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Colaboración entre el Comité Internacional de la Cruz Roja y la Cruz Roja de Nigeria en actividades operacionales

30-06-1998 Artículo, Revista Internacional de la Cruz Roja, por Ofor Nwobodo

Las raíces de la Cruz Roja de Nigeria datan del año 1917, cuando el país todavía se hallaba bajo la autoridad británica. Ese año, la Cruz Roja Británica organizó, por primera vez, una colecta de fondos en Lagos. Tras ese evento, se instituyó la denominada Sección Central de Nigeria de la Cruz Roja Británica, con sede en Lagos. La sección tenía subsecciones en las entonces tres zonas del país, es decir, oriental, septentrional y occidental, con sede en Enugu, Kaduna e Ibadan, respectivamente. Con la independencia del país, el 1 de octubre de 1960, nacía la Cruz Roja de Nigeria, en virtud de una Ley del Parlamento llamada «Ley de 1960 de la Cruz Roja de Nigeria». Hoy, la Sociedad Nacional cuenta con una sección en cada uno de los 36 estados, así como en Abuja, territorio de la capital federal.
 

De conformidad con los estatutos, la estructura administrativa de la Sociedad Nacional está integrada por un comité central (la más alta autoridad deliberante) presidido por el presidente de la nación. Cuatro personas representan a la sección de cada estado en el comité central, que se reúne una vez al año, y que cuenta con un comité ejecutivo integrado por funcionarios nacionales elegidos, asesores y representantes de las secciones. Se reúne trimestralmente y también lo preside el presidente de la nación. Cada sección de la Sociedad Nacional tiene un comité ejecutivo elegido, presidido por un presidente, que se ha de reunir, como mínimo, diez veces al año. Las secciones tienen departamentos de actividades operacionales con unidades de voluntarios cualificados en activo. La Sociedad Nacional cuenta con más de 400.000 socios activos. Son jóvenes más del 60% de los socios.
 

Las actividades de la Sociedad Naciona l incluyen la formación y los servicios tradicionales de primeros auxilios, ahora ampliados y denominados «programa de salud comunitaria» en el marco del nuevo enfoque de salud comunitaria de la Federación Internacional de Sociedades de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja; preparación asistencial y socorros de urgencia; asistencia a los refugiados; programas de lucha contra el SIDA y servicios de ambulancias. Otras incluyen la organización de servicios de asistencia social, como son hogares para niños huérfanos y abandonados, reclutamiento de donantes de sangre, visitas benéficas a hospitales, prisiones y centros de minusválidos, difusión de los ideales y principios de la Cruz Roja y del derecho internacional humanitario (DIH), actividades de búsqueda y de desarrollo de los jóvenes.

  Instalación de una delegación regional del CICR  

 
En 1986, el Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR) instaló una delegación regional en Lagos, lo que dio una nueva dimensión a las actividades operacionales de la Cruz Roja de Nigeria. Esta nueva dimensión dio lugar a una creciente colaboración práctica. Analizando los resultados de la colaboración desde 1986, se puede decir que la instalación de la delegación regional del CICR en Nigeria fue una iniciativa de gran previsión humanitaria que, sin lugar a dudas, se inscribe en el cometido del CICR, por el que se estipula, entre otras cosas que «el Comité Internacional puede tomar las iniciativas humanitarias que correspondan a su cometido de institución y de intermediario específicamente neutrales e independientes y estudiar las cuestiones cuyo examen incumba a tal institución» [1 ] . Esa iniciativa ha demostrado ser muy positiva. Ha hecho posible el logro de muchos objetivos de índole humanitaria en el país más poblado de África [2 ] . Los objetivos alcanzados podrían atribuirse a la convergencia de intereses de índole humanitaria comunes de la Cruz Roja de Nigeri a y del CICR en Nigeria.
 

La mencionada iniciativa del CICR proporcionó, de forma extraordinaria, a la Cruz Roja de Nigeria una especie de lente de aumento, una brújula y una capacidad asociativa muy apreciada en un período en que le resultaba extremadamente difícil cumplir con sus obligaciones humanitarias, un período en el que no contaba con ninguna otra ayuda exterior o extranjera para realizar sus ingentes tareas humanitarias. Llegando a este punto, cabe señalar que Nigeria es un país que, algunos años después de su independencia (1960), comenzó a verse confrontada con una serie de catástrofes, naturales y provocadas por el ser humano. Entre ellas cabe recordar la crisis política nacional que, en 1967, condujo a la guerra civil (guerra de Biafra) y que duró hasta enero de 1970. Asimismo, se han registrado varios casos graves de enfrentamientos intercomunitarios y religiosos en distintos puntos del país. Las catástrofes naturales han sido la sequía, las inundaciones y epidemias, como son el cólera y la meningitis.

