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Convención sobre la prohibición de las minas antipersonal

15-08-2007

Reseña sobre la Convención sobre la prohibición de las minas antipersonal, conocida también como la Convención de Ottawa

 

   
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  • Convención sobre la prohibición de las minas antipersonal (Convención de Ottawa)
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  • Lista de Estados Partes en la Convención
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  ¿Qué se prohíbe en la Convención?  

     

La Convención sobre la prohibición de las minas antipersonal, conocida también como la Convención de Ottawa (o Tratado sobre la prohibición de las minas) es una prohibición total de las minas antipersonal. En esta Convención se prohíbe el empleo, el almacenamiento, la producción y la transferencia minas antipersonal, y se exige su destrucción, tanto de las almacenadas como de las sembradas en una superficie de terreno [1] .

Las minas antipersonal son artefactos explosivos que se caracterizan por ser activados al contacto por las mismas víctimas. Están diseñadas para ser colocadas debajo, sobre o cerca de la superficie del terreno y concebidas para explosionar por la pre sencia, la proximidad o el contacto de una persona.

En la Convención no se prohíben las minas diseñadas para detonar por la presencia, la proximidad o el contacto de un vehículo (es decir, las minas antivehículo y las minas antitanque), tampoco se prohíben los artefactos explosivos activados por control remoto.

  ¿Por qué se prohíben las minas antipersonal?  

     

A principios del decenio de 1990, en casi todos los contextos en los cuales se habían utilizado minas antipersonal, éstas habían causado una profunda crisis sanitaria, humana y social. En esos años, el Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR) declaró que, desde el punto de vista sanitario, las minas antipersonal habían dado lugar a una “epidemia” de lesiones graves, sufrimiento y muerte.

De por sí, las minas antipersonal son incapaces de distinguir a las personas civiles de los soldados, lo cual es una exigencia básica del derecho internacional humanitario. Las minas antipersonal siguen causando daños indiscriminados, mucho después del cese de un conflicto, pues matan y mutilan sobre todo a las personas civiles.

Las heridas causadas por las minas antipersonal son especialmente horrorosas. Curtidos cirujanos de guerra consideran estas heridas entre las más difíciles de tratar. Quienes sobreviven a la explosión de una mina suelen quedar con las extremidades destrozadas, por lo que tienen que sufrir amputaciones, múltiples operaciones y someterse a largos períodos de rehabilitación física. Además de padecer una discapacidad permanente, sufren las repercusiones sociales, psicológicas y económicas de su condición de discapacitados. Los efectos de las minas antipersonal no son un “accidente”: estas armas están concebidas precisamente para destrozar irremediablemente extremidades y vidas.

Los cirujanos del CICR que trabajan sobre el terreno han sido testigos directos del terrible sufrimiento generalizado que infligen las minas antipersonal a personas civiles en todo el mundo. Hace 10 años, para actuar contra la “epidemia” de lesiones a causa de las minas antipersonal, el CICR hizo un llamamiento para una prohibición total de las minas antipersonal. Su llamamiento, al que se adscribieron al unísono las Sociedades Nacionales de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja, se hizo inmediatamente tras otro similar efectuado por la Campaña Internacional de Erradicación de las Minas Terrestres ( ICBL ). En 1996, empujados por el creciente rechazo de la opinión pública a los efectos devastadores de las minas antipersonal entre la población civil, un número de Gobiernos, encabezados por Canadá, comenzaron un proceso que dio lugar a la aprobación, sólo un año después, de la Convención sobre la Prohibición de las Minas Antipersonal (en adelante, la “Convención de Ottawa”). En 1997, la ICBL y su coordinadora, la señora Jody Williams, recibieron el Premio Nobel de la Paz por su activismo en la campaña para la prohibición de las minas antipersonal.

 
     

    ©ICRC/A. Buzzola      
   
     
          ¿Por qué es la Convención de Ottawa un tratado único?  

     

La aprobación de la Convención de Ottawa de 1997 marcó un hito, pues era la primera vez que los Estados convinieron en prohibir completamente un arma de uso generalizado. Para ello se basaron en el derecho internacional humanitario, cuya finalidad es aliviar el sufrimiento que causan los conflictos armados y proteger a la población civil en tiempo de guerra.

En la Convención de Ottawa no se prohíbe solamente un arma. Es un programa de acción integral, trazado para hacer frente a las consecuencias, en el plano humanitario, de las minas antipersonal, y por el cual los Estados se comprometen a erradicar la amenaza de las minas ya colocadas, a ayudar a las víctimas de las minas antipersonal y a sensibilizar a la población civil sobre los peligros que éstas entrañan.

  ¿Cuáles son las obligaciones humanitarias centrales que se disponen en la Convención de Ottawa?  

     

Cada Estado Parte en la Convención de Ottawa debe:

  • destruir todas sus existencias de minas antipersonal, a más tardar en un plazo de cuatro años;

  • proceder al desminado de todas zonas minadas que se encuentren bajo su jurisdicción o control, en un plazo de 10 años y, mientras tanto, tomar medidas, incluida la realización de programas de ed ucación sobre el peligro de las minas, para asegurar la eficaz exclusión de los civiles de estas zonas;

  • ayudar a las víctimas de las minas, mediante el cuidado y la rehabilitación, incluida la integración social y económica.

  • Además, para velar por la aplicación de la Convención, cada Estado Parte debe:

  • procesar y castigar a las personas que realizan actividades prohibidas por la Convención;

  • presentar informes anuales al secretario general de las Naciones Unidas, relativos a las medidas adoptadas por el Estado Parte para aplicar la Convención;

  • cooperar con otros Estados Partes para facilitar la aplicación de la Convención, en particular, ayudando, cuando se requiere, a las misiones de determinación de los hechos a recopilar información relacionada con cuestiones de aplicación.

