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Los Convenios de Ginebra de 1949: un progreso decisivo ( primera parte)

30-06-1999 Artículo, Revista Internacional de la Cruz Roja, por Catherine Rey-Schyrr

  Resumen:

Cuando se desencadenó la Segunda Guerra Mundial, el derecho internacional humanitario estaba compuesto por las varias Convenciones de La Haya de 1907 y los dos Convenios de Ginebra de 1929, ninguno de los cuales trataba de manera satisfactoria los riesgos que afrontaba la población civil. La experiencia durante la guerra hizo de la revisión del derecho internacional humanitario una prioridad después de 1945. En este artículo se sigue la historia de esa empresa hasta la adopción, por una conferencia diplomática, el 12 de agosto de 1949, de los cuatro Convenios de Ginebra para la protección de las víctimas de la guerra. Se pone un acento particular en la relación entre la experiencia que tuvo el CICR en la guerra con el inadecuado derecho de la época y las negociaciones para aprobar nuevas disposiciones jurídicas.
 

 
 

Promotor del primer Convenio de 1864 [1 ] - punto de partida del derecho internacional humanitario contemporáneo -, el CICR, aprovechando las lecciones aprendidas en los numerosos conflictos en los que ha intervenido, siempre ha considerado como una de sus prioridades trabajar en la elaboración, el desarrollo y el perfeccionamiento de este derecho. Según un mecanismo perfectamente descrito por François Bugnion [2 ] , " la acción, resultado de la iniciativa del Comité Internacional, nutre el desarrollo normativo; el desarrollo normativo, a su vez, sirve de punto de apoyo a la generalización de la acción, al mismo tiempo que abre la puerta a nuevas iniciativas. Existe, pues, una interacción constante entre el desarrollo de la práctica del Comité Internacional, por una parte, y el desarrollo de s u doctrina y del derecho humanitario, por otra " .
 

Cuando estalla la Segunda Guerra Mundial, el derecho convencional para la protección de las víctimas de la guerra está constituido básicamente por:
 

  • el Convenio de Ginebra del 27 de julio de 1929 para mejorar la suerte de los heridos y enfermos de los ejércitos en campaña (en adelante Convenio " heridos y enfermos),

  • el X Convenio de La Haya del 18 de octubre de 1907 para aplicar a la guerra marítima los principios del Convenio de Ginebra (Convenio " marítimo " ) y

  • el Convenio de Ginebra del 27 de julio de 1929 relativo al trato de los prisioneros de guerra (Convenio " prisioneros de guerra " ).

 
Pero dos de los principales beligerantes, la URSS y Japón, no ratificaron el Convenio " prisioneros de guerra " . En consecuencia, éste no obliga a las partes en conflicto ni en el frente de Europa Oriental ni en el del Lejano Oriente.
 

No hay en ese momento ningún convenio humanitario que regule la suerte de las personas civiles, salvo los artículos 42 a 56 del Reglamento anexo al IV Convenio de la Haya del 18 de octubre de 1907, relativo a las leyes y costumbres de la guerra terrestre que protegen a las poblaciones de los territorios ocupados; las insuficiencias de estas disposiciones ya se habían hecho patentes en la Primera Guerra Mundial, durante la cual numerosos civiles fueron internados, deportados o tomados como rehenes [3 ] .
 

Por lo que atañe al CICR, el único Convenio que lo menciona es el relativo a los " prisioneros de guerra " que, además de otorgarle un derecho de iniciativa humanitaria general, le reconoce una competencia específica relativa a la Agencia Central de Informaciones.
 

Nuestro propósito aquí n o es hacer un seguimiento de las acciones del CICR durante la guerra, ni analizar las razones de sus fracasos o de sus éxitos [4 ] . No obstante, hay dos cuestiones que bien vale la pena señalar: por un lado, dada la fragilidad de sus bases jurídicas, el CICR ha ejercido gran parte de su actividad al margen del derecho; por otro, los resultados obtenidos, con respecto tanto a los prisioneros de guerra como a los civiles, difieren mucho según haya podido o no apoyarse en el derecho convencional vigente [5 ] .
 

La Segunda Guerra Mundial confirma pues al CICR la necesidad de extender a todas las víctimas de los conflictos la protección de los Convenios, de dotarlos de un sistema de control eficaz y de obtener bases de intervención más sólidas que, manteniendo la independencia de la institución, consagren el desarrollo alcanzado por sus actividades.
 

Pero el mundo entero, profundamente conmocionado con el descubrimiento de tantos horrores, sale trastornado de esta catástrofe sin precedentes [6 ] .
 

Los IV Convenios de Ginebra de 1949 están indiscutiblemente marcados por esta tragedia, aunque, para tres de ellos, los estudios preliminares se remontan ya al período comprendido entre las dos guerras [7 ] .
 

En efecto, desde la culminación de la Primera Guerra Mundial, el CICR se había preocupado por garantizar la protección de los civiles. Para tal fin, había elaborado un proyecto con miras a ser sometido a la Conferencia Diplomática de 19298, pero los Estados, dedicados entonces a erradicar la guerra, descartaron este punto del orden del día. La Conferencia se limitó a manifestar el deseo de que " se emprendan profundos estudios con miras a la celebración de un Convenio internacional relativo a la condición y la protección de los civiles de nacionalidad enemiga que se encuentren en territorio de un beligerante o en un territorio ocupado por éste " [9 ] .
 

Perseverante en la senda que se había trazado, el CICR sometió a la XV Conferencia Internacional de la Cruz Roja - celebrada en Tokio en 1934- un proyecto de Convenio sobre los civiles (en adelante " Proyecto de Tokio " ). La Conferencia lo aprobó y confió al CICR el cometido de preparar, en concertación con el Gobierno suizo, la convocatoria de una Conferencia Diplomática. Luego de varios aplazamientos debidos a la falta de diligencia de los Estados, apenas en junio de 1939 estuvo Suiza en capacidad de anunciar la celebración de una Conferencia Diplomática, para comienzos de 1940. Pero ya era muy tarde; el estallido de la guerra iba a imposibilitar la reunión.
 

Los esfuerzos del CICR relativos al desarrollo del derecho internacional humanitario no se habían limitado a la suerte de los civiles de nacionalidad enemiga. Se habían centrado igualmente en la reglamentación de la utilización de la aviación sanitaria en tiempo de guerra y en la protección de la población civil contra los efectos de la guerra, en particular de la guerra aérea. Luego, al hacerse patente la necesidad de revisar los instrumentos de base - es decir, el Convenio " heridos y enfermos " y el Convenio " marítimo " - y de tener en cuenta las experiencias de la guerra de Etiopía y de la guerra civil española, el CICR había elaborado, con el concurso de expertos calificados, toda una serie de textos destinados a desarrollar el derecho existente. Así, en vísperas de la Segunda Guerra Mundial tenía cinco textos listos para ser sometidos a los Estados [10 ] .

Por otra parte, la X Conferencia Internacional de la Cruz Roja, celebrada en Ginebra en 1921, ya había aprobado una resolución en la que se afirmaba el derecho que tenían todas las víctimas de guerras civiles y de desórdenes sociales o revolucionarios a recibir asistencia de conformidad con los principios de la Cruz Roja [11 ] . Respaldado por esta resolución, el CICR había intervenido en las guerras civiles de Alta Silesia (en 1 921), Irlanda (1921-1922) y España (desde 1936). A la luz de los resultados obtenidos, la XVI Conferencia Internacional de la Cruz Roja - celebrada en Londres en 1938- había aprobado una resolución que reforzaba la de 1921 y solicitaba al CICR " proseguir, inspirándose en sus experiencias prácticas, con el estudio general de los problemas planteados por la guerra civil en el ámbito de la Cruz Roja, y someter los resultados de su examen a la siguiente Conferencia Internacional de la Cruz Roja " [12 ] .
 

Durante la Segunda Guerra Mundial [13 ] , el CICR dedica la mayor parte de sus esfuerzos a las actividades de protección y de asistencia. Pero fiel a su vocación de promotor del derecho internacional humanitario, no pierde de vista la conveniencia de que, una vez silenciadas las armas, sus proyectos de texto, así como el Convenio " prisioneros de guerra " , se confronten con las enseñanzas de la guerra [14 ] . En consecuencia, decide organizar la documentación útil para tal fin.
 
 
  Los trabajos preparatorios  
 

  1. Los memorandos del 15 de febrero y del 5 de septiembre de 1945  

 
El 15 de febrero de 1945, aun antes del cese de las hostilidades, el CICR dirige a los Gobiernos y a las Sociedades Nacionales de la Cruz Roja [15 ] un memorando en el que les anuncia su intención de revisar los Convenios y de concertar " nuevos acuerdos en el ámbito de la Cruz Roja " ; les presenta unas líneas directrices sobre el método y el plan de trabajo que se propone adoptar y, sobre todo, solicita su colaboración para recabar la documentación necesaria [16 ] .
 

Por lo que concierne al método, el CICR proyecta seguir un procedimiento análogo al que condujo a la aprobación de los dos Convenios de Ginebra de 1929 y a la convocatoria de l a frustrada Conferencia Diplomática de 1940; es decir: reunir una documentación preliminar lo más completa posible, en la que se resaltasen los puntos sobre los que debe completarse, confirmarse o modificarse el derecho; elaborar, con el concurso de expertos gubernamentales, de las Sociedades de la Cruz Roja y de otras sociedades de socorro, proyectos de convenios; y someterlos a la Conferencia Internacional de la Cruz Roja y luego a una Conferencia Diplomática, a fin de obtener su aprobación.

En cuanto al plan de trabajo, el CICR propone: por una parte, la revisión de los Convenios existentes, o sea, los dos Convenios de Ginebra de 1929 y el X Convenio de La Haya de 1907; por otra parte, la elaboración de nuevos convenios relativos a los siguientes temas: protección de los civiles de nacionalidad enemiga, creación de zonas y localidades sanitarias, adaptación de los principios del Convenio " heridos y enfermos'(aviación sanitaria) a la guerra aérea y protección de la población civil contra los efectos de la guerra (incluida la protección de los hospitales civiles).
 