  Necesidades de la Cruz Roja de Nigeria  

 
En los años setenta y ochenta, cuando la economía de Nigeria era bastante próspera, la Sociedad Nacional recibía, tanto a nivel federal como estatal, gran apoyo del Gobierno, y del público en general. Sin embargo, la recesión económica y la continua devaluación de la moneda nigeriana se volvieron lamentablemente contra ella. El apoyo del Gobierno y del público a los servicios de la Cruz Roja de Nigeria disminuyó y, en algunos casos, desapareció. Las solicitudes de asistencia por parte de los necesitados aumentaba, a la vez que las fuentes de financiación de la Sociedad se volvían extremadamente limitadas y seguían disminuyendo. Esa falta de apoyo exterior podría atribuirse a la falta de comprensión casi total, por parte del mundo exterior, a la verdadera situación humanitaria de Nigeria, que requería los ser vicios de la Cruz Roja de Nigeria. Paradójicamente, en el país, un gran porcentaje de la población, independiente de su nivel de educación, consideraba erróneamente a la Cruz Roja «como una organización orientada hacia el extranjero cuya función consistía en aportar servicios de socorro del mundo desarrollado a África». Por ello, no veían la razón de apoyar localmente a la Sociedad Nacional. La entonces intervención humanitaria sin precedentes de la Cruz Roja en Nigeria, durante la «guerra de Biafra», podría considerarse que era la génesis de esa impresión errónea. En la mente de muchos, los servicios de la Cruz Roja y el posible apoyo del público sólo eran necesarios en tiempo de conflicto armado. Así pues, la Cruz Roja de Nigeria tenía que hacer frente a la cuestión de instruir a la mayoría de los nigerianos por lo que atañe a sus actividades estatutarias en tiempo de paz y en tiempo de guerra. No disponía del necesario material de difusión. Tampoco contaba con los medios para llegar a la totalidad del país. Y fue entonces cuando el CICR instaló su delegación regional en Lagos. El programa inicial de actividades del CICR se centraba en la difusión y en lograr que el Gobierno de la República Federal de Nigeria ratificara los Protocolos adicionales de 1977 a los Convenios de Ginebra. Estos dos ámbitos también eran del agrado de la Cruz Roja de Nigeria. En consecuencia, se convirtieron en los primeros ámbitos de enfoque conjunto para ambas instituciones. Durante los dos primeros años de colaboración, se lograron resultados extraordinarios, como son talleres de difusión para los funcionarios y los miembros de la Sociedad Nacional, medios de información, difusión en las fuerzas armadas y la Policía, así como ratificación, en 1988, por el Gobierno Federal Militar de Nigeria, de los Protocolos adicionales de 1977.

  Difusión del derecho internacional humanitario  

 
Las actividades de difusión son un a sucesión de hitos en la historia de la Cruz Roja de Nigeria. Era el primer programa de derecho internacional humanitario en el que participaba la Cruz Roja de Nigeria desde su fundación. Era, asimismo, el primer programa común de la Sociedad Nacional con el CICR tras las operaciones de socorro de la «guerra de Biafra». En general, este programa permitió conocer los principios y los servicios humanitarios de la Sociedad Nacional. Asimismo, contribuyó a que, en algunas comunidades musulmanas, se dejara de relacionar erróneamente el emblema de la Sociedad Nacional con la religión cristiana. Las palabras del redactor de un diario, que había participado en un taller de difusión para directivos de los medios de comunicación, organizado en Kano, ciudad predominantemente musulmana, el año 1988, ilustran bien esta positiva evolución. Dijo, entre otras cosas: «Antes de participar en este taller, siempre había considerado yo a la Sociedad Nacional como una organización religiosa, y nunca me servía de sus comunicados de prensa. Hoy sé que la Sociedad Nacional es una organización totalmente aconfesional y humanitaria no discriminatoria a la que cualquiera puede afiliarse». Por último, sugirió que se tomasen medidas para evitar que algunos miembros del público y de organismos gubernamentales hicieran un uso indiscriminado del emblema de la cruz roja. Instó a sus compañeros de profesión a dar mucha publicidad a la labor de la Cruz Roja y al derecho exclusivo a usar el emblema para las unidades médicas de las fuerzas armadas. Curiosamente, fue ese mismo redactor quien abogó por que se continuara usando el emblema de la cruz roja cuando un periodista no participante, encargado de informar sobre el acto de clausura del taller, sugirió que se cambiara éste por lo que denominó «un emblema más aceptable».
 

