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La no discriminación y los conflictos armados

07-12-2000 Declaración

  Declaración del CICR en la Conferencia Preparatoria de las Américas  

  contra el Racismo, la Discriminación racial, la Xenofobia y las formas conexas de Intolerancia,  

Santiago de Chile, 5-7 de Diciembre de 2000

  Lic. Gérard Peytrignet, Delegado Regional del CICR para el Cono Sur.  

     

Señora Presidente,

Gracias por darme la palabra

Ante todo, permítanme decirle lo grato que le resulta al Comité internacional de la Cruz Roja el participar como observador en esta importante reunión para poder compartir con los participantes de las delegaciones de los estados y de la sociedad civil una serie de reflexiones tocantes a las problemáticas aquí abordadas, desde el ángulo humanitario que caracteriza el quehacer de nuestra organización; expresamos también nuestro aprecio al país anfitrión y al Gobierno de Chile por recibirnos en estos días.

Mi breve declaración se centrará en el tema de " la no discriminación y los conflictos armados " . Esta resumirá el interés que tenemos en asociarnos estrechamente a los preparativos de la próxima " Conferencia Mundial " contra el Racismo con una participación activa en los foros regionales y en los seminarios de expertos. Nuestra meta es básicamente la de propiciar una debida toma en cuenta de la relación existente entre las discriminaciones de toda í ndole y los conflictos armados, así como de promover conocimiento y conciencia sobre la existencia de una normativa específicamente aplicable en estos conflictos, el derecho internacional humanitario, que fundamenta sus disposiciones sobre el principio de la no discriminación en la protección que es debida a las víctimas de la guerra. 

Por lo tanto, nos parece menester tener conciencia de que los problemas del racismo, de la discriminación racial, de la xenofobia y de las formas conexas de intolerancia tienen que ser abordadas en cada país y en la comunidad internacional en general, no sólo en tiempo de paz, sino también en las demasiado frecuentes situaciones de conflictos armados.

Tal como se puede comprobar en un número de conflictos recientes y actuales que se libran en el mundo, en especial los conflictos étnicos y los de afirmación identitaria, la desigualdad o la exclusión de poblaciones, grupos e individuos es una de las causas profundas de estas confrontaciones, y muy frecuentemente también, resulta ser una de sus consecuencias más dramáticas.

Habida cuenta de su mandato y de su cometido, él de asistir y de proteger a las víctimas de los conflictos armados - el CICR opina que ha de prestarse la debida consideración en los debates de esta Conferencia al tema de la no discriminación en tiempo de conflicto armado; aun cuando este continente es felizmente uno de los menos afectados por la guerra en este fin de siglo, la prevención y la educación siguen siendo la mejor manera de de evitar que se produzcan males mayores. Por ello, y con miras a facilitar la elaboración de la " Declaración Final " y del " Plan de Acción " de esta reunión, hemos presentado a los Estados presentes unas propuestas concretas de índole esencialmente preventiva, y cuyos fundamentos me será grato compartir con Ustedes en el tiempo de que dispongo.

El principio de la no discriminación es implícito a todo el derecho internacional humanitario, cuya principal finalidad es la de proteger a las víctimas de los conflictos armados por medio de la limitación de los medios y métodos de hacer la guerra. Históricamente, la necesidad de prestar asistencia a los combatientes heridos y enfermos de manera imparcial motivó a Henry Dunant, el fundador del Comité internacional de la Cruz Roja, y del Movimiento de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja, en su conjunto, a desplegar esfuerzos para la adopción del primer tratado multilateral de derecho internacional humanitario, el Convenio de Ginebra de 1864. Mientras que en este Convenio se dispuso que se prestara asistencia a los combatientes sin discriminación basada en su bando o nacionalidad, los cuatro Convenios de Ginebra de 1949, hoy de aceptación universal, y sus dos Protocolos adicionales de 1977 ampliaron el ámbito de las categorías de personas que han de ser así protegidas contra las consecuencias indiscriminadas o innecesariamente crueles de los combates y sus consecuencias, y se estableció una enumeración no exhaustiva de las prohibiciones de discriminación.

En el derecho humanitario actual se prohibe entonces la discriminación en numerosas normas específicas que obligan jurídicamente a las partes, tanto en los conflictos armados internacionales como en los " no internacionales " . Así pues, en el artículo 3 común a los Convenios de Ginebra aplicable a los conflictos armados no internacionales - el tipo de enfrentamiento armado que hoy prevalece en el mundo - se dispone que " las personas que no participen activamente en las hostilidades ... y las personas puestas fuera de combate serán, en todas las circunstancias, tratadas con humanidad, sin distinción alguna de índole desfavorable basada en la raza, el color, la religión o la creencia, el sexo, el nacimiento o la fortuna o cualquier otro criterio análogo " . Las normas contenidas en este artículo, cuyo contenido refleja hoy día el derecho internacional consuetudinario y que ha sido reconocido como una " elemental consideració n de humanidad " , se han desarrollado más detalladamente en el Protocolo Adicional II a los Convenios de Ginebra adoptado en 1977, tratado en el cual la gran mayoría de los países de las Américas ya son partes.