El CICR recuerda que, salvo para el Convenio " prisioneros de guerra " , ya existen proyectos de textos sobre estos temas; su intención entonces es adaptarlos a la luz de las experiencias de la guerra.
 

El CICR aborda esta empresa no sin cierta aprensión, por dos razones. La primera reside en la aparente inoportunidad de esta labor, cuando por fin la paz parece estar cerca. Pero, como lo señala Max Huber, si bien " la Cruz Roja admite la preeminencia de los esfuerzos por impedir la guerra, tiene [en efecto ] la tarea ingrata de preverla " [17 ] . Y el CICR recuerda las dificultades que al respecto encontrara después de la Primera Guerra Mundial. No obstante, lo que más le preocupa - y es ésta la segunda razón- es sobre todo la evolución de los medios de combate y el carácter totalitario de la guerra. " ¿Hay lugar aún para una reglame ntación humanitaria, habida cuenta de la guerra total? " , se interroga por otra parte Max Huber [18 ] .
 

Mediante su circular del 5 de septiembre de 1945, es decir, un mes después del bombardeo de Hiroshima, el CICR llama la atención de las Sociedades Nacionales sobre estos graves problemas:
 

" (...) Vemos sobre todo que, debido a los progresos de la aviación y a los efectos incrementados de los bombardeos, se vuelven prácticamente inaplicables las distinciones que hasta entonces se habían hecho en relación a las categorías de personas que debían gozar de una protección especial -en particular la población civil respecto de las fuerzas armadas -. El desarrollo fatal de los medios de combate y, por ende, de la guerra misma, se acentúa aún más con la utilización de los descubrimientos de la física atómica, arma de guerra de una eficacia sin precedentes. (...).

" Antaño, la guerra era una lucha de carácter esencialmente militar entre fuerzas combatientes. Hoy, se ha convertido en la movilización total de las fuerzas vivas de la nación contra el Estado enemigo, englobando a todo el pueblo (...). Esto plantea un interrogante supremo a la humanidad y la coloca frente a serias decisiones de orden moral que debe tomar.

" Cuando el Convenio de Ginebra garantiza al soldado herido o enfermo - lo mismo que a su adversario- la protección de su vida y el derecho a recibir atención, cuando el Convenio relativo al trato debido a los prisioneros de guerra vela por la situación física y moral de los cautivos, estos textos proclaman la inviolabilidad absoluta del enemigo fuera de combate y reconocen la dignidad de la persona humana. La protección de la población civil debe fundamentarse en principios idénticos, al igual que sucede con los esfuerzos que la Cruz Roja despliega para hacer llegar socorros de todo tipo - víveres, prendas de vestir y medicamentos indispensables- a los niños, mujeres y an cianos de los territorios ocupados (...).

" La guerra total ha acarreado el nacimiento de nuevas técnicas. ¿Es necesario entonces admitir que el individuo dejará de estar jurídicamente protegido y ya sólo se le considerará como un simple elemento de colectividades en lucha? Sería el desmoronamiento de los principios sobre los cuales reposa el derecho internacional que propende a la protección física y espiritual de la persona (...) " [19 ] .
 

Como quiera que los Gobiernos y las Sociedades Nacionales acogen favorablemente sus propuestas, el CICR pone manos a la obra. Con este propósito, crea una división jurídica que muy pronto cuenta con doce colaboradores, aunque es cierto que sólo la mitad se dedica exclusivamente a la revisión de los Convenios (mientras que la otra mitad se consagra a la redacción del Informe General del CICR sobre sus actividades durante la Segunda Guerra Mundial). Esta división depende de la Comisión Jurídica del CICR, que ha sido reforzada y que es presidida en una primera fase por Max Huber y luego por Jean Pictet [20 ] . Con la perspectiva del tiempo, puede verse la importancia que tuvieron estas decisiones para la continuación a los trabajos y, más generalmente, para el papel desempeñado por el CICR en el ámbito del desarrollo del derecho internacional humanitario.
 

  2. La Conferencia Preliminar de las Sociedades de la Cruz Roja  

Con el propósito de permitir a las Sociedades Nacionales de la Cruz Roja intercambiar sus puntos de vista respecto de los principales aspectos de sus actividades durante la guerra, el CICR convoca, en septiembre de 1945 [21 ] , la Conferencia Preliminar de las Sociedades Nacionales de la Cruz Roja para el estudio de los Convenios y de diversos problemas relacionados con la Cruz Roja (en adelante Conferencia Preliminar de la Cruz Roja) [22 ] . Como lo indica su nombre, esta reunión c oncede un amplio espacio al derecho internacional humanitario. La intención del CICR es, en efecto, recoger las experiencias y propuestas de las Sociedades Nacionales en los ámbitos de competencia de estas Sociedades y en los que han realizado actividades durante el conflicto. Para preparar los debates, suministra una documentación detallada [23 ] , que sirve de complemento a las diferentes contribuciones de las Sociedades Nacionales.
 

La Conferencia Preliminar de la Cruz Roja se celebra en Ginebra, entre el 26 de julio y el 3 de agosto de 1946. Participan en ella más de 140 delegados en representación de 45 Sociedades Nacionales, así como de la Liga de las Sociedades de la Cruz Roja (en adelante la Liga). Entre los ausentes figuran la Alianza de Sociedades de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja de la URSS - que reprocha al CICR su actitud durante la guerra [24 ] -, así como las Sociedades de la Cruz Roja alemana y japonesa.

El CICR somete a la Conferencia sus propuestas y primeros proyectos relativos a la revisión del Convenio " heridos y enfermos " y el estudio de lo que denomina las disposiciones conexas - Convenio " marítimo " , reglamentación de la aviación sanitaria, zonas y localidades sanitarias, protección de los hospitales civiles -. También presenta algunas cuestiones relativas a la revisión del Convenio " prisioneros de guerra " y a la celebración de un convenio que proteja a los civiles. Asimismo, aprovecha la ocasión para volver a poner sobre el tapete el tema de la protección de las víctimas de las guerras civiles, que se propone abordar de nuevo en el marco de sus trabajos [25 ] .
 

Las propuestas del CICR reciben, en general, buena acogida.

En cuanto a la continuación de los trabajos, se decide crear una Comisión Especial de Sociedades Nacionales de la Cruz Roja para el estudio de los proyectos de nuevos Convenios (en adelante Comisión Especial de la Cruz Roja) que se m antendrá en estrecho contacto con el CICR y a la cual éste someterá los textos que haya preparado, antes de transmitirlos al conjunto de Sociedades Nacionales. Esta Comisión debe ser designada por el Comité Ejecutivo de la Liga.
 

Se publican dos informes de los debates de la Conferencia Preliminar, uno resumido y otro analítico, en el que se exponen, por tema y por materia, los resultados alcanzados [26 ] .

  3. La Conferencia de Expertos Gubernamentales para el estudio de los Convenios que protegen a las víctimas de la guerra  

Además de su propuesta a las Sociedades Nacionales de la Cruz Roja de realizar un encuentro, el CICR -animado por personalidades de Estados Aliados que desempeñaron funciones importantes en el ámbito del tratamiento debido a los prisioneros de guerra y de los internados civiles- prevé reunir un cierto número de expertos en el tema. Para este fin, consulta a las cinco principales potencias - China, Estados Unidos, Francia, Reino Unido y la URSS-, sin cuyo concurso un proyecto de tal naturaleza no tendría muchas posibilidades de éxito. El CICR propone que la reunión, prevista para comienzos de 1946, congregue, -a título preparatorio y no oficial- a especialistas de las cinco potencias y de unos doce Estados Aliados que hubieran detenido un número considerable de prisioneros de guerra y de internados civiles, mientras que sus nacionales se encontraban en manos del adversario. Refiriéndose a su memorando del 15 de febrero de 1945, el CICR propone limitarse, en un primera momento, a un intercambio de opiniones sobre la revisión del Convenio " prisioneros de guerra " , así como sobre las posibilidades de redactar un nuevo Convenio relativo a los civiles de nacionalidad enemiga (en adelante Convenio " civiles " ). Por último, se reserva la posibilidad de organizar ulteriormente otras reuniones con expertos de los países que no hayan part icipado en la primera [27 ] .
 

Uno tras otro, Estados Unidos, Francia, Reino Unido y China responden favorablemente al CICR, y los tres primeros manifiestan, además, su intención de preparar la documentación pertinente [28 ] . La URSS hace saber que como la Alianza de las Sociedades de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja de la URSS no ha terminado el estudio de las cuestiones relativas a los prisioneros de guerra, le es difícil, por el momento, formular una opinión definitiva sobre el tema, hecho que le impide participar en el Conferencia de Expertos [29 ] .

Por otra parte, las opiniones de Francia y del Reino Unido divergen por lo que respecta al programa de la reunión. París, en su respuesta al CICR, menciona únicamente la revisión del Convenio " prisioneros de guerra " . Londres propone agregar a ésta la revisión del Convenio " heridos y enfermos " , pero postergar el asunto del Convenio " civiles " , que plantea muchos nuevos problemas [30 ] .
 

El CICR teme que se repitan las circunstancias del período de entreguerras, en el que el tema de los civiles se había aplazado de conferencia en conferencia, dando como resultado que al iniciarse las hostilidades éstos habían quedado prácticamente sin ninguna protección convencional. Además, al alba de la guerra fría, el CICR teme el estallido de una nueva conflagración; emprende entonces gestiones ante el Reino Unido y las otras potencias directamente interesadas en que este punto, primordial para ellas, no sea descartado del orden del día [31 ] . El CICR les propone tratar simultáneamente los tres temas: heridos y enfermos, prisioneros de guerra, y civiles. Para respaldar su propuesta, señala que, como los internados civiles recibieron durante la guerra un trato análogo al de los prisioneros de guerra, considera lógico estudiar de manera paralela el estatuto de estas dos categorías de víctimas [32 ] .

