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Mayores necesidades, menores recursos: garantizar una atención médica adecuada para las mujeres durante los conflictos armados

03-03-2009 Entrevista

En zonas asoladas por conflictos, a menudo se descuidan o se dejan de lado las necesidades especiales de las mujeres en materia de salud. Sin embargo, los riesgos que corren las mujeres se agravan cuando caen las bombas. En ocasión del Día Internacional de la Mujer, Nadine Puechguirbal, asesora del CICR en cuestiones relativas a las mujeres y la guerra, explica los desafíos que afrontan las mujeres en la guerra y por qué necesitan un mejor acceso a la atención de la salud.

  Marco jurídico aplicable
   
El derecho internacional humanitario (DIH) establece la obligación de respetar las necesidades especiales de protección, salud y asistencia de las mujeres afectadas por conflictos armados.
   
A fin de promover el cumplimiento de esta obligación, el DIH procura preservar la salud y el bienestar de las mujeres en situaciones de conflicto armado mediante la imposición de las siguientes normas:
   
  • El respeto absoluto de la prohibición de las violaciones y otras formas de violencia sexual.
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  • Cuidados especiales para las mujeres embarazadas y las madres de niños pequeños.
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  • Asistencia médica adecuada para las mujeres, incluso las mujeres detenidas.
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  • Protección para los establecimientos, el personal y los suministros médicos.
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  • Acceso seguro para los colaboradores humanitarios, sobre todo a las mujeres necesitadas.
   
     
 
   
Nadine Puechguirbal, asesora del CICR en cuestiones relativas a las mujeres y la guerra 
         

  ¿Cuáles son los problemas de salud más graves que afrontan las mujeres durante un conflicto armado?  

     

Por empezar, les resulta muy difícil obtener acceso seguro al cuidado de la salud. Durante los conflictos, los centros de salud y los suministros médicos a menudo sufren graves daños y los profesionales médicos se ven obligados a huir. Esta realidad enfrenta a las mujeres con un doble problema: puede suceder que, justamente cuando más necesitan acceder a la atención médica, tengan que recorrer grandes distancias y ga star más dinero para recibir un nivel de atención adecuado.

Ésta es una situación particularmente difícil, por varias razones. En primer lugar, las mujeres embarazadas y las madres que amamantan suelen afrontar urgencias médicas que ponen en riesgo su vida, y requieren asistencia médica inmediata y en el lugar donde se encuentran. En segundo lugar, puede suceder que las mujeres tengan limitaciones para desplazarse de un lugar a otro durante un conflicto, sea por la amenaza de la violencia o a causa de restricciones culturales que impiden a las mujeres viajar sin la compañía de un familiar varón. Esa restricción se torna aún más gravosa cuando los hombres de la familia no están disponibles porque participan en las hostilidades, han huido, o están muertos o heridos. La pérdida del sostén de familia principal también se traduce en el hecho de que las mujeres se encuentran sin dinero. Por ende, las mujeres habituadas a recurrir a los profesionales médicos locales pueden encontrarse, a causa de la guerra, en una situación en la cual los servicios médicos adecuados son inaccesibles, sea por no poder llegar hasta ellos o por no poder pagarlos. 

Los conflictos también agravan el riesgo de que la mujer sea víctima de agresiones sexuales, sobre todo si se encuentra sola, si es muy joven o si es la jefa de familia y, por esa razón, debe asumir tareas que normalmente competen a un hombre de la familia. La violación puede tener consecuencias muy graves para la salud psicológica y física de la mujer, que pueden incluir enfermedades de transmisión sexual o problemas en la salud reproductiva. En estos casos, es sumamente importante que la víctima de una agresión sexual reciba atención médica cuanto antes, a fin de tratar sus lesiones y prevenir infecciones de transmisión sexual, incluido el VIH. Una vez tratados los síntomas físicos de la víctima, ésta necesitará servicios psicosociales para ayudarle a superar el trauma psicológico y para mediar entre ella, su familia y la comunidad, y prevenir su estigmatización o rechazo.

  ¿Cuáles son las necesidades de las mujeres en materia de salud reproductiva durante los conflictos armados?  

     

Las mujeres necesitan contar con acceso permanente a un sistema de atención de la salud, principalmente debido a los riesgos de muerte, enfermedad e incapacidad relacionados con el embarazo y el parto, sobre todo en un país pobre. Los conflictos armados pueden causar el colapso de sistemas de salud de por sí frágiles y crear circunstancias intolerables para las mujeres embarazadas y las madres que amamantan. Éstas necesitan acceso pleno e inmediato a cuidados prenatales y postnatales, así como asistencia médica durante el parto. En materia de salud reproductiva, las necesidades de las mujeres no sólo se relacionan con el goce de una maternidad en condiciones seguras, sino también con la protección contra la violencia sexual y la prevención y el tratamiento de infecciones transmitidas por vía sexual.