Las actividades conjuntas de difusión CICR-Cruz Roja de Nigeria han continuado desplegándose durante el año. El programa ha pasado a ser una vivencia habitual en algunas entidades militares superior es de las fuerzas armadas de la República Federal de Nigeria. Entre ellas, cabe destacar la Escuela Nacional de Guerra (Abuja), la Escuela de Comandancia y Estado Mayor (Jaji, Kaduna), laAcademia Nigeriana de Defensa (Kaduna) y la Escuela de Estudios Estratégicos (Kuru, Jos, Plateau State of Nigeria). Desde hace cuatro años, la Escuela Nacional de Guerra se beneficia de un taller de una semana sobre derecho internacional humanitario, organizado por el CICR con la participación de la Cruz Roja de Nigeria. Generalmente, el programa se convierte en un foro para la difusión y el intercambio de ideas sobre los cometidos de los distintos componentes del Movimiento Internacional de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja, en tiempo de paz y en tiempo de conflicto armado. Habitualmente, se realiza un estudio de un caso práctico de un conflicto armado real o de una situación de mantenimiento de la paz en que participan las fuerzas armadas de Nigeria. En el apartado de difusión que tuvo lugar el 11 de febrero de 1998, el caso estudiado era la operación de mantenimiento de la paz ECOMOG en Sierra Leona.
 

Habida cuenta de la gran necesidad de aplicar en Nigeria, las disposiciones de los cuatro Convenios de Ginebra, en los que se estipula, que «las Altas Partes Contratantes (tienen la obligación de) difundir lo más ampliamente posible, tanto en tiempo de paz como en tiempo de guerra, el texto del presente Convenio en el país respectivo, y especialmente a incorporar su estudio en los programas de instrucción militar y, si es posible, civil, de modo que sus principios sean conocidos por el conjunto de la población, especialmente por las fuerzas armadas combatientes, por el personal sanitario y por los capellanes», el CICR y la Cruz Roja de Nigeria adoptaron el proverbio chino «enseñar a pescar, en vez de dar el pescado». Así, en febrero de 1997, se organizó un taller especial de tres días sobre la enseñanza del DIH, en la Escuela de Comandancia y Estado Mayor (Jaji, Kaduna State of Nigeria) para ofic iales encargados de la instrucción militar [para coroneles del ejército de tierra y de sus homólogos del ejército del aire y de la marina ] . Fue una experiencia muy provechosa, enteramente destinada a garantizar la continuidad de la difusión del DIH en entidades militares clave. La idea de incorporar el derecho internacional humanitario en el plan de estudios de las universidades nigerianas también es un tema de interés compartido por la Cruz Roja de Nigeria y el CICR. A lo largo de los años, se han establecido contactos a ese respecto con las autoridades de algunas universidades. En 1997, se organizó, en Abuja, territorio de la capital federal, un taller de dos días sobre ese tema, patrocinado por el CICR; participaron selectos oradores de facultades de derecho de distintas universidades, así como representantes de la Comisión de Universidades Nacionales y del Ministerio Federal de Educación. El taller propició la oportunidad para formular recomendaciones destinadas a facilitar la enseñanza del derecho internacional humanitario en las universidades nigerianas.