Una vez que París y Londres se han d ejado convencer [33 ] , el CICR se encuentra al fin en capacidad de convocar, el 26 de julio de 1946, la reunión programada. La fecha se fija para la primavera de 1947, es decir, un año después del período inicialmente previsto, a fin de dejar a los Gobiernos el tiempo necesario para que puedan recabar la documentación requerida. Además de a los Cinco Grandes, la invitación a enviar expertos a Ginebra se extiende a trece países: Australia, Bélgica, Brasil, Canadá, Grecia, India, Noruega, Nueva Zelanda, Países Bajos, Polonia, Checoslovaquia, Unión Sudafricana y Yugoslavia.

Paralelamente a las negociaciones emprendidas con miras a la firma de los tratados de paz entre las potencias aliadas, por una parte, y Bulgaria, Finlandia, Hungría, Italia y Rumania, por la otra, el CICR se plantea además la conveniencia de invitar también a estos cinco Estados a la Conferencia de Expertos [34 ] . Decide realizar entre los Cinco Grandes [35 ] un sondeo sobre el tema, pues desde un comienzo se les ha consultado su opinión sobre el principio mismo de la conferencia y sobre sus modalidades de trabajo. En su comunicación, el CICR indica que en el evento de que una sola de las potencias consultadas no quiera ampliar el círculo, se sujetará al plan inicialmente establecido. Los Estados Unidos y el Reino Unido, al contrario de las otras tres potencias, responden negativamente [36 ] aduciendo que, sobre todo debido al poco tiempo disponible, los Estados interesados no podrían prepararse de manera conveniente.

En consecuencia, el CICR desiste de esta invitación. Pero sí quiere aprovechar la experiencia y las opiniones de todos los otros Estados que tomaron parte en el reciente conflicto, ya en calidad de beligerantes ya como potencias protectoras [37 ] . Así pues, el 28 de febrero de 1947 les envía la documentación preparatoria [38 ] para la Conferencia de Expertos, solicitándoles le remitan sus observaciones y propuestas y manifestándoles su disponibilidad para entrevistarse con qui enes así lo deseen [39 ] . Transmite igualmente esta documentación a las Sociedades Nacionales de la Cruz Roja, a fin de facilitarles el estudio de los temas previstos para la XVII Conferencia Internacional de la Cruz Roja, que debe realizarse en Estocolmo en 1948.

La Conferencia de Expertos Gubernamentales para el estudio de los Convenios que protegen las víctimas de la guerra (en adelante Conferencia de Expertos) se celebra en Ginebra, entre el 14 y el 26 de abril de 1947 [40 ] . Participan en ella unos ochenta expertos, en representación de quince países, es decir, todos los países invitados, a excepción de la URSS, Grecia y Yugoslavia. En efecto, las diferentes gestiones [41 ] emprendidas por el CICR a fin de lograr la participación de la URSS no arrojan resultado positivo, a pesar del aplazamiento de la fecha de la conferencia. Yugoslavia, por su parte, comunica al CICR poco antes de dar inicio a la reunión, que no estaba de acuerdo con su manera de enfocar la revisión de los Convenios [42 ] . En cuanto a Grecia, su ausencia se debe a inconvenientes técnicos de última hora.

Al igual que la Conferencia Preliminar de las Sociedades de la Cruz Roja, la Conferencia de Expertos se propone permitir el intercambio de puntos de vista sobre las experiencias relativas a la aplicación de los Convenios durante el reciente conflicto mundial, comprobar las deficiencias y buscar posibles soluciones. En su discurso de apertura, Max Huber resalta de entrada el principal envite de la reunión. Tras mencionar que los dos Convenios de Ginebra de 1929 y el X Convenio de La Haya de 1907 - destinados sólo a los miembros de las fuerzas armadas- presentan indiscutiblemente lagunas que hay que colmar, prosigue:
 

" En cambio, las personas civiles, consideradas de manera individual, así como las poblaciones civiles en su conjunto, carecen -por así decirlo- de protección convencional. Es cierto que en el IV Convenio de La Haya, relativo a la guerra terrestre, existen disposiciones para la protección de la población de un territorio ocupado. Pero, a falta de una limitación más precisa de los poderes del ocupante, no fueron suficientes -ni siquiera entre 1914 y 1918- para impedir procedimientos indignos; de todas formas, esas disposiciones sólo se aplican a los territorios ocupados y no contemplan a los civiles que se encuentran en países enemigos. No pueden, pues, tener en cuenta los nuevos métodos de guerra: métodos técnicos, políticos y económicos de la denominada guerra total. (...).
 

" La guerra moderna pone en peligro a los civiles casi tanto como a los ejércitos, y los expone a medidas de rigor sumamente graves. Los trágicos acontecimientos del último conflicto conmovieron profundamente a la opinión pública de todos los países (...) En todas partes se exige que de manera urgente se tomen medidas serias para evitar que alguna vez se repitan hechos como los sucedidos (...) Es absolutamente necesario que la Conferencia de Estocolmo y la Conferencia Diplomática que la sucederá, puedan obtener resultados positivos al respecto y que en un futuro cercano pueda entrar en vigor un Convenio. Sin querer ocultar las dificultades y el carácter delicado del problema, debemos reconocer que éste, al igual que la prohibición de ciertas armas nuevas, reviste una capital importancia " [43 ] .

Los siguientes son los tres temas sometidos a examen de la Conferencia de Expertos: revisión del Convenio " heridos y enfermos " y de las disposiciones conexas [44 ] ; revisión del Convenio " prisioneros de guerra " ; y elaboración de un convenio relativo a la condición y a la protección de los civiles en tiempo de guerra.

Se solicita a la Conferencia formular la esencia de las modificaciones que sobre estos tres puntos convenga aportar a los textos en vigor y precisar el contenido de nuevas disposiciones que proceda establecer o introducir en los Convenios existentes. La d ocumentación sometida por el CICR [45 ] , contenida en tres volúmenes correspondientes a los tres puntos anteriormente citados, está aún en una fase de elaboración que varía según las materias: el proyecto sobre los prisioneros de guerra es, con mucho, el más elaborado, mientras que el relativo a los civiles, dada la complejidad del problema, es el menos desarrollado, a pesar de la importancia que el CICR le otorga.
 

Se trata, en efecto, de un ámbito completamente nuevo. Mientras que hasta aquí los Convenios de Ginebra se aplican exclusivamente a los militares, clase bien circunscrita y sometida a una rigurosa disciplina, el nuevo Convenio debe cobijar a la desorganizada masa de los civiles. No debe limitarse, como lo hacían los anteriores, a proteger a las personas víctimas de la guerra (heridos, prisioneros), sino, además, impedir que se conviertan víctimas. Ahora bien, aunque es cierto que se considera que los heridos o los prisioneros se vuelven inofensivos, la mayor parte de los civiles, en cambio, no dejan de estar en condiciones de causar daño [46 ] . Por ello, el terreno que se está explorando es mucho más delicado que el del pasado y, en esta fase de sus trabajos, el CICR estima que el asunto no se encuentra lo suficientemente maduro como para sentirse con la autoridad para redactar, partiendo desde cero, un proyecto de convenio [47 ] .
 

Sin pretender ahondar en la sustancia de los debates, pero con el ánimo de comprender cómo llegará finalmente el CICR a tener cuatro proyectos de Convenios, señalemos los siguientes puntos relativos a las disposiciones conexas al Convenio " heridos y enfermos " .
 

Como lo hiciera la Conferencia Preliminar de Sociedades de la Cruz Roja, la Conferencia de Expertos confirma la necesidad de proteger a los heridos y a los enfermos civiles, así como a los hospitales civiles y al personal a ellos adscrito, según los mismos principios humanitarios que para los militares. En ella se pro pone que en el futuro Convenio " civiles " se introduzcan las disposiciones nuevas al respecto. En cuanto a la aviación sanitaria, la Conferencia considera que basta con complementar el artículo existente en el Convenio " heridos y enfermos " y que no es necesario elaborar un nuevo convenio sobre el tema. Por lo que concierne a las disposiciones relativas a las localidades sanitarias (las zonas sanitarias, excluidas por la Conferencia de Expertos, reaparecerán en la continuación de los trabajos), deberían figurar en el Convenio " heridos y enfermos " , en el previsto para los civiles, según se trate de refugios destinados a los militares o a los civiles.
 

Por otra parte, lo que constituye un hecho de primordial importancia, la Conferencia de Expertos acepta la propuesta del CICR de introducir en cada uno de los Convenios el principio de su aplicación en caso de guerra civil.
 

Por último, en su afán de acelerar la conclusión de los trabajos, la Conferencia de Expertos propone que se transmita a los Gobiernos su deseo de que la Conferencia Diplomática se reúna en el menor plazo posible, y antes del 30 de abril de 1948, pues no puede olvidarse que el examen de los proyectos de los Convenios ha sido incluido en el orden del día de la XVII Conferencia Internacional de la Cruz Roja, que debe celebrarse en Estocolmo en agosto de 1948.
 

Como había sido el caso para la Conferencia Preliminar de las Sociedades de la Cruz Roja, la Conferencia de Expertos es objeto de dos informes [48 ] . Uno, resumido, enviado a todos los Estados y Sociedades Nacionales; el otro, analítico, transmitido a comienzos de 1949 a los Gobiernos de los países que participaron en ella, así como a las Sociedades Nacionales miembros de la Comisión Especial de la Cruz Roja.

A la Conferencia de Expertos le sigue una segunda reunión, de carácter consultivo que, del 9 al 12 de junio de 1947, congrega en Ginebra a los expertos de los Gobiernos de los cuatro Estados no invitados a la mencionada Conferencia y que han respondido favorablemente a la oferta del CICR de debatir con quienes así lo deseen los temas expuestos en su documentación. Se trata de los representantes de Austria, Hungría, Rumania y Suiza, a los cuales se suma un representante del Gobierno helénico que no pudo llegar a tiempo para asistir a la Conferencia de abril. Con el asenso del Consejo de Control Aliado [49 ] , el CICR entra también en contacto con algunos expertos alemanes, quienes, tras examinar la documentación [50 ] , envían por escrito sus comentarios.