Muchas de las normas que rigen los conflictos armados internacionales también prohiben la discriminación. Cabe notar, por ejemplo, que las " prácticas del apartheid y demás prácticas inhumanas y degradantes, basadas en la discriminación racial que entrañan un ultraje contra la dignidad personal " constituyen una grave infracción al Protocolo Adicional I a los Convenios de Ginebra. Así pues, el principio de la no discriminación es un postulado básico no sólo del derecho internacional de los derechos humanos, sino también del derecho internacional humanitario, por el que se obliga a las partes en un conflicto armado a tratar a las víctimas sin hacer distinción de índole alguna, con excepción de las que se basan en la urgencia y en la especificidad de sus necesidades.

Para ello, existen numerosas disposiciones relativas a la protección especial que se confiere a las mujeres y a los niños que pueden estar afectados por un conflicto armado.

Basándose en ello, opinamos que los procedimientos y los documentos de esta Conferencia regional deben reflejar la importancia de la no discriminación como un postulado básico del derecho internacional humanitario. Recomendamos por lo tanto que la Conferencia haga un llamamiento a los Estados que aún no lo han hecho a adherirse, sin demora y sin reserva alguna, a los Convenios de Ginebra y a sus dos Protocolos adicionales, así como a los demás instrumentos del derecho internacional humanitario.

En su función de guardián del derecho internacional humanitario que le ha conferido la comunidad internacional, el CICR tiene un particular interés en que esas normas se respeten - y se hagan respetar - por todos y en todas las circunstancias. El respeto significa que los Estados tienen la obligación de tomar un número de medidas jurídicas y prácticas destinadas a garantizar el cabal cumplimiento de todas sus obligaciones convencionales, incluidas las que prohiben las prácticas discriminatorias en tiempo de guerra. Entre las primeras, figura la obligación de aprobar leyes para la aplicación a nivel nacional de los tratados de derecho internacional humanitario. Entre estas últimas, figura la obligación de los Estados de difundir las normas del derecho internacional humanitario entre los miembros de las fuerzas armadas y la población civil, tanto en tiempo de paz como en situaciones de conflicto armado.

El respeto del derecho humanitario se puede lograr no sólo mediante medidas preventivas, sino también mediante esfuerzos para perseguir y castigar a los que se hallen responsables de sus violaciones. Por lo tanto, consideramos que se deberá prestar la atención apropiada en nuestros debates y en los documentos de la Conferencia a la cuestión del combate contra la impunidad de las infracciones graves y otras violaciones graves del derecho internacional humanitario. Recomendamos así que la Reunión para las Américas apele a los Estados para que promulguen leyes nacionales por las que se prohiba y se castigue debidamente los crímenes de guerra, y que se facilite la aplicación del principio de " jurisdicción universal " para su prosecución, tal como se dispuesto el derecho internacional humanitario.

A juicio nuestro, la Reunión también debería instar a los Estados a ratificar los instrumentos internacionales pertinentes para combatir la impunidad de los crímenes de guerra cometidos tanto en conflictos armados internacionales como no internacionales, como el tratado de Roma de 1998 por el que se establece una Corte Penal Internacional permanente.

Señora Presidente,

Permítame finalizar mis observaciones señalando que la no discriminación es un elemento clave de la " Imparcialidad " , la que constituye uno de los " " que rigen la obra del Movimiento internacional de la Cruz Roja. En efecto, de conformidad con sus Estatutos, nuestro Movimiento " no hace distinción de nacionalidad, raza, religión, condición social ni credo político y se dedica a socorrer a los individuos en proporción con los sufrimientos, remediando sus necesidades y dando prioridad a las más urgentes " . Ello significa que todos los individuos son considerados iguales y que han de ser tratados como tales, y que las necesidades de las víctimas es el único criterio importante para prestarles asistencia y protección.

Además, " con el fin de conservar la confianza de todos " y poder desplegar eficazmente su labor humanitaria en favor de todas las personas que lo requieren, el Movimiento internacional de la Cruz Roja " se abstiene de tomar parte en las hostilidades y, en todo tiempo, en las controversias de orden político, racial, religioso e ideológico " , de conformidad con su principio de " Neutralidad " . Nuestra misión se basa estrictamente en estos principios y ella continuará guiándose por ellos para seguir llevando protección, asistencia, dignidad y esperanza a todas las víctimas de conflictos armados.

Muchas gracias por su atención.