatro países abarcados por la delegación se traduce en diferentes proyectos y actividades destinados a aliviar el sufrimiento d e los grupos vulnerables, como las personas discapacitadas y las minorías. Además, el CICR se concentra en la creación de capacidad en diferentes ámbitos y con distintos socios locales, a fin de fortalecer su aptitud para responder a las necesidades humanitarias. Por ejemplo, en Camboya, visitamos a personas detenidas con miras a evaluar el trato que reciben y sus condiciones de vida. Al mismo tiempo, para ayudar a resolver ciertos problemas estructurales persistentes, colaboramos con las autoridades detenedoras a fin de ayudarles a mejorar su capacidad de gestión penitenciaria para mejorar las condiciones de vida en las cárceles.

Nuestros delegados en Tailandia se esfuerzan por lograr la integración del derecho internacional humanitario en los programas de estudio y en las instituciones educativas de las Fuerzas Armadas Reales de Tailandia. Con este fin, los delegados ayudan a organizar talleres destinados a fortalecer la capacidad de los instructores en la enseñanza del derecho humanitario. El CICR viene patrocinando la participación de oficiales de las ramas jurídicas y operacionales del ejército en programas y cursos de derecho que se celebran en la región y en otros países.

Por otra parte, Bangkok es el centro de nuestra unidad de formación para Asia y el Pacífico, que abarca trece delegaciones, subdelegaciones y oficinas del CICR en una zona que se extiende desde Afganistán hasta Fiji y desde China a Indonesia, respondiendo a las necesidades de formación de aproximadamente 3.000 miembros del personal, tanto expatriados como nacionales.

  Ha mencionado las visitas a personas detenidas en Camboya. ¿Cuál es la modalidad de trabajo del CICR allí? ¿Realiza el CICR esas visitas en otros países abarcados por su delegación?  

El CICR hace grandes esfuerzos por asegurar el respeto de la dignidad y el bienestar físico de las personas deten idas en todo el mundo.

En Cambodia, nuestro personal está basado en Phnom Penh y colabora estrechamente con el Departamento Penitenciario General a fin de fortalecer su capacidad en materia de gestión carcelaria y en otros ámbitos de especialización del CICR, como la salud, el agua y el saneamiento. Nuestro objetivo es mejorar las condiciones materiales de los detenidos donde sea necesario. En 2009, los delegados del CICR visitaron a unas 12.000 personas detenidas en 19 cárceles del país.

En Tailandia, el CICR visita a las personas arrestadas y detenidas en relación con la situación en el sur del país desde 2004, cuando el Gobierno aceptó el ofrecimiento del CICR en ese sentido. Esas visitas son similares a las que el CICR realiza en todo el mundo para evaluar las condiciones de detención y el trato que reciben los detenidos. Presentamos de nuestras conclusiones y propuestas a las autoridades pertinentes de manera confidencial. Cuando es necesario, también ayudamos a los detenidos a mantener el contacto con sus familiares mediante el intercambio de mensajes de Cruz Roja y prestamos apoyo económico a los familiares para permitirles visitar a sus parientes detenidos.

El CICR también visitó a personas detenidas en Tailandia en 1969, y en varias provincias del país desde 1973 hasta 1979.

  ¿Qué hace el CICR para ayudar a los grupos vulnerables en los países abarcados por la delegación regional?  

Esta región se ha visto afectada por varias guerras, y los restos explosivos de guerra y las minas antipersonal han matado y herido a miles de personas. Muchas de las personas que tuvieron la suerte de sobrevivir quedaron discapacitadas para toda la vida. El CICR ha ayudado a centros de ortopedia en Camboya y Vietnam a proporcionar servicios de fisioterapia y producir prótesis, órtesis, muletas y sillas de ruedas, a fin de ayudar a las personas discapacitadas a recuperar la movilidad y la independencia económica y social.

En estos tipos de proyectos, el CICR tiene especial interés en colaborar estrechamente con los socios locales, utilizar los materiales apropiados y formar al personal nacional. A largo plazo, de este modo resulta más fácil que los socios nacionales se hagan cargo de la dirección de estos talleres, que cuentan con todo el personal y los equipos necesarios.

En Chiang Mai, nuestra oficina coopera con más de 20 hospitales y centros médicos administrados por el Gobierno tailandés en el norte y noroeste del país, para el tratamiento de pacientes con recientes heridas de guerra que buscan tratamiento médico en la zona de la frontera entre Tailandia y Myanmar. Sólo el año pasado, se atendieron en esos hospitales 160 pacientes de este tipo.

El CICR también procura ocuparse de otras personas vulnerables como los miembros de grupos minoritarios y migrantes. En Laos, hemos entablado conversaciones con las autoridades con miras a obtener acceso a las minorías reasentadas, incluida la población Hmong, a fin de evaluar sus condiciones y, si procede, proporcionarles asistencia en cooperación con la Cruz Roja Lao. El tema es objeto de negociación con el Gobierno de Laos.

  ¿Cuál es la relación del CICR con las Sociedades Nacionales de la Cruz Roja en la región?  

El apoyo y la cooperación que prestamos a las Sociedades Nacionales varían en función de las necesidades de la población y de la capacidad operacional y las prioridades de las Sociedades Nacionales en materia de actividades humanitarias. La finalidad del apoyo es fortalecer la capacidad de prestar servicios humanitarios, sobre todo en situaciones de emergencia causadas por la violencia o por desastres naturales.

Volviendo a la cuestió n de los restos explosivos de guerra y las minas antipersonal, venimos colaborando con la Cruz Roja de Vietnam y la Cruz Roja Camboyana para fortalecer y mejorar sus capacidades en lo tocante a la reducción de las consecuencias de esos artefactos. En Laos, prestamos apoyo al programa de abastecimiento de agua potable a los residentes de aldeas remotas que lleva adelante la Cruz Roja Lao.