Todos los años, más de medio millón de mujeres mueren a consecuencia de complicaciones relacionadas con el embarazo y el parto, entre ellas unas 70.000 niñas y jóvenes de entre 15 y 19 años. A propósito, varios de los diez países que exhiben el mayor riesgo de mortalidad materna durante la vida están en guerra o atraviesan la etapa posterior a un conflicto: Afganistán, Angola, Chad, Liberia, República Democrática del Congo, Sierra Leona y Somalia.

La salud reproductiva de la mujer puede verse más debilitada aún durante los conflictos, dado que éstos causan limitaciones en la disponibilidad de la nutrición adecuada para las mujeres embarazadas y las madres que amamantan, así como interrupciones en las campañas nacionales de inmunización.

  ¿Qué efectos tiene el desplazamiento en esos problemas de salud?  

     

El desplazamiento puede hacer que las mujeres encuentren aún más difícil acceder a servicios de salud de buena calidad. Por ejemplo, aunque las mujeres normalmente tengan acceso a servicios de atención de la salud adecuados, es posible que se vean obligadas a huir y queden desprovistas de anticonceptivos, lo cual genera una mayor incidencia de embarazos e incrementa la necesidad de servicios de salud reproductiva. El desplazamiento también priva a la mujer de sus sistemas de sustento y hace que sea más difícil compartir conocimientos sobre el cuidado de los niños e información sobre los elementos básicos de la salud y la higiene. Esta situación afecta la salud de toda la familia. La separación de su red social también causa a las mujeres altos niveles de estrés y ansiedad.     

     

  ¿Cuáles son los problemas de salud específicos que afectan a las mujeres detenidas?  

     

Las mujeres detenidas tienen necesidades de salud específicas, diferentes de las de los hombres. La mujer puede ser más vulnerable a los problemas de salud debido a su sistema reproductivo: por ejemplo, la menstruación agrava el riesgo de padecer anemia y déficit de minerales. Las mujeres privadas de libertad también necesitan acceder con regularidad a exámenes, medicamentos y tratamientos médicos, incluidos los servicios de ginecología, obstetricia, y cuidados prenatales y postnatales. Se plantean situaciones problemáticas cuando quienes controlan el acceso al tratamiento no son médi cos, o cuando la escasez de recursos limita la disponibilidad de servicios médicos de calidad. Durante los días y semanas que siguen al parto, tanto las madres como los niños se encuentran en situación vulnerable. Se trata de un período crítico, durante el cual las consultas postnatales, la aplicación de prácticas de higiene apropiadas, y la información sobre las señales de peligro en la salud de madres y recién nacidos pueden representar la diferencia entre la vida y la muerte. 

  ¿Qué hace el CICR para proteger la salud de la mujer durante los conflictos armados?  

     

El CICR imparte formación a enfermeras, médicos, miembros del personal hospitalario, trabajadoras de la salud de las comunidades y parteras tradicionales, a fin de permitirles ofrecer tratamientos eficaces a las mujeres, identificar a las víctimas de la violencia sexual y derivar a esas pacientes a los servicios médicos apropiados. Por ejemplo, el CICR lleva adelante actividades de ese tipo en Liberia.

El CICR también capacita a voluntarios de la comunidad en el asesoramiento de las víctimas de agresiones sexuales. Por ejemplo, el CICR presta apoyo a las Maisons d'Écoute (Casas de escucha) en la República Democrática del Congo. Esos centros ofrecen a las víctimas de violaciones un espacio seguro para hablar de sus experiencias y recibir el apoyo que necesitan a fin de reintegrarse en sus comunidades.

En lugares donde las mujeres carecen de servicios sanitarios apropiados a causa de un conflicto armado, el CICR interviene ante las autoridades con miras a buscar una solución. La Institución también apoya la construcción y rehabilitación de centros médicos, como hospitales, centros de salud y centros de rehabilitación física, teniendo en c uenta las necesidades especiales de mujeres y niños. Por otra parte, el CICR presta apoyo a los servicios de urgencia quirúrgicos, obstétricos y pediátricos, por ejemplo mediante el suministro de equipos y materiales médicos y la organización de cursos de formación.