  ¿Cuáles son los Estados Partes en la Convención de Ottawa?  

     

Los días 3 y 4 de diciembre de 1977, en Ottawa, Canadá, 123 Estados firmaron la Convención de Ottawa. Entró en vigor el 1 de marzo de 1999.

Al 15 de agosto de 2007, se habían adherido a la Convención de Ottawa, sea ratificándola sea adhiriéndose a ésta, 155 Estados –más de las tres cuartas partes del total de los países–. Son los siguientes:

  • todos los miembros de la Unión Europea, excepto dos (Finlandia y Polonia),

  • todos los Estados de América, excepto dos (Cuba y Estados Unidos),

  • todos los Estados de África, excepto cuatro (Egipto, Libia, Marruecos y Somalia)

Cuando se hace Parte en la Convención, un Estado está obligado jurídicamente a aplicar todas sus disposiciones. Salvo algunas grandes potencias militares, los más de los Estados afectados por las minas en el mundo s on hoy parte en la Convención.

Véase la lista de: Estados Partes en la Convención de Ottawa (dos Estados han firmado la Convención, pero aún no la han ratificado (es decir, no son Partes en la Convención): las Islas Marshall y Polonia, a fecha de 15 de agosto de 2007).

En la XXVIII Conferencia Internacional de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja, celebrada en 2003, prácticamente todos los Estados del mundo reafirmaron por consenso el objetivo de lograr, con el tiempo, la erradicación de las minas antipersonal.

  ¿Ha servido para algo la Convención de Ottawa?  

     

Desde que entró en vigor, el 1 de marzo de 1999, se han registrado progresos significativos para lograr sus objetivos:

  • la Convención ha tenido importantes repercusiones en el empleo, la transferencia y la producción mundial de minas antipersonal, con lo cual se confirma la estigmatización de estas armas y el carácter cada vez más universal de la norma de la prohibición de minas antipersonal; 

  • el empleo de minas antipersonal ha disminuido radicalmente desde que se aprobó la Convención. Según el informe de 2006 del Monitor de Minas, desde mayo de 2005 sólo tres Estados han utilizado minas antipersonal. Se dispone información según la cual algunos grupos armados no estatales también las han utilizado, pero en menor número que el año anterior;

  • la producción de minas antipersonal también ha descendido de manera significativa: de los 50 Estados que producían minas antipersonal, 33 son hoy Partes en la Convención;

  • el comercio mundial legal de minas antipersonal prácticamente se ha suspendido. La mayoría de los Estados que no son Partes en la Convención y posee minas antipersonal (por ejemplo, China, la República de Corea, Po lonia, la Federación de Rusia y Estados Unidos) ha impuesto moratorias a su exportación o su transferencia;

  • los Estados Partes han destruido aproximadamente 40 millones de minas antipersonal. En total, 143 Estados Partes han eliminado sus existencias de minas antipersonal. Casi todos los Estados han completado los programas de destrucción de sus arsenales dentro del plazo fijado, lo que representa un índice excepcional de cumplimiento.

  • en total, siete Estados han completado la remoción de todas sus minas, y otros 45 han indicado que les faltan por limpiar algunas zonas. La mayoría de estos Estados está realizando grandes esfuerzos para destruir las minas;

  • entre 1992 y 2005, los Estados invirtieron 2.900 millones de dólares EE.UU. en la remoción de minas, la destrucción de las existencias, la asistencia a las víctimas y demás actividades relacionadas con las minas;

  • lo más importante es que ha descendido el número de nuevas víctimas de las minas. El CICR ha comprobado que, donde se han respetado y aplicado las normas y obligaciones de la Convención, el número anual de nuevas víctimas se ha reducido significativamente, en algunos casos en más de dos tercios.

Sin embargo, la crisis provocada por las minas está lejos de resolverse. Millones de minas antipersonal siguen amenazando a las poblaciones de todo el mundo, cobrándose miles de nuevas víctimas cada año, y empobreciendo a las comunidades. Muchos terrenos fértiles no se pueden utilizar porque se han sembrado allí minas antipersonal. Se debe convencer para que se hagan Partes en la Convención a los Estados que aún no se han adherido a la Convención y que cuentan con grandes existencias de minas antipersonal. Librar al mundo de las minas antipersonal y asistir a las víctimas de las minas durante toda su vida requiere que todos se comprometan a largo plazo.

Aunque las minas antipersonal están hoy estigmatizadas, los objetivos de es ta Convención única e histórica sólo se podrán alcanzar a largo plazo, cuando todos los países del mundo se hayan adherido a ésta.

  Este documento se basa en los datos disponibles en fecha del 15 de agosto de 2007. ( < a href="http://www.icbl.org/lm/2006/">Landmine Monitor Report 2006 ). El CICR ha hecho todo lo posible por recurrir a fuentes fidedignas, pero no asume responsabilidad de los errores que pueda haber en las fuentes externas citadas.  

     

  Notas  

     

1. El título oficial del tratado es: Convención sobre la prohibición del empleo, almacenamiento, producción y transferencia de minas antipersonal y sobre su destrucción. Se aprobó en Oslo el 18 de septiembre de 1997, y se abrió para la firma en Ottawa el 3 de diciembre de 1997. Entró en vigor el 1 de marzo de 1999, tras la 40ª ratificación.