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Principales aspectos del Tratado sobre el Comercio de Armas

04-04-2013 Ficha técnica

Principales aspectos del Tratado sobre el Comercio de Armas adoptado el 2 de abril de 2013.

La Conferencia Diplomática Final sobre el Tratado del Comercio de Armas se celebró del 18 al 28 de marzo en la sede de las Naciones Unidas en Nueva York. Tras nueve días de negociaciones, los Estados miembros de las Naciones Unidas no lograron adoptar el texto del Tratado sobre el Comercio de Armas por consenso. No obstante, la Asamblea General de las Naciones Unidas adoptó el tratado por votación el 2 de abril de 2013. Vea el texto del tratado y el mapa de los países que votaron a favor, en contra o se abstuvieron.

El texto del tratado representa un avance histórico y una respuesta valiosa al sufrimiento humano causado por las deficiencias en la reglamentación sobre la disponibilidad de armas. El tratado satisface los objetivos clave del CICR al abarcar una amplia variedad de armas convencionales así como las municiones, piezas y componentes. Asimismo, establece criterios de transferencia basados en el respeto del derecho internacional humanitario y el derecho de los derechos humanos.

El CICR se ha comprometido a seguir colaborando con los Estados, las Sociedades Nacionales de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja, como así también con las Naciones Unidas y otras organizaciones, para asegurar que el Tratado sobre el Comercio de Armas entre en vigor en el futuro cercano.

Se presenta a continuación una breve reseña de las disposiciones principales del Tratado.

1. Preámbulo, Principios, y Objeto y fin:

En la parte introductoria del Tratado sobre el Comercio de Armas, se señala que el instrumento tiene una sólida base humanitaria.

En el preámbulo del tratado se señala que "la gran mayoría de las personas afectadas por los conflictos armados y la violencia armada son civiles, en particular mujeres y niños" y se reconocen "las dificultades a que se enfrentan las víctimas de los conflictos armados y su necesidad de recibir un adecuado grado de atención, rehabilitación y reinserción social y económica". En el tratado también se señala que los Estados Partes están decididos a actuar de conformidad con la obligación de respetar y hacer respetar el derecho internacional humanitario. Uno de los fines del tratado es reducir el sufrimiento humano estableciendo normas internacionales comunes tan estrictas como sea posible para regular o mejorar la regulación del comercio internacional de armas convencionales.

2. Ámbito de aplicación:

El ámbito de aplicación abarcado por el Tratado sobre el Comercio de Armas es amplio, pero no exhaustivo.  

En el artículo 2 del tratado se establecen los tipos de armas convencionales a las cuales se aplicará el tratado. Se mencionan explícitamente las siete categorías principales de armas convencionales ya incluidas en el Registro de Armas Convencionales de las Naciones Unidas, a las que se suman las armas pequeñas y armas ligeras. Las municiones, así como las piezas y componentes de estas armas convencionales, están abarcadas en los artículos 3 y 4 del tratado.  

En el artículo 2 se establecen las actividades a las que se aplicará el tratado. Éstas son las "actividades de comercio internacional", que abarcan la exportación, la importación, el tránsito, el transbordo y el corretaje.

3. Prohibiciones de transferencia y criterios para la exportación:

En sus artículos 6 y 7, el Tratado sobre el Comercio de Armas establece dos normas relativas a las transferencias.

a) Artículo 6: Un Estado parte no autorizará ninguna transferencia de armas convencionales, municiones, piezas y componentes si la transferencia supone una violación de sus obligaciones internacionales pertinentes en virtud de los acuerdos internacionales en los que es parte. Asimismo, un Estado parte no autorizará ninguna transferencia si en el momento de la autorización tiene conocimiento de que las armas o los elementos podrían utilizarse para cometer genocidio, crímenes de lesa humanidad, infracciones graves de los Convenios de Ginebra de 1949, ataques dirigidos contra bienes de carácter civil o personas civiles protegidas, u otros crímenes de guerra tipificados en los acuerdos internacionales en los que sea parte.

b) Artículo 7: Si la exportación no está prohibida en virtud del artículo 6, cada Estado parte exportador evaluará la posibilidad de que las armas o elementos se utilicen para cometer o facilitar una violación grave del derecho internacional humanitario o del derecho internacional de los derechos humanos. Si existe un riesgo manifiesto de que se produzca alguna de éstas u otras consecuencias negativas, el Estado no autorizará la exportación. El término "manifiesto" parece indicar que el riesgo debe ser significativo. Cabe señalar que esta disposición se aplica sólo a las exportaciones, en tanto que el artículo 6 se aplica a todos los tipos de transferencia contemplados en el ámbito de aplicación del tratado.

4. Aplicación

Los Estados partes deben establecer y mantener un sistema nacional de control, con inclusión de una lista nacional de control de las armas y elementos abarcados. Asimismo, deberán llevar registros nacionales de las autorizaciones de exportación o de las exportaciones realizadas, y presentar informes relativos a las medidas adoptadas para la aplicación del tratado así como informes sobre las exportaciones e importaciones de armas convencionales autorizadas o realizadas (sin incluir las municiones, piezas o componentes).

Se convocará una Conferencia de los Estados Partes a más tardar un año después de la entrada en vigor del tratado. Entre otras funciones, la Conferencia examinará la aplicación del tratado, las enmiendas al mismo y las cuestiones que surjan en relación con su interpretación.

5. Disposiciones finales

El tratado estará abierto a la firma en la Sede de las Naciones Unidas en Nueva York desde el 3 de junio de 2013. Entrará en vigor noventa días después de la fecha en que se deposite ante el Depositario el quincuagésimo instrumento de ratificación, aceptación o aprobación.

Se podrán proponer enmiendas al tratado seis años después de su entrada en vigor. Si se han agotado todas las posibilidades de consenso, las enmiendas podrán ser aprobadas por una mayoría de tres cuartos.

En el tratado se prevén mecanismos para la solución de controversias tales como la mediación, el arreglo judicial o el arbitraje, todos ellos sujetos al consentimiento mutuo.