A comienzos de mayo, el CICR pone en conocimiento del Gobierno suizo, administrador de los dos Convenios de Ginebra de 1929, el deseo expresado por los expertos gubernamentales de convocar de manera anticipada la Conferencia Diplomática a fin de que pueda examinar, de común acuerdo con los Gobiernos interesados, en particular con el de los Países Bajos, administrador del X Convenio de La Haya de 1907, las medidas adecuadas para dar curso al asunto [51 ] .
 

En lo concerniente al Movimiento de la Cruz Roja, el CICR comunica ese deseo al Conde Folke Bernadotte, en su calidad de Presidente de la Comisión Permanente, órgano encargado de convocar las Conferencias Internacionales de la Cruz Roja, y al señor Basil O'Connor, Presidente del Consejo de Gobernadores de la Liga, encargada de nombrar la Comisión Especial de las Sociedades de la Cruz Roja; el eventual adelanto de la Conferencia Diplomática tiene, en efecto, una incidencia sobre estas dos instancias. El CICR garantiza a sus interlocutores que si la Conferencia Diplomática se realiza efectivamente en el plazo recomendado, tomará todas las medidas necesarias para que las Sociedades Nacionales puedan, con anterioridad, pronunciarse sobre el contenido de los proyectos de Convenios [52 ] . Por último, el CICR transmite ese deseo a todos los Gobiernos y Sociedades Nacionales, al mismo tiempo qu e les envía el Informe Sucinto sobre la Conferencia de Expertos Gubernamentales [53 ] .
 

La Comisión Especial de las Sociedades de la Cruz Roja se reúne en Ginebra entre el 15 y el 16 de septiembre de 1947 [54 ] . Presidida por el señor De Truchis de Varennes, administrador de la Cruz Roja Francesa, cuenta con la participación de representantes de once Sociedades Nacionales (Australia, Bélgica, China, Estados Unidos, Francia, Grecia, México, Perú, Polonia, Suecia y el Reino Unido). A la vez que aporta útiles propuestas, la Comisión aprueba la totalidad de los trabajos del CICR.
 

  4. ¿Hacia una segunda Conferencia de Expertos?  

 
Pero en el deseo de la Conferencia de Expertos, formulado con cierta euforia, no se considera suficientemente la lentitud diplomática ni los numerosos puntos que exigían estudios complementarios en el ámbito de los Convenios, sobre todo en lo concerniente a los civiles.
 

En el plano diplomático, luego de recibir el asenso del Gobierno de los Países Bajos, el Gobierno suizo hace un sondeo en unas treinta capitales para saber si están dispuestas a dar curso al deseo de los expertos gubernamentales de adelantar la Conferencia Diplomática.
 

De manera paralela, el Gobierno francés propone organizar, antes de la Conferencia Diplomática, una segunda conferencia de expertos. Espera contar con la participación de la URSS y de los países del Este europeo, para lo cual emprende gestiones oficiosas. Esta iniciativa será abandonada tras conocerse la respuesta negativa de la URSS, según la cual los problemas relativos a la revisión de los Convenios deben ser examinados en primer lugar por la Conferencia Internacional de la Cruz Roja.
 

En general, las principales potencias - pese a la opinión favorable manifestada por los representantes de algunas de ellas durant e la Conferencia de Expertos- reaccionan negativamente al sondeo efectuado por Berna. El Reino Unido, entre ellas, acepta que se realice una Conferencia Diplomática en abril de 1948 para revisar los tres Convenios existentes, pero no para celebrar un convenio relativo a los civiles - pues, a su parecer, la cuestión no está lo suficientemente madura -, posición que no deja de preocupar al CICR.
 

La idea de una segunda conferencia de expertos se vuelve entonces a contemplar, pero esta vez para realizarse no antes de la Conferencia Internacional de la Cruz Roja sino entre ésta y la Conferencia Diplomática, a fin de intercambiar opiniones complementarias, en particular, respecto del proyecto del Convenio sobre civiles.

El CICR, manteniéndose al margen de estas negociaciones diplomáticas y tras haber compartido inicialmente la euforia de la Conferencia de Expertos, se da cuenta de que, por una parte, aún queda mucho por hacer para mejorar los proyectos de convenios y de que, por otra, quizá no es oportuno adelantar la fecha de la Conferencia Diplomática: es preferible que se realice más tarde pero que se traten en ella todos los Convenios al mismo tiempo. Además, el CICR supone que para aquellas potencias que aún tienen en su poder prisioneros de guerra y que aún ocupan territorios, sería difícil, mientras persista esta situación, firmar Convenios en los que se condenaría su política; ahora bien, todos los prisioneros de guerra deberían ser repatriados antes de culminar el año 1948 [55 ] .
 

Finalmente, el 11 de mayo de 1948, el Gobierno suizo se encuentra en capacidad de anunciar oficialmente su intención de convocar una Conferencia Diplomática que se celebrará en Suiza a finales de 1948 o a principios de 1949. Su objetivo será la revisión de los dos Convenios de Ginebra de 1929 y del X Convenio de La Haya de 1907 y la redacción de un nuevo convenio relativo a los civiles en tiempo de guerra. La carta dirigida a los Gobiernos va acompañada de un memorándum en el que se mencionan las principales etapas recorridas en el ámbito del desarrollo del derecho internacional humanitario desde la Conferencia Internacional de la Cruz Roja, celebrada en Tokio en 1943. Dicha carta concluye en los siguientes términos:

" Queda por saber si es conveniente realizar una reunión de expertos gubernamentales entre la Conferencia de Estocolmo y la Conferencia Diplomática. Sólo a la luz de las deliberaciones de Estocolmo será posible apreciar mejor la utilidad de una reunión de expertos o de una conferencia preparatoria y se podrá, eventualmente, tomar una decisión al respecto.
 

" Por estas razones, Suiza no podrá determinar, antes de septiembre próximo, la fecha para la cual deberá ser convocada la Conferencia Diplomática [56 ] " .
 

Sea como fuere, el CICR ha aprovechado el tiempo transcurrido desde la Conferencia de Expertos de abril de 1947 para continuar con sus estudios y avanzar en la elaboración de los proyectos de Convenios, en particular, por lo que concierne a los civiles. Hacia mediados de mayo de 1948, envía a todos los Gobiernos y a las Sociedades Nacionales de la Cruz Roja un volumen [57 ] que contiene los tres proyectos de convenios revisados (heridos y enfermos, guerra marítima, prisioneros de guerra) y un proyecto de un nuevo convenio (civiles), e incluye, además, una introducción histórica que constituye el resultado de tres años de trabajo en este ámbito.
 

  5. La XVII Conferencia Internacional de la Cruz Roja  

 
La XVII Conferencia Internacional de la Cruz Roja (en adelante XVII Conferencia Internacional) se reúne en Estocolmo, entre el 20 y el 30 de agosto de 1948, bajo la presidencia del Conde Folke Bernadotte, presidente de la Cruz Roja sueca [58 ] . Participan en ella representantes de 52 Sociedades Nacionales y de 50 Gobiernos, pero se abstienen de acudir la URSS, Bulgaria, Polonia, Rumania, Checoslovaquia y Yugoslavia.
 

Las razones invocadas por la URSS se refieren principalmente al CICR - que, según ella, " no protestó durante el transcurso de la guerra contra los crímenes fascistas ni contra las violaciones más graves a los Convenios internacionales (...) cometidas por la Alemania de Hitler " [59 ] -, pero también a cuestiones relativas a la participación de algunos Gobiernos, entre los que se encuentra el Gobierno franquista de España. Esta abstención obligará a la Conferencia a aprobar una resolución, la XVI, denominada " Llamamiento a los Gobiernos y Sociedades Nacionales ausentes de la Conferencia " , mediante la cual formula " la esperanza de que el Gobierno de las Repúblicas Socialistas Soviéticas y la Alianza de las Sociedades de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas, así como los Gobiernos y las Sociedades Nacionales que no se hicieron presentes en la Conferencia, aporten su concurso para la elaboración de los Convenios de Cruz Roja, a los que la XVII Conferencia Internacional consagra sus esfuerzos " [60 ] .
 

Tras aportar una serie de modificaciones, la XVII Conferencia aprueba cada uno de los cuatro proyectos de Convenio y solicita al CICR garantizar que sean transmitidos a los Gobiernos con miras a la Conferencia Diplomática [61 ] . Además, aprueba una Recomendación general mediante la cual:

" (...) constata que estos proyectos, en particular el nuevo Convenio relativo a la protección de las personas civiles, corresponden a las profundas aspiraciones de los pueblos del mundo y precisan las reglas de protección esenciales a las que tiene derecho todo ser humano,
 

" (...) de manera especial, llama la atención de los Gobiernos sobre la urgente necesidad de garantizar la protección real de los civiles en tiempo de guerra mediante un Convenio cuya inexistencia se sintió cruelmente durante el último conflicto, y recomienda desde ahora a todos los Estados, sin esperar la conclusión de este Convenio, la aplicación de sus principios en los casos previstos.
 

" recomienda a todos los Gobiernos reunirse, en el menor plazo posible, en una Conferencia Diplomática a fin de adoptar y de firmar los textos que acaba de aprobar " [62 ] .
 

Por último, cabe señalar la resolución XXIII, relativa a la represión de las violaciones a los Convenios, tema sobre el cual el CICR presentó un informe. En ella, la XVII Conferencia manifiesta su deseo de que el CICR " prosiga sus trabajos sobre esta importante cuestión y plantee propuestas a una conferencia ulterior " [63 ] .

Conforme a lo previsto, el Gobierno suizo hace de la XVII Conferencia la ocasión propicia para establecer contactos con las otras delegaciones gubernamentales relativos a la fecha de la Conferencia Diplomática y a la celebración eventual de una conferencia preparatoria. De estos contactos se desprende que las autoridades británicas, a diferencia de Estado Unidos, están a favor de tal celebración [64 ] .

Tres semanas más tarde, el 20 de septiembre de 1948, Suiza convoca la Conferencia Diplomática para el 25 de marzo de 1949, en Ginebra. Prevé que la Conferencia se reunirá durante varias semanas y que una vez se elaboren los textos definitivos, se suspenderán las sesiones para permitir que las delegaciones se pongan en contacto con sus respectivos Gobiernos y reciban las instrucciones pertinentes. Luego de esta interrupción, se abrirá la segunda sesión de la Conferencia, dedicada, esencialmente, a la firma de los nuevos Convenios [65 ] .