  Aplicación del derecho internacional humanitario  

 
Se considera, a veces, que los Convenios de Ginebra son, como tratados, meros documentos. Pero, en realidad, son mucho más que eso. El principio fundamental de un derecho de tratados es pacta sunt servanda , por el que se estipula que todo tratado vigente es vinculante para las partes en él y que éstas han de aplicarlo de buena fe» [3 ] . Por consiguiente, los Convenios de Ginebra han de ser estrictamente respetados por las partes en ellos. Así, la colaboración CICR-Cruz Roja de Nigeria se ha centrado en las medidas para mejorar la aplicación del DIH en Nigeria. Para ello, ambas instituciones, en colaboración con el Instituto Nigeriano de Asuntos Internacionales, organizaron en Lagos, el año 1996, un taller nacional sobre aplicación del derech o internacional humanitario en Nigeria; participaron importantes funcionarios gubernamentales, representantes de las fuerzas armadas, de la Policía, de círculos académicos, de organismos de la ONU, de misiones diplomáticas y de organizaciones nacionales no gubernamentales. Los asistentes hicieron una serie de recomendaciones que fueron presentadas a las correspondientes autoridades gubernamentales. Las recomendaciones que, entre otras cosas, incluían la institución de un órgano o de una comisión nacional para la aplicación del DIH en Nigeria, están siendo seguidas conjuntamente por el CICR y por la Cruz Roja de Nigeria.

  Difusión para el público en general  

 
En Nigeria, un medio eficaz para llegar a los jóvenes y a los «todavía jóvenes» con mucho entusiasmo, es el teatro. Las unidades locales de la Cruz Roja de Nigeria se sirven de ese medio para transmitir mensajes a la población local, en particular durante las campañas de salud pública. Así, durante la epidemia de 1996 de meningitis cerebroespinal, los voluntarios del destacamento de socorro de la sección del Estado de Kano recurrieron al arte dramático para explicar las causas de y las medidas de prevención contra la epidemia.
 

Tras la operación contra la meningitis, el análisis del impacto positivo del teatro indujo a la delegación regional del CICR y a la Cruz Roja de Nigeria a examinar juntas la posibilidad de utilizar el teatro como medio para difundir el DIH con un enfoque especial en la promoción de la tolerancia entre los jóvenes. Se pensó que promover un espíritu de tolerancia entre los jóvenes, en un país como Nigeria, que cuenta con más de 250 grupos étnicos, es una buena vía potencial para lograr la tan deseada paz por la que la Cruz Roja aboga en todas las circunstancias. La Cruz Roja de Nigeria deseaba realizar esta noble idea, pero no contaba con los necesarios recursos para ello. La delegació n regional del CICR, compartiendo la opinión de Frédéric de Mulinen, expresada en su obra El derecho de la guerra y las fuerzas armadas , «Las tradiciones, las motivaciones y los orígenes del derecho que reglamenta las relaciones entre pueblos, naciones y Estados, tanto durante la paz como durante la guerra, no son los mismos», aceptó esta nueva idea. Por ello, la delegación regional accedió a participar en el experimento que incluía una serie de reuniones preparatorias que dieron lugar, en mayo de 1997, al proyecto de teatro de la Cruz Roja de Nigeria titulado «ASKARI». La obra fue representada en 30 lugares distintos, en 20 de los 36 estados de Nigeria, entre mayo y julio de 1997. Asistieron más de 30.000 personas, incluidos administradores militares del Estado, altos funcionarios gubernamentales y jóvenes, que son el principal grupo destinatario y que han seguido adhiriéndose al mensaje de tolerancia de la Cruz Roja.

Uno de los aspectos más extraordinarios del proyecto «ASKARI» era la unidad de la Cruz Roja a lo largo de miles de kilómetros recorridos durante la gira nacional de la compañía. Lo que el público veía y admiraba era una única Cruz Roja y su manifiesto apoyo a la paz mediante la tolerancia. Nadie hacía la diferencia entre los distintos componentes del Movimiento; nadie se atribuía más mérito que otros. Era una colaboración perfecta, un acto de una familia indivisible. Era el PROYECTO ASKARI DE LA CRUZ ROJA, 1997.

  Comunicación  

 
Dada la gran importancia que tiene una comunicación eficaz, particularmente en tiempo de catástrofe, el CICR y la Cruz Roja de Nigeria mantienen un sistema común de comunicación en el país. En virtud de ese acuerdo, el CICR instaló 12 equipos de alta fidelidad de comunicación por radio en 12 secciones que abarcan las cinco zonas operacionales de la Sociedad Nacional. A pesar de q ue fue el CICR el que los instaló y el que se encarga de su mantenimiento, los equipos de radio son propiedad de la Cruz Roja de Nigeria. El uso de los equipos de radio está destinado a ambas partes sin ningún tipo de restricciones. En cierto modo, las oficinas de las secciones donde están los equipos de radio sirven, asimismo, de dependencias para la Sociedad Nacional y para el CICR. De cara al exterior, la red radiofónica pertenece a la Cruz Roja. Las secciones que no disponen de equipos de radio reciben mensualmente una ayuda financiera del CICR para poder utilizar los servicios de los equipos de radio más cercanos. Cabe mencionar que la Cruz Roja de Nigeria es la única organización no gubernamental con una red de comunicación por radio en Nigeria.

