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Friedrich Born

06-04-1998

El CICR y la Segunda Guerra Mundial

   

(Ref. hist-976/20)

El 5 de junio de 1987, la dirección del Yad Vashem en Jerusalén organizó una ceremonia en el transcurso de la cual se plantó un árbol en memoria de Friedrich Born. En esta ocasión, a nombre del Yad Vashem, el señor Baruck Sharoni pronunció la alocución siguiente:

" Considero un inmenso privilegio haber sido encargado de realizar una investigación, interrogar a personas y estudiar documentos para determinar si Friedrich Born, representante autorizado del Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR) en Budapest en aquellos tiempos de temor y horror para la comunidad judía de Hungría, era digno de recibir el título de " Justo entre las Naciones " .

" Nos referimos al período de marzo de 1944, cuando Hungría fue invadida por Alemania, y que se continuó con la llegada de Adolf Eichmann y su banda, quienes estaban decididos a resolver la " cuestión judía " en Hungría mediante la deportación y poster ior aniquilación en Auschwitz del medio millón de judíos con que contaba el país.

" Interrogué a cierto número de personas dignas de confianza que, en aquel entonces, ejercían una actividad en Hungría y hoy viven en Israel. Pasé mucho tiempo con el abogado Arieh Ben-Tov, cuya tesis doctoral constituye una contribución importante para quienquiera que trate de comprender el período en cuestión y la actividad de Friedrich Born en Hungría.

" He llegado a la conclusión definitiva y categórica de que Friedrich Born es digno de recibir esta distinción excepcional. Tuvo el valor de enfrentarse a los dirigentes húngaros y a los representantes de la Alemania nazi en Budapest y de exigir con firmeza que se anularan las deportaciones. No logró alcanzar este objetivo. Actuó por simple humanidad, no por obedecer las instrucciones de sus superiores quienes, al contrario, estaban, a veces, muy alejados de este espíritu.

" Quisiera ahora dirigirme a los jóvenes alumnos de la Escuela de Artes de Tel Aviv, que he invitado a participar en esta importante ceremonia.

" Si nos hemos reunido aquí, mis jóvenes amigos, es para que ustedes sepan que no todo fue barbarie en aquella época. También hubo seres nobles y excepcionales, que arriesgaron su vida y la de su familia, para salvar otras vidas. Es verdad que estas personas eran pocas, comparadas con los millones de personas que colaboraron con los nazis para aniquilar a nuestro pueblo y a las decenas de millones que permanecieron indiferentes y cuyo silencio permitió que se pusiera en práctica la solución final.

" En total, estas personas no fueron más de 7.000, pero hoy, al asistir a la ceremonia de inauguración de este monumento dedicado a los " Justos entre las Naciones " que permanecieron desconocidos, ustedes seguramente habrán comprendido que debió haber habido muchos otros cuyo nombre es aún desconocido y probablemente lo seguirá siendo para siempre. Estos cuantos miles de hombres y mujeres nos dieron otra vez confianza en la humanidad. En efecto, no todo el mundo estaba contra nosotros en ese entonces, de la misma manera que, hoy, no todo el mundo se opone a nosotros.

" Para mí es un privilegio insigne presidir hoy esta ceremonia impresionante, y acoger entre nosotros a la hija y al hijo del nuevo " Justo entre las Naciones " , Friedrich Born, así como al alto representante del CICR, el señor Jacques Moreillon, que nos honra con su presencia entre nosotros. "