Ésta es, en efecto, la solución encontrada por el Gobierno suizo para tratar de mantener las ventajas de una conferencia preparatoria, sin tener por ello que sufrir sus inconvenientes, es decir, el aplazamiento por varios meses de la Conferencia Diplomática. No obstante, por razones de orden práctico, esta última será de nuevo aplazada un mes y se inaugurará finalmente el 21 de abril de 1949 [66 ] .

En la invitación cursada por el Gobierno suizo no se hace ninguna mención al CICR - aunque está prevista su participación en calidad de experto- como tampoco a la XVII Conferencia Internacional, por temor de brindar con ello a la URSS y a los países del Este europeo, razones para justificar una eventual ausencia de su parte [67 ] .
 

Por lo que concierne al CICR, la primera labor de la que debe ocuparse luego de la reunión de Estocolmo es la elaboración de los textos de los proyectos de Convenios, tal como fueron aprobados y enmendados por la XVII Conferencia Internacional. A comienzos de noviembre, envía estos textos a todos los Gobiernos y Sociedades Nacionales, a quienes además invita a transmitir al CICR las opiniones o propuestas que aún quisieran formular [68 ] .
 

El estudio que durante tres años ha estado realizando el CICR no se suspende, en efecto, sino que sigue adelante: respondiendo al cometido que le ha otorgado la XVII Conferencia Internacional en la materia, el CICR, con el concurso de algunos especialistas reunidos en Ginebra, elabora proyectos de artículos relativos a la represión de las violaciones a los Convenios. Asimismo, procede a realizar algunas adaptaciones que se hicieron necesarias tras las enmiendas hechas por la XVII Conferencia Internacional. Estos últimos trabajos, en los que también se tienen en cuenta las últimas propuestas de las Sociedades Nacionales, concluyen en una publicación titulada Observaciones y Propuestas [69 ] , enviada a los Gobiernos, las Sociedades Nacionales y las instituciones interesadas, hacia mediados de marzo de 1949.

Entre tanto, el 15 de enero de 1949, el Gobierno suizo envía a los participantes e n la Conferencia Diplomática la documentación oficial, conformada por cuatro folletos, es decir, uno por cada Convenio, en los que se presenta, bajo forma de cuadro sinóptico, el texto en vigor, el proyecto sometido por el CICR a la XVII Conferencia Internacional y el texto resultante de la reunión de Estocolmo.
 
 

  El desarrollo de la Conferencia Diplomática de 1949  

 
Inaugurada el 21 de abril de 1949, la Conferencia Diplomática para la elaboración de convenios internacionales destinados a proteger a las víctimas de la guerra (en adelante Conferencia Diplomática) se celebra en Ginebra, en el Palacio del Consejo General, bajo la presidencia del Consejero Federal Max Petitpierre, Jefe del Departamento Político federal [70 ] . La Conferencia culmina el 12 de agosto de 1949, tras la aprobación de los cuatro Convenios de Ginebra.
 

Participan en ella sesenta y cuatro países, es decir, casi la totalidad de los Estados del mundo: cincuenta y nueve [71 ] con participación absoluta, como delegados, y cinco en calidad de observadores [72 ] .
 

Faltando algunos días para la apertura de la Conferencia [73 ] , la URSS anuncia su participación, ejemplo que siguen todos los países del Este europeo, representados, aunque no por delegados, al menos sí por observadores. Entre los principales Estados beligerantes de la Segunda Guerra Mundial, el único ausente es Alemania, que por entonces estaba privado del ejercicio de su soberanía [74 ] . Japón, por su parte, está representado por observadores. Entre estos últimos, figuran igualmente siete organizaciones intergubernamentales, vinculadas por su actividad con el objeto de los Convenios [75 ] .
 

El CICR es admitido en calidad de experto desde la apertura de la Conferencia, y la Liga, igualmente, tres semanas más tarde [76 ] .
 

La propues ta de invitar al CICR en calidad de experto había sido presentada por Max Petitpierre, en nombre de la delegación suiza, durante la reunión oficiosa de los jefes de delegación, realizada la víspera de la inauguración de la Conferencia [77 ] . Por unanimidad, los jefes de delegación consideraron que los trabajos de la Conferencia se facilitarían en gran medida con su participación, y la propuesta se acepta oficialmente, en sesión plenaria, el 21 de abril. En la carta de invitación dirigida al CICR, Max Petitpierre señala que, mediante esta decisión, " la Conferencia ha querido resaltar igualmente el papel sumamente importante que el Comité Internacional de la Cruz Roja ha desempeñado en la elaboración de los proyectos de Convenios " [78 ] .

En respuesta a la invitación que se le ha formulado, el CICR designa como expertos a Paul Carry, profesor de la Universidad de Ginebra y miembro del CICR, Jean Pictet, director-delegado, Claude Pilloud, jefe de la división jurídica, y René-Jean Wilhelm, miembro de la división jurídica. Se trata de personas a las que, durante la XVII Conferencia, se había solicitado comentar los textos de los proyectos de los Convenios. El CICR manifiesta que, en función de la diversidad de los problemas objeto de examen o de la naturaleza del tema a debatir, podría recurrir, puntualmente, a otros miembros de la institución o de su dirección [79 ] . 

Posteriormente, la delegación permanente del CICR será completada por el asesor Frédéric Siordet. De esta forma, a lo largo de toda la Conferencia, el CICR está en capacidad, a través de sus delegados, de exponer los temas objeto de discusión, comentar los textos aprobados en Estocolmo y recordar los principios humanitarios de la Cruz Roja.

Los proyectos de Convenios aprobados por la XVII Conferencia Internacional son considerados, en efecto, como la única base de trabajo de la Conferencia Diplomática [80 ] . Por lo demás, aunque revisados artículo por artícu lo, su disposición prácticamente no será modificada.

Los trabajos de la Conferencia se desarrollan de la siguiente manera: en primer lugar, los proyectos de Convenios son objeto de un detallado examen por las cuatro Comisiones principales conformadas para tal fin, así como por las subcomisiones y los grupos de trabajo creados, a su vez, por las Comisiones. La Comisión I (que sesionará en 39 ocasiones) tiene la labor de revisar el Convenio " heridos y enfermos " y el Convenio " marítimo " ; la Comisión II (36 sesiones) el Convenio " prisioneros de guerra " y la Comisión III (51 sesiones) debe elaborar el nuevo Convenio " civiles " . Una cuarta Comisión denominada Comisión Mixta (13 sesiones), conformada por representantes de las otras tres comisiones, estudia los artículos comunes a todos los Convenios.

Posteriormente, los proyectos son transmitidos a una Comisión de Coordinación, encargada de examinar las conclusiones elaboradas por las cuatro Comisiones principales y de señalar, tanto a éstas como al Comité de Redacción, los defectos de concordancia existentes. Por último, los proyectos se someten a la Asamblea Plenaria que, desde el 21 de julio, procede a una última lectura (siete sesiones entre el 21 de abril y el 25 de mayo, y treinta desde el 21 de julio) [81 ] .

Según diversos testimonios, ninguna conferencia había sido mejor preparada [82 ] . Con todo, la Conferencia Diplomática sesionará durante cerca de cuatro meses sin interrupción. En el momento, sorprende la duración de los trabajos que hace que la Conferencia se prolongue mucho más allá de lo previsto [83 ] . No obstante, todos coinciden en reconocer que impera un espíritu favorable. En realidad, bajo esta aparente lentitud, las delegaciones - conscientes de que la eficacia de los Convenios dependerá de su universalidad- tratan de elaborar textos que alcancen el mayor acuerdo posible, antes de recurrir a la toma de decisiones por mayoría. Al concluir la reunión, Frédéric Siordet resaltará que " la Conferencia Diplomática de Ginebra ha dejado una impresión reconfortante en todos quienes en ella participaron " . Y agregará: " En efecto, es muy raro ver una Conferencia, que reúna tantos países durante tantas semanas, perseverar, hasta el fin, en la búsqueda paciente de una expresión común a todas sus intenciones. Casi nunca se ha percibido entre los representantes diplomáticos de tantos países, separados por concepciones políticas o ideológicas tan irreductibles como es el caso en la actualidad, un espíritu de camaradería y de franca discusión como el que ha caracterizado los debates de Ginebra " . Asimismo, en su discurso de clausura, el Presidente Max Petitpierre rendirá homenaje a la buena voluntad de los delegados: " A pesar de las comprensibles, pero a veces profundas, divergencias de opinión, nuestro trabajo pudo ser constructivo. Y fue así porque ustedes demostraron ser poseedores de un espíritu de iniciativa y de comprensión y porque se esforzaron por conciliar la convicción en las soluciones que preconizaban, con el sincero deseo de llegar a un acuerdo " [84 ] .
 

Fruto de estos esfuerzos, durante la XXXVI Asamblea Plenaria se aprueban los textos definitivos de los cuatro Convenios siguientes [85 ] :

  • Convenio de Ginebra para aliviar la suerte que corren los heridos y los enfermos de las fuerzas armadas en campaña (I Convenio), aprobado por 47 votos a favor y una abstención (Israel);

  • Convenio de Ginebra para aliviar la suerte que corren los heridos, los enfermos y los náufragos de las fuerzas armadas en el mar (II Convenio), aprobado por 48 votos a favor y una abstención (Israel);

  • Convenio de Ginebra relativo al trato debido a los prisioneros de guerra (III Convenio), aprobado por unanimidad entre las 49 delegaciones que participaron en la votación;

  • Convenio de Ginebra relativo a la protección debida a las personas civiles en tiempo de guerra (IV Convenio), aprobado por 47 votos a favor y dos abstenciones (Birmania e Israel) [86 ] .