  Operaciones de socorro  

 
Prestar servicios de socorro a las víctimas de las catástrofes ha sido uno de los mayores desafíos a los que la Cruz Roja de Nigeria ha hecho frente. Como ya se ha dicho, Nigeria se ve frecuentemente afectada por cierto tipo de catástrofe natural o provocada por el ser humano. No pasa un año sin que se produzcan una o más catástrofes humanas en algún lugar del país. Esa situación siempre somete a la Cruz Roja de Nigeria a una gran precariedad. Precariedad en el sentido de que, a lo largo de los años, la Sociedad Nacional ha sufrido intensas restricciones financieras y una falta de apoyo de Sociedades Nacionales homólogas extranjeras, generalmente denominadas Sociedades Nacionales Participantes (SNP). Sin embargo, se comprueba con gran satisfacción que, en 1996, al declararse la última epidemia de meningitis cerebroespinal en algunos estados septentrionales de Nigeria, epidemia a la que la Federación Internacional y algunas Sociedades Nacionales (en especial, Alemana, Sueca, Noruega, Suiza y Británica) hicieron frente adecuadamente, la situación está cambiando mucho. La Federación Internacional cuenta ahora con una deleg ación en Lagos.
 

Aunque la precaria situación conllevaba indecibles sufrimientos humanos que requerían una intervención humanitaria constante, en ningún momento la Sociedad Nacional se desinteresó de esos problemas. Más bien fue la única fuente principal de socorro para miles de damnificados, en cualquier punto del país, en todo momento.
 

Seguramente los profanos se preguntarán cómo, durante la última década, la Sociedad Nacional ha podido hacer frente a estos desafíos humanitarios provocados por las catástrofes. La verdad o la respuesta reside en la colaboración del CICR y de la Cruz Roja de Nigeria. El aspecto más notable de la colaboración ha sido el hecho de que su nivel ha seguido aumentando, año tras año, de una u otra forma. Por lo que atañe a los servicios de socorro, el CICR ha prestado una atención prioritaria a la Sociedad Nacional. Había demostrado ser un gran compañero humanitario para la Sociedad Nacional en todas las situaciones de necesidad, tanto en tiempo de paz como en tiempo de conflicto armado. Un ejemplo que hace al caso fue la contienda relativa a la frontera de la península de Bakassi entre Nigeria y Camerún, que dio lugar a otro aunamiento de esfuerzos entre el CICR y la Cruz Roja de Nigeria.
 

Puesto que se trataba de un conflicto internacional, incumbía al CICR intervenir. Para la Sociedad Nacional también era un llamamiento natural al deber para prestar asistencia a las víctimas desplazadas. Como bien dijo F. de Mulinen: «Hace apenas un siglo, los combates se desarrollaban exclusivamente entre militares y no afectaban más que a las pocas personas civiles que tenían la mala suerte de hallarse cerca del campo de batalla. Desde entonces y, sobre todo, desde la Segunda Guerra Mundial, las pérdidas de vidas civiles sobrepasan cada vez más a las pérdidas sufridas por los miembros de las fuerzas armadas» [4 ] .

En el caso de la península de Bakassi, la observación de Mulinen demostró ser cierta. Las más de las víctimas del conflicto eran miles de personas desplazadas. La Cruz Roja de Nigeria evaluó la situación, pero tropezó con dificultades para suministrar el necesario material de socorro. Expuso su situación al CICR, que estaba igualmente interesado por la operación.
 

La delegación regional del CICR apoyó inmediatamente a la Sociedad Nacional suministrándole material de socorro, que ésta distribuyó a las víctimas del conflicto en la península de Bakassi y en el interior, en los estados de Cross River y de Akwa Ibom, mientras que el CICR se ocupaba de los prisioneros de guerra. También los servicios de búsqueda se desplegaron conjuntamente por ambas instituciones. Cabe destacar que la Cruz Roja de Nigeria fue la primera organización humanitaria en prestar servicios de socorro a las víctimas del conflicto de la península de Bakassi por parte nigeriana, lo que fue posible gracias al apoyo del CICR.

