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Cooperación entre la Cruz Roja Británica y el CICR: proyecto delegado para el abastecimiento de agua en Bosnia-Herzegovina

30-06-1998 Artículo, Revista Internacional de la Cruz Roja, por Teresa Hanley y John Mitchell

La cooperación entre el Comité Internacional de la Cruz Roja y la Cruz Roja Británica se ha limitado tradicionalmente a la asignación de fondos, puesta a disposición de delegados y contribuciones en especie de la Sociedad Nacional a los programas del CICR. La participación efectiva en las operaciones del Comité se ha extendido, a lo sumo, a contribuciones específicas para un país o programa determinados. Esta Sociedad Nacional no interviene en las tareas de planificación, ejecución o estudio del CICR, aunque asigna con regularidad a la Institución al menos 25% de su presupuesto para las actividades internacionales y pone a disposición delegados sobre el terreno. Este porcentaje está aumentando y, en los últimos tres años, las contribuciones de la Cruz Roja Británica ascendieron al 50% de su presupuesto internacional, lo que supuso más de 15 millones de libras esterlinas en 1996. Además, actualmente el 12% de los delegados del CICR procede de esta Sociedad Nacional.
 

Quizás el cambio más importante en el ámbito de la cooperación es la tendencia, cada vez más definida, del CICR a delegar algunas de sus responsabilidades operacionales en Sociedades Nacionales, para que dirijan parte de sus programas. En un proyecto delegado la Sociedad Nacional gestiona y ejecuta directamente la mayoría de los aspectos, aunque el proyecto sigue bajo los auspicios del CICR. Generalmente, el CICR selecciona el programa en cuestión y se encarga de la evaluación inicial y de la planificación. La Sociedad Nacional asume la provisión de fondos y la gestión del proyecto bajo el control general del CICR. La Cruz Roja Británica asumió la responsabilidad operacional de un seminario práctico sobre vehículos en Afganistán, que fue uno de los primeros proyectos de este tipo. En 1995, llevó a cabo un proyecto delegado sobre saneamiento y abastecimiento de agua en Bosnia, que se reseña a continuación.

  Proyecto delegado de abastecimiento de agua en Bosnia  

 
Durante los tres años de asedio, hasta 1995, el distrito de Bihac, en el noroeste de Bosnia, quedó aislado del resto de ex Yugoslavia, Todos los servicios públicos de primera necesidad (electricidad, gas y agua) resultaron muy dañados, especialmente la red de abastecimiento de agua, por falta de mantenimiento y de piezas de recambio.
 

El CICR advirtió la necesidad de suministrar materiales, equipos y asistencia técnica a los servicios municipales de abastecimiento de agua de Bihac para que pudieran reparar los desperfectos. La gestión operacional de este proyecto de seismeses se encomendó a la Cruz Roja Británica.
 

se trataba de una forma relativamente nueva de cooperación entre las dos organizaciones. La atribución de funciones y responsabilidades se hizo como sigue:
 

  El CICR proporcionó:  

  • apoyo logístico (sistema y labor de almacenamiento, servicios de transporte y radio);

  • responsabilidad de la seguridad de los delegados británicos;

  • oficinas, equipos, seguros:

  • acceso a ciertas zonas donde la Sociedad Nacional no hubiera podido llegar;

  • ayuda para los trámites aduaneros y los contactos con las autoridades nacionales y regionales;

  • ayuda para definir y planificar el trabajo que ha de llevarse a cabo;

  • asesoramiento técnico y supervisión:

  • información permanente sobre la situación política y militar;

  • disposicio nes para la transferencia del proyecto en caso de que éste debiera suspenderse inesperadamente.

     

  La Cruz Roja Británica proporcionó:  

  • dinero y víveres;

  • delegados;

  • gestión del proyecto (estudio detallado, planificación, control y evaluación).

 
Una evaluación mostró que el proyecto resulta ventajoso tanto para el CICR como para los beneficiarios directos. Aumentó, en particular, la notoriedad de la Cruz Roja en la zona, lo que quizás sirvió de ayuda en las negociaciones para tener acceso a los prisioneros y para el pleno cumplimiento de la tarea de la Cruz Roja. Además, la participación de la Cruz Roja Británica demostró que era posible cierta continuidad si la situación política se estabilizase, lo que posibilitaría que el CICR se retirara y centrara su labor en reforzar la capacidad de la Cruz Roja local.
 

Según la Cruz Roja Británica, esta forma de cooperación resulta beneficiosa en muchos aspectos. Mayor entendimiento mutuo de las condiciones, las limitaciones y los procedimientos de trabajo. Relaciones más estrechas entre los colaboradores de la Sociedad Nacional sobre el terreno y el personal de Londres, por un lado, y entre los colaboradores del CICR sobre el terreno y los de la sede en Ginebra, por otro. Asimismo, gracias a la intervención directa en la realización y gestión de los proyectos, la satisfacción profesional del personal de la Sociedad Nacional es mayor.
 

Sin embargo, a pesar de que la Sociedad Británica apoyaba mucho esta forma de cooperación, se tropezó con limitaciones y surgieron problemas. Por ejemplo, es preciso que estén claramente establecidos los métodos administrativos y de gestión, las diferentes funciones y responsabilidades de ambas partes. El CICR está preparando un manual de métodos y directrices de trabajo. Un proyecto debe ser detalladamente planificado pero también flexible, puesto que una situación inestable requiere la capacidad de cambiar rápidamente de dirección si es necesario. Es esencial la confianza y la esperanza mutua, ya que la reputación de cada una de las organizaciones está basada en la actuación de la otra. La toma de decisiones puede ser lenta, especialmente cuando se necesita financiación exterior y cuando a ello se le añade, como en este caso, una nueva etapa de evaluación para los donantes gubernamentales/institucionales.
 

Sin embargo, a pesar de algunos problemas surgidos inicialmente por estos condicionantes y obstáculos, los participantes, tanto del CICR como de la Cruz Roja Británica, convinieron en que el fruto de esta forma de cooperación es mayor confianza y entendimiento mutuo, lo que sólo puede servir para reforzar una estrecha y fructífera relación de trabajo en el futuro.

  Conclusión  

 
El principio general de una estrecha cooperación con el CICR tiene gran aceptación.
 

Parece que hay un verdadero deseo por ambas partes de colaborar estrechamente y un convencimiento creciente de que Sociedades Nacionales como la nuestra pueden aportar la capacidad y la experiencia necesarias para dirigir los programas de desarrollo en situaciones inestables. Pero, en la práctica, sigue habiendo problemas. La Cruz Roja Británica ha observado que se necesita bastante tiempo para establecer las modalidades concernientes a las funciones y responsabilidades, así como para tratar con las autoridades. Sólo estos modos operatorios pueden garantizar, en el futuro, la buena marcha de las relaciones y evitar la pérdida de tiempo con malentendidos absurdos. Cuando no se dedicó el tiempo suficiente para ello, se perdió todavía más buscando información, aclarando esos malentendidos y negociando las funciones. Hasta cierto punto, aunque una cooperación más estrecha signifique que inevitablemente cada organización ceda una porción de autonomía, el objetivo común es lograr una organización más eficaz en todo el mundo, cuyos participantes trabajen juntos y se complementen mutuamente.
 
 
  Teresa Hanley y John Mitchell   son colaboradores de la sede de la Cruz Roja Británica en Londres.  

Original: inglés




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