 
Los cuatro Convenios datan del 12 de agosto de 1949, fecha de la firma del Acta Final de la Conferencia Diplomática, que se les anexó y que los autentica. Se anexan también al Acta Final once resoluciones aprobadas por la Conferencia, tres de las cuales aluden al CICR. Dos de ellas le confieren un cometido: la resolución 3, que tiene por objeto la elaboración de un proyecto de acuerdo-modelo relativo a las modalidades de retención del personal sanitario y la organización de relevos, y la resolución 9, que contempla la elaboración de una serie de mensajes telegráficos estándar para uso de los prisioneros de guerra. Por último, mediante su resolución 11, la Conferencia " reconoce la necesidad de garantizar al Comité Internacional de la Cruz Roja un apoyo financiero con regularidad " [87 ] .
 

Durante la sesión de clausura, el 12 de agosto, los plenipotenciarios de 59 Estados firman el Acta Final [88 ] .
 

Acto seguido, dieciséis delegaciones firman los cuatro nuevos Convenios; dos delegaciones [89 ] firman tres y las otras tienen aún la facultad de firmarlos en un plazo de seis meses.
 

En efecto, al culminar la Conferencia Diplomática, varias delegaciones se declaran dispuestas a firmar de inmediato los Convenios de Ginebra; otras, por el contrario, solicitan un plazo a fin de permitir a sus respectivos Gobiernos someter los textos a un último examen. Se decide entonces la realización de dos ceremonias oficiales de firma, una para el 12 de agosto, durante la sesión de clausura, y la otra para 8 de diciembre de 1949.

Con ocasión de esta segunda ceremonia de firma [90 ] - para la cual se transporta al Palacio del Consejo General la célebre mesa de Alabama, sobre la que se firmara el primer Convenio de Ginebra de 1864-, veintisiete delegaciones firman el I Convenio, veintiocho el II Convenio [91 ] , veintisiete el III Convenio y veintisiete el IV Convenio [92 ] .
 

Por otra parte, el registro de las firmas permanece abierto hasta el 12 de febrero de 1959, en el Departamento Político federal, en Berna. A esa fecha, el número de Estados signatarios se elevaba a sesenta y uno [93 ] para los tres primeros Convenios y a sesenta para el cuarto, incluidos China, Estados Unidos, Francia, el Reino Unido y la URSS.

Entre las cincuenta y nueve potencias representadas con plenos poderes en la Conferencia Diplomática, todas, a excepción de Birmania, Costa Rica y Tailandia, consignan su firma. A ellas hay que agregar dos Estados representados en calidad de observadores: Polonia y Yugoslavia.

Por último, los Estados de Filipinas, Paraguay y Ceilán, que no participan en la Conferencia Diplomática, firman los Convenios [94 ] .

Los Convenios de Ginebra entraron en vigor el 21 de octubre de 1950, es decir, seis meses después del depósito de dos instrumentos de ratificación. Suiza fue el primer país en ratificarlos, el 31 de marzo de 1950, seguida muy pronto por Yugoslavia, que hiciera lo propio el 21 de abril.
 

  Catherine Rey-Schyrr , licenciada en Ciencias Políticas, es la encargada de las investigaciones históricas del CICR. Como tal, colabora en la redacción de la historia del CICR durante el período 1945-1955. (La segunda parte de este estudio será publicada en el número de septiembre de 1999).  
 
 
  Notas  

 
"Muchas de las citas y referencias de los artículos de la Revista tienen una traducción oficial al español de la que no disponemos aún; hemos optado por traducirlas para beneficio del lector hispanohablante. Esperamos que para el momento en que publiquemos la versión papel de la Revista ya podamos incluir las traducciones oficiales. En la versión de la Web, para la paginación de dichas referencias, cuando no disponemos de la traducción oficial mantenemos la numeración de la versión en el idioma original, la cual, obviamente, no corresponderá a la del español. " (Nota del traductor)
 

 
1. Convenio de Ginebra del 22 de agosto de 1864 para el mejoramiento de la suerte que corren los militares heridos en los ejércitos en campaña.

2. François Bugnion, Le Comité international de la Croix-Rouge et la protection des victimes de la guerre , CICR, Ginebra, 1994, p. 341.

3. André Durand, Histoire du Comité international de la Croix-Rouge, De Sarajevo à Hiroshima , Instituto Henry Dunant, Ginebra, 1978, pp. 66 y ss.

4. Sobre las actividades del CICR durante la Segunda Guerra Mundial, v. Rapport du Comité international de la Croix-Rouge sur son activité pendant la Seconde Guerre mondiale (1er septembre 1939 - 30 juin 1947) , 4 volúmenes, CICR, Ginebra: vol. I, " Activités de caractère général " ; vol. II, " L'Agence centrale de prisonniers de guerre " ; vol. III, " Actions de secours " ; vol. IV, " Annexes " . Durand, op. cit. (nota 3), pp. 186-274. Jean-Claude Favez, Une mission impossible? Le CICR, les déportations et les camps de concentration nazis , Éditions Payot, Lausana, 1988.

5. Bugnion, op. cit. (nota 2), pp. 272-274. André Durand, " El Comité Internacional de la Cruz Roja " , RICR , no 45, mayo-junio de 1981, pp. 63-78.

6. Basta con recordar al respecto los cincuenta millones de muertos, en su mayoría civiles; las persecuciones raciales; las deportaciones; los campos de concentración, los campos de exterminación, y todas las otras atrocidades cometidas en nombre de la ideología nazi y de otras ideologías totalitarias; los bombardeos sistemáticos de ciudades, tanto por Alemania como por los Aliados, así como los bombardeos atómicos sobre Hiroshima y Nagasaki; y, por último, la suerte trágica reservada a los cautivos que no gozaron del estatuto de prisionero de guerra.

7. Nos limitaremos aquí a un breve recuento. Para más detalles, v. Durand, op. cit. (nota 3), pp. 205 y ss., 238 y ss., 323 y ss.

8. Esta Conferencia aprobó el Convenio de Ginebra para mejorar la suerte de los heridos y enfermos de los ejércitos en campaña (versión revisada del Convenio del 6 de julio de 1906), así como el Convenio de Ginebra relativo al trato de los prisioneros de guerra, ambos fechados el 27 de julio de 1929.

9. Actes de la Conférence diplomatique convoquée par le Conseil fédéral suisse pour la révision de la Convention du 6 juillet 1906 pour l'amélioration du sort des blessés et malades dans les forces armées en campagne et pour l'élaboration d'une convention relative au traitement des prisonniers de guerre et réunie à Genève du 1er au 27 juillet 1929 , Ginebra, 1930, p. 732.

10. Revisión del Convenio de Ginebra del 27 de julio de 1929 para mejorar la suerte d e los heridos y enfermos de los ejércitos en campaña.

Revisión del Convenio de La Haya del 18 de octubre de 1907 para aplicar a la guerra marítima los principios del Convenio de Ginebra.

Proyecto de Convenio para adaptar a la guerra aérea los principios del Convenio de Ginebra.

Proyecto de Convenio para la creación de localidades y zonas sanitarias en tiempo de guerra.

Proyecto de Convenio relativo a la condición y la protección de los civiles de nacionalidad enemiga que se hallen en el territorio de un beligerante o en un territorio ocupado por éste ( " Proyecto de Tokio " ).

11. Dixième Conférence internationale de la Croix-Rouge tenue à Genève du 30 mars au 7 avril 1921, Compte rendu , CICR, Ginebra, 1921, Résolution XIV, pp. 217-218.

12. Seizième Conférence internationale de la Croix-Rouge tenue à Londres du 20 au 24 juin 1938, Compte rendu , The British Red Cross Society, 1938, Résolution XIV, p. 104.

13. No insistiremos aquí sobre los esfuerzos desplegados por el CICR desde el comienzo de la guerra con miras a la aplicación, sobre la base de la reciprocidad, de las nuevas disposiciones previstas, en particular, en el " Proyecto de Tokio " . Las personas interesadas podrán remitirse a las obras de Bugnion, op. cit . (nota 2) y de Durand, op. cit . (nota 3), o también al estudio de Max Huber " Principes, tâches et problèmes de la Croix-Rouge dans le droit des gens " , RICR , no 310, octobre 1944, pp. 790-812, en particular pp. 807-809. V. asimismo infra , nota 32.

14. Circular del presidente Max Huber a los miembros del CICR relativa a los problemas de la postguerra, fechada el 11.05.1943, A rchivos del CICR (en adelante ACICR) - CL 14.12.00.

15. Utilizada por comodidad para no hacer pesado el texto, esta expresión incluye asimismo las Sociedades Nacionales de la Media Luna Roja y la Sociedad del León y el Sol Rojos de Irán, que se convirtió luego en la Media Luna Roja de Irán.

16. Documentation préliminaire pour la révision et l'établissement de conventions ayant trait à la Croix-Rouge , memorando del 15.02.1945 dirigido por el CICR a los gobiernos de los Estados Partes en el Convenio de Ginebra y a las Sociedades Nacionales de la Cruz Roja, ACICR - CR 238, y RICR , no 314, febrero de 1945, pp. 85-89.

17. El profesor Max Huber fue presidente del CICR de 1928 a 1944 y, posteriormente, presidente interino de mayo de 1945 a enero de 1947. V. Durand, op. cit ., (nota 3), pp. 204-205.

18, Actas de la sesión del 18.01.1945 de la Comisión Jurídica del CICR, ACICR - CR 211.

19. 370a circular dirigida el 05.09.1945 a los Comités Centrales de las Sociedades Nacionales de la Cruz Roja: La fin des hostilités et les tâches futures de la Croix-Rouge , ACICR - CR 242, y RICR no 321, septiembre de 1945, pp. 657-662.

20. Jean Pictet, a la sazón director-delegado, encargado de la división jurídica, es el principal artífice de los Convenios de 1949. Tras haber ingresado al CICR en 1937 para preparar la revisión de los Convenios de Ginebra, participó, en calidad de secretario-jurista, en las comisiones de expertos con miras a la Conferencia Diplomática de 1940, finalmente cancelada. Lo había iniciado en el derecho internacional humanitario el jurista Paul des Gouttes, miembro del CICR, quien, por su parte, había colaborado estrechamente, durante 17 años, con Gustave Moynier, presidente del CIC R a lo largo de 47 años; de ahí la filiación continua en la línea jurídica. Posteriormente, Jean Pictet dirigió la publicación del Comentario de los cuatro Convenios de Ginebra. Nombrado director general en 1966 y luego, a partir de 1967, miembro del CICR, del que fue vicepresidente de 1971 a 1979, continuó inspirando la labor de desarrollo del derecho internacional humanitario que culminó con la celebración de los dos Protocolos adicionales a los Convenios de Ginebra del 8 de junio de 1977.