Asimismo, cabe señalar que, en la colaboración entre el CICR y la Cruz Roja de Nigeria, nunca se ha descuidado a las víctimas de catástrofes naturales o de las provocadas por el ser humano. Podría decirse que la motivación habitual del CICR habían sido los visibles sufrimientos humanos a los que la Sociedad Nacional tenía que hacer frente, unidos a la producción o a la capacidad visibles de la unidad local de la sección o de la sede nacional de la Sociedad Nacional. El espíritu de colaboración no conlleva tipo alguno de «cláusula de exclusión», puesto que los servicios requeridos consisten en aliviar el sufrimiento humano. Este espíritu ha contribuido, en gran medida, a presentar a todos los componentes del Movimiento Internacional de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja como una entidad humanitaria a los ojos de los nigerianos.

  Transporte  

 
En los años setenta, cuando la economía de la nación era próspera, las más de las secciones de la Sociedad Nacional contaban con ambulancias o con vehículos de socorro de urgencia nuevos o en condiciones de circular. Con la degradación de la economía y el correspondiente impacto negativo para las actividades de colecta de fondos de la Sociedad Nacional, el mantenimiento de los vehículos resultaba extremadamente difícil. Ello dio lugar a que se retirara la mayoría de ellos de la circulación. A finales de los años ochenta, cuatro de las secciones pudieron obtener ambulancias nuevas o casi nuevas del Gobierno del respectivo estado y de personas jurídicas. En la década de los noventa, al averiarse la mayoría de los vehículos operacionales, la falta de movilidad es un factor entorpecedor para los servicios de urgencia de la Sociedad Nacional. Es muy difícil llegar a las zonas rurales más aisladas. Los servicios de ambulancias de la Sociedad Nacional han estado casi totalmente parados.

Esta penosa situación dio lugar, en la segunda mitad de los años ochenta, a un cambio muy positivo con el apoyo del CICR. El apoyo requerido no era para comprar nuevos vehículos, que eran muy caros. A la vista de ello, así como del elevado número de vehículos de urgencia necesarios para prestar servicios en todo el país, la Cruz Roja de Nigeria prefirió solicitar la ayuda del CICR, a fin de reparar los viejos vehículos de urgencia de la Sociedad Nacional, tanto en las secciones como en la sede nacional. La solicitud fue acogida favorablemente. En los últimos tres años, el CICR ha renovado 28 de los antiguos vehículos y transferido a la Sociedad Nacional 4 de los suyos. Asimismo, ha comprado dos ambulancias poco usadas que se han puesto a disposición de dos secciones de zonas donde frecuentemente se producen catástrofes. Con la colaboración del CICR, la rapidez de acción se ha convertido en la característica de casi todas las secciones de la Sociedad Nacional. Se han establecido patrullas de urgencia especiales para las secciones y se las ha dotado adecuadamente con la ayud a del CICR. Los voluntarios se caracterizan por su gran entusiasmo y por su compromiso para con los ideales humanitarios de la Sociedad Nacional. De hecho, ha sido un movimiento histórico que ha pasado, a nivel nacional, de una situación próxima a la inactividad a operaciones de alto nivel humanitario. Esta notable evolución en su totalidad no es, ni más ni menos, que el resultado de un espíritu de colaboración de Cruz Roja bien intencionado y correctamente puesto en práctica, que el CICR, por mediación de su delegación regional en Lagos, ha transmitido a la Cruz Roja de Nigeria.

  Preparación para situaciones de urgencia  

 
Los enfrentamientos intercomunitarios, que ahora parecen ser habituales en Nigeria, siempre han sido fuente de sufrimientos muy deprimentes para miles de nigerianos, que generalmente están desplazados y se ven obligados a acudir a la Cruz Roja de Nigeria en busca de socorro. En los últimos diez años, se ha registrado ese tipo de enfrentamientos en Kano, Zango Kataf (estado de Kaduna), Wukari (estado de Taraba), Aguleri/Unuleri (estado de Anambra), Warri (estado de Delta), Ife/Modakeke (estado de Osun). Cada vez que la Sociedad Nacional tiene que hacer frente a los enfrentamientos intercomunitarios, el CICR la apoya. Cuando la Sociedad Nacional ha terminado de evaluar las necesidades en una zona afectada, el CICR proporciona el necesario material de socorro y facilita su transporte.
 

