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Un mensaje desde Afganistán: el papel del personal afgano del CICR

31-12-2001 Artículo, Revista Internacional de la Cruz Roja

El 15 de noviembre de 2001, el CICR dio una conferencia de prensa en Ginebra sobre la situación en Afganistán y sobre sus actividades en este país. Se estableció un enlace telefónico vía satélite con la delegación del CICR en Kabul, donde dos empleados del CICR se habían quedado para responder a preguntas como las siguientes: " ¿Qué ha podido hacer el personal del CICR en Kabul desde mediados de septiembre y en los días previos? " " ¿Cómo se sienten nuestros colegas afganos en estos difíciles momentos? " ¿Qué está haciendo actualmente el CICR en Kabul? "
 
Durante la conferencia de prensa, así como en otras entrevistas con periodistas (occidentales), quedó claro que había una fuerte tendencia a pasar por alto la labor humanitaria que realizaron los empleados locales del CICR durante la ausencia del personal expatriado, que había tenido que abandonar el país por razones de seguridad.
 
Esa omisión tiene varias consecuencias.

  • Primero y ante todo, no se expresa el debido reconocimiento a quienes lograron proporcionar, a pesar de todas las limitaciones impuestas por las circunstancias, una ayuda esencial a los damnificados. No hay que olvidar –por no dar más que dos ejemplos– que los establecimientos médicos continuaron funcionando y asistiendo a los heridos y a los enfermos, y que el CICR logró que 400.000 habitantes de la ciudad volvieran a recibir agua potable.

  • Pone asimismo de manifiesto que, según algunos informadores o medios de comunicación, la labor humanitaria sólo puede llevarse a cabo cuando llegan los " vencedores " o, lo que es peor, cuando los " buenos " toman el control de la situación. Socava, en suma, la noción de acción hum anitaria neutral, imparcial e independiente.

  • La última consecuencia, aunque no la menos importante, es que se da la impresión de que la acción humanitaria sólo es realmente digna de confianza y eficaz cuando la lleva a cabo personal expatriado.

La finalidad de la entrevista con nuestros colegas en Kabul fue justamente combatir esos falsos conceptos, profundamente arraigados. Creemos que es de vital importancia servirse de otras oportunidades y otras maneras de sostener nuestros principios y nuestros métodos de trabajo, mediante una labor de comunicación dirigida a todos los niveles y a todos los públicos.
 
Así pues, deseamos transmitir dos mensajes básicos, que son cruciales para mostrar cómo ponemos en práctica nuestros principios y nuestros métodos de trabajo.

  • La acción humanitaria imparcial, independiente y sin distinciones debe ser posible, más allá de las circunstancias y de quién controle cada parte del territorio. Todas las partes tienen las mismas obligaciones por lo que respecta a la protección y al apoyo que se debe dar a esas operaciones.

  • La eficacia de la acción humanitaria puede y debe evaluarse basándose sólo en los hechos: ¿pueden las organizaciones humanitarias tener acceso, en condiciones satisfactorias de seguridad, a las comunidades y los grupos necesitados, y prestarles la asistencia y la protección necesarias?

Hemos de evitar, sobre todo, expresiones tales como " regreso del personal humanitario tras la retirada de los talibán " o " se han reanudado las actividades humanitarias " . Debemos decir, y seguir afirmando, que el CICR estuvo presente y activo todo el tiempo y en todo Afganistán, lo cual no sólo es cierto, sino también muy excepcional. No obstante, el acceso a algunas comunidades situadas fuera de las zonas urbanas, así como a algunos grupos (prisioneros) es restringido, lo que confiamos que cambie c on la mayor movilidad de nuestros equipos y el regreso del personal internacional, que podría facilitar las actividades de protección del CICR.
 
El jefe (afgano) interino de la delegación del CICR en Kabul describió la situación en forma muy realista. Dijo que los empleados afganos del CICR se sintieron solos cuando se fueron los expatriados, porque, como indicó: " Trabajamos en equipos, y los equipos tuvieron que dividirse " . De todos modos, aunaron sus esfuerzos e hicieron todo lo posible para ayudar a su comunidad. Según manifestó, se sintieron orgullosos de ser un símbolo de la unidad nacional en un momento en que las contiendas volvían a dividir el país. Es un mensaje muy convincente, al que esperamos que se le preste toda la atención que merece.

  Servicio de Prensa del CICR  

20 de Noviembre de 2001




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