21. Por la misma época, el CICR reunió a los miembros neutrales de las Comisiones médicas mixtas que habían recibido el cometido de examinar, durante la guerra, a los prisioneros de guerra enfermos o heridos y de decidir sobre su eventual repatriación o su hospitalización en país neutral. A solicitud del CICR, a esta reunión siguió la de una Subcomisión, convocada por el CICR en mayo de 1946, a fin de elaborar un proyecto de acuerdo modelo revisado sobre los casos de invalidez que acarrearan la repatriación directa. V. Rapport sur les travaux de la réunion de membres neutres des Commissions médicales mixtes, tenue à Genève les 27 et 28 septembre 1945 , CICR, Ginebra, 1945, y Rapport sur les travaux de la Sous-Commission constituée pour étudier la révision de l'Accord-type annexé à la Convention du 27 juillet 1929 relative au traitement des prisonniers de guerre , CICR, Ginebra, 1947.

22. 371a circular dirigida el 10.09.1945 a los Comités Centrales de las Sociedades Nacionales de la Cruz Roja, ACICR - CR 241, y RICR no 321, septiembre de 1945, pp. 662-663.

23. En particular los tres volúmenes Révision de la Convention de Genève et dispositions connexes, Convention relative au traitement des prisonniers de guerre y Convention relative aux civils, así como el Rapport relatif aux localités et zones sanitaires et de sécurité , CICR, Ginebra, 1946.

24. En particular el hecho de que no haya protestado contra las violaciones del derecho de la guerra cometidas por los alemanes, en especial por lo que atañe a los prisioneros de guerra capturados en el frente oriental. Nota del 19.07.1946, de Roger Gallopin, director-delegado del CICR, sobre el período de sesiones del Consejo de Gobernadores de la Liga de Sociedades de la Cruz Roja, Oxford, 1946, CICR - CR 64. V. también infra , capítulo I.5.

25. Acta de la sesión del 01.05.1946 de la Comisión Jurídica y nota de Jean Meylan sobre el papel y la acción de la Cruz Roja en tiempos de guerra civil, fechada el 29.04.1946, ACICR - CR 211. No hay que olvidar que en ese entonces la guerra civil hace estragos o representa una amenaza en numerosos países.

26. Rapport sur les travaux de la Conférence préliminaire des Sociétés nationales de la Croix-Rouge pour l'étude des Conventions et de divers problèmes ayant trait à la Croix-Rouge , Ginebra, 26 de julio - 3 de agosto de 1946, CICR, Ginebra, 1947, y Rapport résumé sur les travaux de la Conférence préliminaire des Sociétés nationales de la Croix-Rouge , CICR, Ginebra, 1946.

27. Circular del 05.09.1945 dirigida por Max Huber, presidente interino del CICR, a los Gobiernos de China, Estados Unidos, Francia, Reino Unido y URSS, ACICR - CR 240.

28. Cartas del 05.02, 27.03 y 28.03.1946 de los Ministerios de Relaciones Exteriores estadounidense, francés y británico, ACICR - CR 240. Cartas del 15.04 y del 18.05.1946 de la legación de China en Berna y carta del 22.07.1946 del Ministerio de Relaciones Exteriores chino en Nanking, ACICR - CR 240.

29. Carta del 13.05.1946 de A. Bogomolov, embajador de la UR SS en Francia, ACICR - CR 240.

30. Sobre la posición del Gobierno británico respecto de la elaboración de los Convenios de 1949, v. Geoffrey Best, " Making the Geneva Conventions of 1949: The view from Whitehall " , Études et essais sur le droit international humanitaire et sur les principes de la Croix-Rouge en l'honneur de Jean Pictet , C. Swinarski (dir.), CICR/Martinus Nijhoff Publishers, Ginebra/La Haya, 1984, pp. 5-15.

31. Actas de las sesiones de la Mesa Directiva del 11.04 y del 09.05.1946. Actas de la sesión de la Comisión Jurídica del 01.05.1046. Actas de la sesión plenaria del CICR del 20.06.1046, ACICR.

32. Carta del 30.04.1946 al Ministerio Francés de Relaciones Exteriores y cartas del 23.05.1946 a los Ministerios de Relaciones Exteriores británico y estadounidense, todas tres firmadas por Max Huber, ACICR - CR 240. La expresión " internados civiles " designa a los civiles de nacionalidad enemiga, detenidos - únicamente a causa de su nacionalidad- al inicio de las hostilidades en el territorio de un beligerante o en un territorio por éste ocupado. El CICR había obtenido, en efecto, en favor de estas personas, garantías análogas a las que se concedían a los prisioneros de guerra. La expresión no se aplica, en cambio, a las víctimas de las persecuciones raciales, ni a los detenidos políticos ni a los rehenes detenidos en cárceles o deportados a campos de concentración.

33. Cartas del 28.95.1946 y del 19.07.1946 de los Ministerios de Relaciones Exteriores francés y británico, respectivamente, ACICR - CR 240.

34. Actas de las sesiones del 14.11.1946 y del 20.02.1947 de la Mesa Directiva y de las sesiones de la Comisión Jurídica del 19.02.1947, ACICR.

35. Cartas del 21.02.1947 al vicecónsul del Reino Unido en Ginebra, a los ministros de Estados Unidos, China y URSS en Berna, así como al Gobierno francés, por conducto de la delegación del CICR en París, ACICR, CR 240.

36. Carta del 19.03.1947 de la legación estadounidense en Berna y carta del 21.03.1947 del cónsul británico en Ginebra, ACICR - CR 240.

37. Estado neutral encargado de representar los intereses de un beligerante ante su adversario y de asumir tareas humanitarias en favor de ciudadanos del país que representa.

38. V. infra , nota 45.

39. Acta de la sesión del 06.12.1946 de la Comisión Jurídica, ACICR, y circular del CICR del 28.02.1947, firmada por los vicepresidentes Martin Bodmer y Ernest Gloor, ACICR - CR 240.

40. Un mes antes, o sea el 3 de marzo de 1947, el CICR había reunido en Ginebra, a fin de recabar sus experiencias y sus puntos de vista en el ámbito de su incumbencia, a los representantes de dieciséis instituciones laicas o religiosas (católicas, israelís, ecuménicas y protestantes) que, en colaboración con él, se habían consagrado durante la guerra a la ayuda espiritual, intelectual o recreativa a los prisioneros de guerra. Los trabajos de esta reunión se habían consignado en el informe titulado " Rapport sur les travaux de la Commission constituée pour étudier les dispositions conventionnelles relatives aux besoins religieux et intellectuels des prisonniers de guerre et des civils internés " , Ginebra, 3 y 4 de marzo de 1947, RICR , no 341, mai 1947, pp. 399-421. Este informe se remitió igualmente a las organizaciones de socorro pertenecientes a religiones no representadas en la reunión, a las que se invitó a formular sus observaciones.

41. Carta del 05.06.1946 de Max Huber al Embajador A. Bogomolov, ACICR - CR 240. Reuniones en Berna de noviembre de 1946 y marzo de 1947 entre Max Huber y Anatole Koulagenkov, enviado extraordinario y ministro plenipotenciario de la URSS en Suiza. V. al respecto la carta del 03.12.1946 de Huber a Koula genkov posterior a su visita, ACICR - CR 240, así como el acta de la Mesa Directiva del 20.03.1947, ACICR.

42. Carta del 08.03.1947 de M. Velebit, viceministro yugoslavo de Relaciones Exteriores, al CICR, ACICR - CR 240.

43. " Conférence d'experts gouvernementaux pour l'étude des Conventions protégeant les victimes de la guerre. Discours prononcé par M. Max Huber, président d'honneur du Comité international de la Croix-Rouge " , RICR , no 340, abril de 1947, pp. 277-289.

44. Para las disposiciones conexas, v. supra , capítulo I.2.

45. Commission d'experts gouvernementaux pour l'étude des Conventions protégeant les victimes de la guerre, Genève, du 14 avril au 26 avril 1947 , Documentación preliminar suministrada por el CICR: vol. I, " Révision de la Convention de Genève et des dispositions connexes " ; vol. II, " Convention de Genève de 1929 relative au traitement des prisonniers de guerre " ; vol. III, " Condition et protection des civils en temps de guerre " .

46. Jean S. Pictet, " La Croix-Rouge et les Conventions de Genéve " , Reccueil des Cours , Académie de droit international, La Haya, 1950, pp. 97-98.

47.Es el delegado francés Claude Bourdet quien, en la Conferencia de Expertos, presenta un primer proyecto de convenio completamente redactado. Este proyecto, sumamente detallado, será recortado y suministrará la trama del futuro convenio " civiles " . Jean Pictet, " La formación del derecho internacional humanitario " , RICR , no 67, enero-febrero de 1985, pp. 3-24.

48. Rapport sommaire sur les travaux de la Conférence d'experts gouvernamentaux pour l'étude des Conventions protégeant les victimes de la guerre (Ginebra, 14 - 26 de abril de 1947), CICR, Ginebra, 1947, y Rapport sur les travaux de la Conférence d'experts gouvernamentaux pour l'étude des Conventions protégeant les victimes de la guerre (Ginebra, 14 - 26 de abril de 1947), CICR, Ginebra, 1947.

49. Organismo supremo de decisiones políticas y económicas relativas a toda Alemania, del que formaban parte las cuatro potencias ocupantes, o sea Estados Unidos, Francia, el Reino Unido y la URSS.

50. Nota del CICR del 11.04.1947 a la " Comisión de Control entre los Aliados " y respuesta del Consejo de Control Aliado al CICR del 07.07.1947, ACICR - CR 240.