Por lo que respecta a preparación en caso de catástrofe, el CICR también presta apoyo a la Cruz Roja de Nigeria, en particular para la formación. Así, en 1997, transfirió a la Sociedad Nacional un almacén que había constituido, años atrás, en los locales de la sección del estado de Lagos. La Sociedad Nacional cobra ahora un alquiler al CICR, que sigue utilizándolo.
 

Como ya hemos dicho, la principal motivación del CICR, cada vez que p resta asistencia a la Sociedad Nacional, son «las necesidades humanas visibles» que requieren la intervención humanitaria de la Cruz Roja. En Nigeria, no se aplican «normas estrictas» ni «cláusulas de exclusión» por las que se haga caso omiso de las necesidades de los demás componentes del Movimiento en el cumplimiento del respectivo cometido. Un buen ejemplo fue el apoyo que el CICR prestó a la Cruz Roja de Nigeria durante la operación contra la meningitis cerebroespinal, desplegada el año 1996, en algunos estados septentrionales del país. A pesar de que fue un desastre de índole sanitaria que, normalmente habría incumbido a la Federación Internacional y a la Sociedad Nacional, la delegación regional del CICR en Nigeria promocionó la operación en las zonas rurales aisladas prestando dos vehículos de la Peugeot Automobile Nigeria en Kaduna para el uso de los voluntarios de la Sociedad Nacional.

  Desarrollo institucional — colaboración entre todos los componentes del Movimiento  

 
En 1994, el CICR y la Federación Internacional aceptaron la propuesta de la Cruz Roja de Nigeria de que auditores independientes realizaran una evaluación conjunta de la estructura y de las actividades de la Sociedad Nacional. Las dos Instituciones Internacionales del Movimiento proporcionaron apoyo financiero y personal para ello. Las decisiones relativas a la aceptación y a la aplicación de las recomendaciones de la evaluación conjunta recayeron en la Cruz Roja de Nigeria. No hubo intromisión del exterior. El CICR garantizó la financiación para permitir a la Sociedad Nacional que celebrara reuniones ad hoc , a fin de analizar las recomendaciones que ahora se están poniendo en práctica. Cabe destacar que el Comité Central de la Sociedad Nacional aprobó, en 1995, más del 95% de las recomendaciones destinadas a mejorar la eficacia y el rendimiento de las correspondientes act ividades. Es fácil proponer ideas, pero aplicarlas no siempre lo es tanto. De hecho, siempre resulta difícil, y la situación de la Cruz Roja de Nigeria no es ninguna excepción. Sin embargo, es fantástico ver que, en esta fase de aplicación, el CICR y, por supuesto, la Federación Internacional siguen apoyando a la Sociedad Nacional. Actualmente, el apoyo del CICR incluye el patrocinio de seminarios anuales para funcionarios superiores nacionales y de las secciones, el pago íntegro del salario de los tres miembros del personal administrativo de la sede nacional, es decir, los funcionarios para difusión/información, formación nacional y preparación para situaciones de urgencia y el director adjunto (obtención del apoyo público). El CICR participa, asimismo, en el pago de los salarios de otros cuatro funcionarios superiores de la sede nacional.
 
A nivel administrativo, en los últimos cuatro años, el CICR ha prestado apoyo financiero a la Cruz Roja de Nigeria para la celebración de sus asambleas generales anuales. Este apoyo hace posible que todas las secciones de la Sociedad Nacional estén adecuadamente representadas en las AGA, el más alto órgano político de la Sociedad Nacional. Aparte de este ingente apoyo financiero, el CICR proporcionó a la sede nacional de la Sociedad Nacional material de oficina moderno, incluidos dos equipos de ordenadores y télex. También suministró material para la difusión, como equipos de televisión y de vídeo, una cámara de vídeo y un proyector. Además, el CICR pone sus locales a disposición de la Sociedad Nacional, la utilización de su fax, teléfono, combustible de su propio depósito en tiempo de escasez de combustible, vehículos, etc. Cabe mencionar también que, de conformidad con su cometido humanitario, el jefe de misión de la delegación regional del CICR siempre ha considerado como parte de su deber hacer valer la imagen de la Sociedad Nacional ante la comunidad internacional, en particular mediante misiones diplomáticas en Nigeria. Aprovecha la más mínima o portunidad para exponer los servicios y las necesidades de índole humanitaria de la Sociedad Nacional.
 

Por su parte, la Federación Internacional ha trabajado sin cesar para lograr la realización de los objetivos definidos en el Plan Trienal de Desarrollo de la Cruz Roja de Nigeria, aprobado en 1997. Por primera vez en la historia de la Cruz Roja de Nigeria, ésta se está beneficiando de un proyecto tripartito patrocinado por la Federación, las Sociedades Nacionales y los Gobiernos de Canadá, Estados Unidos de América, Reino Unido y Suecia. Es éste un progreso muy apreciado.

  Conclusión: La colaboración es imprescindible  

 
Lo que se podría calificar de núcleo de la colaboración entre el CICR y la Cruz Roja de Nigeria es la confianza y el espíritu de equipo que siempre han prevalecido entre ambas Instituciones, en todas las fases de sus actividades comunes. Asimismo, la evaluación siempre ha sido un ejercicio común de asociados iguales.
 

Se puede decir que cualesquiera progresos o innovaciones de índole humanitaria realizados en el marco de la colaboración CICR-Cruz Roja de Nigeria han sido posibles gracias a una serie de factores. La proximidad de las dos Instituciones es uno de ellos. Ambas comparten los mismos locales administrativos. El CICR trasladó sus oficinas de un inmueble privado alquilado a los locales de la Sociedad Nacional. Con este traslado, el alquiler de su oficina pasó a beneficiar a la Sociedad Nacional, lo que es una importante fuente de ingresos económicos para la Cruz Roja de Nigeria.
 

Otro importante elemento es el liderazgo de la delegación regional del CICR. Un liderazgo que prospera gracias a la objetividad, que funciona sobre la base de la realidad, y no de meros sentimientos, que prefiere trabajar con sus socios como iguales, y no para ellos, que recompensa el sentido de la i niciativa, la transparencia y la responsabilidad, y que hace las veces de brújula en momentos de confusión o de necesidad.

Asimismo, cabe destacar que la política de puertas abiertas de la Cruz Roja de Nigeria ha sido un factor crucial en la colaboración. La Sociedad Nacional siempre la ha mantenido. No cabe duda de que la autoayuda o el autosustento es siempre la mejor base para cualquier actividad humana. No obstante, cabe decir que alcanzar ese nivel nunca es tarea fácil, pero que por algo hay que empezar. En ese sentido, el CICR ha apoyado a la Cruz Roja de Nigeria en sus esfuerzos por desarrollar sus capacidades.
 

Otro factor favorable en el marco de dicha colaboración es el espíritu de información conjunta ocasional a la prensa sobre las actividades de la Sociedad Nacional. Ello contribuye a aclarar la habitual confusión de los medios informativos acerca de lo que incumbe a cada uno de los distintos componentes del Movimiento.
 

No cabe duda de que los objetivos humanitarios de los diferentes componentes del Movimiento Internacional de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja pueden lograrse de forma óptima mediante una colaboración transparente. Aunque para cada uno de ellos sea posible lograrlo por sí solo, lo cierto es que los mejores resultados, si se quiere paliar el sufrimiento humano, sólo pueden obtenerse mediante una colaboración visible. La fuerza más vinculante entre los débiles y los fuertes del Movimiento es la colaboración. Es una solución práctica para los débiles que han de ser considerados como necesarios o, mejor dicho indispensables, en todas las actividades del Movimiento, en cualquier lugar del mundo.
 

La colaboración origina comprensión, confianza, eficiencia y desarrollo en toda actividad humana. Para el Movimiento Internacional de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja, la colaboración a todos los niveles es una necesidad incuestionable.
 
   
  Ofor Nwobodo   es el secretario general de la Cruz Roja de Nigeria desde 1986.  

Original: inglés
 

  Notas   :  

1. Artículo 5(3) de los Estatutos del Movimiento Internacional de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja.

2. Según la Population Division de la ONU, «la población de Nigeria asciende a 115 millones de habitantes y alcanzará los 191 millones aproximadamente en el año 2015, lo que supone un aumento del 66% en 18 años».

3. T.O. Eliah, New Horizons in International Law, Sijthoff & Noordhoff, Nueva York, 1980, p. 43.

4. Frédéric de Mulinen, El derecho de la guerra y las fuerzas armadas, Colección Ius in bello nº 1, Instituto Henry Dunant, Ginebra, 1978, p. 20.




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