51. Acta de la sesión de la Mesa Directiva del 08.05.1947, ACICR.

52. Cartas del 16.05.1947 de los dos vicepresidentes, Martin Bodmer y Ernest Gloor, en nombre de la presidencia del CICR, al conde Folke Bernadotte de Visborg y a Basil O'Connor, ACICR - CR 221.

53. Circulares del 23.06 y del 04.07.1947 a los gobiernos y 383a circular del 04.07.1947 a los Comités Centrales de las Sociedades Nacionales de la Cruz Roja, ACICR - CR 240.

54. " Commissions de la Croix-Rouge internationale " , RICR , no 345, septiembre de1947, pp. 707-708.

55. Actas de la sesión de la Mesa Directiva del 17.07.1947 y de la sesión plenaria del CICR del 15.01.1948, ACICR.

56. Actes de la Conférence diplomatique de Genève de 1949 (en adelante Actes 1949 ), 4 vol., Departamento Político Federal, Berna, 1949. V. vol. I, pp. 145-146.

57. XVII Conferencia Internacional de la Cruz Roja (Estocolmo, agosto de 1948), Projets de Conventions révisées ou nouvelles protégeant les victimes de la guerre (Établis par le Comité international de la Croix-Rouge avec le concours des gouvernements, des Sociétés nationales de la Croix-Rouge et d'autres associations humanitaires) , Documento no 4, CICR, Ginebra, 1948.

58. El conde Bernadotte caerá en Jerusalén bajo las balas de extremistas sionistas (Grupo Stern), el 17 de septiembre de 1948, cuando cumplía su misión en calidad de mediador de la ONU.

59. Los reproches de la URSS respecto del CICR, así como la respuesta de éste, se reproducen en el documento Compte rendu de la Dix-Septième Conférence internationale de la Croix-Rouge tenue à Stockholm du 20 août au 30 août 1948 , Cruz Roja Sueca, Estocolmo, 1948, pp. 30-31.

60. Compte rendu , p. 94.

61. Resolución XIX, Projets de Conventions internationales, Compte rendu , pp. 95-96.

62. Ibíd ., p. 96.

63. Ibíd ., p. 97.

64. Acta de la sesión de la Mesa Directiva del 09.09.1948, ACICR.

65. Circular del 20.09.1948 del Departamento Político Federal a los ministros de Relaciones Exteriores de todos los Gobiernos invitados a la Conferencia Diplomática, Actes 1949 , I, pp. 146-147.

66. Mensaje telegráfico del 07.01.1949 del Departamento Político Federal a todos los gobiernos. Actes 1949 , p. 147.

67. Actas de la sesión plenaria del CICR del 18.11.1948, ACICR.

68. Circulares del CICR del 01.11.1948 y del 03.11.1948 a todos los gobiernos y Sociedades Nacionales, ACICR - CR 238 y CR 221.

69. Projets de Conventions révisées ou nouvelles protégeant les victimes de la guerre, Remarques et propositions du Comité international de la Croix-Rouge , documento destinado a los Gobiernos invitados por el Consejo Federal suizo a la Conferencia Diplomática de Ginebra (21 de abril de 1949), CICR, Ginebra, 1949.

70. El Ministerio suizo de Relaciones Exteriores.

71. Afganistán, República Popular de Albania, Argentina, Australia, Austria, Bélgica, República Socialista Soviética de Biolorrusia, República de la Unión de Birmania, Bolivia, Brasil, República Popular de Bulgaria, Canadá, Colombia, Costa Rica, Cuba, Checoslovaquia, China, Dinamarca, Ecuador, Egipto, España, Estados Unidos de América, Etiopía, Finlandia, Francia, Grecia, Guatemala, República Popular Húngara, India, Irán, República de Irlanda, Israel, Italia, Líbano, Liechtenstein, Luxemburgo, México, Mónaco, Nicaragua, Noruega, Nueva Zelanda, Pakistán, Países Bajos, Perú, Portugal, Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda del Norte, República Popular Rumana, Salvador (El), Santa Sede, Siria, Suecia, Suiza, Tailandia, Turquía, República Socialista Soviética de Ucrania, URSS, Uruguay, Venezuela. Actes 1949 , I, pp. 157-169.

72. República Dominicana, Japón, Polonia, República de San Marino, República Federativa de Yugoslavia. Actes 1949 , I, pp. 169-170.

73. Nota del 15.04.1949 del Ministerio de Relaciones Exteriores de la URSS a la legación de Suiza en Moscú, Archivos Federales, Berna - 2001 (E) 1967/113/874.

74. El nacimiento oficial de la República Federal de Alemania será proclamado el 23 de mayo de 1949 y el de la República Democrática Alemana el 7 de octubre de 1949.

75. Organización de las Naciones Unidas, Organización Internacional del Trabajo, Organización Mundial de la Salud, Organización Internacional para los Refugiados, Unión Internacional de Telecomunicaciones, Unión Postal Universal, Oficina Central de Transportes Internacionales p or Ferrocarril.

76. Es decir, el 10 de mayo de 1949. Actes 1949 , I, actas resumidas ( comptes rendus ) de las 2a, 5a y 6a sesiones plenarias, pp. 15-17, 27 y 30-31. En ese entonces, aunque el CICR reconoce cierto interés en la presencia de la Liga como observador, es más circunspecto sobre el estatuto de experto que se le confiere. En primer lugar, la Liga no participó en la elaboración de los proyectos de Convenios -al contrario de las Sociedades Nacionales de la Cruz Roja, algunas de las cuales están representadas en el seno de las delegaciones gubernamentales. En segundo lugar, el CICR teme que esta puesta en el mismo pie de igualdad de las dos instituciones pueda crear confusión y cuestionar la repartición de sus competencias respectivas, que acaba de ser confirmada por la XVII Conferencia Internacional. No obstante, estos temores no se concretizan pues las dos instituciones se ponen de acuerdo para evitar suscitar confusiones.

77. Conferencia Diplomática de 1949, textos taquigrafiados de la reunión de los jefes de delegación, sesión del 20 de abril de 1949, Biblioteca del CICR - 341.33/42-1. Actas de la sesión del 21.04.1949 del Consejo de la Presidencia, ACICR.

78. Carta del 21.04.1949 de Max Petitpierre al CICR, ACICR - CR 221.

79. Carta del 25.04.1949 de Paul Ruegger a Max Petitpierre, presidente de la Conferencia Diplomática, ACICR - CR 221. Acta de la sesión plenaria del CICR del 25.05.1949, ACICR.

80. Actes 1949 , I, acta de la 2e sesión plenaria, p. 14.

81. Nota para la Presidencia del 26.04.1949 de F. Siordet, ACICR - CR 221. Reglamento de la Conferencia Diplomática, Actes 1949 , I, pp. 181-188. " La Conférence diplomatique de Genève " , RICR , no 365, mai 1949, pp. 325-3 27. Paul de La Pradelle, La Conférence diplomatique et les nouvelles Conventions de Genève du 12 août 1949 , Les Éditions internationales, París, 1951, pp. 23-32.

82. Paul de La Pradelle, supra (nota 81), p. 15. Carta del 20.09.1949 de Max Petitpierre al presidente del CICR, ACICR - CR 254.

83. Esta duración no es sin embargo excesiva si se la compara con los cuatro períodos de sesiones de la Conferencia Diplomática de 1974-1977, que totalizaron más de ocho meses de trabajo necesarios para la aprobación de los dos Protocolos adicionales a los Convenios de Ginebra de 1949, del 8 de junio de 1977. Aunque es cierto que el número de Estados prácticamente se duplicó.

84. " La Conférence diplomatique de Genève " , RICR , no 367, juillet 1949, pp. 475-476, y RICR , no 368, août 1949, pp. 556. Actes 1949 , vol. II B, acta de la 37e sesión plenaria, p. 530. Por lo que atañe a la actitud de los diferentes Estados durante la Conferencia Diplomática, v. Geoffrey Best, War and Law since 1945 , Clarendon Press, Oxford, 1994, en particular pp. 80 y ss.

85. Actes 1949 , II B, acta de la 36e sesión plenaria, pp. 521-522.

86. La delegación israelí explicó que su abstención estaba motivada por la redacción de las disposiciones de los Convenios I, II y IV, relativas al signo distintivo (v. asimismo infra , capítulo IV.2). La delegación birmana se abstuvo de votar el Convenio " civiles " para poner de relieve que no aceptaba que convenios internacionales cubrieran cuestiones de incumbencia interna de un Estado; tales disposiciones eran, en su opinión, contrarias a los principios de la Organización de las Naciones Unidas y del derecho internacional.

87. Actes 1949 , I, pp. 355-356.

88. Actes 1949 , II B, acta de la 37e sesión plenaria, pp. 529-533.

89. La delegación de Estados Unidos firma los tres primeros Convenios y la de Austria los Convenios I, III y IV.

90. Actes 1949 , II B, ceremonia de firma, pp. 537-542.

91. Entre ellas Austria.

92. Entre ellas Estados Unidos. Ceilán, sin embargo, sólo firma los tres primeros Convenios.

93. Afganistán, República Popular de Albania, Argentina, Australia, Austria, Bélgica, República Socialista Soviética de Biolorrusia, Bolivia, Brasil, República Popular de Bulgaria, Canadá, Ceilán, Colombia, Cuba, Checoslovaquia, Chile, China, Dinamarca, Ecuador, Egipto, España, Estados Unidos de América, Etiopía, Filipinas, Finlandia, Francia, Grecia, Guatemala, República Popular Húngara, India, Irán, República de Irlanda, Israel, Italia, Líbano, Liechtenstein, Luxemburgo, México, Mónaco, Nicaragua, Noruega, Nueva Zelanda, Pakistán, Países Bajos, Paraguay, Perú, Polonia, Portugal, Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda del Norte, República Popular Rumana, Salvador (El), Santa Sede, Siria, Suecia, Suiza, Turquía, República Socialista Soviética de Ucrania, URSS, Uruguay, Venezuela, República Federativa de Yugoslavia. Actes 1949 , II B, pp. 530, 538-539 y 545.

94. Por comparación, en 1949, la ONU contaba con 58 Estados miembros.

 
Segunda parte  


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